• No results found

SPNEGO /Kerberos Authentication

4. HTTP authentication

4.10. SPNEGO /Kerberos Authentication

¿Para qué educamos a la juventud? ¿Cuál es el objetivo de su educación? ¿Puede que sea para darle herramientas que le ayuden a resolver los problemas que tendrán en el futuro? De ser así, ¿Cuáles son estas herramientas? y ¿Hasta qué punto las herramien- tas que les estamos dando serán eficientes para resolver las futuras situaciones pro- blemáticas que afrontarán?

El mundo va cambiando a una velocidad vertiginosa por lo que se hace cada vez más difícil predecir lo que pasará, y mucho más difícil aún predecir las dificultades a las que se enfrentarán los párvulos actuales cuando sean adultos.

No obstante, hay asuntos que sí podemos saber hoy que muy probablemente no cam- biaran en un futuro, por ejemplo, la capacidad de elección. Independientemente de que puedan llegar a tener más o menos libertad, o más o menos recursos, podrán y deberán tomar decisiones.

Por otro lado, elegir también es necesario para potenciar la motivación. Según explica Pink (2009:103):

«La sensación de autonomía tiene un poderoso efecto sobre el rendimiento y la actitud indivi- duales. [...] la motivación autónoma promueve una mayor compresión conceptual, mejores no- tas, una mayor constancia en el colegio y en las actividades deportivas, mejor productividad, menos desgaste y niveles mayores de bienestar psicológico».

O bien porque tarde o temprano tendrán que hacerlo, o bien porque es indispensable para que puedan incrementar su motivación autónoma, es necesario que desde pe- queños aprendan a tomar decisiones.

Nosotros como educadores ¿qué podemos hacer para enseñar a nuestros alumnos a tomarlas? Lo que está claro es que no podemos decirles lo que han de decidir porque de ser así seríamos nosotros los que estaríamos tomando la decisión, no ellos. Según Pink brindar pequeños espacios de autonomía podría ser una solución, ya que es la au- tonomía la que permite al alumno tomar decisiones. Pero creo que antes de hacer esto es necesario cambiar la forma habitual que tenemos de entender el "error".

El error está visto socialmente como algo negativo, como un signo de debilidad. Cuan- do nos equivocamos nuestro entorno se ríe de nosotros o se enfada con nosotros. Si bajo estas circunstancias le damos autonomía al alumno, servirá para bastante poco el esfuerzo por crear estos espacios, ya que es muy probable que cuando llegue el mo- mento de decidir se quede inmóvil por miedo a cometer algún error. El error es una de las herramientas más didácticas que existen, en la mayoría de casos, deja bastante cla- ro lo que se ha de mejorar.

Para proporcionar espacios en los que los alumnos puedan ser autónomos es necesa- rio crear situaciones donde puedan serlo. No sirve darle a un alumno responsabilida- des para las que no está preparado. Aquí entra el buen liderazgo como pieza fundamental. Es muy importante que el líder conozca a fondo los recursos que le está dando la realidad en la que quiere liderar, ¿qué ventajas y qué límites le está propor- cionado? En esta experiencia, saber de lo que era capaz musicalmente cada alumno me dio la posibilidad de poder proponerles objetivos más asequibles a sus capacida- des, creando así un marco de autonomía seguro en el que ellos se sintieran con con- fianza y motivados para actuar.

Conocer es una parte fundamental de este proceso pero para conocer profundamente algo es necesario aprender sobre ello, y cuando a alguien le interesa aprender sobre un tema necesita escuchar activamente. Para conocer a los alumnos que formaron la orquesta me esforcé por pasar la mayor cantidad de tiempo escuchándolos. La empa- tía y la paciencia fueron valores claves que me ayudaron a poder ganar su confianza y a comunicarme mejor para poder responder a sus necesidades.

Paralelamente al liderazgo del grupo fue necesario trabajar también el liderazgo per- sonal, es muy difícil liderar a otros si uno no tiene unas mínimas nociones de cómo li- derarse a sí mismo. Muy en el fondo liderar a otros no es muy distinto de liderarse a uno mismo: conocerse, mantener una comunicación fluida con uno mismo, saber cuá- les son sus puntos fuertes y débiles, tener una visión y marcar objetivos en consonan- cia con ella, tomar decisiones, etc., estas pautas son igual de necesarias tanto para poder liderar como para liderarse.

En resumen, la elección es una capacidad que los alumnos tienen y tendrán en el futu- ro, esta capacidad requiere práctica para su desarrollo y para esto es necesario pro- porcionar espacios de autonomía. Como educadores podemos colaborar con este desarrollo a través de un liderazgo basado en la comunicación, la confianza y el servi- cio, que haga posible la creación de estos espacios. Y por último, para ser capaces de llevar a cabo este tipo de liderazgo necesitamos empezar, primero, por aprender a li- derarnos a nosotros mismos.

Para finalizar, creo que la realidad educativa desde la perspectiva del maestro es cada vez más difícil y limitadora, ya que cada vez hay más alumnos en las aulas, más padres desorientados en cuanto a la educación de sus hijos, y más leyes que obstaculizan el trabajo pedagógico en lugar de agilizarlo. Pero también creo que esta realidad cuenta con muchas situaciones, que observadas desde el punto de vista adecuado, son capa- ces de convertirse en oportunidades. Tener una visión clara de lo que se quiere conse- guir y confiar en la intuición, ayuda a que se produzca este proceso, pero esto no es suficiente, hace falta actuar.

Las inquietudes que tuvimos maestros y alumnos por buscar la forma de llevar a cabo el proyecto fue importante, pero conocer el camino no implica recorrerlo. La determi- nación para hacerlo y la consiguiente acción fue lo que convirtió esta posibilidad en hechos concretos.

Bibliografía

Ayuntament de Barcelona (2011) Xifres oficials de població a 1 de gener de 2011. Dis-

http://www.bcn.cat/estadistica/catala/dades/barris/tpob/ine/a2011/ine_2011.xls [Consulta: 25 de diciembre de 2013]

Schoenberg, A. (1974). Tratado de Armonía. Madrid: Real musical. Gallwey, T. (1997). El juego interior del tenis (2ª ed.). Málaga: Sirio. Alonso, Puig M. (2004). Madera de líder. Barcelona: Urano.

Hunter, J. (1999). La paradoja (18ª ed.). Barcelona: Urano. Pink, D. (2007). Una nueva mente. Barcelona: Kantolla S.L.

Pink, D. (2010). La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva (2ª ed.). Barcelona: Gestión 2000.

Competencias emocionales y formación inicial docente en la Universidad de

Related documents