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La distribución, abundancia y diversidad de las especies animales de un área están de- terminadas, en gran parte, por las características estructurales del medio, tales como el tipo de hábitat disponible, el efecto borde y la configuración espacial (Forman et al., 1976; en Hul- bert et al., 1996).

Entre los métodos utilizados para el estudio del uso y selección del hábitat, se utilizan métodos indirectos, como el conteo de excrementos, y métodos directos, donde es necesaria la captura y marcaje de los individuos.

2. 5. 1. CONTEO DE EXCREMENTOS

El conteo de excrementos es una metodología fácilmente aplicable, en el estudio de la distribución espacial de una especie. La principal premisa es que, la abundancia de éstos es proporcional al tamaño de la población de animales que los produce, estableciéndose una co- rrelación positiva, de tal forma que valores elevados de excrementos se corresponden con va- lores elevados de número de liebres. La principal desventaja es la dificultad en establecer un valor cuantitativo, pero es un índice muy apreciado y aplicado en estudios de tendencias o cuando las especies son raras o difíciles de observar.

Los conteos de excrementos se realizan generalmente en transectos de 500m de longitud y un metro de ancho de banda, estratificándose el muestreo, es decir, el número de los tran- sectos debe ser proporcional a la extensión del medio. Los transectos son divididos en 25 seg- mentos de 20m de longitud, con el fin de recoger la variabilidad interna de cada uno, y se con- tabilizan todos los excrementos de liebre del itinerario en los diferentes hábitats del área de estudio (Braza & Alvarez, 1987 y Soriguer et al., 2001).

Hay una serie de problemas metodológicos asociados al conteo de excrementos, entre és- tos destacan.

2.5.1.1.- DISTRIBUCIÓN DE LOS RESTOS FECALES

Los restos fecales de las liebres suelen presentar una distribución contagiosa, debido a la tendencia a agruparse de las liebres, o al uso preferencial por un tipo de hábitat en detrimen- to de otro. Es, por tanto, una cuestión de escala, con todas las implicaciones estadísticas aso- ciadas. Se asume que las deposiciones son más abundantes en aquellos lugares donde el ani- mal pasa más tiempo, pero se desconoce la relación entre la tasa de defecación y las actividades de los animales.

2.5.1.2.- ERRORES LIGADOS AL CONTEO

La estima del número de deposiciones está sujeta a factores personales, tales como la fa- tiga, desinterés y experiencia del censador (Neff, 1968).

2.5.1.3.- TASA DE DESAPARICIÓN

Los excrementos están sujetos al ataque de insectos coprófagos e inclemencias atmosfé- ricas, que hacen desaparecer las fecas del medio de forma diferencial dificultando los análisis comparativos.

2. 5. 2. MÉTODOS DE CAPTURA

La dificultad en la captura y toma de muestras biológicas es uno de los principales pro- blemas a los que se enfrenta un investigador a la hora de realizar un estudio de una especie. Para la captura de las liebres se utilizan redes verticales, modificadas con una luz de malla de 60mm (Abildgard et al., 1972; Keith et al., 1968). Se deben colocar verticalmente alcanzan- do al menos 0.70 cm-1 m de altura. La red es fijada al suelo mediante tensores cada dos-tres metros y dispuestas en zonas de querencia de las liebres, aprovechando en algunos lugares los pasos de éstas entre la vegetación.

En las capturas diurnas las liebres son conducidas mediante una serie de batidores, a pie o a caballo, separados varios metros, para que no se quede ningún ejemplar oculto en la ve- getación.

Cuando se utiliza el vehículo, generalmente en las capturas nocturnas, en el techo de és- te, va una persona con un foco auxiliar con el objeto de guiar las liebres hacia la red. Este mé- todo de captura tiene la ventaja de no dañar a las liebres. Además en poblaciones numerosas se pueden capturar un elevado número de ejemplares en poco tiempo (Keith et al., 1968, Ca- rro, 2005)

Liebre enmallada en la red de captura vertical. (Autor: F. Carro)

Una vez capturadas las liebres son introducidas en bolsas de tela individuales, a fin de causarles el menor estrés posible, a la espera de la toma de muestras y su posterior suelta en el lugar de captura. Durante todo el proceso hay que guardar silencio y minimizar el estrés del animal capturado.

2. 5. 3. MÉTODOS DE MARCAJE

Cada liebre se identificará individualmente mediante un crotal en la base de la oreja, con un código alfanumérico y una combinación de marcas reflectantes opcionales (figura 2.11).

Figura 2. 11. Liebre marcada con un crotal en el pabellón auditivo (Autor: F. Carro)

Este tipo de marcaje (opcional) reflectante permite la identificación de los distintos indi- viduos a distancia, con la ayuda de prismáticos, durante su actividad nocturna, sin necesidad de ser capturados nuevamente para identificarlos.

Una de las premisas importantes, a la hora de efectuar un marcaje, es que no haya efec- to de las marcas, es decir, que las tasas de mortalidad sean iguales entre individuos marcados y no marcados. Keith et al., (1968) no encontraron efectos asociados de mortalidad entre lie- bres marcadas y no marcadas. Estas marcas ya han sido utilizadas con anterioridad en lago- morfos (Soriguer, 1981), donde se ha comprobado su idoneidad.

2. 5. 4. METODOLOGÍA DE RADIOSEGUIMIENTO

La radiotelemetría permite el seguimiento y estudio de los animales individualmente (figura 2.12). No obstante, para un adecuado estudio de investigación, es necesario un di- seño experimental que considere grupos de diferentes clases de edad, sexo, localidades de estudio, etc. Estas agrupaciones reducen la variabilidad asociada a factores dependientes, y dan robustez a las diferencias observadas entre las poblaciones estudiadas. Los estudios de telemetría contemplan un componente espacial y otro temporal. El componente espacial ha sido utilizado por Dunn & Gipson, 1977; Swihart & Slade, 1985 y Reynolds & Laundre, 1990.

Otra implicación metodológica, es el muestreo a lo largo del tiempo y la frecuencia con la que se posicionarán los ejemplares. Cuando los animales se localizan, para obtener varias posiciones, puede suceder que algunas estén auto correlacionadas. Para evitar estos efectos se

realizará un muestreo sistemático, tomándose las posiciones de los animales durante interva- los de tiempo mínimo de cuatro horas, para evitar las autocorrelaciones (Cresswell & Smith 1992).

Figura 2. 12. Liebre marcada con un collar radioemisor.

El tamaño y peso del transmisor es fundamental en el diseño del estudio para no alterar las costumbres del animal. Es recomendable que el peso del transmisor no supere el 5% del peso total del animal (Kenward, 1987). Los radiocollares recomendables para el radiomarca- je de liebres no deben superar los 30g de peso.

Es recomendable, además, que los collares dispongan de un sensor de movimiento. Éste está formado por un interruptor de mercurio en un tubo, dentro del cual, una bola de mercu- rio podía rodar hacia delante o hacia atrás según el movimiento del animal, causando inte- rrupciones intermitentes, lo cual aumenta o disminuye la tasa de pulsos de transmisión, y és- ta se refleja en la velocidad de la señal en el receptor.

Mediante un receptor, la señal del transmisor es procesada en cada frecuencia y conver- tida en un tono audible. La sensibilidad del receptor no debe superar los 5dBm, y una estabi- lidad de frecuencias < +/- 0.1Khz.

Los modelos de antena recomendados son los de tipo “Yagi” de tres elementos plega- ble. Esta antena es direccional y está formada por varios elementos que se montan sobre un asta. Estas antenas tienen un mayor poder de amplificación en la parte frontal que en la pos- terior, lo cual crea un patrón de recepción y facilita la determinación del lugar donde proce- de la señal.

La localización precisa de un animal está afectada por multitud de fenómenos, variabili- dad de la propagación de la onda de radio, movimiento del animal, rebotes de la señal, dis- tancia de detección, y por la variabilidad en el funcionamiento y operación del equipo. El ra- diomarcaje proporciona una estimación de la localización exacta del animal.

Las principales fuentes de error asociadas a esta técnica son:

• No conocer la localización del sitio de recepción (estación desde donde se está locali- zando al animal). Puede ser debido a la ubicación errónea en un mapa, o al error co- metido por el GPS. Los sistemas de antena van desde +/- 0.5º hasta 7º de seguridad en función del diseño (Kenward, 1987). La roseta de la brújula debe orientarse con cuida- do y ser revisada frecuentemente (White & Garrot, 1990), para evitar errores.

• Los terrenos llanos y abiertos contribuyen a disminuir el error de asignación de la po- sición del animal, como sucede en Doñana.

La determinación de la dirección de la señal, se efectúa levantando la antena del suelo (Kenward 1987; Anderka, 1987) y girándola 360º, hasta detectar la señal más potente. Para estimar el rumbo hacia el punto máximo de la señal, se puede optar por el uso del punto me- dio entre los puntos de nulidad de cada lado del pico máximo (Springer 1979, Macdonal & Amlaner, 1980, Kenward, 1987).

La localización de los animales se efectúa mediante triangulación, estimando dos o más rumbos, desde dos o más sitios de recepción. El punto donde se cruzan los rumbos medidos proporciona un estimativo de la localización del animal. El área de error, asociado con este es- timativo, se basa en las desviaciones estándar de los rumbos (Heezen & Tester 1967, Sprin- ger 1979; Hupp & Ratti 1983). Siempre que sea posible se triangulará con un ángulo igual a 90º entre localizaciones sucesivas. Este ángulo permite una localización más precisa del ani- mal, al ser perpendiculares las intersecciones.

2. 6. MÉTODOS DE ESTUDIO DE LA BIOLOGÍA REPRODUCTIVA