CHAPTER V DISCUSSION
SUMMARY, CONCLUSION, IMPLICATIONS AND RECOMMENDATIONS This chapter consists of summary, conclusion, and implication for nursing
Las variaciones en el contexto político e intelectual acontecidas desde 1966 signiicaron modiicaciones sustanciales en la discusión política y epistemológica de la psicología. La importante ruptura del PCA de su juventud militante –que devino en la creación del Partido Comunista Revolucionario–, y la renuncia de los psiquiatras comunistas a la enseñanza académica luego de la nueva intervención militar a la universidad signiicaron un momento de crisis de esa
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tradición marxista y de implantación de nuevas variantes del mar- xismo ligadas a la “nueva izquierda”. Para entonces, el campo “psi” ya contaba con los primeros profesionales y profesores psicólogos, con lo que su posición académica e institucional tenía ya cierta consolidación, lo que les permitió ocupar una posición legítima en la deinición de los fundamentos de sus saberes y prácticas. El psicoanálisis se había erigido como el conocimiento más relevante en la psicología, y las críticas a la izquierda tradicional arreciaban en las discusiones políticas más enfervorizadas luego del golpe de Onganía. Nuevos modelos epistémicos provenían de Francia, particularmente el estructuralismo, que tuvo una fuerte apropiación en el medio académico, en especial entre los psicólogos. Estos úl- timos encontraron en la obra del Althusser, uno de los principales promotores del estructuralismo, un modelo epistémico novedoso y renovador respecto de aquellos heredados de los psiquiatras. Para entonces, el rol del psicólogo ya se había deinido hacia la clíni- ca y su principal herramienta teórica constituía el psicoanálisis. La postura de Bleger, contraria a la enseñanza del psicoanálisis clínico a psicólogos para su aplicación profesional, suscitó críticas variadas de parte de un sector de los psicólogos, entre los cuales se encontraban aquellos más ligados al estructuralismo. Estos le disputaron a Bleger la aplicación profesional del psicoanálisis por la vía de la deslegitimación epistemológica. Mostraremos cómo los psicólogos althusserianos se apropiaron y redeinieron el themata ideología/ciencia; sin exceder sus límites y posibilidades, su disputa consolidó aún más su centralidad.
Althusser planteó una delimitación epistemológica entre la cien- cia, entendida como el estudio de problemáticas que remiten a una estructura especíica que las determina, y la ideología, que remitiría a aspectos imaginarios de los individuos en su relación directa, consciente e inconsciente, con otros y con lo social. Para el ilósofo francés, la tarea cientíica era necesariamente antitética a la ideoló- gica (Hindess, 1996). En este punto su texto Freud y Lacan de 1964 (2005) puede ubicarse como una referencia fundamental. En dicho texto planteó la necesidad de una reconsideración epistemológica del psicoanálisis, tarea ya emprendida por Politzer, aunque de forma in-
36 REVISTADE PSICOLOGÍA fértil. Situó a Lacan como el autor de una genuina reconstrucción de las bases epistemológicas del psicoanálisis, y permitió su asimilación por el marxismo cientíico. Con ello, dejó fuera de la discusión a los marxistas contrarios al psicoanálisis, quienes no pudieron entender, por su coyuntura y por la apropiación anglosajona del psicoanálisis, el valor cientíico de esa teoría. Althusser airmó: “Lacan no piensa otra cosa que los conceptos de Freud, dándoles la forma de nuestra cientiicidad, la única cientiicidad que hay” (92, cursivas del autor). De esta manera, la reconstrucción lacaniana, de la que los psicólogos locales se apropiaron con rapidez, permitió impugnar el esfuerzo de Bleger, y autorizarse en Althusser para incluir al psicoanálisis dentro de la cientiicidad del pensamiento marxista.
Carlos Sastre, quien fuera alumno de Bleger y luego docente de la carrera de psicología de la UBA, publicó Psicología: Red ideológica (1974), libro que constituyó una proclama del programa estructura- lista. Él buscó desmantelar la propuesta teórica de Bleger, a la cual se reirió como “fenomenología del comportamiento”: “Ante el peso sacralizado que tiene esta ideología en nuestro medio podemos responder con la intención de estudiar y desarrollar una ciencia del inconsciente” (149). Airmó que la integración del psicoanálisis con otras corrientes psicológicas, tal y como lo pretendía Bleger, “implica la necesidad de ideologizarlo, despojándolo de la cientiicidad que le imprime su carácter de teoría de lo estructural” (131). La distinción ideología/ciencia de Althusser fue extremada al punto de excluir del campo cientíico cualquier conocimiento declarado ideológico. Esta operación alcanzó también a la corriente pavloviana. Según Sastre, el “carácter imaginario de esta psicología” se demuestra en el “dogma relexológico” de intentar ubicar la psicopatología en términos de afecciones en la corteza cerebral (97). En este modelo, el themata ideología/ciencia se erigió como criterio de inteligibilidad privilegiado para la evaluación de los saberes.
Roberto Harari, quien tuvo el mismo recorrido que Sastre, se ubicó a la cabeza de la renovación del psicoanálisis en clave althus- seriana. Sostuvo que la ciencia se deine, por un lado, por la negación de un contenido ideológico: “[un] cuerpo de conocimientos está desprovisto de ideología, si es que es cientíico”; y por otro, por la
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delimitación precisa de un objeto, “es a partir de la ideología, por ruptura con ésta, como se constituye una ciencia deiniendo con rigor su objeto” (1971: 169). Solo de esta forma podría un psicó- logo dar cuenta del objeto de la operación psicológica, el “Objeto real-determinante inconsciente del sujeto de la asistencia”, el cual es formalmente necesario para “organizar un campo de indagación” (1976: 68). A pesar de la reformulación del themata, el problema de la ideología en el paciente, formulado en principio por la co- rriente pavloviana, persistió en estos planteos; al respecto Harari airmó que las creencias socialmente compartidas son “evidencias que absuelven al sujeto de la toma de conciencia de la motivación real-determinante de su problemática psíquica por su refugio en los baluartes ideológicos”, por lo que “la lectura cientíica de la ideología del sujeto asistido psicológicamente” debe investigarse en la terapia (1976: 79, 85).
Quizás el libro basado en el modelo althusseriano más siste- mático e incisivo contra toda la psicología previa sea Psicología: ideología y ciencia ([1975] 1986). El prefacio del libro, a cargo de Marie Langer, la principal referente de Plataforma, uno de los grupos de psicoanalistas de izquierda que rompió con la Asociación Psicoanalítica Argentina, señala el valor del ilósofo francés en la fundamentación epistemológica del psicoanálisis: “El ataque provino tanto de la psicología oicial, apoyada ahora por la estadística y los relejos condicionados [...] como desde el lado marxista, [...] nos cuestionaron la falta de cientiicidad [...] fue Althusser quien sentó las bases para nuestro reconocimiento al ubicar nuestra ciencia, epistemológicamente, dentro del materialismo dialéctico” (pp. xi, xii). La cita muestra nuevamente el puente entre ciencia y política, el cual es el leit motiv de todo el texto. Los autores propusieron un objetivo de máxima: declarar que “La psicología academicista carece de cientiicidad” y que “el psicoanálisis sirve de base a la psicolo- gía”, y si bien el psicoanálisis no representa toda la psicología, “esas partes son susceptibles de desarrollo cientíico mediante el aporte teórico del psicoanálisis” (1986: 47, 48). A partir del ordenamiento epistemológico de Althusser, la teoría es fundamental en tanto que de ésta se derivan la metodología de investigación y la práctica.
38 REVISTADE PSICOLOGÍA El esfuerzo de los autores estaba dirigido a constituirse en agentes efectivos de transformación social: “La tarea de la teoría cientíica [de la psicología/psicoanálisis] [...] es la de descubrir el porqué de la eicacia técnica de los instrumentos elaborados por las clases dominantes para la defensa de sus intereses”; aunque admiten un aspecto importante: “armados con ella [la teoría psicoanalítica] los psicólogos pueden descubrir cuál es la demanda que se les formula y decidir si la asumen o la denuncian” (359-360). La decisión, enton- ces, es en última instancia política, pero solo es posible discernirla a través del psicoanálisis.
Estas deiniciones de ciencia y de ideología ubicaron este pensa- miento en las antípodas de las caracterizaciones de Bleger y de los pavlovianos. Si Bleger consideraba que podía existir algún grado de autonomía entre la investigación y los presupuestos ideológicos, en esta perspectiva la autonomía es imprescindible para la deinición cientíica de una disciplina. Al mismo tiempo, la propuesta pavlo- viana queda descartada inmediatamente por anticientíica. En este punto toda postura cientíica que indique la existencia positiva de una ideología es rechazada de forma total.
Conclusiones
El recorrido de este trabajo ha intentado mostrar cómo el the- mata ideología/ciencia en los textos tratados constituyó la base del encuentro entre ciencia y política, y organizó las discusiones du- rante dos décadas. Si bien es esperable encontrar debates alrededor de las articulaciones de la ciencia con la política en momentos de transformación de un campo multidisciplinar, y especialmente en una época de alta actividad y turbulencia institucional como la que vivía la Argentina en esas décadas, aún falta dentro de la historia de la psicología local una reconstrucción sobre la forma en que procesos políticos e institucionales incidieron en la conformación y legitima- ción de epistemologías y metodologías. Las disputas profesionales son un componente esencial de la dinámica de campo, pero estas no explican per se el estatus epistémico y político del conocimien-
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to con el que se legitiman tales prácticas. La historia y la ilosofía de la ciencia han remarcado que las ciencias están atravesadas por valores a todo nivel, el punto es reconstruir históricamente el proceso especíico mediante el cual ciertos saberes se consolidaron al articularse con ciertos valores, dando lugar a la producción de nuevos conocimientos.
La inclusión local del marxismo dentro de los discursos psicológi- cos habilitó el análisis de un conjunto de variables sociales y políticas desde la psicología, al punto de quedar incluida dentro de su cuerpo conceptual y metodológico. No todos los referentes intelectuales del momento abonaron a ese marco teórico, pero la presencia de autores de izquierda centrales en el campo psi, como Bleger y Thénon, y el progresivo giro a la izquierda del ámbito universitario, hicieron del marxismo un referente central en las discusiones políticas y cientíicas. Las distintas coniguraciones del themata
ideología/ciencia muestran la amplitud de esfuerzos para estable- cer criterios normativos en la psicología. Pero también conlleva una evaluación política, en la que el materialismo dialéctico e histórico se ubica como una ilosofía garante de un saber y de una praxis.La primacía del themata aquí analizado terminó con la irrupción del último golpe militar; sin embargo, lo indagado permite establecer algunos de los puntos centrales de discusión en el momento de conformación del campo “psi”, y situar un punto de inicio para rastrear las variaciones posteriores de las discusiones epistémicas y no epistémicas en psicología.