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Table 1: An example of step 1 of the analysis taken from participant one.

Actualmente se está trabajando para extender estas ideas de dominio y arena al estudio de incidentes y temas críticos. Un precursor del análisis de incidentes críticos, es el trabajo de Turner sobre ‘dramas sociales’. Turner desarrolló la noción de drama social para el análisis del conflicto social y resolución de disputas en la política de las aldeas africanas. Más tarde se aplicó la noción a otros tipos de situaciones dramáticas, desde las luchas entre sindicatos y empresas mineras, a los enfrentamientos entre estilos de vida y valores de la ciudad y la aldea, hasta rupturas de gran escala en los ordenamientos socio-políticos. Y también puede ser aplicada con provecho a la comprensión de incidentes críticos implicados en los así llamados desastres ‘naturales’ y ‘humanos’ (Long, 1996).

Un aspecto central del uso original de Turner de la noción de ‘drama social’ es la ruptura de un arreglo existente de relaciones sociales, o el resquebrajamiento de normas, que produce esfuerzos para reparar el daño y restaurar el orden social o instituir y negociar nuevos arreglos sociales. Como lo explica gráficamente Turner, centrarse en los dramas sociales vuelve transparentes “los principios cruciales de la estructura social en su funcionamiento,

y su preeminencia relativa en sucesivos puntos en el tiempo” (Turner 1957). Esto nos permite analizar los realineamientos en las relaciones de poder que sobrevienen a las luchas que tienen lugar entre individuos y grupos específicos. Adoptando una metodología interaccionista, Turner se centra en el estudio del juego de relaciones y situaciones que involucran a los actores en el conflicto y su modo de resolución. Turner limita su estudio a temas localizados relativos a disputas sobre liderazgo aldeano ‘tradicional’ y no siente la necesidad de explorar demasiado las implicaciones más amplias.

El estudio de dramas sociales más complejos en escala y ramificaciones puede ser encarado utilizando un enfoque similar, pero que debe necesariamente ir más allá del alcance de una metodología interaccionista (Turner, 1974)41. Esto es evidente, por ejemplo, cuando intentamos analizar dramas sociales como el levantamiento zapatista de 1994 en Chiapas, y sus consecuencias, donde tecnologías de la información como el e-mail y Skylink fueron usadas para propagar las visiones zapatistas, para lograr un apoyo nacional e internacional más amplio, y para influenciar las negociaciones entre los líderes zapatistas y los delegados del gobierno. Este drama, generó una serie de otros dramas involucrando luchas en otros sectores sociales de la población mexicana por una mejor representación política, o por contrarrestar los efectos negativos de las políticas neoliberales42. El uso de Internet vincula a muchos actores espacialmente dispersos a través de la mediación de la tecnología informática. Estos actores quizás nunca se encuentren cara a cara pero constituyen ‘comunidades virtuales’ que claramente ejercen influencia sobre sus miembros y juegan un rol cada vez más crucial en la definición, representación y simbolización de incidentes críticos. Los corresponsales internacionales, que inmediatamente descendieron sobre Chiapas, y su red de colegas a través de conexiones satelitales globales, jugaron un rol importante en la descripción del conflicto, y desarrollaron estratagemas para mantener la historia en primera plana. Un caso interesante fue la erupción de una manía por la parafernalia zapatista: empezaron a escribir sobre muñecos zapatistas, lapiceras zapatistas, camisetas y otros suvenir. Se dice que fue el corresponsal del diario español La Vanguardia quien sugirió a un vendedor callejero indígena que vendía muñecos vestidos tradicionalmente, que produjera muñecos zapatistas. Dos días más tarde el vendedor regresó con la nueva mercancía, pasamontañas negros incluidos (Oppenheimer 1996). Pronto el uso del pasamontañas negro tomó un significado cómico político más amplio en todo México, como símbolo innombrado, general, de protesta contra el gobierno.

Otro incidente crítico instructivo se refiere a la explosión en la planta química de Unión Carbide en Bhopal, India, en 1984, que afectó a varios miles de personas que no tenían 41

Para ser justos, deberíamos hacer notar que Turner aplica un análisis histórico más amplio al estudio de dramas sociales en sus estudios posteriores de movimientos religiosos y políticos (ver Turner 1974, también Moore 1986).

42El levantamiento se preparó para coincidir con la inauguración del NAFTA entre los EEUU y México, que

nada que ver con la industria o la compañía Unión Carbide directamente, y que no recibieron ninguno de los beneficios de la industria. La explosión y lo que siguió en el corto y largo plazo involucró a toda una serie de actores abarcando las arenas local, nacional e internacional alrededor de varios dominios normativos y morales y de temas que el desastre sacó a la superficie, como las preocupaciones por los derechos de la fuerza de trabajo local, los efectos ambientales, los estándares de control de calidad, la libertad de las transnacionales para contravenir acuerdos nacionales e internacionales, la distribución de culpas y responsabilidades, los derechos y niveles de compensación para los trabajadores afectados y los habitantes locales, y una serie de ramificaciones políticas que pusieron ‘en juicio’, por así decir, al estado Indio, el gobierno regional, los cuerpos internacionales, la Unión Carbide, y a la profesión legal toda. En un interesante análisis del desastre de Bhopal, Das (1995) resalta el interjuego dinámico de los discursos e imágenes burocráticos, técnicos y judiciales alrededor de la simbolización del dolor, la victimización, la curación y la compensación.

Como sostiene Das (1995), este tipo de drama social puede ser descrito como un ‘incidente crítico’ porque las personas se vieron confrontadas gravemente a las limitaciones del set de instituciones y prácticas existentes disponible para tratar con los varios problemas que surgieron. Tales incidentes son a menudo el resultado de crisis institucionales, impotencia administrativa o falta de voluntad política para manejar situaciones problemáticas o críticas como hambrunas, degradación de recursos y conflictos políticos que resultan en el desmantelamiento de los órdenes estatal y civil.