El Niño y la Oscilacion del Sur (ENSO), caracterizado por fluctuaciones del sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical, es el fenómeno más importante de variabilidad natural del clima global en escalas interanuales [Philander, 2000]. El Niño (La Niña) se refiere al calentamiento (enfriamiento) anómalo de la superficie del mar sobre el Pacífico tropical que tiene lugar en el invierno boreal mientras que la Oscilación del Sur [SO7, Bjerknes 1969] se representa por el campo de presión en superficie también sobre el Pacífico tropical. Dada la fuerte señal oceánica que caracteriza al ENSO, junto con sus impactos a lo largo del globo [Kiladis y Diaz, 1989; Ropelewski y Halpert, 1987], su conocimiento es fundamental en predicción estacional [Zebiak y Cane, 1987].
El ENSO fluctúa con una cuasi-periodicidad comprendida entre 3 y 7 años, alternando las fases positivas o eventos cálidos (El Niño) con las negativas o eventos fríos (La Niña). Estas fluctuaciones están asociadas con cambios de circulación, vientos, corriente en chorro, sistemas convectivos tropicales, etc.
La relación más significativa entre el ENSO y la precipitación en el Mediterráneo occidental tiene lugar en otoño y primavera [Mariotti et al., 2002; van Oldenborgh, 2005]. En concreto, la influencia del ENSO en la PI, investigada inicialmente por Rodó et al. [1997], se describe mediante relaciones significativas con la precipitación, negativas en primavera en el este y positivas en otoño en toda la península (ver Fig. 7, panel superior). El estudio de Esteban-Parra et al. [1998] sobre series largas de precipitación en la PI indica la necesidad de tener en cuenta el ENSO para explicar las variaciones de precipitación en la PI. Respecto al otoño, los resultados de las predicciones condicionadas con eventos de El Niño o La Niña mejoran tras la aplicación de técnicas de regionalización [Frías et al., 2009].
7 Acrónimo del término inglés Southern Oscillation, que se refiere a un dipolo de presión oeste-este con centros de acción
de Tahiti y Darwin. a)
CLIVAR – España Teleconexiones
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Figura 7: Panel Superior: Influencia de
El Niño en Europa en otoño (a) y primavera (b) en términos de la correlación entre el índice de El Niño 3 y la precipitación anómala en la región representada. La figura inferior indica cambios en la influencia en El Niño (en términos de correlación) en el Mediterráneo occidental a lo largo del siglo XX. De Mariotti et al. [2002]
Los mecanismos que explican las teleconexiones con el ENSO en otoño no son lineales [Mathieu et al., 2004]; para La Niña parece estar involucrado el patrón de la PNA modulado por la influencia de la NAO, mientras que para El Niño se encuentran procesos de refracción de ondas de Rossby [Mariotti et al., 2005]. Los mecanismos subyacentes en primavera siguen todavía sujetos a debate [van Oldenborgh, 2005]. Respecto a la primavera, se han encontrado relaciones con La Niña y las sequías en el noroeste peninsular, aunque parece ser que El Niño no anticipa la aparición de primaveras húmedas [Lorenzo et al., 2009b].
El ENSO también está relacionado con la precipitación de invierno en el este peninsular [van Oldenborgh et al., 2000]; de forma que la presión en superficie en el suroeste de la PI y el índice de la Oscilación del Sur están opuestamente relacionados [Trenberth et al., 2007, ver Fig. 3.27]. Esta relación es explicada por algunos autores a partir de la NAO [Pozo-Vázquez, 2005a y b], determinando que existe una tendencia hacia las altas presiones relativas durante el invierno en la zona de Azores en coincidencia con los eventos La Niña, ocasionando la disminución alrededor de un 25% en la precipitación de invierno (diciembre- enero-febrero) en la PI. Por el contrario, no se detecta ninguna señal significativa durante los eventos El Niño. Esta relación entre inviernos secos y eventos La Niña es máxima en el noreste de la PI [Sordo et al., 2008].
Pese a las relaciones estadísticas anteriormente expuestas, muchos autores indican que la asociación entre el ENSO y el clima del sector Euro-Atlántico no es significativa e incluso indeterminada [Rogers, 1997; Ropelewski y Halpert, 1987; Trenberth y Caron, 2000; Quadrelli et al., 2001]. Otros autores como Moron y Gouirand [2003] y Gouirand y Moron [2003] han demostrado que en invierno la circulación Euro-Atlántica está modulada intra-estacionalmente por el ENSO, siendo más débil al principio del invierno [Toniazzo y Scaife, 2006] y mucho más fuerte al final del invierno. Se ha sugerido asimismo la propagación de ondas de Rossby sobre Europa en relación con el ENSO [Trenberth et al., 1998; Toniazzo and Scaife, 2006]. El papel activo de la estratosfera es fundamental para lograr simulaciones exitosas de las teleconexiones en invierno entre el ENSO y la circulación del sector Euro-Atlántico [Cagnazzo y Manzini, 2009; Ineson y Scaife, 2008]. Este hecho hace hincapié en la mejora del conocimiento de la variabilidad estratosférica, así como de su papel en el clima Euro-Atlántico [Ayarzagüena y Serrano, 2009].
a)
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Al igual que la influencia de la NAO no ha persistido del mismo modo a lo largo del tiempo, la influencia del Niño en la región Mediterránea no ha sido estacionaria a lo largo del siglo XX, encontrándose correlaciones significativas, tanto en primavera como en otoño, a principios de siglo y después de los años 70 (Mariotti et al., 2002; ver Fig. 7, inferior), y ausencia de relaciones significativas entre los años 20 y los años 70. Este resultado podría tener relación con el reciente hallazgo que muestra que, desde los años 70, El Niño
(LaNiña) Atlántico es capaz de favorecer el desarrollo de una Niña (Niño) en el Pacífico durante el siguiente invierno, afectando por tanto a la circulación asociada al ENSO [Rodríguez-Fonseca et al., 2009]. El cambio en la variabilidad climática desde los años 70 podría ser debido a oscilaciones naturales multidecenales (como la AMO) o a cambios de origen antropogénico, como parece indicarse en Baines y Folland [2007] en relación con la emisión de aerosoles.