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Teachers who had already acted in response to TPS changes

7.2 Actual impact: behaviour changes so far

7.2.1 Teachers who had already acted in response to TPS changes

Los riñones son aquellos órganos que al producir orina filtran las sustancias del torrente sanguíneo. Ahora bien, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) implica el deterioro progresivo e irreversible del 50% de la función renal afectando el

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estado de salud no sólo a nivel físico sino también emocional, económico y social; por ende, los pacientes modifican sus estilos de vida como consecuencia de las múltiples intervenciones médicas, el estricto tratamiento farmacológico y dietario, la alteración en el desempeño del rol, y los síntomas propios de la enfermedad. (Rodríguez, Campillo, et al., (s.f)).

Entre los principales factores de riesgo para desarrollar esta patología, de acuerdo a American Medical Asociation (2007) se encuentra la diabetes, la hipertensión, las enfermedades vasculares y la presencia de antecedentes familiares. Por otro lado, el manejo de la enfermedad está encaminado al control de la presión arterial para evitar un mayor daño en la función renal; el manejo de los niveles de glucosa en sangre; la modificación de la dieta limitando la ingesta de proteínas, sal y líquidos para reducir la sintomatología de la enfermedad; y además el manejo de la anemia, siendo ésta frecuente en la ERC debido a la falta de producción de la hormona eritroproyetina por parte de los riñones, la cual se encarga de la producción de glóbulos rojos.

En adición al manejo anterior, se propone la diálisis como primera opción ya que sustituye la función de los riñones en la filtración de la sangre y la eliminación de productos de desecho. Este procedimiento puede ser ejecutado de dos formas, entre las cuales se encuentran: 1) la hemodiálisis: es la filtración de la sangre a través del acceso a los vasos sanguíneos mediante un injerto de acceso arteriovenoso (material insertado quirúrgicamente) , o una fístula arteriovenosa (conexión creada entre una arteria y una vena); y, 2)

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diálisis peritoneal: implica la colocación de un tubo de plástico en la cavidad abdominal en el cual fluyen sustancias que permiten la extracción de los productos de desecho (American Medical Asociation,2007).

Un paciente que padece enfermedad renal crónica, en este sentido, se ve enfrentado a la reorganización de tareas en su cotidianidad como un mecanismo de afrontamiento o adaptación a la nueva situación que deberá experimentar. En cuanto a la esfera física, como consecuencia directa de la enfermedad, habrá cambios metabólicos, dificultades respiratorias, limitaciones motoras y deterioro cognitivo.

Unos de los síntomas más frecuentes y relevantes para esta población, como es mencionado por Vinaccia, Quiceno, et al (citado por Rodríguez, et al (s.f)), es la presencia de dolor; esta sensación trae para el paciente miedo y limitación en la realización de actividades trayendo consigo el exceso de reposo, trastornos del sueño, alteración del estado de ánimo y deterioro de habilidades sociales. De igual manera, el tratamiento al cual se somete el individuo traerá consigo una serie de efectos secundarios como: nauseas, vómito, somnolencia, impotencia sexual, entre otros.

Ahora bien, la esfera psicológica y psicosocial se ven vulneradas por los sucesos de la enfermedad debido a la constante amenaza de muerte, el carácter restrictivo del tratamiento, las modificaciones en el concepto de sí mismo y los cambios en los roles familiares. En adición, esta población ve

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afectada su calidad de vida debido a crisis depresivas, ansiedad e incertidumbre acerca del futuro, acompañados de sentimientos de ira y hostilidad hacia el personal sanitario y el régimen terapéutico (Contreras, Espinosa & Esguerra, 2007).

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, Rodríguez, et al., (s.f) plantean como situaciones que obstaculizan una adecuada adaptación del paciente a su nueva condición: la sensación de pérdida de una función determinada del organismo, la pérdida social y profesional, las dificultades para planificar la vida, los cambios en el estilo de vida, la pérdida del trabajo y ocupación; representando esto un conjunto de factores que influyen en la percepción de una calidad de vida óptima.

De acuerdo a los estudios realizados con el fin de determinar en qué esferas se ve afectado un paciente con enfermedad renal crónica, a raíz no sólo de la patología sino también del tratamiento, Contreras et al., (2007) plantean la existencia de un detrimento en la calidad de vida de los pacientes siendo en primer medida afectado el rol físico. Además documentan la función social, como aquella dimensión mejor preservada a pesar de las múltiples modificaciones que la enfermedad en sí misma trae en el desempeño del rol del individuo y su familia.

Lo anterior se ratifica con los resultados obtenidos en un estudio cualitativo, en el cual, Oliviera & Soares (2012), dan a conocer las percepciones de los

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pacientes con ERC sobre la calidad de vida; viéndose esta afectada por diversos factores como:

 Restricción dietética y agua: las continuas restricciones generan insatisfacción en el paciente debida a la modificación de hábitos alimenticios que hicieron parte de su cotidianidad durante la vida

 Limitación de la capacidad funcional: dentro de esta categoría incluyen la independencia, el autocuidado, la capacidad para participar, la recreación y la percepción de los síntomas, dando a conocer, cómo la carga de la enfermedad y el tratamiento limitan la realización de actividades en la cotidianidad del paciente repercutiendo en su desempeño a nivel físico y social.

Esta panorámica representa aquellos estresores a los que se ve enfrentado el paciente con enfermedad renal crónica, lo cual implica interrupciones continuas en el estilo de vida, y a su vez, en la percepción de la calidad de vida, siendo esta última entendida como la percepción de bienestar que posee el individuo sobre su salud (física, psicológica y social). (Badia & Lizán, 2003); de igual manera, es una panorámica de como la enfermedad pasa de ser un acontecimiento de carácter físico a afectar todas las esferas en las cuales se encuentra inmerso un individuo, generando una serie de necesidades de cuidado que serán abarcadas por el profesional de enfermería.

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