5 Impacts of Employment Retention and Advancement on working lone parents
5.4 Subgroup and district-level impacts on workers at year 5
La sociedad colombiana, sumida en las diversas expresiones de violencia, agenciada por actores dispares, se vio abocada a quedarse con una. La que finalmente se consolidó, antes de comenzar su institucionalización, tuvo como canal principal el proyecto paramilitar. Para imponerse debía ser capaz de construir un enemigo contra el cual la mayoría de la sociedad colombiana habría de volcarse.
En este sentido, la justificación de la violencia paramilitar, creó la representación de un “verdadero culpable”, que en su mimetismo asumió la violencia como algo natural, hasta incluso sacralizarla, pues produjo formas de sacrificio extremo como condición necesaria para supuestamente exterminar el mal. El aniquilamiento en masa, a través de la masacre, fue su estrategia privilegiada.
A partir del fortalecimiento de los denominados grupos de autodefensa, se crea el primer grupo paramilitar financiado por el narcotráfico: Muerte a Secuestradores (MAS). Su tarea principal fue la de proteger los negocios e integrantes de la mafia de la droga, de cualquier tipo de ataque de la guerrilla, principalmente de las FARC-EP, en 1981, tras el secuestro de una familiar de uno de los integrantes del Cartel de Medellín.
De la misma manera a mediados de 1982, en Puerto Boyacá se inicia un de los proyectos pilotos más importantes del paramilitarismo en el país, el cual contó con el apoyo económico de los terratenientes de la región, al igual que de altos mandos militares, quienes se identificaban con los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional. Este municipio se autodeclaró “la capital antisubversiva de Colombia, tierra de paz y de progreso”. El proyecto contó con el apoyo de la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos ACDEGAM, como el primer paraguas legal de las autodefensas. En este sentido, Carlos Castaño dice:
Por esos días a finales de 1982, se dio la primera reunión de ganaderos, agricultores y comerciantes de la región. Cerca de doscientos cincuenta empresarios se organizaron para defenderse de los atropellos de la guerrilla. Con base en las disposiciones legales de 1965 y 1968, que permitía a los ciudadanos portar armas con salvoconductos. El espíritu de la ley pretendía que los ciudadanos se organizaran y cuidaran sus predios, con colaboración de las fuerzas armadas. Como era algo legal, surgió la primera asociación de autodefensa colectiva, ACDEGAM. (Araguren, 2001, pág. 96)
Luego, a mediados de 1993, surgen los “Pepes” (personas perseguidas por Pablo Escobar), liderados por Carlos Castaño y alias “Don Berna” para dar muerte a Pablo Escobar. Según uno de sus gestores, fue el primer grupo paraestatal del país que contó con la cooperación de organismos de inteligencia, como el DAS y de la DEA. Se trató de una iniciativa múltiple, estatal y privada, cuyo fin último era atacar a quien amenazara al Estado. Así, fue declarado como enemigo principal, para entonces, Pablo Escobar, porque:
Peleó con el Estado. Colocó dieciocho carros bombas. Financiaba la guerra contra el Cartel de Cali. Ofrecía a los asesinos a sueldo, cinco millones de pesos por agente de la Policía asesinado. Ordenó la muerte de más de doscientos policías, en Medellín, horror que a ninguno nos gustó, pero nada que hacer, la mayoría de las personas en la ciudad se mostraban amigas de Pablo por obligación. Imponía un principio perverso: “O están conmigo o están contra mí” (Araguren, 2001, pág. 145)
De tal manera, según Castaño, Escobar era identificado no solo por él sino por todo un país, como la encarnación del mal, aquel que bajo sus principios corruptos exacerbó lo peor de una guerra y transformó la ética de toda una nación de delincuentes, siendo este, la máxima representación del temor, temor infundado sobre los más altos índices de maldad y barbarie. “Al lado de Escobar uno se podía transformar perfectamente en un monstruo igual que él”, afirmaba Castaño, lo cual dejaba por sentado, que más allá de apoyar a la guerrilla, se había convertido en el mercenario más peligroso para el Estado. Por lo tanto, con la aparición del grupo los “Pepes”, se justifica la creación y aplicación de un tipo violencia justiciera que lucha fervorosamente por la protección de la nación y los principios que de ella emanan. Se logró consolidar una primera mayoría, en medio de las élites y de los sectores de poder de este país. En este sentido dice Castaño:
Fuimos tolerados por la Fiscalía, la Policía, Ejército, el DAS y la Procuraduría, y el propio presidente César Gaviria Trujillo nunca ordenó que se nos persiguiera. Los periodistas aplaudían en silencio. ¡Y así tenía que ser! (Araguren, 2001, pág. 142)
Así, paulatinamente las autodefensas se fueron convirtiendo en la mejor alternativa para unir al país, haciendo a sus ciudadanos más valientes y responsables con la protección de su propia seguridad, colaborando con la lucha antisubversiva. Fueron el modelo social a imitar como tabla de salvación de la sociedad toda.
La proyección del paramilitarismo se fue concentrando en Fidel Castaño, el hermano mayor, y el segundo al mando era Carlos. Pero, tras la muerte del Fidel Castaño en 1994, Carlos procura conservar su legado. Más tarde, el 18 de abril de 1997, en Urabá, se realizó la primera conferencia nacional de dirigentes y comandantes de las autodefensas campesinas del país, convocada por las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU). Allí se conforma un frente de lucha único bajo el nombre de Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), integrado por los 20 frentes que ya tenía las ACCU en la zona norte del país, el bloque de autodefensa de los Llanos Orientales que operaban
hacia el sur, las Autodefensas de Ramón Isaza y finalmente las autodefensas de Puerto Boyacá que operaban en toda la zona del Magdalena Medio. En ese momento se definen “como un Movimiento político-militar de carácter antisubversivo en ejercicio del uso del derecho a la legítima defensa, que reclama trasformaciones del Estado, pero no atenta contra él”. (Constitución AUC, 1997)
Un año después, en mayo de 1998, oficializan El Estatuto de Constitución y
Régimen Disciplinario del grupo, en el cual se plasman los principios
fundamentales, la naturaleza de la organización, los objetivos políticos, la misión estratégica, el régimen interno, las estructuras de mando y las formas de financiación. En este documento insisten de muchas formas en que no es válido atentar contra el Estado, ejercicio que desacredita la acción de la guerrilla. En tal sentido se deja por sentado que:
Las reformas estructurales políticas, económicas y sociales del Estado proceden a través del desarrollo de un proceso de concentración democrático e institucional, la vía armada como instrumento de transformación de la sociedad es anacrónico, impopular, criminal y autoritario. (Estatuto AUC,1998)
En esta dirección se apuntaba desde este proyecto a definir como enemigo de la sociedad a la guerrilla y al narcotráfico, y a legitimar la violencia ejercida desde el Estado. Pero respecto al narcotráfico, no se logró un consenso. De hecho, Carlos Castaño renunció a la dirección política porque abogaba por un deslinde del paramilitarismo con este negocio, al tiempo que buscaba un acuerdo al respecto con el gobierno norteamericano. Esta postura derivó finalmente en el asesinato de Carlos Castaño, ad portas del inicio de un acuerdo con el Estado colombiano para la desmovilización de los paramilitares.
3.4 El mito de la nueva sociedad colombiana y el proceso de