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Summary and final test Learning

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14. Summary and final test Learning

Entre toda la voluminosa información que se ha perdido de la antigua sabiduría hermética, se encontraba –según leemos en la Apotelesmática de Paulus Alexandrinus91– un profuso compendio

llamado Panaretus acerca lo que en Griego se denominó kleros, y que luego pasó al Latín como pars92, siendo posteriormente tra-

ducido al español como par te, con clara alianza con su etimología latina. Llegan a nosotros como traducciones de textos árabes al Latín medieval, y a pesar de ser conocidas con el nombre de par- tes arábigas, en forma paradójica constituyen uno de los elemen- tos más originales de la Astrología Helenística, y una de las herra- mientas más antiguas de hacer astrología en Occidente, sólo ha- llada (aunque con otros ropajes) en la astrología védica. Sin em- bargo, fueron los astrólogos helenísticos quienes inventaron el concepto, y las partes son tan antiguas como los aspectos y las casas, aunque no en la misma medida que los signos y los decanatos. De cierta manera, son una integración de casas y

aspectos. Constituyen una de las técnicas más arcaicas de la As-

trología del Medio Oriente y Occidente.

Hasta hace poco se pensaba que sólo unas pocas de ellas

91 Paulus Alexandrinus, Apotelesmatica , Cap. 23 (sección I), Teubner, Boer,

1958, p. 47.

92 Si bien un uso difundido ha aceptado atribuir al término par te el género

masculino (los par tes), he preferido conser var el femenino siguiendo el término pars latino.

habían sido empleadas por los griegos. Sin embargo, una investi- gación en Olympiodorus me ha llevado a concluir que los escritos helenísticos han multiplicado su número hasta extremos inespe- rados. En su comentario sobre la Apotelesmatica de Paulus, Olym- piodorus93 enumera más de 140 partes. Esta tendencia se ve

reflejada en Al-Biruni, astrólogo medieval del s. XI, quien en su curiosa y humorística afirmación es imposible enumerar las par- tes que han sido inventadas para la solución de preguntas hora- rias, o para respuestas relacionadas con el fin exitoso o auspicioso de una acción; su número se incrementa día a día.94

El mismo texto de Al-Biruni constituye una de las colecciones más extensas de partes arábigos; y si un centenar de partes es un número que resulta demasiado inabarcable, el lector que si consi- deramos las partes que proliferaron en los textos árabes el número se ve incrementado en varios centenares más. (Los árabes te- nían partes hasta para los granos que cosechaban)

La palabra griega que las define es kleros. Su significado más común es la porción de tierra o territorio asignado a alguien. La palabra latina es pars, de donde deriva nuestra palabra parte, y también alude a grado. Pars For tunae significa el grado específico atribuido a For tuna, o la porción de fortuna asignada al individuo por el destino. El vocablo español parte, al no conservar su signifi- cado original, en mi opinión una traducción no muy afortunada, al menos no tan acertada como porción. La palabra inglesa lot hace una referencia más directa a su significado original. Lote, en espa- ñol, es también una buena opción. Por razones de familiaridad, en el presente libro continuaré usando indistintamente las palabras parte, kleros y lote.

Por otra parte, el kleros si bien se situaba en un grado defini- do, hay mucha evidencia de que para la Astrología Helenística

93 Este trabajo fue hasta hace unos años atribuido a Heliodorus.

94 El Libr o de Instr ucción en los elementos del Ar te de la Astr ología, Al-

todo el signo asumía tal carácter. Esto se relaciona con el uso de casas de signo completo, en las cuales todo lo comprendido en un signo estaba co-presente. Esto fue muy diferente en la Astrolo- gía Árabe, la que insistió en el lote de un grado específico.

Es interesante notar que Paulus, en su Apotelesmática, introdu- ce su tema de las partes haciendo referencia directa al Panaretus de Hermes Trismegisto, aunque no brinda demasiadas explicacio- nes al respecto, como si diera por sentado que tales escritos eran conocidos por todos. De acuerdo con el Panaretus, hay siete partes

herméticas, cada una asignada a uno de los siete planetas. Como

el título Panaretus significa todo vir tuoso (pan-areté). Estas par- tes, según Schmidt, pueden hacer referencia a las vir tudes de los planetas, así como a sus vicios, dependiendo de su emplazamien- to. Entonces, así como la parte de la Fortuna estaba asignada a

la Luna, y la del Espíritu al Sol, la parte de la Necesidad lo esta- ba a Hermes (Mercurio), la parte del Coraje a Ares (Marte), la parte de la Victoria a Zeus (Júpiter), y la parte de Némesis (des- tino) a Kronos (Saturno), y la parte de Eros a Afrodita (Venus), completando así las llamadas 7 partes herméticas.

Es aparente que los kleroi tienen este origen, ya que por su naturaleza, la Luna pasa a ser Fortuna; el Sol, Daimon (Espíri- tu); Venus, Eros; Mercurio, Necesidad; Marte, Coraje; Júpiter, Victoria; Saturno, Nemesis. El Horóskopos actúa como un juez mediador de estas, convir tiéndose en la Base de todo el Cos- mos.

Fortuna significa todo lo que concierne al cuerpo, y lo que uno

hace en el transcurso de la vida. Se vuelve una indicadora de posesiones, reputación y privilegio.

Espíritu resulta ser el Señor del Alma, carácter, conciencia, y

todo poder; y a veces también coopera en la determinación de lo que uno hace.

Eros significa los apetitos y deseos conscientes. Se vuelve una

causa que contribuye a la amistad y favor mutuo.

rras. Hace enemigos, odios, condenas, y todo lo demás que es restrictivo y que acaece al hombre como consecuencia de su nacimiento.

Coraje se convier te en la causa de temeridad, traición, poder e

infamia.

Victoria se vuelve una causa que contribuye a la confianza, bue- nas expectativas, competencia, y toda asociación. A veces apor- ta penalidades o recompensas.

Nemesis se convierte en causa que contribuye a un «hado subte-

rráneo», y de todo lo que es frío como el hielo; de demostración, impotencia, exilio, destrucción, dolor, y cualidad de muerte. La Base, que es el Horóskopos, es causa contribuidora de vida y aliento, ya que además de nacer, cada niño sustrae el aliento de vida del aire vivo circundante en el momento en que el reloj «marca la hora»95, establecida de acuerdo al nacimiento. Indica

la totalidad de la vida propia.

Paulo Alejandrino, Elementa Apotelesmatica , Cap. 23.

Fórmulas de las Siete Partes Herméticas

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