Chapter 4 : Theoretical Tax Analysis
4.2 Tests for effects of tax adjusting techniques on progressivity
La estimación de la data de la muerte se apoya en los conocimientos sobre el momento de la aparición y la evolución cronológica de los fenómenos cadavéricos. A través de los métodos rutinarios (determinación de las rigideces y livideces) se puede llegar a establecer una data de muerte de forma aproximada con rangos que oscilan entre 6 a 8 horas del fallecimiento; razones por las cuales se han multiplicado las investigaciones tendentes a proporcionar un procedimiento más adecuado para llegar a determinar con mayor exactitud los rangos precisos.
En este sentido, la Tanatoquimia se ha empleado para ello. Entre los elementos inorgánicos, el potasio ha sido uno de los más estudiados y su determinación en el humor vítreo ofrece en la actualidad resultados mucho más fiables, ya que este medio se encuentra aislado por las capas del globo ocular del resto del organismo y por lo tanto no está afectado por la hemolisis. Así, después de ocurrida la muerte, a nivel del humor vítreo existe un proceso de autolisis celular lo que hace que haya un incremento progresivo del potasio a este medio. Por lo que el estudio del incremento de este ión, como se ha evidenciado en modelos matemáticos, constituye un método más preciso para determinar la data de muerte en cadáveres de menos de 24 horas.
La aplicación de este procedimiento contribuirá a establecer la hora del fallecimiento con mayor precisión en cadáveres con data de muerte de menos de 24 horas, ya que
Introducción
de la data de muerte con el análisis de potasio en el humor vítreo, es de ± 2 horas; se produce así un acortamiento en la determinación de las horas de muerte si lo comparamos con los obtenidos en el estudio de los fenómenos cadavéricos rutinarios (livideces, rigideces, putrefacción).
En los cadáveres no recientes, es decir mayor de 24 horas, en donde la putrefacción es manifiesta, juega un papel importante para la determinación de la data de la muerte la Entomología Forense; esta ciencia estudia la progresión sucesiva de artrópodos que utilizan los restos cadavéricos en descomposición, y además llegan con una predecible secuencia. De forma general, se puede afirmar que los métodos rutinarios son utilizados para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte cuando éste es corto, pero después de las 72 horas la Entomología Forense puede llegar a ser más exacta y con frecuencia es el único método para determinar el intervalo post-mortem. (Coromoto, 2011).
En cuanto a la sumersión, el diagnóstico del tiempo de permanencia del cadáver en el agua sigue constituyendo hoy un complicado problema, para el que no se dispone de respuestas concretas.
En términos generales, la determinación de la data de la sumersión se basa en la valoración del estado evolutivo en el que se encuentren los fenómenos cadavéricos y en los cambios inducidos por las fases más tempranas de la putrefacción cadavérica, siendo preciso puntualizar que, en algunos casos, podrá no coincidir la data de la sumersión con la data de la muerte.
No es necesario insistir en que aquellos cambios están fuertemente condicionados por la temperatura del medio de sumersión en el que se encuentre el cadáver, siendo bien conocido que a temperaturas bajas los fenómenos destructivos del cadáver se enlentecen.
Se han elaborado diferentes tablas, haciendo una evaluación global de la data a partir de las diferentes manifestaciones o signos que puedan apreciarse externamente en el cadáver, resultando ya clásica la tabla de Devergie, en la que aquellos signos y su correspondiente data eran diferenciados, según se tratara de meses de invierno o de verano.
Introducción
Más recientemente, se introdujo la tabla de datos tanatológicos propuesta por Reh (1975), elaborada a partir del estudio de 395 cadáveres extraídos del agua, en la que los diferentes signos son valorados de forma diferenciada en cada uno de los meses del año, haciendo especial mención de la temperatura media del agua en cada uno de ellos. En esta tabla se valoran parámetros tales como los cambios cromáticos de la piel, el desarrollo de gases de la putrefacción, manifestaciones de la maceración de la piel, desprendimiento de la epidermis, cabellos y uñas, etc. Es necesario tomar en consideración que los plazos señalados en la misma pueden verse acortados si la sumersión se ha producido en aguas con temperaturas más templadas. Con posterioridad se han confeccionado unos diagramas de correlación de los datos anteriores (Mason y Purdue, 2000).
El grupo de Pérez-Cárceles en su estudio publicado en 2011, no encontraron una correlación significativa entre los niveles de los elementos traza y el intervalo post-mortem, aunque en los casos de sumersión sí encuentran una correlación con el período de permanencia del cuerpo en el agua. Por esta razón y tal y como indican Maeda et al. (2011), están de acuerdo en que la utilización del análisis bioquímico post-mortem debe limitarse al periodo post-mortem precoz, a los tres primeros días después del fallecimiento. Sin embargo, existe el inconveniente de que no siempre es posible obtener información del tiempo de permanencia en el agua.
En este sentido, se ha propuesto un procedimiento por Bray (1985), consistente en medir las concentraciones de potasio y de cloro en el humor vítreo, haciendo el cálculo del intervalo post-mortem, según la siguiente fórmula:
El propio autor limita la aplicación de la misma a los casos en que la sumersión se lleve a cabo en aguas frías y que el intervalo post-mortem sea superior a un día, con un margen de error inferior a 0,5 días. Asimismo, señala que los efectos de la temperatura hacen inaplicable la
Introducción
Para otros autores (Durigon 1988), el empleo del humor vítreo, a estos efectos, no es recomendable en los casos de sumersión, ya que se produce una difusión rápida del medio de sumersión a través de los tejidos corneales y conjuntivales.
Además del estudio de las algas en cuerpos sumergidos, a las que nos hemos referido en apartados anteriores, se ha intentado aplicar también el estudio del grado de desarrollo de larvas de mosquitos (Chironomidae), como indicador del tiempo postmortem (Haskell et al. 1989), (Keiper et al. 1997) con los mismos principios básicos por los que se regulan los trabajos sobre la entomología cadavérica. Los resultados obtenidos con el estudio de estos insectos no son muy alentadores, como tampoco las observaciones realizadas sobre invertebrados acuáticos (Hobischak y Anderson, 2002), razón por la cual esta línea de investigación no ha sido muy desarrollada.
Señalemos, finalmente, que la saponificación de los cadáveres, cuando ésta es evidente, también se ha intentado aplicar a la determinación de la data de la sumersión, aunque, dada la gran variabilidad de plazos en el inicio y desarrollo de este proceso conservador, que depende de múltiples factores y circunstancias, el pronunciamiento sólo puede establecerse dentro de unos amplios márgenes.