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Summary and conclusions

1. Una biografía esquiva

Quienes se han acercado a la figura del diácono leonés484 coinciden en lamentar la escasez de datos con que tenemos que enfrentarnos a la hora de llevar a cabo un esbozo biográfico de don Lucas. En este sentido, hago mías las acertadas palabras con que Patrick Henriet dibuja el estado de la cuestión:

Toute recherche sur la vie et la date de rédaction des oeuvres de Lucas est aussi nécessaire que dangereuse. En l’absence de nouveaux documents, aucune hypothèse ne semble pouvoir être irréfutablement prouvée. Nous en sommes réduits à des constructions plus ou moins ingénieuses, à la fois nécessaires et provisoires (2001 : 250, n. 3).

484 Entre los autores antiguos, le dedican respectivas reseñas bibliográficas Mariana 1601: 791, Antonio

1788: 58-61, Sandoval 1610: 148-51v, González Dávila 1650: 446 y Rodríguez de Castro 1786: II, 567- 82; aunque, como señala Martin (1992: 232, n. 13), la única biografía propiamente dicha es la de Flórez 1798: 106-45 (y sólo convincente desde 1239, a partir de donde se puede contar con los documentos del archivo de Tuy). Modernamente, ofrecen noticias de interés Hollas 1985, Henriet 2001: 250-51 y Falque 2003: vii-xii. En cualquier caso, es Linehan (2002) quien con más ahínco ha tratado de desvelar al menos parte del «enigma don Lucas».

En cualquier caso, hay acuerdo en una serie corta de cuestiones, que pueden darse por ciertas. Don Lucas debió de llegar al mundo en los últimos años del s. XII485. Hay menos unanimidad a la hora de fijar su lugar de origen, pues, frente a lo creído hasta ahora (que el leonesismo ideológico de Lucas se correspondía con su origen leonés), una de las «sospechas» de Linehan (2002: 23-25) consiste en suponer que quien, andado el tiempo, sería diácono de San Isidoro procedía de regiones extrapeninsulares, quizá de Italia486.

Por sus propias declaraciones (en su obra De altera vita) sabemos que fue un hombre inquieto: en su juventud visitó París y, tiempo después, peregrinó a Jerusalén, momento que aprovechó para conocer asimismo Grecia, Constantinopla, Tarso de Cilicia y Armenia. Quizá en torno a 1230 viajó a Roma, donde estuvo en presencia de Gregorio IX487. De este viaje se vio obligado a volver con urgencia, apremiado por los estragos que los albigenses cometían en León488.

Los biógrafos de don Lucas no han dejado de llamar la atención sobre las buenas relaciones que mantuvo con dos altos representantes de las órdenes de frailes predicadores y menores: en efecto, nos consta su amistad con fray Juan Gómez (compañero de santo Domingo y primer provincial de España) y con san Elías, sucesor de san Francisco). Vale la pena igualmente poner de manifiesto el estrecho trato que le dispensó el también dominico Pedro González Telmo, predicador en Galicia489.

Por lo demás, no parece haber duda de que hacia 1238 era diácono en el monasterio agustino de San Isidoro, en León, cargo con el que firma el Chronicon

485 Hollas 1985:19 no alcanza más que a consignar que debió de nacer entre 1180-1200.

486 Conforme sugiere Linehan (alentado por la rareza del antropónimo de nuestro autor en el León

plenomedieval), Lucas podría haber llegado a España reclutado por Alfonso VIII para incorporarse al

studium palentino, o incluso como teólogo a Salamanca, invitado por Alfonso IX (2002: 23-26).

487 Linehan (2002: 22-23) cree posible que hubiera viajado a Roma quizá reclutado por Jean de Abeville,

legado pontificio de visita por la Península en 1229.

488 Para este episodio de la historia sagrada española, véase Martínez Casado 1983.

489 De la admiración que por el futuro san Telmo sintió don Lucas, da idea el episodio que sobre su

mundi, acabado en torno a esa fecha (cfr., más adelante, págs. 351-54)490. Que antes de pasar al obispado de Tuy, en 1239491, ostentara el cargo de canónigo en el mismo monasterio leonés ha sido cuestionado recientemente, pese a tratarse antes de una opinión unánime (Gil 1995: 88)492. En cualquier caso, la etapa tudense de don Lucas está mucho mejor documentada493; durante este periodo tuvo lugar un violento episodio entre el concejo y el obispo, en el contexto de los movimientos que contra la autoridad obispal a la sazón recorrieron Galicia (Gómez Sobrino 1974: 216); el pleito hubo de dirimirlo al fin Fernando III, quien no reparó en repartir responsabilidades en uno y otro bando. Don Lucas no llegó a escuchar la sentencia de 1250, pues moría meses antes, quizá a finales de 1249.

2. Historiador, hagiógrafo y teólogo

A pesar de que la erudición secular ha solido engrosar en exceso la producción de nuestro autor494, la crítica moderna ha conseguido reducir a tres las obras debidas a don Lucas. Dejando a una parte la obra histórica objeto del presente estudio, debemos a su pluma una obra hagiográfica y otra de contenido teológico: respectivamente, los

Miracula sancti Isidori495 y De altera vita496.

490 Parece que desde 1220 aproximadamente ya estaba ligado a San Isidoro (Henriet 2001: 251), pese a las

escasas menciones al historiador que transmite la documentación: un dudoso Dompnus Lucas (Henriet 2001: n. 7), que Linehan descarta (2002: 23, n. 15), cfr. Martín López 1995: 251-52; y un posible

magister de entre 1227-1250 (Linehan 2002: 23, n. 15); nótese que este mismo apelativo («maestre

Luchas») le asigna Alfonso X en la mención de fuentes al comienzo de su Estoria de España. Para un estudio del escritorio de san Isidoro en tiempos del Tudense, cfr. la introducción de Suárez González 1997.

491 Así consta, en efecto, a pesar del largo tiempo transcurrido hasta su total instalación en la sede gallega,

como ha señalado Linehan 2002: 30.

492 Con seguridad hay que descartar definitivamente, eso sí, el haber oficiado de maestrescuela en la

catedral de Tuy, tras las averiguaciones de Linehan 2002: 31.

493 Gómez Sobrino 1974: 216-17 enumera los «documentos originales» que, correspondientes a sus años

de obispado, se conservan en el archivo de la catedral de Tuy.

494 Atribuyéndole la Traslatio y una Vita sancti Isidori (Flórez 1767: 132-39; Amador de los Ríos 1863:

412); cfr. Henriet 2001: 251-52.

495 Del Liber de miraculis sancti Isidori (que permanece inédito) se conserva traducción al español, a

Según ha establecido Henriet (2001) en un estudio fundamental para la datación de las obras de don Lucas, los Miracula debió de ser el texto de redacción más temprana, cuyo comienzo puede datarse entre 1221-1224 (Henriet 2001: 254). Sin embargo, también es la obra que más se alargó en el tiempo, pues nos consta que hubo de ser interrumpida para la redacción del De altera vita más de una década después. En efecto, el comienzo de la elaboración del opúsculo antialbigense ha sido fechado hacia 1235/36 (Henriet 2001: 253-54)497.

Común a las tres obras debidas a la pluma de don Lucas es una característica sobre la que ha llamado la atención Martin 1992: 204, quien ha caracterizado al diácono leonés como un escritor siempre al servicio de otros; en efecto, si el Chronicon mundi responde a una iniciativa impulsada por la reina Berenguela, don Lucas declara asimismo que los Miracula dan respuesta a una solicitud del provincial de los frailes predicadores, así como el De altera vita fue encargo del propio Gregorio IX.

496 Editado por el padre Mariana con el título facticio De altera vita fideique controversos adversus

Albigensium errores libri III, Ingolstadt, 1612, y por A. Galland, en Maxima bibliotheca veterum patrum,

25, págs. 188-251, Lyon, 1677.