Las redes sociales que implican apoyo en el cuidado de las y los hijos, apoyo económico (aunque sea en menor medida) y apoyo moral (en su mayoría porque las mujeres no se volvieron a casar y son catalogadas como “buenas madres” por hacerse cargo solas de sus hijos) juegan un papel muy importante en las familias de jefatura femenina.
Tereucán (2003) menciona que es muy importante el parentesco, como principal mecanismo organizativo que regula las relaciones y establecimiento de ayuda (reciprocidad e intercambio), expresándose la relación más estricta entre padres e hijos, donde el parentesco cercano, influido por condiciones emotivas, representa más literalmente el sentido de dar. Ante esta afirmación, el caso de las jefas de familia es aún más complicado principalmente por dos razones, a decir de Tereucán (2003), ésta materialización de intercambio expresada como ayuda, debe sentarse sobre bases de confianza, y en el caso de las mujeres jefas de familia esa confianza se ha hecho pedazos socialmente debido a: 1) el sentimiento de fraude por parte de las hijas que han tenido hijos fuera del matrimonio (madres solteras); y 2) la incompetencia asumida y aceptada para retener a un hombre (mujeres divorciadas, abandonadas, separadas), además del sentimiento de culpa de las propias mujeres por el abandono de sus hijos por trabajo.
Sin embargo, se puede enfatizar en las redes de apoyo entre mujeres jefas de familia para hacerse cargo de sus responsabilidades cotidianas, entre quienes surgen lazos de amistad y reciprocidad como menciona Tereucán (2003) aunque no haya lazos sanguíneos, es un compromiso intrínseco que no pesa y no duele en lo más mínimo para las mujeres entrevistadas, incluso se sienten con más confianza para pedir ayuda con sus amigas que con su padre o madre (las que tienen esa opción).
73 El cuadro siete muestra el tipo, frecuencia y de quién reciben la ayuda las mujeres entrevistadas.
Cuadro 7. Ayuda que reciben las mujeres jefas de familia9
Tipo de ayuda
.
Frecuencia Quien las ayuda No. De mujeres que reciben la ayuda Apoyo con el
cuidado de los
hijos e hijas Diaria Madre, Amiga 112
Apoyo con los quehaceres
domésticos Diaria Hijos e hijas, madre 67
Apoyo con las tareas de los hijos
e hijas
Dos veces
por semana Amiga, maestro (a) 12
Apoyo económico
(préstamos) 1 vez al mes amiga (o), jefe (a) Padre y/o madre, 36 Apoyo moral (consejos, defender a sus hijos e hijas) 1 vez a la semana
Padre y/o madre, amigo, amiga,
hermanos (as) 119
Fuente: Elaboración propia con base en cuestionarios aplicados en el Municipio de Acaxochitlán, Hidalgo Junio a Diciembre de 2008.
La reciprocidad (Tereucán, 2003) o ayuda también es una forma de controlar a las familias o a quienes se apoya, es un control social mediante el cual se compromete a la o el beneficiario a participar en determinadas actividades cuando le sea requerido. Las jefas de familia dan testimonio de este control cuando expresan que al recibir el apoyo de sus familiares en el cuidado de sus hijos e hijas están comprometidas al pago de los favores aunque no sea de forma monetaria; en un caso, Rosaura, de 37 años desde que enviudó deja a cargo de su suegra a sus hijos y ella se va a trabajar a la presidencia, sin embargo, la condición para que ella reciba esta ayuda es dedicarse solamente a sus descendientes para cuidar y respetar el recuerdo de su difunto esposo.
9 Varias de las 150 mujeres entrevistadas admitieron tener más de un tipo de apoyo o ayuda, por lo
74 Las mujeres jefas de familia entrevistadas manifiestan su orgullo por estar enseñando a sus hijos e hijas a comprometerse con las labores domésticas, sin embargo, cabe destacar que son las hijas quienes tienen mayor participación de estas labores. De acuerdo a las entrevistas realizadas, uno de cada 10 hijos participa en estas labores al igual que sus hermanas mientras que todas las hijas deben aprender y participar de ellas desde los siete años o antes en las actividades que puedan realizar.
“…no puedo tardarme porque me lo echan en cara…. Les agradezco la ayuda pero a veces me sofocan…” (Rosaura, 37 años)
“…desde chiquitos ya sabían que no había padre que los defendiera y les dijera que no les tocaba hacer nada, pero las niñas ya sabían echar tortillas y ellos (sus hijos varones) ya sabían sembrar… mi marido, que en paz descanse, les daba sus ratitos porque él trabajaba en la tierra y yo en la casa, pero nos quedamos solitos y ahora entre todos nos toca la trabajada…” (Blanca, 73 años)
Otro tipo de ayuda motivo de análisis es el apoyo que se recibe para la realización de tareas escolares, las mujeres manifestaron un sentimiento de impotencia cuando ellas no pueden resolver las dudas de sus hijos e hijas, y es cuando recurren a personas con mayor educación que en general suele ser el maestro o maestra de escuela más cercana.
“…a veces cuando no sé qué explicación darles de mi ignorancia…quisiera estudiar tanto como para explicarle hasta a los maestros de la escuela…”(Anaís, 31 años)
“…yo no sabía las fracciones, y pos ya fuimos con mi vecina, que su hija está en la prepa en Tulancingo, ya ella le enseñó a mi Lupita… pos si me da pena, pero me va a dar más pena que
75 mi hija no aprenda y sea tan burra como yo, ella si tiene que
aprender… yo quisiera a veces ayudarla pero no sé… no me mandaron… no puedo…” (Judith, 47 años)
El apoyo de las redes sociales establecidas en el entorno de las jefas de familia en Acaxochitlán es muy importante y permite que las mujeres beneficiadas puedan realizar las múltiples actividades a su cargo como jefas de familia, sin embargo, y como lo maneja Tereucán (2003), se puede deducir que en variadas realidades siempre existe una forma para hacer valer los derechos y obligaciones individuales y colectivos que, analizada a través de las redes de apoyo, actúa como mecanismo de control social, regula las relaciones, los intercambios, fija mecanismos de actuación, establece sanciones, beneficios, marca las pautas de relación, así como la dinámica social y cultural de las familias. Sin embargo, se puede observar entre los familiares de las jefas de familia un tipo de reciprocidad o ayuda negativa (Tereucán, 2003:181) que es más un comportamiento condicionado de control directo de actitudes a cambio de los favores recibidos, no salir solas, no divertirse sin sus hijos e hijas, dedicarse al cuidado de los niños y niñas pequeñas y de ancianos, ser “decentes” y no buscar otra pareja, todo ello disfrazado como protección y consejos para no tener otro “fracaso matrimonial” y más hijos a quienes cuidar.
“…la maestra nos dijo desde la primera junta, que todos los niños eran inteligentes y que si no le entendíamos a algo ni ellos ni nosotros pos que la buscáramos, nos dio su dirección y su número de teléfono… ya van varias veces que vamos corriendo a buscarla, y siempre le ayuda a mijo…”(Lorena, 34 años)
La necesidad de subsistencia es aquella que indica de qué forma una persona permanece, vive. Las mujeres jefas de familia satisfacen esta necesidad de forma precaria, en actividades extenuantes, con horarios de trabajo extensos y mal remunerados, movidas por la imperiosa responsabilidad de la supervivencia de
76 sus dependientes económicos y con los beneficios que resultan de la búsqueda del beneficio para los y las otras (Lagarde, 1999a)
7 Necesidad de Protección
Para el análisis de esta necesidad, se tomaron en cuenta cuatro indicadores, cada uno con sus respectivos subindicadores. A continuación se enlistan los indicadores y sub-indicadores correspondientes (entre paréntesis).
1) Espacio habitacional (vivienda y servicios básicos);
2) Acceso y control de recursos (Propiedad y uso de espacio habitacional, generación y/o administración de ingresos);
3) Salud (Acceso a servicios de salud y cuidado de salud personal;
4) Autoestima (Respeto y defensa de la integridad física, emocional y sexual).