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Este es el comienzo de la primera gran narrativa en el libro de 2 Samuel. La narrativa comienza con las palabras: Después de ésto aconteció, indicando el comienzo de un evento grande en la vida de Da-vid. Después de la muerte de Saúl quedó abierto el camino para que David se convirtiera en rey. Desde antes de convertirse en rey, [PAG 203] David dependió de la dirección de Dios; era Dios el que abría el camino a David, no cabía otro pensamiento en David que diera lugar a la jactancia o a la determinación propia; era Dios el que le había guiado hasta donde se encontraba, y era Dios a quien consultaría acerca de su siguiente paso.

Desde el aprisco hasta el trono

2:1–7; 5:1–5

El rey David y don Benito Juárez García tenían mucho en común. El rey David como rey de Judá e Israel

Don Benito Juárez García como gobernador de Oaxaca y presidente de México, además de Benemérito de las Américas, ilustran la verdad de 1 Pe-dro 2:9, l0 y Apocalipsis 1:6.

(1) David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las

ciuda-des de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consul-tar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cual-quier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.

a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación

de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba com-placido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para espe-rar las instrucciones de Samuel; ésto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.

b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad

de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importan-cia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descen-dientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia re-presentaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán.

Consultando a Dios primero

2:1; 5:19, 23

Antes de ser proclamado rey Antes de derrotar a los filisteos

) Haciéndolo por sí mismo ) Esperando sea hecho por él

c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras

eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto)

[PAG 204] al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio

de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Si-meón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y so-brevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los

habitan-tes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la

proclama-ción de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.

(2) David es ungido por el pueblo de Judá, 2:4a. Los hombres de Judá vinieron a Hebrón a ungir a

David como rey. Es de notar que David no se impuso como rey, sino que el pueblo mismo lo aprobó como el ungido de Dios. Ungir era la práctica de derramar aceite sobre la persona o los objetos que Dios apartaba para su servicio; era una ceremonia de consagración a Dios, y era acompañada de sacrificios a Dios: Aarón y sus hijos fueron ungidos con aceite cuando fueron consagrados como sacerdotes y el altar de los sacrificios era ungido con aceite para ser santificado (Exo. 29:7, 36). Samuel había ungido a Da-vid anteriormente en la casa de Isaí, cuando DaDa-vid todavía era un pastor de ovejas. Ahora, eran los hombres de la tribu de Judá que venían a ungirlo; es posible que no hubiese un profeta de la estatura de Samuel que tomase el cargo del ungimiento en ese momento; pero era de gran significado simbólico que los hombres, en representación de toda la tribu, ungieran a David como rey. La ceremonia del un-gimiento era tan importante que la palabra ungido, en hebreo machíaq 4886 (mesías), llegó a ser sinóni-mo de rey; en el período después del exilio la palabra mesías tomó gran importancia ya que sirvió para designar a un rey especial que vendría al final de los tiempos a establecer una nueva era para Israel. David mismo llegaría a ser una imagen de lo que sería el mesías esperado.

El muchacho que había sido pastor de ovejas llegaba a ser rey de Judá, sin haber tenido que levantar su mano contra Saúl; Dios lo había llevado hasta el trono. En David se cumplían las palabras del cántico de Ana: El levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura, para hacerle sentar con

los nobles y hacerle poseer un trono de honor (1 Sam. 2:8a). David no fue al trono directamente del

redil, él había adquirido prestigio y alcanzado mucha fama. David había hecho su parte: había peleado batallas, contaba con un ejército, poseía tierras, y tenía aun la protección de los filisteos. David conti-nuaba bajo la protección de los filisteos, pero el texto bíblico no menciona la reacción de los filisteos ante el nuevo reinado de David. Posiblemente los filisteos esperaban que David siguiera siendo su alia-do, pero David siempre consideró a los filisteos como enemigos; su alianza con los filisteos había sido únicamente para tener protección de Saúl.

(3) David busca la alianza del norte, 2:4b–7. Una vez que David reinó sobre Judá, David buscó la

alianza de las tribus del norte; sin duda alguna, David buscaba llegar a ser rey de todo Israel, y como primer paso envió un mensaje de bendición a los habitantes de Jabes de Galaad, en el territorio de Ma-nasés, quienes habían sepultado a Saúl; David los bendijo por haber hecho esa bondad a Saúl, el señor de ellos. David vuelve a demostrar aquí su respeto hacia la memoria de Saúl. David demostró un genui-no interés por el bienestar de los habitantes de Jabes, al desearles misercordia y verdad de parte de Dios. La palabra verdad es traducción de la palabra hebrea jesed 2617; esta palabra era usada para referirse al amor leal o el amor de pacto de Dios para con Israel. Los deseos de David no eran palabras solamente, sino deseos genuinos de la bendición de Dios para los de Jabes, quienes formaban parte del pueblo del pacto de Dios. David hizo saber a los de Jabes que la casa de Judá le había ungido rey, en esperanza de que ellos también lo ungieran rey sobre ellos.

[PAG 205] Joya bíblica

Benditos seáis de Jehovah,... Jehovah os muestre misericordia y ver-dad,... fortaleced vuestras manos, y sed hombres valientes... (2:5–7). 3. Oposición de Abner al reinado de David, 2:8-32

El deseo de David de ser rey sobre todo Israel no se realizó pronto. El primero en oponerse al reina-do de David fue Abner, primo de Saúl, que había sireina-do el general al manreina-do del ejército de Saúl. Abner tomó el liderazgo de las tribus del norte y proclamó a Isboset, hijo de Saúl, como rey de Galaad, Gesur, Jezreel, Efraín, Benjamín y todo Israel. Galaad se encontraba en el territorio de Manasés; Gezur proba-blemente en el territorio de Aser; y Jezreel en el territorio de Izacar. Abner llevó a Isboset a una retirada ciudad llamada Majanaim, al otro lado del Jordán en el territorio de Manasés; el lugar estaba retirado tanto de David como de los filisteos; David también se refugiaría en Majanaim, en el tiempo de la rebe-lión de Absalón.

Gente como los de Jabes de Galaad

2:5–7

Gente sensible Gente bendita Gente sumisa

(1) Isboset: hombre de vergüenza, 2:8–11. El nombre Isboset significa “hombre de vergüenza”.

En 1 Crónicas 8:34 y 9:39, [PAG 206] este hijo de Saúl aparece con el nombre de Es-baal, que significa “Baal existe”, este parece haber sido el nombre original de Isboset; en tiempos posteriores, los escribas cambiaban la forma de los nombres que llevaban el nombre de Baal, para evitar mencionar el nombre de Baal. El cambio de nombre también podría ser significativo del carácter de Isboset, era un hombre débil que no estaba capacitado para gobernar; Abner era en realidad el que tenía el mando sobre Isboset y sobre el ejército. Isboset “reinó” únicamente dos años; no pudo seguir reinando después que Abner lo abandonó.

Tres verdades: tres pecados en común

El pecado de bigamia (2:2)

El pecado de poligamia (3:2–5; 5:13–16) El pecado de concubinato (3:7)

(2) El duelo en el estanque de Gabaón, 2:12–17. El ejército de Abner se dirigió al estanque de

Gabaón, una colina sobre una llanura a más de 762 m. sobre el nivel del mar, a poco más de 8 km. al norte de Jerusalén. El ejército de David estaba al mando de Joab, hijo de Sarvia la hermana de David. Joab trajo su ejército a enfrentar a Abner. A cada lado del estanque se alistaron los dos ejércitos; Abner pidió que los jóvenes de cada ejército compitieran en un juego de guerra, previo a la batalla; se enfrenta-ron doce jóvenes de cada ejército. Los jóvenes siempre son las primeras y seguras víctimas en una gue-rra. Cada joven mató a su adversario, de tal manera que los 24 jovenes murieron; esto hizo enfurecer a los dos ejércitos y se produjo una cruenta batalla en la que Joab salió vencedor.

(3) Abner es perseguido, 2:18–32. Joab, Abisai y Asael eran hijos de Sarvia; los tres hermanos

eran grandes guerreros, amantes de la guerra más que de la paz, y de carácter obstinado. Asael, el más rápido en la carrera, se dio a perseguir a Abner. Abner suplicó a Asael que se apartara, que dejara de perseguirlo, porque no quería matarlo; sin embargo, Asael insitió en perseguir a Abner, y en su insisten-cia encontró la muerte a manos del experimentado Abner. Asael tenía mucha fuerza y destreza, pero su fuerza y destreza [PAG 207] fueron dominadas por su orgullo y obstinación.

2:19–23a

Si se agotan todos los recursos para protegerse a sí mismo y a los familiares. Si la persona insiste en hacer daño a pesar de todo esfuerzo por evitarlo.

Joab y Abisai continuaron persiguiendo a Abner y sus hombres hasta el anochecer, hasta que Abner suplicó a Joab que dejara de perseguirlos. Las palabras de Abner reflejan cierta actitud de reconcilia-ción, reconsiderando la tragedia de la guerra y reconociendo a ambos ejércitos como parte de un mismo pueblo; Abner aun se atrevió a reclamar a Joab que dejara de perseguir a sus hermanos. Joab, por su parte, le recordó a Abner que el primero en llamar a la guerra fue Abner. Joab, sin embargo, dejó de perseguir a Abner. Los dos ejércitos se retiraron a sus ciudades, uno hacia el norte y otro hacia el sur; los del sur perdieron 19 hombres, pero los del norte perdieron 360; después de esta derrota, parece que Abner pensaba en la posibilidad de establecer una reconciliación, como lo demonstraría después; pero Joab, después de la muerte de su hermano Asael, no descansaría hasta matar a Abner. Una vez comen-zada la guerra, no terminó hasta después de mucho tiempo, aunque no duró más de dos años, ya que Isboset reinó solamente dos años. Un sometimiento de parte de Abner hubiera evitado este enfrenta-miento fraticida, pero tomó algún tiempo para que Abner se [PAG 208] sometiera a la autoridad de Da-vid. Pero antes hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David (3:1).

Semillero homilético

Dinastías en pugna

3:1

Introducción: En ocasiones encontramos a familas enteras que se destruyen

unas a otras. Así fue con la casa de Saúl.

La casa de Saúl y la casa de David se caracterizaban por la pugna.

Por mucho tiempo hubo larga guerra entre los familiares y los enemigos. . Luchaban hasta vencer o morir. "Forta1eciendo y debilitando".

Conclusión: Terminar hablando de Ismael e Isaac hasta hoy día.

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