Specific Immunization Requirements
TECHNICAL STANDARDS
Los recién nacidos sanos, aunque no presenten ningún problema, requieren una serie de cuidados más o menos rutinarios, y una valoración cuidadosa de su estado general y de la correcta instauración de la alimentación (Sielski, 2010).
El cuidado del recién nacido tiene como objetivo supervisar que el proceso de adaptación se realice en forma normal comprendiendo las características propias de este período y de fenómenos fisiológicos que no ocurren en ninguna otra edad. Los cuidados básicos competen fundamentalmente a las madres, por eso es de especial importancia ayudar a la madre a comprender los fenómenos fisiológicos que se presentan en él y reforzar aspectos educativos en relación a su crecimiento y desarrollo (Benavides, 2011).
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, se realizó el presente estudio de investigación para conocer la efectividad del programa educativo “Aprendiendo a cuidar a mi bebé” en el nivel de conocimiento de madres primigestas en el Puesto de Salud Manuel Arévalo 2015, encontrándose los siguientes resultados:
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La tabla 1 muestra el nivel de conocimiento sobre cuidados del recién nacido en 38 madres primigestas antes de la aplicación del programa educativo “Aprendiendo a cuidar a mi bebé”, en la cual se observa que el 55,3 por ciento presenta un nivel bajo de conocimiento, seguido del 39,5 por ciento con un nivel de conocimiento medio, y sólo el 5,3 por ciento con un nivel de conocimiento alto.
Los resultados obtenidos son similares a los hallazgos encontrados por Lavayen y Orrala (2014), quienes en la investigación: “Conocimientos de las madres primigestas sobre el cuidado del recién nacido mediante la educación impartida por el profesional de enfermería del Centro de Salud “Venus de Valdivia” en La Libertad - Ecuador, antes de reforzar la información oportuna para que las madres primigestas conozcan sobre aspectos importantes y relevantes del recién nacido, recopilaron información de las encuestas para verificar qué aspectos conocían y cuáles no conocían, encontrando que un 60 por ciento desconocen sobre los cuidados del recién nacido, de estos un 60 por ciento no conocen la alimentación de la lactancia materna y un 21,25 por ciento conocen aspectos básicos de la lactancia materna; un 60 por ciento no conocen sobre la higiene del recién nacido; un 60 por ciento no conocen de los signos de alarma y un 57,5 por ciento reciben información del sub centro; por tanto un 40 por ciento conocen información básica sobre los cuidados del recién nacido .
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Gonzales (2014), en la investigación: “Cuidados que brindan las primigestas al recién nacido en el servicio de ginecología del Hospital Teófilo Dávila de Machala”, en El Oro – Ecuador, obtuvo como resultado más del 50 por ciento de las madres tienen bajo nivel de conocimiento en cuanto a los cuidados del recién nacido.
Por otro lado, los resultados obtenidos por Sebastián (2012) en la investigación: Efectividad de un Programa Educativo “Bebé Sanito” en el nivel de conocimiento de madres primigestas sobre cuidados al recién nacido del Centro de Salud Materno Infantil El Bosque – Trujillo, difieren a los encontrados en el presente estudio, quien obtuvo como resultados antes de aplicar el programa educativo que el 68 por ciento alcanzó un nivel de conocimiento regular, el 24 por ciento un nivel deficiente y sólo el 8 por ciento un nivel bueno.
En el presente estudio se observa que el 39,5 por ciento de las madres presenta un nivel de conocimiento medio y sólo el 5,3 de ellas un nivel de conocimiento alto; resultados que probablemente se deben a que estas madres primigestas acuden a sus controles de gestante y en alguna oportunidad se les impartió información sobre los cuidados al recién nacido; y al indagar sobre su grado de instrucción, se encontró que la mayoría tenía grado de instrucción secundaria que les permitió empoderarse de información mediante los medios de comunicación u otros, esto recrea la posibilidad de que estas madres tienen un embarazo deseado que se identifican con las distintas formas de dar afecto a sus hijos favoreciendo su desarrollo psico-emocional. Dichos resultados también pueden relacionarse con información de parte de familiares, lo cual
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sugiere una falla en la promoción de la salud durante el control prenatal por parte de enfermería.
Con respecto a las madres que obtuvieron un puntaje bajo (55,3 por ciento), se debe probablemente a que en su mayoría las madres no tienen la edad y el
grado de instrucción que les permita tener conocimientos suficientes sobre el significado de tener un hijo y empezar a preocuparse sobre cómo cuidarlo cuando llegue el nacimiento. Pues al indagar sobre la edad de estas madres, dichas edades oscilaban entre 17 y 21 años, y el grado de instrucción era de secundaria completo e incompleto en su mayoría. Asimismo, tal vez muchas de ellas no asistieron a sus controles de gestante regularmente, perdiendo la oportunidad de recibir información clara y completa sobre el cuidado del recién nacido; manteniendo aún en ellas información errada sobre estos cuidados.
Para atender debidamente a recién nacidos se necesita tener en cuenta de cómo actuar frente a su salud y enfermedad, la madre como principal responsable, cumple un rol importante en el cuidado del RN, de acuerdo a sus conocimientos, el cual es el conjunto de habilidades y destrezas logrados por la experiencia, a través de una educación formal e informal a causa del grado de instrucción, procedencia, creencias, costumbres y prácticas; valorada a través de la observación o expresada a través del lenguaje (Posada, 2012).
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El conocimiento es un aspecto vital en el ser humano, que sirve como base para seleccionar datos importantes y le permita a la madre llegar a tomar decisiones de manera consciente, responsable y oportuna, las nuevas informaciones la ayudarán a modificar el aspecto, de esta forma la calidad de conocimientos puede convertirse en un elemento clave para la realización de prácticas sanitarias adecuadas (Posada, 2012).
El conocimiento materno es el conjunto de ideas, conceptos, hechos y principios que adquiere por medio de una educación formal e informal, acerca de medidas a tener en cuenta para cuidar y evitar enfermedades, complicaciones. Asimismo, es también un medio eficaz que constituye cambios de actitudes y mejoramiento del nivel de vida, ella como proveedora de asistencia sanitaria a su hijo debe poseer un conocimiento suficiente que le permita estar en mejores condiciones para así enfrentar con responsabilidad los cuidados (Villapando, 2012).
El proceso educativo no es limitado, sino que debe adquirir conocimientos a lo largo de su vida, y que el grado de instrucción de la madre influye en la salud del recién nacido, ya que al tener mejor escolaridad tienen mayor acceso a fuentes de información, amplía conocimientos, enriquece su cultura, modifica hábitos y creencias erróneas, mejorando su nivel de vida (Villapando, 2012).
Como se observa existen investigaciones sobre el nivel de conocimiento de las madres primigestas sobre el cuidado del recién nacido en diferentes
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aspectos, sin embargo; algunas de ellas se han quedado solo en medir ese factor y a pesar de saber que el nivel de conocimiento no es el adecuado para brindar un cuidado óptimo no se han creado programas que ayuden a solucionar este problema; lo cual implica brindar cuidados óptimos desde el momento del nacimiento, y propiciar un adecuado crecimiento y desarrollo (Hakim, 2005).
La tabla 2 muestra el nivel de conocimiento sobre cuidados del recién nacido en 38 madres primigestas después de la aplicación del programa educativo “Aprendiendo a cuidar a mi bebé”, en la cual se observa que el 60,5 por ciento alcanzó un nivel de conocimiento alto, seguido del 36,8 por ciento que alcanzó un nivel de conocimiento medio y el 2,6 por ciento un nivel bajo.
Los resultados obtenidos son similares a los hallazgos encontrados por Lavayen y Orrala (2014), quienes en la investigación: “Conocimientos de las madres primigestas sobre el cuidado del recién nacido mediante la educación impartida por el profesional de enfermería del Centro de Salud “Venus de Valdivia” en La Libertad - Ecuador, se llegó a la conclusión de esclarecer y reforzar la información oportuna para que las madres primigestas conozcan sobre aspectos importantes y relevantes del recién nacido, además una propuesta dirigida a las madres primigestas para que estas las apliquen y como recomendación implementar programas en los centros de salud y que estos lleven la información precisa, completa y adecuada en cuanto a los temas sobre el cuidado del recién nacido. Por lo que se comprobó la hipótesis de que
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los conocimientos influyen para el cuidado del recién nacido mediante la educación impartida por el profesional de enfermería a las madres primigestas.
Martínez (2009), en la investigación: “Modificación de los conocimientos de las madres adolescentes sobre los cuidados básicos al recién nacido después de la aplicación de un programa educativo”, realizado en la ciudad de Bogotá – Colombia, obtuvo como resultados que a partir de la aplicación del programa
educativo: “Cuidando a mi recién nacido”, se logró modificar los conocimientos de las madres adolescentes sobre los cuidados básicos al recién nacido en cuanto a las necesidades como: alimentación, termorregulación, afecto, sueño, higiene, prevención de accidentes y signos de alarma, encontrándose por encima del 90 por ciento, lo cual indica de manera positiva el aporte de los programas de educación dirigidos a esta población.
Sebastián (2012) en la investigación: Efectividad de un Programa Educativo “Bebé Sanito” en el nivel de conocimiento de madres primigestas sobre cuidados al recién nacido del Centro de Salud Materno Infantil El Bosque – Trujillo, obtuvo como resultados que después de aplicar el programa educativo que el 84 por ciento alcanzó un nivel de conocimiento bueno, el 16 por ciento un nivel de conocimiento regular, no reportándose ninguno en el nivel de conocimiento deficiente.
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De lo observado se aprecia que el mayor porcentaje de primigestas presentaron un nivel de conocimiento alto (60,5), resultados que probablemente se deben a que las madres asistieron con regularidad al programa educativo “Aprendiendo a cuidar a mi bebé”, que se desarrolló teniendo en cuenta las características personales, sociales y culturales de la población en estudio, utilizando para ello la dinámica participativa como metodología de enseñanza la cual permite la participación de la familia de los niños en su cuidado; a través de una praxis fundamentada en los principios de participación y horizontalidad; cuyo proceso permite incrementar el conocimiento, la autogestión, la calidad de vida y la creatividad del educando (Torres, 2010).
La educación para la salud, que actualmente abarca un concepto más amplio de promoción de la salud y un nuevo énfasis en la prevención, se concentra cada vez más en el aprendizaje y en el proceso de fortalecimiento de la autonomía. Como consecuencia, la educación de personas adultas está abarcando más y más aspectos y ocupando cada vez más seguido una función central dentro de varios sectores de las políticas, entre ellos la salud. Como resultado de estos cambios, se han desarrollado nuevas estrategias en áreas en donde la salud y la educación de adultos se entrecruzan. A medida que se forjan nuevas conexiones, se percibe la necesidad de un enfoque sistemático de colaboración entre los dos sectores (UNESCO, 2011)
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La educación para la salud puede interpretarse como un elemento de promoción de la salud. La promoción de la salud y la educación para la salud tienen como propósito mejorar el acceso a la información y a los servicios relacionados con la salud, con el fin de que la gente obtenga un mayor control sobre su propia salud y su propio bienestar. Los conocimientos a los que se hace referencia aquí no sólo se refieren a la difusión de datos sencillos sobre la salud, sino también a la difusión de otros tipos de información y habilidades (UNESCO, 2011).
La promoción de la salud es el proceso de capacitar a la gente para que adquiera mayor control sobre su salud; se lleva a cabo a través de la acción intersectorial. La promoción de la salud es un concepto dinámico y evolutivo que involucra a la gente en el contexto de sus vidas diarias, por ejemplo en la casa, la escuela, el lugar de trabajo, etc., y que promueve que se alcance el máximo nivel de bienestar físico, mental y social para todos (UNESCO, 2011).
Una de las estrategias en la educación para la salud es la ejecución de programas educativos, la cual es definida como una herramienta o instrumento constituido por un grupo de contenidos sistemáticamente organizados e insertado en una estructura creciente y evolutiva centrada en la prevención y promoción de la salud (Martínez,2005).
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El programa educativo es un proceso de enseñanza aprendizaje, no importa como este se conciba, hay una situación de interacción entre el sujeto del aprendizaje, y de quien imparte la enseñanza. Y esto va a incidir decididamente en el resultado que se obtenga en esa relación. Cabe mencionar que el éxito o fracaso de la efectividad del programa educativo recae en este caso sobre la enfermera quien desde un punto de vista técnico es la mejor para impartir la educación dada a su propia formación, pues conoce las peculiaridades del desarrollo infantil, las condiciones del proceso enseñanza- aprendizaje, las implicaciones en la madre y el recién nacido así como las expectativas sociales (Martínez, 2005).
El programa educativo dirigido a los cuidados del recién nacido es una política de alcance poblacional y contribuirá efectivamente a reducir las persistentes brechas de inequidad, mejorando la salud, el desarrollo y las oportunidades de miles de niños y niñas. Este programa otorga apoyo directo a las familias para la atención y el cuidado de los niños y niñas recién nacidos(as), ofreciendo una serie de implementos para los cuidados iniciales del recién nacido(a) y material educativo para la primera etapa de vida del niño o niña. Los implementos están dirigidos a ayudar a que toda familia logre satisfacer las necedades básicas de abrigo, alimentación, higiene, descanso, afecto, consuelo, interacción sensible, seguridad y protección desde los primeros días de vida (Ministerio de Salud de Chile, 2009)
El Programa de Apoyo al Recién Nacido (PARN) es una prestación de cobertura universal para los niños y niñas que nacen en establecimientos de la
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red pública de servicios de salud y está destinado a apoyar a las familias en la provisión de los cuidados iniciales básicos al recién nacido(a). El momento del nacimiento es un período crucial en la vida de las familias porque la llegada de un hijo o una hija implica rápidos y fuertes cambios psicológicos, físicos, familiares y económicos. Es por esta razón que el Programa de Apoyo al Recién Nacido(a) se implementa o ejecuta en este período sensible y se inserta dentro del continuo de prestaciones que ofrece Chile Crece Contigo desde el período de la gestación y hasta los cuatro años de vida de un niño o una niña (Ministerio de Salud de Chile, 2009)
En el segundo informe anual de avances del Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia 2012-2021 (2013) en el Perú, se da la implementación y sostenibilidad de casas maternas, para reducir la mortalidad neonatal; la implementación lactarios institucionales con la finalidad de garantizar la lactancia materna exclusiva dentro del ámbito laboral y conciliar la vida laboral y el ejercicio tanto del niño como de la madre en condiciones de calidad; incorporar al Seguro Integral de Salud a todos los niños y niñas de 0 a 5 años, que no cuenten con otro tipo de seguro; por lo que se espera el incremento de la cobertura para atenciones de crecimiento y desarrollo a nivel nacional y vacunas.
Los programas educativos se desarrollan en el marco de la educación no formal (desarrollada fuera de la escolaridad obligatoria), tomando en cuenta las características de la población con la que trabaja, siendo necesario para la
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población adulta el uso de estrategias metodológicas desarrolladas desde un plano educativo horizontal en las diferentes sesiones de aprendizaje con las que cuente, la que a diferencia de la enseñanza clásica de corte vertical centrada en el educador; busca despertar el interés en el aprendizaje de nuevos contenidos, así como desarrollar capacidades de aprendizaje individuales y colectivas (Martínez, 2005).
Es por ello la importancia de realizar el presente trabajo de investigación que consistió en proponer y brindar una alternativa educativa que incremente el nivel de conocimiento de las madres primigestas sobre cuidados al recién nacido.
La tabla 3 muestra el nivel de conocimiento sobre cuidados del recién nacido en 38 madres primigestas antes y después de la aplicación del programa educativo “Aprendiendo a cuidar a mi bebé”, evidenciándose que antes de la aplicación del mismo, el 55,3 por ciento de las primigestas presentó un nivel de conocimiento bajo y posterior a la aplicación del programa educativo sólo el 2,6 por ciento alcanzó un nivel bajo; además el nivel de conocimiento medio antes fue de 39,5 por ciento y después de la aplicación fue de 36,8 por ciento; y respecto al nivel de conocimiento alto, antes de la aplicación del programa fue de 5,3 por ciento y después fue de 60,5 por ciento.
Asimismo, podemos observar que en la tabla 4, se presenta que al someter estos resultados a la prueba de significancia estadística “t de student”
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para datos correlacionados se encuentra t=21,34 y p= 0,000; por lo tanto existe un incremento significativo en el nivel de conocimiento después de la aplicación del programa educativo.
De los resultados obtenidos se puede apreciar que el mayor porcentaje de madres primigestas incrementaron su nivel de conocimiento obteniendo un puntaje alto y ello se debe probablemente a que en el desarrollo del programa educativo se utilizó la dinámica participativa como metodología de enseñanza, por lo que estas madres se mostraron motivadas e interesadas en aprender los cuidados del recién nacido, al expresar sus conocimientos, aportando y preguntando para aclarar sus dudas, siendo socializadas al utilizar la técnica de lluvias de ideas; facilitando de esta manera el aprendizaje y el logro de los objetivos propuestos.
Existe escasa investigación sobre programas educativos en primigestas frente a los cuidados del recién nacido, por lo que se presenta en esta investigación algunos de ellos:
Los resultados obtenidos son similares a los hallazgos encontrados por Lavayen y Orrala (2014), quienes en la investigación: “Conocimientos de las madres primigestas sobre el cuidado del recién nacido mediante la educación impartida por el profesional de enfermería del Centro de Salud “Venus de Valdivia” en La Libertad - Ecuador, se llegó a la conclusión de esclarecer y reforzar la información oportuna para que las madres primigestas conozcan sobre aspectos importantes y relevantes del recién nacido, además una propuesta dirigida a las madres primigestas para que estas las apliquen y
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como recomendación implementar programas en los centros de salud y que estos lleven la información precisa, completa y adecuada en cuanto a los temas sobre el cuidado del recién nacido. Por lo que se comprobó la hipótesis de que los conocimientos influyen para el cuidado del recién nacido mediante la educación impartida por el profesional de enfermería a las madres primigestas.
Martínez (2009), en la investigación: “Modificación de los conocimientos de las madres adolescentes sobre los cuidados básicos al recién nacido después de la aplicación de un programa educativo”, realizado en la ciudad de Bogotá – Colombia, obtuvo como resultados que a partir de la aplicación del programa educativo: “Cuidando a mi recién nacido”, se logró modificar los conocimientos de las madres adolescentes sobre los cuidados básicos al recién nacido en cuanto a las necesidades como: alimentación, termorregulación, afecto, sueño, higiene, prevención de accidentes y signos de alarma, encontrándose por encima del 90 por ciento, lo cual indica de manera positiva el aporte de los programas de educación dirigidos a esta población.
Sebastián (2012) en la investigación: Efectividad de un Programa Educativo “Bebé Sanito” en el nivel de conocimiento de madres primigestas sobre cuidados al recién nacido del Centro de Salud Materno Infantil El Bosque