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Systems of Systems

I.2 Certified Tester, Advanced Level

I.3.1 Terms and Definitions in Testing x

1.1 Testing in the Software Life Cycle

1.2.1 Systems of Systems

Nació este insigne Prelado en la risueña población de Don Matías, el 9 de septiembre de 1888, y fué bautizado el 12 del mismo mes. Sus padres, D. Agustín Builes y Doña Ana de J. Gómez, matrimonio de costumbres patriarcales, de santas y sólidas virtudes, supieron dar al niño Miguel Angel una educación y formación cristiana en el mismo seno del hogar, hasta la edad de 7 años, en que lo confiaron a la pericia y vigilancia del Sr. D. Francisco Restrepo, entonces director de la Escuela urbana, y bajo cuya dirección aprendió el niño las primeras nociones y rudimentos necesarios para ingresar al colegio de D. Francisco N. Duque, aventajado pedagogo, preceptor sin tacha y de preclaras virtudes.

En aquel establecimiento supo el joven Builes aprovechar el tiempo para llenarse de conocimientos, preparar así su inteligencia para dar cabida, más tarde. A estudios más serios y de mayor alcance.

De este plantel tuvo que salir a trabajar materialmente para ayudar a sus padres, pues eran sumamente pobres, aunque verdaderamente honrados. En uno de estos trabajos de agricultura sufrió un incidente que no se debe pasar por alto, y es el de haberse dado una fuerte cortada en un pie con el instrumento o herramienta con que trabajaba, herida que lo condujo casi a las puertas de la muerte.

Más tarde volvió a continuar sus estudios, sobre todo en lengua latina, bajo la tutela y sabia dirección del Pbro. Dr. Leonidas Lopera, a cuyo interés, celo y habilidad, se deben en gran parte, muchos de los que hoy son ministros del Santuario.

El 5 de marzo de 1907, entró en el Seminario Menor de la Diócesis, en San Pedro, acompañado del joven Lázaro Ma. Hernández, hoy Vicario General de la Diócesis.

¡Cuánto creyera el Padre Leonidas al enviar estos jóvenes al Seminario, que no muy tarde irían a ser los supremos jerarcas de la Iglesia santarrosana! ¡Misterios que no comprende el mísero mortal!

Terminados en San Pedro, bajo la dirección de los abnegados hijos de San Juan Eudes, con brillantez y lucimiento, los estudios de Filosofía, pasó a la ciudad de Antioquia a la Sagrada Teología, en donde, el 29 de noviembre de 1914, recibió la ordenación sacerdotal de manos del Ilmo. y Revmo. Sr. Crespo, entonces Obispo de la Diócesis de Antioquia.

Ya el joven Builes ordenado Sacerdote, y a pesar de tener la salud muy quebrantada, principió con energía y vigor de apóstol a cultivar que la viña que el Eterno Sembrador le confiara. Muy bien comprendió el Padre Miguel Angel que, Mensis Multa, operarios autempauci, y se dio a la lucha, ofreciéndosele a la vez la coadjutoría de Valdivia, en donde desplegó sus saludables energías en pro de las almas. Las fértiles pero malsanas playas de Nechí y del Cauca son testigos de la abnegación, caridad y celo del Padre Miguel Angel, y de los sentimientos de su noble alma, altamente misionera.

Las parroquias de Toledo, Tierradentro, Santa Isabel y El Tigre gozaron por pocos días de su benéfica influencia.

Nombrado después párroco de la población de Remedios, emprendió inmediatamente una labor evangelizadora y verdaderamente apostólica en esa apartada región del Departamento, abnegación y celo que llevó hasta el sacrificio sufriendo toda clase de necesidades, hambres privaciones, andando a pie de noche y de día, muchas veces por trochas intransitables, exponiendo su vida por llevar la del alma a los que yacían en las tremendas garras de la muerte, y que eran sus feligreses.

En Remedios, el P. Miguel Angel Libró grandes batallas en las huestes del Señor; que lo digan los ministros de Lutero, tristes endriagos de la soberbia lujuriosa, cuántas fueron sus derrotas y sus bajas en sus infortunados ejércitos, por la palabra tesonera y contundente del Padre Builes. Empero: el Señor tenía destinado a su Ministro para más altas prerrogativas, llamándolo a empuñar el báculo pastoral, a orlar su frente con la plenitud del Sacerdocio, y a colocar sobre sus hombros la carga terrible y onerosa del gobierno espiritual de una Diócesis.

En efecto: por promoción del Ilmo. y Rvmo. Sr. Crespo de la Diócesis de Santa Rosa a la metropolitana de Popayán. Su Santidad Pío XI, por gracia de Dios, Papa reinante, en el Consistorio de 27 de mayo de 1924 preconizó Obispo al P. Miguel Angel, para suceder en la Sede al que 12 años antes le ordenara Sacerdote.

Con resignación de mártir y voluntad de apóstol trabajaba el P. Builes en su parroquia de Remedios, cuando recibe el grato mensaje del Augusto Vicario de Jesucristo, y con la serena humildad y mansedumbre que lo caracterizan exclamó: “Si esta es la adorable voluntad del Señor, que hable, en la certeza de que su siervo escuchará”.

Preconizado Obispo el Ilmo. Sr. Builes, sale con sumo dolor de la parroquia de Remedios, en donde tenía obras que él había llevado a cabo, como el Orfelinato, del que há mucho tiempo fueron arrojadas las que allí estaban asiladas, por la intransigencia de los que falsamente se llaman amigos del pueblo, y a prepararse para recibir su consagración episcopal, la que se verificó en Bogotá, en la Basílica Primada, y de manos del Excmo. Sr. Dr. D. Roberto Vicentini, Arzobispo de Efeso y Nuncio de Su Santidad en Colombia, el 3 de agosto de 1924. Tomó posesión de su Diócesis el 22 de octubre del mismo año. En el poco tiempo de su glorioso episcopado ya se cuentan por centenares los beneficios de su celo apostólico, como el interés por su Diócesis, la que ha recorrido en su mayor parte, no obstante las dificultades que hay para hacerlo.

En 1925 hizo un viaje a los Estados Unidos de América, en el que asistió al Congreso Eucarístico de Chicago, en donde al lado de gran número de Cardenales, Arzobispos y Obispos de todo el orbe católico, supo, con dignidad y honor, representar a su amada Diócesis.

Por datos fidedignos de sus profesores y condiscípulos, se sabe que el Ilmo. Sr. Builes desde niño fue ordenadísimo en todas sus cosas; es pues, un fiel amante del orden y buena disposición de los asuntos, y eso lo dice todo.

Predicador incansable del amor a la Sagrada Eucaristía, a la que él tiene como único medio de moralizar el mundo.

Adoptó como lema de su escudo: “Certa Bonus, certamen fidei”; y a la verdad, ha peleado y peleará las buenas batallas del Señor.

Es el más joven de los Obispos de Colombia.

P. J. Medina

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