CHAPTER 1 INTRODUCTION
4.2.3. Study Equipment and Experimental Setup
1. Contexto Pareja: En este escenario hay tres posibili-
dades de consulta (guiones): la víctima con o sin con- ciencia del abuso; la pareja en alguna de las etapas del ciclo de violencia (frecuentemente en la fase de luna de miel donde se pacta consultar); o bajo la coacción de terceros (tribunal, familiar directo, instituciones como iglesias, colegios, consejerías de sistemas infor- males, etc.)
En esta consulta es importante poder determinar el grado de severidad de la situación. Es decir, determinar Riesgo Vital o posibilidad de secuela o lesión inminente. Hay múl- tiples indicadores que alertan acerca de que una mujer que vive violencia de parte de su pareja, se encuentra en riesgo de ser asesinada por éste o lesionada severamente con secuela grave, situación que calificamos como “riesgo vital”. Un grupo de esos indicadores son los que se relacio- nan con conductas específicas del agresor. Pero además hay que considerar que ciertas respuestas de las mujeres ante la violencia, también aumentan su exposición a este nivel de riesgo como el aislamiento grave de la mujer, por la carencia o poca efectividad de sus redes de apoyo. Consideraremos como Riesgo Vital la presencia de uno o más de las manifestaciones de violencia psicológica, física
y sexual señaladas en el siguiente cuadro:
a. Reforzar los sentimientos de seguridad de la víctima b. Intentar que la paciente recobre su equilibrio emotivo c. Lograr que tome una decisión a corto plazo.
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Cuadro 1
Conductas del agresor que se convierten en Riesgo Vital para la Victima.
Tipo violencia Manifestaciones conductuales
Violencia física
Uso de arma de fuego o arma blanca en contra de la víctima. Intento de estrangulamiento.
Quemaduras que requieren atención en salud.
Pateaduras o golpes con lesiones que requieren atención en salud.
Violencia psicológica
Amenazas de matar o lastimar a hijos u otros cercanos ya sea utilizando o no armas de fuego o blanca.
Amenazas de matar o lastimar a la víctima ya sea utilizando o no armas de fuego o blanca. Celos violentos y/o constantes.
Agresor controla la mayoría o todas las actividades diarias de la mujer, incluso el contacto con familiares.
Manipulación, exponiendo a niñas y niños a daños. Encierro.
Violencia sexual
Obligación de tener relaciones sexuales con la víctima bajo amenaza o fuerza.
Obligación de tener contacto sexual de manera humillante.
La presencia de una sola de estas manifestaciones, son una señal, una alerta, que debe poner en movimiento el engranaje del Estado para proteger a la mujer en riesgo vital. Hay otros indicadores que aumentan aún más el riesgo vital de la mujer, como es el aumento de la severi- dad y frecuencia de la pauta interaccional violenta. Existe un incremento de la frecuencia de la violencia: Si la frecuencia de estas manifestaciones es diaria o hasta un mes entre episodios, puede considerarse mayor la situa- ción de riesgo vital de la mujer.
El concepto operacional de Hospitalización de la víctima en estos casos de presencia de Riesgo Vital, nos permi- te contar con más tiempo para desarrollar un abordaje estrategico más planificado. Es fundamental, si no se determina Riesgo Vital pero sí circuitos violentos de in- teracción, lograr una alianza con el sistema consultante y principalmente un clima one down, de escucha, sobre
todo si asiste el agresor a la consulta. Se puede referir a los centros de atención terciaria, que en su mayoría cuentan con unidades de familia que intervienen a nivel de pareja y de psiquiatria general. Si se sospecha problemas espe- cíficos de Salud Mental (uso de sustancias, alcohol, otros trastornos psiquiátricos), la interconsulta a Psiquiatría es prioritaria y simultánea con la derivación de la pareja. En caso de existir estresores psicosociales severos (cesantía, falta de alimentación, enfermedad severa de un miembro de la familia, etc.), la evaluación social es perentoria para el diagnóstico de la situación (visita domiciliaria o estudio social que reporta mucha información objetiva y pesquisa a otros en riesgo). En muchos casos de deserción de los consultantes, es a través del servicio social donde se pue- de seguir la pista y rescatar estos casos de la comunidad. Existiendo Riesgo Vital, proponemos la Hospitalización, lo que permite ganar tiempo para echar andar un aparato de mayor envergadura, como puede ser la vía judicial y la alianza con terceros. La causa de hospitalización no ne-
PANEL ATENCIÓN PRIMARIA: VIOLENCIA
Figura 3
Conductas del agresor que se convierten en Riesgo Vital para la Victima.
cesariamente debe expresarse como tal ante los usuarios en esta situación extrema, ya que puede ser rechazada en primeras instancias, así que proponer condiciones comór- bidas como el estrés, la depresión o el síndrome ansioso puede ayudar para este objetivo. Si se ocupa este recurso siempre debe comunicarse el real motivo de hospitaliza- ción al equipo tratante (8). (Figura 3)
2. Otros contextos: En caso que el maltrato se de a un
tercero en el grupo de convivencia que no es la pare- ja, es necesario hacer la misma evaluación del Riesgo Vital o de una lesión inminente. Por lo que lo anterior- mente dicho es válido también para estos casos. Se puede considerar aquí la comparecencia de terceros que pueden aliviar la tensión y que puedan garantizar condiciones mínimas de seguridad al que sufre la vio- lencia, lo que permite esperar la derivación a unidades de familia. Igualmente la derivación a Psiquiatría y servicio social debe ser realizada simultáneamente si amerita (12).
Conclusiones
En resumen, proponemos esquematizar la elaboración de una pauta de acción que permita efectivamente cortar la pauta interaccional previa del sistema consultante, en un escenario donde los manuales muchas veces carecen de la mirada más operacional para el terapeuta que asiste a un caso de violencia conyugal en relación al Riesgo Vital y la etapa del ciclo de violencia (contexto) . Considerando no sólo a la pareja sino a toda la familia con la indicación de hospitalización, ya que afectamos el equilibrio rígido del sistema, en el cual se encuentran todos implicados y son todos responsables. Por tanto, el objetivo terapéuti- co central consiste en poner en evidencia las secuencias comunicacionales repetitivas y las retroalimentaciones positivas que conducen a actos violentos en respuesta a ciertos mensajes.
No existe en la literatura médica nacional una norma operativa que permita en este tipo de casos solucionar la urgencia de este tipo de demanda de atención.
Violencia conyugal
Pareja luna de miel Víctima
Riesgo vital Riesgo vital Riesgo vital Pareja y terceros.
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Proponemos en la figura nº 3 un algoritmo, ocupando el concepto operacional de riesgo vital en los tres contex- tos o escenarios: víctima en consulta individual, sistema pareja que decide consultar en fase de luna de miel y sistema pareja que acude en compañía o por la acción de terceros. La queja se contextualiza en un motivo de consulta basado en VIF (violencia intrafamiliar). No exis- tiendo riesgo vital se puede derivar a un Centro Secun-
dario de Atención o a la mediación de terceros, pero la hospitalización es una instancia en todos estos niveles, una medida necesaria y factible que no se contempla en los sistemas sanitarios de atención actuales. Este simple cambio de mirada podría tener impacto en la mortalidad de esta condición. Por lo que se requiere desarrollar más investigaciones en nuestro contexto nacional.
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