MATERIALS AND
4. MATERIALS AND METHODS
4.1. MATERIALS USED
4.2.1 Spectrophotometric Methods 1 Absorbance correction method
Respecto a los paramilitares y sus métodos de acción, podemos afirmar que están fundamentados en el uso generalizado del terror. Masacres y los asesinatos selectivos, utili- zando listas negras para llamar a aquellos condenados por su organización de extrema dere- cha a muerte. Repitamos entonces, un “orden vertical y autoritario, en el cual rige una di- námica perversa de amigo-enemigo. Los grupos paramilitares han sido responsables de la inmensa mayoría de las masacres que se han producido en el país. Estas, definidas como el asesinato colectivo en el mismo tiempo y lugar de al menos cuatro personas"258.
Toda violencia justificada por “la necesidad que perciben las AUC de un recono- cimiento político como una fuerza beligerante legítima – para lo cual apelan a un discurso social – y, de otra parte, de sus bases de apoyo local conformado por élites regionales (te-
255 GALLON GIRALDO, G, op.cit., 129-30. Política de Defensa y Seguridad Democrática (borrador), Capítulo VII sobre el Plan de Seguridad Democrática, Punto 5 sobre la Promoción de la cooperación ciudadana, Bogotá, mimeo. En el Plan Nacional de Desarrollo, adoptado como ley de la república, aparece la misma frase, aunque sin la referencia específica a los 44 millones de personas. Esa referencia, sin embargo, se conserva en otras expresio- nes del Gobierno, como una propaganda de televisión proyectada desde 2005 en la que aparece un comandante mi- litar en traje de fatiga mirando al público televidente, señalándolo con el dedo índica y diciéndole: Somos un ejér- cito de 44 millones de habitantes.
256 PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 305. La idea gubernamental es crear una especie de fuerza territorial de cien mil hombres integrada por soldados reclutados entre la población campesina, la cual operaría en sus pro- pias regiones colaborando con el Ejército y la Policía. Estos soldados recibirían una instrucción básica para des- arrollar labores de inteligencia y defensa local.
257 GALLÓN GIRALDO, G, op.cit., 129. “La política diseñada por la administración Uribe de crear redes de in- formantes es una estrategia de contención marcada por el desespero, que puede terminar en graves costos políticos para la democracia, como de hecho viene sucediendo con el asesinato de algunos de los señalados por estas redes”. PATIÑO VILLA, Carlos Alberto. “Seguridad y territorio: los desafíos de lo nacional”. Ibidem, 102. “El Gobier- no… en desconocimiento de las recomendaciones del Comité contra la Tortura, continúo incorporando jóvenes en el programa militar especial de “soldados campesinos”. Entre agosto de 2002 y marzo de 2003, se propuso reclutar 15 mil campesinos, y a fines de 2004 ya habría reclutado 23 mil. Esos reclutas son considerados militares de me- dio tiempo, portan uniforme y siguen la jerarquía de mando militar”. Ibidem, 131. “Una gran variedad de derechos humanos sufre una presión cada vez mayor o son violados por el Estado en el contexto de las iniciativas naciona- les e internacionales de lucha contra el terrorismo”. Protección de los derechos humanos y las libertades funda- mentales en la lucha contra el terrorismo. Informa del Experto Independiente, señor Robert K. Goldman, doc, E/CN.4/2005/103, 7 de febrero de 2005, párr.90. Ibidem, 123.
rratenientes, políticos, comerciantes) imbuidos de una mentalidad defensora a ultranza del statu quo local”259.
Paulatinamente, el Estado y sus órganos armados se fueron subordinando ante los beneficios que le reportaban este “tipo de organizaciones locales de seguridad, incluyendo los grupos de autodefensa y las organizaciones paramilitares propiamente dichas. Es decir, se generó una relación de dependencia hacia estas organizaciones, sin las cuales el Estado podía correr el riesgo de ser desbordado, generándose eventualmente contrapoderes loca- les”260. Y blindándolo de una especie de impunidad contratada.
Desde siempre, los choques entre guerrilleros y paramilitares, han obedecido a su- puestas respuestas a acciones recibidas del grupo enemigo. Por ejemplo “el grupo paramili- tar explicitó… reivindicamos la incursión al municipio de Chigorodó, donde fueron casti- gados los responsables de haber asesinado horas antes a tres soldados y tres civiles en Apar- tadó. Finalmente anunciamos a los grupos guerrilleros que por cada acción violenta que ejecuten ellos, los comandos responderemos de la misma forma”261.
4.12. Narcoterrorismo
Considerada como una organización terrorista por los Estados Unidos, este actor, en todos sus cauces, puede clasificarse dentro del concepto narcoterrorista, entendido este, como una formulación conceptual del norte, tendiente a describir el fenómeno que resulta de la convergencia de otras dos clasificaciones de actividades ilegales: el narcotráfico y el terrorismo262. La ambigüedad conceptual a la que nos referimos en nuestro primer capítulo,
faculta a cada organismo estatal competente, a formular conforme sus intereses, los meca- nismos y derroteros a seguir en cuanto a la lucha contra el terrorismo se refiere, entre otras principales, como contra el narcotráfico y la corrupción.
259 Ibidem, 125.
260 Ibidem, 130. “Informe de Human Rights Watch… nueve de las 18 brigadas en que está organizado el ejército colombiano hay oficiales con mando que están comprometidos con los paramilitares”. CUBIDES, Fernando, op.cit., 79. “Es interesante constatar que la gestación de grupos paramilitares o escuadrones de la muerte está ínti- mamente ligado con el grado de fortaleza o debilidad estatales: en los países con una construcción estatal débil (ta- les como Perú, Guatemala o Colombia), las élites estuvieron dispuestas a sacrificar el monopolio de las armas para poder contrarrestar el desafío insurgente, Por el contrario, en los países con una construcción estatal más fuerte (ta- les como Chile, Argentina o Uruguay), las propias instituciones armadas llevaron a cabo ese papel directamente y sin mediaciones a través de los “escuadrones de la muerte”, como simples prolongaciones clandestinas e ilegales de las instituciones militares y los aparatos de seguridad… (respecto del paramilitarismo) tuvo como objetivo principal fortalecer la maquinaria militar al servicio del Estado o de las élites, a un costo menor que la expansión de las Fuerzas Armadas regulares… y así disminuir costos internacionales que implicaban los atentados a los dere- chos humanos; por último le facilitaban al Estado llevar a cabo una confrontación con la guerrilla con sus propios métodos de la guerra irregular”. PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 117-8.
261 Citado en Revista Justicia y Paz, vol. 8, No3, 1995. GONZALEZ, F (a), op.cit., 140. 262 “un acto terrorista es concebido, ante todo, como un método que puede ser utilizado tanto por grupos propia- mente terroristas (es decir, quienes realizan acciones terroristas de manera sistemática), como por organizaciones armados no terroristas (quienes sólo incurren en estas acciones de manera esporádica). La utilización del terror de manera sistemática o circunstancial es una de las principales diferencias entre un grupo guerrillero y un grupo te- rrorista”. En todo conflicto armado, sea este de baja, media o alta intensidad se producen de manera sistemática o circunstancial actos de terror. Lo cual plantea un problema: ¿en qué momento un actor armado cruza el umbral de la utilización circunstancial a la utilización sistemática del terror. PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 135. Como se sostuvo en el capítulo anterior, “narcotráfico es una expresión genérica, que no denota en si misma los nexos que pueda tener con la política local, regional o nacional, pues, además, sus distintos eslabones como activi- dad económica se hallan dispersos a lo largo y ancho del país”. CUBIDES, F, op.cit., 80.
El Departamento de la Defensa de los Estados Unidos ha identificado al terrorismo como "el uso calculado de la violencia o la amenaza de violencia para crear miedo, para obligar o para intimidar a los Gobiernos o a la sociedad con el fin de lograr objetivos gene- ralmente políticos, religiosos o ideológicos”263. Estas ambigüedades que hemos descripto
como funcionales a los intereses de los Estados Unidos principalmente, han devenido en considerar al terrorismo como un fenómeno monolítico, sin atender, a las múltiples coyun- turas que este usa para expresarse. Además de atacar aguerridamente los efectos posteriores del uso del terror que a sus causas que le dan vida.
Será por todo esa ambigüedad reinante que en poco tiempo se han definido infini- tas clases de terrorismo, sin embargo para esta investigación, no resulta imperioso definir exegéticamente cada fenómeno, porque como se sostuvo en un principio, estas definiciones de tinte político, están sujetas a cambios imprevistos que responden a intereses bien defini- dos. Es por esto, que a modo de reflexión, expondremos y conforme a nuestro objeto de es- tudio, tres definiciones pertinentes de terrorismo pero que a la vez, componen conceptos y realidades diferentes.
Es el caso del narcoterrorismo, este tipo de terrorismo liderado por los Carteles de Droga, con miras a monopolizar la actividad narcótica por medio del terror. No obstante, de la finalidad principal de los narcoterroristas, devienen otras de tipo secundario, pero que si se analiza con mayor profundidad, podrían constituir un nuevo tipo de terrorismo, por ejemplo, cuando los Carteles, desarrollan una relación simbiótica con movimientos políti- cos, también terroristas, que buscan alguna certeza política con el fin de garantizar la segu- ridad de las zonas de producción.
Lo que ya configura otro tipo de terrorismo. El terrorismo político, va a camuflarse dentro de un proceso revolucionario, de un conflicto previamente abierto. Entonces, el te- rrorismo político, sería la garantía de los partidos políticos dentro de un clima tradicional de violencia política. Esta clase de terrorismo político, se confunde, con el terrorismo utilizado en los grupos insurgentes, que se circunscribe dentro de un proceso revolucionario o de li- beración, que cuenta con apoyo popular.
Por su parte, el terrorismo perpetuado por los grupos de extrema derecha, como los paramilitares, no pretende desagregar el Estado, por el contrario, trata de reforzar la presen- cia del mismo, por lo cual no se entiende muy bien, si es terrorismo de extrema derecha o simplemente es un terrorismo de Estado, debido a que sus vínculos son de difícil compro- bación, porque el Estado es quien detenta el ejercicio del poder, y si el fenómeno terrorista le es favorable, no lo denunciará, convirtiéndolo en terrorismo de Estado, que pasa desaper- cibido, en su proyecto de instauración de dictadura.
En los capítulos anteriores, se sostuvo la idea de la inadecuación del término nar- coterrorismo respecto de los grupos insurgentes, que si bien son igualmente calificados por los Estados Unidos como organizaciones terroristas, no se desenvuelven, por regla general, distinto de los medios utilizados por las guerrillas tradicionales, y en cambio, los paramili- tares264, encuentran en el terror, representado generalmente en las masacres265, su mecanismo
263 ANZIT GUERRERO, Ramiro. “Las Lógicas del Terrorismo”. 2006-7-18. www.cubanuestra.nu. 264 “Son los paramilitares los mayores violadores del Derecho Internacional Humanitario”.GONZALEZ, F (a), op.cit., 128.
265 La dinámica actual de los paramilitares consiste en masacrar usando lista de la muerte, es decir, llegan a un pueblo determinado en camionetas y fuertemente armados, hacen que su presencia en un lugar sea notada por to- dos los habitantes, agrupando a quienes están en sus listas como auspiciadotes de la guerrilla, los llevan a la plaza central del pueblo, y los asesinan, con la mayor brutalidad posible, para que su estigma sanguinaria silencia a quienes tiene la desdicha de presenciar estos barbaridades. Así, en Colombia pierden la vida conjuntamente 40 o
predilecto de acción, al tiempo que, financia su actividad de guerra, casi exclusivamente266,
de los recursos de la producción y el comercio de narcóticos267. Detentando, cuestión dicien-
te, “el punto final de los corredores de drogas en la Costa Caribe y en el Pacífico, teniendo mayor predominio territorial sobre zonas consideradas de embarque de cocaína como Tu- maco y Buenaventura”268.
No obstante, “como esa política de terror no alcanzaba para erradicar a los rebel- des, Washington entró al conflicto por la puerta de atrás. Las compañías petroleras, instala- das en Colombia, las fabricas de armas y las Sociedades Militares Privadas SMP, gastaron seis millones de dólares en lobby para lograr que el Congreso estadounidense aprobará el Plan Colombia… sobre los 1300 millones de dólares asignados al Plan Colombia por Esta- dos Unidos se gastaron 1130 millones sin que un solo funcionario colombiano vea un cén- timo. Hasta las sumas provenientes del Banco Mundial para ese Plan serán canalizadas des- de Washington hacia las SPM”269.
De esta manera, estamos de acuerdo, con lo sostenido por Rossi, quien ha descrip- to de la siguiente manera, el escenario que representa en los últimos tiempos, Colombia. Dice que, “Estados Unidos con su doctrina de los ataques preventivos, de la multiplicidad y simultaneidad de los escenarios de guerra, están recurriendo a una forma moderna de mer- cenarismo. Los mercenarios actuales son empleados que pagan impuestos y trabajan en empresas de seguridad que a su vez firman regulares contratos con el departamento de esta- do y son controladas en relación a los términos del contrato firmado. Los trabajadores de estas empresas son ex militares que manejan alta tecnología y que salidos de las Fuerzas Armadas, se reciclan dentro del mismo sector, esta vez no estatal, sino privado. Es la tercia- rización de la guerra, que permite a los EE.UU. no poner tantos muertos en los conflictos y no tener que rendir cuenta por ellos ante la opinión pública, y eximirse de responsabilidades a la hora de accidentes y de violación de derechos humanos”270.
Además, convengamos que en la región andina abundan los yacimientos petrolífe- ros, punto que se le resta importancia a nivel político y mediático, y que sin embargo, es uno de los pilares del por qué el interés estadounidense en la región en general, y en la sub- región andina, particularmente. Sostiene además la autora, que dicha zona andina, es “la puerta de entrada a una región más amplia, la de la amazonía brasileña, decretada patrimo- nio de la humanidad”271.
Digamos rápidamente, dentro del examen al paramilitarismo y no al Plan Colom- bia, que éste increíblemente es el “primer documento oficial del gobierno central en el que se reconoce como el paramilitarismo en toda su magnitud y en lo intrincado de las redes de apoyo que le han permitido crecer, a la vez que lo define como un objetivo prioritario de la estrategia antinarcóticos (apartado II). Asimismo, la región donde se propone ofrecer resul- tados de manera inmediata (Focos integrados al Plan), el Putumayo, es una de las regiones 50 ciudadanos, en manos de los violentos, que los acribillan con ráfagas de fusil o los cortan con motosierras en frente de sus familias y amigos.
266 Una base importante de su financiamiento reside en la venta de protección y seguridad a empresas petroleras extranjeras, ganaderos, terratenientes, narcos, ente los más principales.
267 Podemos confirmar que, “la rápida expansión de los grupos paramilitares estuvo íntimamente ligada con el rá- pido crecimiento del narcotráfico”. PIZARRO LEONGOMEZ, E (a), op.cit., 126-7.
268 DUNCAN, G, op.cit., 57. 269 CALVO, H, op.cit. 270 ROSSI, Adriana, op.cit. 271 ROSSI, Adriana, Ibídem.
que, habiéndose implantado de manera reciente, más ha estado creciendo el paramilitaris- mo”272.
Guerrillas y paramilitares, supuestamente, constituyen organizaciones terroristas al margen del Estado, que se sirven de los recursos del narcotráfico, haciendo fuerte su con- vergencia, dentro del concepto ambiguo del narcoterrorismo. ¿Por qué se expanden las AUC y se repliegan las guerrillas hoy en Colombia? Podremos decir que los intereses ca- muflados que detentan las elites del poder a nivel nacional e internacional, especialmente, el de los norteamericanos, dictamina que así sea. Como se desarrollará en los dos siguientes capítulos.
Es por esto, que Estados Unidos al ser el gran aliado de Uribe, se convierte en el primer patrocinador de las narco-democracias. Y una amenaza de guerra para cualquiera que no piense lo mismo.
272 CUBIDES, F, op.cit., 83. “Esta geografía de la guerra se muestra en luchas por corredores estratégicos a nivel nacional y en enfrentamientos en algunas regiones particularmente conflictivas, como los casos de la región del Urabá y el departamento del Putumayo. Naturalmente, estos enfrentamientos en el orden nacional y regional tienen su correspondencia en el nivel micro, en los enfrentamientos por el control de subregiones, que a veces se reflejan incluso en el interior mismo de los municipios situados en estas áreas particularmente conflictivas cuando un ac- tor, como las autodefensas, controla la cabecera municipal mientras que los grupos guerrilleros mantienen su hegemonía en la periferia rural del mismo municipio”. GONZALEZ, F (a), op.cit., 50.