3. System design
3.4.2 Automatic segmentation
3.4.2.2 Region-based methods
3.4.2.4.5 Superpixel-level approach
Al exponer algunas de las dimensiones de las prácticas de las mujeres en la economía popular, se trata de presentar la trayectoria de las mujeres organiza- das entre ellas, para poder obtener algunos elementos significativos de un ca- mino inventado a partir de situaciones concretas, y de sus análisis realizados por las mujeres para explorar esta «l’autre levier du développement» o la otra palanca
del desarrollo.
Las características de las dinámicas iniciadas y organizadas por las mujeres servirán para identificar cuál es el «valor añadido», y permitirá saber si estos re- sultados se pueden clasificar efectivamente como «buenas prácticas». La confron- tación de las maneras de hacer y de pensar, provocará una serie de cuestiona- mientos acerca del modelo dominante y de las acciones, proyectos y programas de desarrollo promovidos por las agencias internacionales de cooperación para seña- lar las estrategias posibles para mejorar las visiones, las metodologías y las accio- nes a favor de las mujeres de África.
A continuación se destacarán las lecciones o avances que se apoyan en dos si- tuaciones o estudios de caso: una atañe al municipio de Oussouye, de una región del sur de Senegal, la Casamance. Este será expuesto a través del artículo cuya au- toría pertenece a Clara Bastardes Tort5, el cual constituye una de las experiencias
de vida y de organización que ilustra la riqueza y la complejidad de ese «vivir al- ternativo» de las mujeres, y que obedece a otra lógica, a otra racionalidad, dife- rente a la del mercado y a la del llamado desarrollo. El otro, pertenece a otra in- vestigación6realizada en un barrio urbano, Grand Yoff, en la periferia de Dakar,
la capital que a través de algunas formulaciones directas de las mujeres compro-
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4Jacques Bugnicourt, fundador, en 1975, de la ONG internacional Medio ambiente y desarrollo en el
Tercer Mundo (ENDA TM), con base en Dakar, fue pionero en la búsqueda de ayuda, de promoción y de vi- sibilidad de la economía popular. Se ha comprometido durante toda su vida en la lucha contra la pobreza a partir de los recursos humanos de la economía popular considerada como «la otra palanca del desarrollo».
5Clara Bastardes Tort: «Kajakul, c’est cher!» Caso de estudio: iniciativa, organización, y lucha de las mu-
jeres joolas para controlar los precios del mercado de Oussouye.
metidas en la vida del barrio se han obtenido avances y un éxito consolidado que se extiende por casi todos los barrios periféricos y urbanos de Dakar.
Los dos estudios de caso se refieren a las prácticas de mujeres, sin interven- ción alguna de los agentes de desarrollo, sin procedimientos ni marcos lógicos im- portados, ni talleres de empoderamiento. La Caja de ahorros y de crédito de Grand Yoff, que forma parte de la segunda investigación analiza un banco de mujeres, por y para las mujeres. Dicha investigación fija la mirada en la evaluación econó- mica de los resultados de la caja después de diez años de actividad. A continua- ción se presenta el auto-análisis de las mujeres fundadoras de esta iniciativa:
2.1. Trayectorias: del nacimiento de la Caja a una Red de redes
Las mujeres poseen capacidades innegables de «contar» y sobre todo aque- llas que no saben escribir: por lo que la memoria aloja todos los movimientos de Caja7y los plazos, los vencimientos de pagos, la rotación de las tontinas y de
los préstamos ocasionales de unos y de otros. En la Caja «no hay nada»; el di- nero «caliente vuelve» sin descanso. La acumulación no es un objetivo en sí mismo: «el dinero que duerme es dinero muerto, ya que no forma parte de una relación»: «Las mujeres se sienten en confianza y, juntas, hablamos de todos nuestros problemas. Al discutir sobre ellos tuvimos la idea de buscar una ma- nera de resolverlos. Pensamos entonces en tener una Caja que diese pequeños créditos a las mujeres. Había un proyecto con Enda Graf que podía adelantar el dinero que se necesitaba para comenzar. Al reflexionar entre nosotras, nos di- mos cuenta de que, a la hora de resolver este problema, no era tanto el dinero lo importante, sino las relaciones. Por ejemplo, ¿cómo se le presta dinero a una mujer? ¿Conocemos a su hermano, a su hermana, a su madre o a su marido? Pero, por mucho que una mujer parezca no pasar necesidad, y tener medios, si carece de relaciones (...)».
Al principio, como durante todo el proceso de elaboración de las reglas de funcionamiento, no era la cantidad de dinero y el volumen ingresado en la Caja lo que servía de fondos de garantía, sino las relaciones, lo que implica una inser- ción en una red de relaciones sociales y familiares, cuya presión moral, en caso de no reembolso, resultará decisiva en los siguientes aspectos:
• Para el reembolso, condición necesaria para asegurar la circulación equita- tiva, son los valores sociales «Kersa y Sutura»8los que ejercen presión sobre
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7Emmanuel Ndione, Le don et le recours, ENDA GRAF: ver también las numerosas publicaciones del
equipo Graf, como Dakar, une societé en grappes (Dakar, una sociedad en racimo): aunque todo el tejido social se describe y se sigue en todos los detalles de su complejidad, no existe ninguna elaboración que trate el sentido de las prácticas de mujeres y de la diferencia entre sexos. Mi investigación trata de «descompactar» del gran grupo de los pobres, las reflexiones y los recorridos de las mujeres. Las hipótesis propuestas en este trabajo son mi responsa- bilidad por completo en el intento de restituir el aporte de las mujeres al pensamiento y a las «fisuras» del sentido dominante, además de sus roles y funciones «alimentadoras». Este trabajo, como otros que «utilizan» sus palabras, les debe mucho y está dedicado a todas las mujeres que no firman artículos ni obras.
los morosos y no el acudir a las fuerzas del orden: «Las mujeres se organi- zan entre ellas y, en caso de retraso en el pago, imagina que 50 mujeres se ponen a gritar delante de tu puerta. La sutura es lo importante y lo que per- mite el éxito de la Caja de las mujeres».
• Para las mujeres, como grupo social, de manera colectiva en el espacio pú- blico, el barrio, las comunidades, el mercado, se trata de respeto y de con- sideración. «Para muchas de nosotras, esto es el éxito: no nos hemos vuelto más ricas, pero hemos ganado la dignidad. Ahora se nos respeta más. Cada mujer tiene ahora más confianza en sí misma para afirmarse».
• En las relaciones sociales entre mujeres y hombres, las mujeres expresan una visión sin ambigüedades, basada en sus experiencias y en los análisis de las relaciones de fuerza que se ejercen en las relaciones «privadas», así como en el espacio público. En el espacio privado, ha tenido lugar una modifica- ción en la relación entre los esposos. «Todas las mujeres han disfrutado del éxito de la Caja: ha habido una mejora de las actividades y de los ingresos, pero sobre todo, de la dignidad. La mujer ya no tiene que extender la mano para recibir ayuda para sus necesidades, sino que ahora, incluso, es ella la que ayuda a su marido cuando este tiene problemas en el trabajo o se en- cuentra en el paro (...) Así que, ya ves, este tipo de cosas son las que otor- gan el derecho a la palabra cuando se trata de tomar decisiones».
2.2. «La Caja» y su papel político para el empoderamiento de las mujeres en el espacio privado
El conjunto de historias que describen las razones del éxito convergen para explicar que la Caja no solo significa un apoyo técnico y económico para las mujeres como grupo, sino que tiene una función política y simbólica para cada mujer en el aprendizaje de la combinación del la autonomía en el espacio pú- blico (la Caja) y el espacio doméstico privado «(...) Con frecuencia, y esto es muy importante, si se mezclan los espacios, habrá problemas para algunas mu- jeres, puesto que cuando tienen dinero, el marido no lo sabe, así que él no compra nada hasta que no quede otro remedio, y luego estará bloqueada por sus actividades y sus gastos propios. También esto sucede por escapar a la vigi- lancia del marido».
«La Caja no es solo un lugar del que sacar dinero, hay mujeres que vienen a sentarse para hablar si tienen mucha amargura en el corazón. Se trata de poder ha- blar, de intercambiar pareceres con otras mujeres. La Caja ha dado coraje y fuerza a las mujeres. Antes, cuando hablaba el marido, la mujer no respondía; ahora, la Caja le permite autoafirmarse, negociar mejor para hacer lo que quieren hacer. Antes, en cambio, si una mujer quería realizar una actividad, el marido la insul- taba, la amenazaba con repudiarla...». En el espacio doméstico, las mujeres, for- talecidas por la confianza, abren nuevos espacios de negociación sobre los dife- rentes tipos de decisiones: entrar y salir para realizar sus actividades, la educación
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de los hijos e hijas y el acostumbrarse a los ingresos. «La autoridad del marido se ve afectada, puesto que antes muchas mujeres se callaban. Sin embargo, ahora las mujeres tienen sus propios medios lo que disminuye un poco la autoridad del hombre. En la actualidad, algunas mujeres empiezan a decir «aunque no me des permiso, iré, ya que si no tengo dinero, no serás tú el que me de dinero para alimentarme y para todos los gastos». Esto es algo novedoso que disminuye la au- toridad del marido. El hombre ha perdido parte de su poder.
En cualquier caso, las mujeres no buscan las rupturas. De hecho, consideran importante su relación e invierten para conservarla y cultivarla. El espacio de con- flictos sufre una modificación: existen tensiones que son sobrellevables y nego- ciables, siempre hasta un límite, en el que se cuestiona la actividad económica ex- terior. El recorrido en el plano privado ha sido complicado y sembrado de asperezas. Lo que estaba en juego era la movilidad de las mujeres: salir para reali- zar otras actividades: «Ha habido mucho dolor, muchas peleas y tensiones porque el marido no quería que su mujer saliese. Ya sabes, ha sido necesario mucho su- frimiento para poder llegar a donde hemos llegado (...), pero hemos resistido, y poco a poco y juntas, nos hemos apoyado unas a otras».
2.3. «La Caja» como territorio exclusivo
La conformación de la Caja como territorio exclusivo es de la mujeres por las mujeres. Porque los hombres «no devuelven el dinero». «Y, por ejemplo, no aceptamos a los hombres aún cuando tengan mucho dinero». Ayudamos a nuestros maridos, pero hemos decidido seguir trabajando entre mujeres para protegernos del ‘ojo del marido’ (es decir, de su control)». Esta decisión se ex- plica por lo siguiente: «No permitimos a los hombres entrar en la Caja para no perder la credibilidad que tenemos como mujeres; se trata de proteger esta he- rramienta, ya que ellos podrían utilizarla para su beneficio si llegan a ser mayo- ría o incluso si hay igualdad de número. Habría en ese caso «rencores». Ya los hay entre mujeres, pero es que además, ellos tomarían el PODER». «Las muje- res no quieren que los hombres vengan a estropear lo que ellas han creado. Por ejemplo, hay comerciantes en el mercado que pueden aportar una inversión Importante desde el punto de vista económico. Pero no queremos que lo hagan, porque luego, como Sabes, los hombres se dedican a decidir sobre todo y a cambiar las reglas. Pero las mujeres quieren mantener su iniciativa y las herra- mientas que ellas han creado». «Además, imagínate a hombres y mujeres en el mismo GIE9que sean incluso del mismo pueblo. Serán siempre los hombres los
que manden. ¿Cómo va una mujer a oponerse o a proponer ideas cuando es el hombre el que siempre habla?».
De los dos estudios de casos sobre las prácticas de las mujeres, ¿se puede in- ducir que las mujeres tienen una mentalidad económica? ¿Cuál, en cualquier
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caso?, ¿Son femeninas?, ¿o feministas?, ¿autónomas?, ¿dominadas, pisoteadas por el patriarcado aliado al capitalismo mundial en su forma más brutal y salvaje? ¿En qué se relaciona con la política?. Y, respecto a sus prácticas, ¿son «buenas»?, ¿sus resultados son exitosos?, ¿en qué sentido?, y ¿cuáles serían los significados?
3. RESISTENCIAS Y PRODUCCIÓN DE ALTERNATIVAS