Nació en Dajla, el 16 de marzo de 1947. Casada, su marido era soldado español perteneciente al Grupo Nómada. Cuando comenzó la presión de los ocupantes mauritanos, se desplazarony llegaron en primer lugar a Imlilil, en las proximidades de Aargub. Señala que cuando comenzó la invasión desde Mauritania, parte del ejército español ayudó a resistir contra la invasión que se extendía desde la zona de La Güera hacia el norte. Hasta Imlilil llegó el acoso de las fuerzas mauritanas, entonces su padre buscó un vehículo y llevó a toda la familia a Um Dreiga.
Allí acampamos como pudimos, sólo había mujeres, ancianos y niños; había muy pocos hombres, y fue en esta situación cuando ocurrieron los bombardeos. En aquellas fechas Boia contaba con 29 años y ya tenía varios hijos e hijas, una de ellas con cuarenta días. Su recuerdo del momento señala el carácter incendiario de las bombas utilizadas y cómo fue testiga directa de la tragedia con la muerte de su hijo Atman Sidati Cori, y de las afectaciones de sus otros hijos, así como de las heridas que ella misma sufrió.
Estaba preparando para hacer el pan, escuché el estruendo de los aviones y las bombas y entonces llamé a los niños ¡ojalá no les hubiera llamado! Pues los niños estaban jugando fuera y buscando leña para cocer el pan, y, cuando escucharon mis gritos llamándoles acudieron corriendo, y, en ese momento, cae una bomba que nos explota a unos pocos metros. Hay fuego por todas partes, se trata de napalm, había fragmentos de cuerpos repartidos, desperdigados.
Mi hijo pequeño de 8 años quedó como partido en dos, y aún hablaba y me decía “¡No te vayas! ¡Quédate conmigo! ¡Quédate conmigo!”, y allí falleció.
Mi niña pequeña –que tenía cuarenta días y que acababa de amamantar y la había dejado dentro de la tienda–, la encontré medio asfixiada, con dificultad para respirar y el cuerpo lleno de manchas negras, y la tienda en llamas. Mis otros hijos, Mohamed, Kori y Fatimetu, también sufrieron heridas. Yo también fui herida, en el hombro, en la mano y en la pierna. Toda la familia fuimos heridos de mayor o menor gravedad.
Fue evacuada a un campamento provisional dónde hoy está la Wilaya de El Aaiún y atendida en un pequeño dispensario, desde el que los trasladaron a Rabuni y rápidamente desde allí les llevaron a Tinduf para recibir asistencia.
Su niñita de pocos días fue recogida y cuidada por la abuela. La pequeña Fatma Sidati Cori sobrevivió al bombardeo pero no a sus consecuencias, pues cuando ya estaba la familia reunificada en los campamentos, su estado de salud empeoró y sus problemas pulmonares y respiratorios, que iniciaron con el bombardeo, acabaron con su vida. Boia sufrió importantes heridas en la muñeca izquierda, en el hombro derecho y en el muslo izquierdo, con esquirlas metálicas dentro de las masas musculares. Fue evacuada a un hospital de Tinduf donde permaneció varios meses.
Tuvo que volver a reeducar la marcha pues era incapaz de caminar por el dolor y el miedo de sus heridas. Fue intervenida en varias ocasiones e incluso tuvo que ser re-intervenida para cubrir las pérdidas cutáneas con injertos de piel.
Vivía con gran angustia, pues no sabía nada de sus hijos durante todo ese tiempo. Supo que un hijo suyo (Mohamed Fadel) también fue evacuado gravemente herido al hospital de Tinduf con un grave traumatismo torácico.
Estaba muy preocupada porque no sabía si mi hijo estaba vivo o muerto, y en cuanto pude ponerme en pie, comencé a buscarlo por el hospital. Una mujer me descubrió y me preguntó qué hacía tapada con una sábana. Le respondí que estaba buscando a mi hijo de quién no sabía si estaba vivo o muerto. Esta mujer me dijo que me quedara tranquila que ella se encargaría de buscar a mi hijo. Lo encontró en cuidados intensivos y me intentó preparar para lo que iba a ver, pues en la misma habitación que estaba el chico había un argelino muy grave que acabó muriendo cuando ella entró a ver al chico. El chico estaba muy malito con un tubo que le salía del pecho. Le llevaba unas galletas y chocolate, pero estaba muy mal y no tenía apetito y no comía nada.
Cuando su hijo salió del estado crítico y pasó a una planta de cirugía, se reunieron los dos y así desapareció una gran preocupación. Ella estuvo ingresada varios meses, pero Mohamed siguió ingresado hasta completar casi un año, y todo ese tiempo se quedó acompañando al niño hasta que salió del hospital, un año después de ser herido en el bombardeo.
Cuando volvimos a Rabuni, el ruido de los aviones –de la base argelina cercana– nos causaba un pánico casi insuperable y nos vinimos a esta zona de Dajla dónde no se escuchan aviones. Nos trasladamos en camiones. Ya estaba el campamento establecido, y aquí estaremos hasta que podamos marchar a nuestra tierra liberada.
Debido a sus secuelas y las heridas en su hijo, pidió que su marido que estaba incorporado al ejército se quedara con ella.
Si él se marchaba, ¿cómo iba a hacerme cargo yo, con mi estado de salud, de mis hijos también con la salud quebrantada? Escribí una carta en este sentido a su superior pidiéndole, que, mientras no mejorara la situación en nuestra casa, dejara a mi marido con nosotros, hasta que yo pudiera encargarme de todo. Boia señala que el estado de Marruecos debe asumir las responsabilidades por el bombardeo a la población civil, del que ella es víctima, y su cuerpo testigo de las secuelas en ella y en otras muchas personas.
El bombardeo lo llevó a cabo la aviación marroquí. Lo que pretendían era el extermino del pueblo saharaui, un genocidio. Pero nosotros estamos en las manos de Allah y no consiguieron sus fines, seguimos vivos y luchando. Hay daños que son irreparables, la única reparación posible será cuando el Sáhara sea libre.
Valoración médica Historia psicosocial previa y antecedentes médicos:
La paciente no refiere antecedentes psicopatológicos ni médico-quirúrgicos previos a los hechos sucedidos en 1976.
Heridas por acción de bombardeo sobre mano y muslo izquierdos, y el hombro y brazo derecho. Intervenida quirúrgicamente: extracción de proyectiles en brazo derecho, hombro derecho y muslo izquierdo; curas y cobertura cutánea de muñeca izquierda (cara palmar) con tejido cutáneo donante del muslo izquierdo; ganglión sinovial dorso muñeca izquierda. Síndrome del túnel carpiano izquierdo.
Examen y evaluación física:
- Cicatriz en cara palmar de la muñeca izquierda curada por segunda intención o cubierta con injerto dermo-epidérmico, de un tamaño aproximado de 4x5 cm.
- Cicatriz lineal sobre dorso del carpo izquierdo, por herida quirúrgica de un proceso no relacionado con los efectos del bombardeo. Fue intervenida de un quiste sinovial. - Movilidad de la muñeca izquierda conservada.
- Trastornos sensitivos (parestesias) en dedos pulgar, índice y medio de la mano izquierda. Signo de Phalen positivo para nervio mediano en túnel carpiano izquierdo. - Refiere pérdida de fuerza en la mano izquierda.
- Presenta tres cicatrices en miembro superior derecho:
1. Sobre cara dorsal de escápula derecha, a nivel de la fosa supraespinosa. 2. Cara posterior de articulación glenohumeral derecha.
3. Cara posteroexterna de tercio superior de húmero derecho.
- En muslo izquierdo hay dos cicatrices de pequeño tamaño (unos 2 cm.) en tercio superior de dicho muslo. A nivel del tercio medio cicatriz de forma rectangular, correspondiente a la zona donante de injerto cutáneo que se aplicó en muñeca izquierda.
- Atrofia de la eminencia tenar de la mano izquierda (en relación, seguramente, con atrapamiento de nervio mediano en muñeca).
- En cara anteroexterna de pierna derecha presenta tumoración desplazable con pequeña cicatriz superficial, compatible con granuloma de cuerpo extraño (metálico) probablemente debido a metralla que permanece in situ.
Interpretación de los hallazgos:
Desde el punto de vista pericial, las lesiones y secuelas objetivadas son perfectamente coincidentes con el mecanismo de producción descrito por efecto del bombardeo referido, y el proceso de curación narrado. Las cicatrices corresponden a impactos de metralla, así como un granuloma de cuerpo extraño. Los trastornos sensitivos son consecuencia de las heridas que afectaron neurológicamente al nervio mediano a nivel de la cara palmar de la muñeca izquierda.
Una cicatriz localizada en el dorso de la muñeca izquierda no tiene origen en lesiones del bombardeo sino que es posterior.
Evaluación psicológica:
La entrevistada presenta unos rasgos psicológicos con una fuerte personalidad, con una fuerte resiliencia ante situaciones estresantes y de sobrecargas psicoafectivas. A pesar del enorme impacto físico sufrido por ella y su hijo, y la pérdida posterior de su hija pequeña como consecuencia de los problemas respiratorios tras el bombardeo, ha afrontado de manera muy constructiva la pérdida de su mundo de referencia y afectivo tras el bombardeo (hogar, hijos, salud, forma de vida, etc.), comprometiéndose en su trabajo comunitario.
Conclusiones:
Las lesiones contrastadas, muestran una total congruencia entre las mismas y el relato de la víctima sobre el mecanismo de producción, tanto las secuelas neuro- lógicas como las lesiones cicatriciales como consecuencia de las heridas y las intervenciones quirúrgicas de que fue ob- jeto. Su narración de los hechos muestra una total coherencia con las lesiones en ella y sus hijos, así como con las caracte- rísticas del bombardeo contrastadas con otros sobrevivientes. A pesar del fuerte impacto traumático sufrido ha tenido una gran capacidad de recuperación.