Chapter 5 Watermarking Algorithms for Images Captured by Mobile Phone
5.2.2 The DCT Selection Coefficients (DCS) Process
El desarrollo de la energía en el cuerpo del hombre deter- minaba no sólo su nivel de dominio de las transformaciones inte- riores, sino también toda su vida cotidiana. Aun desordenada, la energía jugaba el papel principal en la vida definiendo la percep- ción de la existencia y su visión.
Con el desarrollo de la mente apareció la posibilidad de reg- istrar las sensaciones y la visión en forma de líneas e imágenes (xin xiang) y posteriormente, como formas y esquemas (xi tong), los que se relacionaban fuertemente con el orden macrocósmico (yuzhou zhixu). La alquimia comenzó a definirse en forma de conocimientos. Y lo más importante, la alquimia adquirió lengua- je, el cual constaba de determinadas claves que no sólo explicaban las leyes, también ayudaban a interpretarlas. Más tarde, esto se convirtió en parte del trabajo de meditación para los practicantes.
Pero, con el paso del tiempo, para el dominio de la ciencia alquímica resultó insuficiente el enfoque puramente meditativo, por lo que se necesitaron formas que desarrollaran los conocimientos dados más profundamente. Como tales surgieron las formas bagua zhang o las condiciones de trabajo de las ocho propiedades, a las que se les atribuía doce ritmos.
LAS OCHO PROPIEDADES DE LAS FORMAS BAGUA ZHANG
(BAGUA XING BA FANGMIAN) PPrriimmeerraa pprrooppiieeddaadd ((ddii yyii ffaannggmmiiaann))
La forma ayuda a purificar (chu jie) y a defender (bao hu) la energía del que practica. Con este fin ella ata el arriba con el abajo (la Tierra con el Cielo), lo derecho con lo izquierdo (la Madera con el Metal), el adelante con el atrás (el Fuego con el Agua). Esta propiedad ayuda al practicante a encontrar el apoyo en la contem- plación o, dicho de otro modo, ver la ley Yin-Yang — la ley de los cambios y de la relación (liang xi he bian hua zhe dao). Esta cualidad le permite al adepto encontrar aquello que le falta, y repartir cor- rectamente aquello que le sobra.
Dominar esta propiedad significa dominar la dirección (fang xiang) o comprender las Leyes del Fénix Rojo (hong feng hua fa). Esto se entiende como tener la capacidad de estar situado por encima de la dañina qi, saber prevenirse de la misma y neu- tralizarla.
En una etapa superior de la alquimia, cuando el trabajo energético ya está relacionado con la estructura energética exteri- or del cuerpo, todos los centros ubicados en la parte superior del cuerpo energético se consideran en correlación con el cuerpo del Fénix, como con un símbolo del cuerpo compuesto por trescientos sesenta sectores. En otra variante esto puede ser designado como un huevo energético del macrocosmos o una célula energética del macrocosmos cuyo centro en el hombre es el espíritu shen. Dominar este centro le permite al adepto encontrarse en otro grado de comprensión de su existencia, basado en su propia fre- cuencia de irradiación. Entonces todo lo que entra en el cuerpo del hombre se convierte en un ingrediente del cinabrio en el cual se cuece el elixir.
SSeegguunnddaa pprrooppiieeddaadd ((ddii eerr ffaannggmmiiaann))
La segunda propiedad se encuentra relacionada con el con- cepto de la armonía de la forma (xin hexie). El significado de la armonía presupone que el adepto ve y entiende la mónade del movimiento de la energía y su división en aquello que debe forti- ficar (gianhua) y en aquello que debe cultivar (peiyang). En el esta- do dado, el practicante concibe el principio de la existencia y la fuerza o forma de la existencia humana. Esta propiedad, como, por cierto, todas las demás, está fuertemente relacionada con las fuerzas que rodean al hombre.
Aquí nos encontramos con una variedad de conceptos y con las particularidades de su aplicación en la alquimia, por cuanto en unos casos por base puede ser tomado el eje interior (wei guanzhou) y la fuerza del adepto, en otros — el eje de la Tierra y del Cielo (ditian guanzhou). El eje del Cielo pasa a través de la estrella del Norte, el eje de la Tierra — a través del monte Kunlun Shan.
El monte Kunlun no tiene manifestación física, pero según la escuela o algún maestro concreto, la pueden correlacionar con tal o cual lugar, por ejemplo con el monte Tai Shan. Por cuanto nuestro análisis se basa en examinar la alquimia desde la perspec- tiva del eje interior, lo arriba expuesto puede ser de ayuda para entender las propiedades creadas mediante las relaciones que for- man este eje.
LA CINCO RELACIONESBAGUA
ENCARGADAS DE LAS PROPIEDADES DE LA PRÁCTICA
La relación directa (zhijie quanlian) es el eje que atraviesa el
centro Unico y Niwang-gong.
La relación energética (nengliang guanlian) vincula el centro
Unico y los riñones (zhenzang). La relación Yang (yangxing guan- lian) vincula la semilla (jingzi) con el centro Unico. La relación Yin (yinxing guanlian) une los ovarios (luanchao) con el centro Unico.
La relación del lugar (huanjing guanlian) une los pies (zu)
con la parte inferior del cuerpo (shenti dibu) y determina el saber escuchar e interactuar con el lugar en el que uno se encuentra. Para desarrollar este eje, los taos usaban polainas (xue) que unían el pie con la pantorrilla.
Marcar la relación causal (yinguo guanlian) es sumamente complicado, ya que la misma tiene varias direcciones y depende de las condiciones en las que nació el adepto. Pero podemos señalar su centro — es el área entre la segunda vértebra cervical y la garganta.
La relación celestial (yuzhou guanlian) es el eje vinculado
con el centro Bai Hui. Esta es la clásica disposición del eje, pero en las condiciones de la vida actual, cuando la integridad del cuerpo energético del hombre se encuentra alterada, el eje dado mayor- mente atraviesa el hombro derecho o puede estar relacionado con la axila derecha en los hombres (con la izquierda en las mujeres), o con la nuca.
Estos cinco ejes se encuentran unidos inseparablemente con el cuerpo físico del hombre: a través de los mismos él domina el espacio. Los taos consideran que aquél que no maneja los cinco ejes no puede permanecer naturalmente en esta tierra.
LLaa tteerrcceerraa pprrooppiieeddaadd ((ddiissaann ffaannggmmiiaann))
La propiedad dada presupone el reemplazo de las condi- ciones de la existencia (shenhuo huanjing de gaibian). Significa que con la ayuda de la forma el adepto puede lograr un más cualitati- vo estado del cuerpo, mediante el cual podría trabajar a fondo los principios y más adelante profundizar las prácticas interiores.
De este modo, las formas Bagua son, además, las condi- ciones que le ayudan al adepto a ocuparse del trabajo interior. Al comenzar a ejecutar las formas, el adepto de modo natural empieza a modificar, a través de ellas, su estado energético. En consecuencia, se elaboran las cualidades que no le son propias y
las que en su vida habitual, probablemente, no pueda percibir y reconocer.
Semejante situación encierra una amenaza para la energía que se va originando, por cuanto ella necesita tiempo para habit- uarse. Entonces, con el fin de mantenerla artificialmente se nece- sita, desde luego, volver al trabajo con la forma, o sea, aquí se crea un cierto ritual al cual el adepto tiene la posibilidad de recurrir para la obtención del apoyo que precisa. Con el tiempo, cuando las formas se integren al estado habitual del practicante, esta necesidad desaparece. De esta manera, de acuerdo con las necesi- dades del cuerpo se trabajan tales o cuales formas bagua, tales o cuales nudos del cuerpo.
CCuuaarrttaa pprrooppiieeddaadd ((ddiissii ffaannggmmiiaann))
El ordenamiento del viento, de la bilis y la mucosa (zhiliaon feng, dan, nianye) para imprimirle vida a la forma necesaria.
Esta propiedad está dirigida, ante todo, hacia la unión del cuerpo, la mente y el ritmo (lianjie shenti yishi jiezou). El ritmo aquí se ve como una forma que trae una cualidad determinada. Las trece partes del cuerpo humano son gobernadas por tres pilares energéticos (san da neng liang shizhu): el pilar del viento, el pilar de la bilis y el pilar de la mucosa, que se diferencian, en primer lugar, por la densidad de la energía. De este modo, a través del cuerpo pasan tres flujos diferentes, cada uno de los cuales puede per- manecer en su ritmo. Las formas Bagua son la llave que une estos flujos. La estructura energética del hombre debería recibir sostén en el cuerpo, solamente en este caso el cuerpo puede conseguir las condiciones de constancia, tan indispensables para la práctica interior.
QQuuiinnttaa pprrooppiieeddaadd ((ddiiwwuu ffaannggmmiiaann))
Se encuentra vinculada con el esfuerzo de la presión inter- na (zhenquiang neibu yali).
Esta cualidad se manifiesta cuando ya se ha logrado un estado de densidad tal que amplifica el Canal de Mando (meridi- ano posterior-medio que dirige los flujos Yang-qi), purifica el Canal de la Concepción (meridiano anterior-medio que controla las energías Yin-qi) y crea las condiciones para la constancia inte- rior (la energía se sostiene en un determinado ritmo, lo que le per- mite interactuar y no permanecer en el caos). La manifestación de esta propiedad depende de la calidad de la forma, es decir, la misma aparece en una situación en la cual el adepto adquiere la habilidad de elaborar el esfuerzo adecuado.
SSeexxttaa pprrooppiieeddaadd ((ddiilliiuu ffaannggmmiiaann))
Es la protección de las manifestaciones exteriores negativas (mianyu waijie fumian yinxiang).
La formación de esta propiedad pertenece a aquellos tiem- pos en los que el taoísmo mágico era ampliamente difundido y la influencia de las fuerzas externas, particularmente las referidas a los espíritus y a otras manifestaciones energéticas, se percibía con mucha seriedad. Para protegerse se creaban diversos atributos mágicos, se cantaban mantras. Todas las técnicas obligatoria- mente encerraban elementos de resguardo.
Lo mismo se puede decir de las formas Bagua que son energéticamente concentradas. Las fuerzas de protección son determinadas por la calidad de la ejecución de la forma mediante la cual se consigue, en primer lugar, contener la energía existente en el volumen dado.
SSééppttiimmaa pprrooppiieeddaadd ((ddiiggii ffaannggmmiiaann)) El encuentro con su propio ritmo (jiezou).
Practicando las formas Bagua, el adepto llega a un concep- to tan importante como el ritmo. Las formas ayudan a prestar
atención en cuál es el grado de la existencia y concientización que caracteriza a la naturaleza individual. Diez mil causas influyen en la esfera de la energía humana y para llegar a comprender la esfera y la estructura de uno, se requieren ciertas condiciones. Una de ellas pueden ser las formas bagua zhang.
Una persona común que vive en el ritmo impuesto desde adentro o desde afuera, no está en condiciones de definir la cual- idad de su existencia. Ejecutando formas, el adepto se sumerge en otro estado de permanencia, el cual tarde o temprano le permitirá mirarse desde un costado o desde arriba y, de tal modo, determi- nar la calidad de la existencia, partiendo de su visión individual y sus conceptos.
OOccttaavvaa pprrooppiieeddaadd ((ddiibbaa ffaannggmmiiaann))
Todas las formas Bagua se encuentran fuertemente vincu- ladas con los ritmos de la naturaleza, que tienen un sentido bas- tante concreto para el practicante. Cada estación tiene su forma. Todas las estaciones juntas forman una combinación de formas que se proyecta en la práctica bagua zhang.
Un aspecto importante que tarde o temprano se hace actual para todo practicante, se relaciona con el entender la lengua y los conceptos de Bagua.
Según lo mencionado más arriba, Fu Xi había sido el primero en definir la relación entre las formas; posteriormente, las mismas adquirieron el aspecto de rituales. Hoy en día podemos considerar que el lenguaje de la alquimia expresado en las leyes del macrocosmos y plasmado en una forma apropiada, fue el pre- cursor de las formas de Bagua Zhang. Sin embargo, cada maestro ha reconstruido los conocimientos dados a su manera, lo que llevó a una cierta confusión en las designaciones y explicaciones. El desarrollo posterior del lenguaje alquímico condujo a su adaptación y aproximación a un idioma comunicativo más entendible para nosotros, que convirtió las imágenes tridimen-
sionales en un cierto relato lineal, encubriendo asimismo los ver- daderos conocimientos y leyes. Pero, incluso el actual idioma chino igualmente se sostiene en cinco niveles de la fonética y cua- tro entonaciones, lo que se corresponde con las cinco cualidades iniciales de la escritura y cuatro ritmos. La escritura cuadrada siempre ha sido el conocimiento que determinó los órdenes terre- nales.
Los conocimientos celestiales no tienen nada en común con los terrenales, aunque interactúan intensamente con ellos y hasta se describen en su idioma. Los conocimientos celestiales siempre pertenecieron y pertenecen al área del espíritu, al área, si se quiere, de la esencia divina. Aunque actualmente intentan apli- carlos a las condiciones existentes en forma de religiones, sin embargo, no es más que una técnica o una variedad de esas misma formas Bagua.
Existen ocho enfoques en cuanto a la comprensión de las formas Bagua. Tal diversidad es originada por los cambios energéticos durante el proceso alquímico y, respectivamente, por el nivel de aquellos que pueden llegar a entenderlo.
Concibiendo las formas, los taos debían apoyarse en algo y tomaron por base la teoría del cielo redondo (hun tian), que contenía los conocimientos de las cuatro estaciones del año y de las veinti- ocho constelaciones. Estos conocimientos han sido los que confor- maron la base de la técnica de las Cúpulas Giratorias, donde la Tierra se veía como una parte del cielo, pero para los que practi- caban la alquimia ella representaba el centro. De este modo, cada forma obtiene dos polos. La rotación del círculo interior respecto al exterior se efectúa según nueve caminos, es decir, en cada signo hay nueve conceptos y en cada acción nueve movimientos.
Estas nueve transformaciones del movimiento indujeron de modo natural a los alquimistas a prestarles seriamente la atención a las formas externas. Por ejemplo, el orden marcado pasó a ser el orden del movimiento que, al mismo tiempo, se definía mediante nueve posiciones. Cada posición tiene nueve cavidades (jiu ji).
Comprendiendo la forma, el adepto siempre deberá recono- cer que la misma es de profundo contenido y que el movimiento le ayuda a entender el orden y el ritmo innatos de la forma, con- duciéndolo hacia el contenido y llenándolo de éste. La tendencia del desarrollo de las formas bagua zhang nunca ha salido y no puede salir más allá del primer círculo (el espacio que contiene todo), al que no es tan fácil entrar. Pero si esto se logra, entonces se podría hablar del segundo, tercero, cuarto círculos, etc., sin fin.
La velocidad adecuada es la cualidad alquímica para la for- mación del éter que desarrolla a la fuerza interior. Esta velocidad se establece a través de la relación entre la energía y la concen- tración, hecho que depende tanto de las fuerzas interiores como de las exteriores, que influyen en el desarrollo.
Cada una de las formas está determinada por los princi- pales parámetros energéticos de la alquimia: el Cielo (tian) — el Sol (ri), la Luna (yue), las Estrellas (xing): la Tierra (di) — las mon- tañas (shan), los ríos (he), los campos (tian); el Hombre (ren) — el cuerpo (qi), la energía (jing), la mente (shen).
Para que la forma tenga sustento, la atan con los ocho lados o con «ocho portones». Esta es considerada una condición impre- scindible para la formación de la esfera, pero insuficiente. Una condición suficiente es la presencia del centro, el que en la concep- ción taoísta sirve de lado o del «noveno portón». La esfera, igual que el cielo, tiene dos fundamentos: el interior, cuando el centro se vincula con el centro Unico, y el exterior, cuando el centro se vincula con la Estrella Polar del Norte que cumple el rol de centro macrocósmico. En varias escuelas, estos polos suelen conceptu- arse a la inversa.
Uno respecto al otro, los polos crean la rotación. La fuerza Yang gira hacia la izquierda en el hemisferio norte, y hacia la derecha — en el hemisferio sur. Respectivamente, la energía asciende en sentido reloj o en sentido contrario. Les sugerimos prestar atención a que éste es un concepto puramente alquímico, que se toma como base en la cultivación de lo interior y que esta
particularidad hay que reconocerla sólo en la etapa de la construc- ción de la forma, la que luego deberá traspasar los marcos de la discreción.
Todos los trazados e imágenes con lo cuales nos topamos durante el estudio de la alquimia, también están construidos sobre las leyes de enrollamiento y desenrollamiento. Si la forma se encuentra cerrada se considera densa (mi), si está abierta se con- sidera vacía (kong). Aunque la energía se eleve, se apoya en la fuerza Yin, en la fuerza de la tierra, y cuanto más fuerte sea el apoyo, tanto más fuertemente la energía puede despegarse del mismo. La esfera debe alcanzar una cualidad de movimiento tal que le permita dejar de depender de la tierra. Pero para que esta cualidad se forme en plenitud, se necesita, precisamente, la tierra. Además, la esfera misma tiene que poseer la fuerza que pueda crear esta cualidad.
Todos los trazados que exponemos aquí y los que serán analizados el el capítulo correspondiente, muestran el orden del desarrollo de las fuerzas en cuestión. De esto, en realidad, consta toda la alquimia. Cada imagen es una esfera que tiene su ritmo. Y solamente en el ritmo consignado pueden desencadenarse las leyes de la alquimia que contienen una cosa y liberan otra. Un aspecto importante de la construcción de la forma son las rela- ciones que deben ser orientadas. La orientación puede cambiar en cuanto «parte superior — lado». La «parte superior» siempre se considera como la dirección, el «lado» es el apoyo. En las imá- genes expuestas aquí, todas las líneas horizontales son el apoyo, las verticales son la dirección, las esféricas — contenedoras.
SIGNOKAN(KAN GUA)
A todas las imágenes y formas siempre se les adjudica un signo, lo que está determinado por una de las ocho orientaciones en el desarrollo de la alquimia. El signo se forma con un círculo si es de apertura, y con un cuadrado si es de cierre. Habitualmente, el círculo no se señala, se sobreentiende. Cada imagen o forma posee tres niveles que contienen la esfera celestial (la línea superior del trigrama), la esfera terrenal (línea inferior del trigrama) y la esfera humana (la línea media del trigrama). Estas, durante el movimien- to, se encuentran permenentemente en interacción y la calidad de esta interacción se define como resultado de la estructuración alquímica o energética. Cuando nosotros fijamos estos niveles, estamos determinando la esfera que requiere un trabajo profundo de acuerdo al ritmo.
Este signo pertenece a la imagen del trigrama Kan y muestra la postura que atrae a la energía Yang hacia el centro. Luego, al adepto se le exige una acción externa o la comprensión de lo que debe acontecer. La acción se relaciona con el ritmo vigésimo cuá- druplo (de la naturaleza) o con el precepto del cinco (llenado) el cual también contiene ritmo. No obstante, aquí en el primer plano aparece la cualidad del esfuerzo de la energía en el ritmo dado.
Todo esto podría ser descrito mediante otro trigrama, que no contiene sino que mueve el proceso dado, o sea, el trigrama core- spondiente sería la imagen de Zhen. De este modo, obtenemos el hexagrama Jie la Destrucción. Si vemos esta imagen desde el punto de vista de los elementos primarios, ella se corresponde con el Fuego; si la vemos desde el punto de vista de los ritmos, entonces se corresponde con dos Pilares Celestiales y tres Ramas Terrenales. El signo dado señala el contenido del trabajo del segundo campo del cinabrio y las ocho esferas que determinan su trabajo. El campo del cinabrio inferior es estable y no se trabaja, el superior se encuentra cerrado y es estático. En las formas bagua zhang, el tra-