2.3 Efficiency and Subgame Perfect Bilateral Equilibria
2.3.2 The Jackson and Wolinsky (1996) Co-author model
desarrollo de las ONG ecologistas checas.”
Petr Dolejsk´y, CSOP, Bílé Karpaty, República Checa
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social” y el “capital social” que movilizan para la conservación del medio ambiente, la lucha contra la corrupción, la participación democrática o una miríada de otros esfuerzos (Putnam 1993; Brown 2002; Paxton 2002).
L a s O N G e c o l o g i s t a s y l a a c c i ó n c i u d a d a n a
A pesar de que los datos mundiales sobre las ONG ecologistas son escasos, un cálculo parece indicar que en 1990 existían más de 100.000 grupos en todo el mundo trabajando en la protección del
medio ambiente –la mayoría de ellos fundados en la ultima década (Runyon 1999:13)–. La creciente proliferación de ONG ecologistas, tanto nacionales como internacionales, y el número creciente de los miembros de muchos grupos (véanse Figura 4.1 y Tabla 4.1) es la res- puesta a la atención mundial otorgada a los problemas ambientales a partir de los años setenta, junto con el incremento de los ingresos y otros importantes factores políticos y sociológicos. Uno de esos fac- tores es la demanda de oportunidades para participar socialmente. Por ejemplo, en los años noventa, el número de ONG ecologistas en
con productos locales, creando incentivos para preservar el patrimonio natural de la zona (Tolles y Beckmann 2000:34).
■ EPCE ayudó en Hungría a La Alianza de los Verdes y a MME (Birdlife Hungría) a colaborar con otras ONG para establecer un fideicomiso de la tierra –uno de los primeros de Europa Central y Oriental– que cubre 500 ha de estepa arbolada en la región de Bihar. Los primeros 28 fideicomisos de la tierra no lucrativos, que ascienden a 1.600 ha, ya han conseguido el reconocimiento oficial en la República Checa (Beckmann 2000:23).
■ Un grupo de científicos ecologistas del Instituto Daphne de Ecología Aplicada de Bratislava se servía de la ayuda de EPCE para involucrar a los granjeros locales y residentes de la zona en la recuperación de 130 ha de hábitat de humedales en las llanuras inundadas por los ríos Morava y Danubio en el sudoeste de Eslovaquia (Tolles y Beckmann 2000:25).
■ La Conservación Energética en los Programas Escolares, el programa patrocinado por EPCE involucró a más de 9.700 escolares y 1.800 maestros, padres y otros voluntarios en los proyectos de conservación energética y actividades educativas para la escuela local. Aproximadamente 260 escuelas de toda Europa Central participaron; muchas recibieron donativos especiales para aislar las ventanas, reemplazar la vieja iluminación y los termostatos, y comprar hornos más eficaces (Ruºzicka 2002).
■ El proyecto CEG (Caminos Verdes de Europa Central) financiado por EPCE ha involucrado a cientos de comunidades locales, a representantes estatales y locales, a empresas y al gobierno nacional al crear una amplia red de rutas y senderos recreacionales libres de circulación automovilística. Las 11 rutas CEG suman un total de 3.000 km que atraen el turismo y promueven el patrimonio natural y cultural de la región (Ruºzicka 2002).
Éstas y otras iniciativas respaldadas por la asociación comparten el compromiso común de involucrar a los ciudadanos buscando prác- ticas sostenibles del uso de la tierra y llevando a cabo y apoyando la implicación de la opinión pública en el proceso decisorio. En el con- texto de una Europa Central poscomunista, éste es, sin duda, un enfo- que bastante revolucionario.
L a s r a í c e s d e l é x it o
Al inicio, un tanto pretenciosamente, las fundaciones del mundo occidental se comprometieron a apoyar a EPCE durante varios años a fin de dar a la asociación el tiempo de preparar a su perso- nal local, de crear un cuadro de directivos independientes y ampliar su financiación. Los esfuerzos para reunir y formar el personal consumieron el primer año de trabajo del consorcio, mientras los líderes fundadores de las organizaciones EPCE se esforzaban por encontrar personal capaz de manejar los programas locales de búsqueda de subvenciones y miembros de la comunidad lo bas- tante experimentados como para servir en las juntas directivas de las nuevas fundaciones. Más allá de su apoyo financiero, las tres fundaciones occidentales cooperaron estrechamente con los gru- pos EPCE para discutir la estrategia y crear relaciones entre el consorcio de EPCE y las ONG de Europa Occidental y de América del Norte.
Al repasar el avance logrado en la última década, el consorcio EPCE evoca una lección particular que ha aprendido: hay que permi- tir a las comunidades locales que decidan cuáles son sus prioridades de conservación, en vez de imponérselas desde el exterior. También es primordial para lograr el éxito encontrar líderes locales eficientes que encabecen los proyectos. El personal de la fundación EPCE opina que su tarea es facilitar la discusión, asesorar sobre las decisiones loca- les y ofrecer apoyo técnico para crear proyectos que aborden las prio- ridades identificadas por la comunidad.
A medida que EPCE desarrolla su trabajo en ésta su segunda década de existencia, se enfrenta al reto de que la sociedad todavía está intentando desarrollar su sentido del compromiso civil, de la ini- ciativa y de la responsabilidad personal. También pulula la amenaza de otros retos, entre ellos la necesidad de reforzar la capacidad de recaudar fondos. La coalición está comenzando a ser más indepen- diente de sus fundadores occidentales, cuyo apoyo financiero con- cluirá en 2005 (Scsaurszki 2002). Afortunadamente, el consorcio ya se ha asegurado la financiación de otras fundaciones europeas, como Dutch Foundation DOEN y Bundesstiftung Umwelt Foundation de Alemania. Empresarios y gobiernos han aceptado ayudar también, incluyendo un único arreglo en la República Checa donde el gobierno ha preparado un fondo de dotación especial para las fundaciones che- cas (Ruºzicka 2002). En tanto, EPCE se ha convertido en un modelo
para la ex Unión Soviética y los Estados Bálticos por su compromiso con la sociedad civil para satisfacer las necesidades locales respe- tando el medio ambiente.
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Asia aumentó rápidamente según iban creciendo la industrializa- ción, la contaminación y los riesgos ambientales conexos, mientras la nueva clase media iba alargándose. Cuando la población recibe más educación, está bien informada y la degradación medioambiental es muy visible, más cantidad de personas se suman a los grupos ecolo- gistas organizados (Gan 2000:112-113).
El hecho de tener más acceso a múltiples recursos ha creado las condiciones adecuadas para que los grupos ecologistas proliferen:
■ El voluntariado va en aumento. Un reciente estudio reveló que el número de voluntarios que a nivel mundial consagran su tiempo a ONG ecologistas aumentó un 50% en menos de 10 años (Pinter 2001:200).
■ Internet y los teléfonos móviles ayudan a los individuos y a los grupos a obtener información, a compartirla y a actuar en consecuencia; a colaborar traspasando las fronteras; a considerar a las instituciones responsables; a supervisar los cambios medioambientales y a evitar el control de la informa- ción por parte del Estado (véase Recuadro 4.3).
■ El total de los fondos para desarrollo encauzados a través de ONG por los gobiernos y los donantes internacionales va en aumento (Anheier et al. 2001:26), aunque no está claro qué parte se destina a las ONG ecologistas. En los años setenta y ochenta muchos donantes empezaron a pensar que las ONG presentes en África y Asia eran más eficientes que los entes burocráticos para dirigir los programas de salud y desarrollo (Barón 2002). Ahora, más de 7.000 millones de dólares de ayuda privada y estatal para los países en desarrollo circulan a través de las ONG, en comparación con los mil millones de dólares de 1970 (PNUD 2002:102). Muchos gobiernos europeos canalizan del 10 al 30% de su ayuda a través de las ONG (Pinter 2001:201-202).
■ Durante los años noventa, los donantes occidentales e in- ternacionales daban prioridad a la ayuda destinada a la so- ciedad civil y al funcionamiento de los grupos que trabajaban en ámbitos como la correcta gestión ambiental, el medio am- biente, los derechos humanos y los medios de comunicación. La U.S. Agency for International Development aumentó su apoyo a “la sociedad civil” pasando de 56 millones de dólares
a 230 millones entre 1991 y 1999 (Carothers 1999:210; Pinter 2001:201).
Al mismo tiempo, la democratización ha contribuido al renacer de la sociedad civil en general y al activismo ecológico en particular (véase Recuadro 4.1), mientras la globalización ha extendido la concienciación de los problemas transnacionales de medio ambiente (Wapner 1997:75; Brown et al. 2000:4, 6; Florini 2000:224, 227-228).
M á s a l l á d e l a s O N G e c o l o g i s t a s
Otras ramas de la sociedad civil, además de las ONG ecologistas registradas, influyen en el manejo y en las decisiones en materia ambiental. De hecho, muchos grupos de la sociedad civil no están constituidos formalmente ni están registrados legalmente –aunque desempeñen un importante papel dentro de la comunidad–. Un estu- dio reveló que en Sudáfrica el 53% de las asociaciones civiles del país no están registradas legalmente (Swilling y Russell 2002:20). La pro- porción puede ser incluso superior en otros países de África Subsahariana y zonas del sur y sudeste asiático. En estas áreas las ONG no regularizadas, como las asociaciones de ahorro rurales y las cooperativas de cultivos, desempeñan a menudo papeles preponde- rantes en las decisiones locales.
Los denominados “movimientos populares” son otro elemento influyente en la actividad civil informal. Estos movimientos pueden consistir en centenares de iniciativas autónomas locales, todas ellas centradas en un tema común y con tácticas similares. Como ejemplos tenemos el Movimiento del Cinturón Verde de Kenia, en donde los ciudadanos plantan árboles en suelo público y privado; el movi- miento Sarvodaya Shramadana de Sri Lanka, que ha organizado más de 12.000 pueblos para crear proyectos de mejora en pequeña escala tales como los pozos de agua potable y riego; y el movimiento CHIPKO en India, en donde los lugareños se interpusieron entre los árboles y las hachas de los leñadores (Salamon 1994:111).
Otra tendencia importante es la diversidad de facetas del acti- vismo civil en el ámbito ambiental. Aunque sus objetivos no son estrictamente “ecológicos”, los grupos que se centran en aliviar la pobreza, en los derechos humanos, en proyectos de desarrollo rural, en los derechos de los indígenas y las mujeres y en la paz mundial colaboran cada vez más con los grupos ecologistas para influir en las decisiones que se toman. La reciente Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (WSSD) atrajo a una gran variedad de ONG centradas en temas específicos. Por el contrario, las ONG que asistieron a la Cumbre de la Tierra de Río de Janerio en 1992 eran en su mayoría ONG ecologistas.
Existen numerosas causas que propician el acercamiento de gru- pos tan diversos. El efecto de la globalización sobre el trabajo, la salud y el medio ambiente es un problema muy visible que une a los grupos para los derechos humanos, a los sindicatos y a los grupos ecologistas (Boyle y Anderson 1996:2-3; Zarsky 2002:1-2). El movi- miento para la justicia ambiental también se ha aliado con las comu- nidades defensoras de los derechos ambientales y humanos y con las organizaciones religiosas.
Otras alianzas se forjan a medida que las organizaciones ecolo- gistas reconocen que promover los derechos civiles puede ayudar a
lograr sus metas. Por ejemplo, los derechos de libertad de asociación y de libertad de prensa fueron introducidos con éxito en el movi- miento medioambiental de los años setenta. A su vez, muchas orga- nizaciones humanas han reconocido como un derecho humano básico el medio ambiente sano: el aire y el agua limpios, y un nivel mínimo de salud.
U n a m u l t i t u d d e f u n c i o n e s
Los grupos de la sociedad civil desempeñan multitud de funcio- nes que afectan al medio ambiente directamente o que tienen que ver con las decisiones medioambientales:
A p l i c a c i ó n d e p r o g r a m a s y s u m i n i s t r o d e s e r v i c i o s
En muchas naciones con problemas presupuestarios las ONG son las instituciones más capaces para implantar programas de medio ambiente y desarrollo. Por ejemplo, unas 1.500 asociaciones de barrio llamadas “Civic Exnoras” respaldaron al empobrecido gobierno municipal de la ciudad india de Chennai, al gestionar la recogida primaria de la basura de casi medio millón de personas (Anand 2000:34-35). En Bangladesh, los 17.000 miembros de la plan- tilla del Comité para el Desarrollo Rural trabajan con más de tres millones de personas en las comunidades rurales; sus servicios alcanzan casi al 60% de los 86.000 pueblos del país y han abierto unas 35.000 escuelas (Weiss y Gordenker 1996:30; Gan 2000:126). Algunas ONG dirigen proyectos de turismo ecológico o ayudan a mantener los parques y las áreas protegidas. La Belize Audubon Society administra para el gobierno de Belice 7 áreas protegidas que suponen aproximadamente unas 60.705 Ha (BAS 2003).
E d u c a r e i n f o r m a r
Las ONG, los grupos populares informales y las instituciones acadé- micas son recursos que ayudan a la población, al empresariado y a los gobiernos a adoptar las decisiones medioambientales bien informa- das. La información puede estar dirigida a cambiar la gestión ambiental a nivel local o mundial. Por ejemplo, la ONG india Beej Bachao Andolan ayudó a los granjeros del pueblo a volver sobre sus pasos de forma que usaran las semillas y las prácticas agrícolas tra- dicionales que benefician la biodiversidad, mientras que la Business for Social Responsability (Negocios para la Responsabilidad Social) de
I n s t a n t á n e a d e l c r e c i m i e n t o d e l s e c t o r d e l a s O N G
■ En los Estados Unidos existen entre 1 y 2 millones de ONG, el 70% de las cuales tienen ya 30 años de existencia.
■ Tan sólo en 1990 se crearon 60.000 ONG en Francia, en comparación con las 10.000 o 15.000 de toda la década de los sesenta. En Alemania las asociaciones han crecido en una proporción superior.
■ El sector civil de Nueva Zelanda cuenta al menos con 36.000 grupos nuevos, casi 20 nuevos grupos por semana.
■ Hungría se enorgullece de sus 13.000 asociaciones formadas dos años después de la caída del comunismo, de las cuales por lo menos la mitad se crearon durante los dos años anteriores.
■ A mitad de los años noventa, aproximadamente un millón de ONG estaba operando en India, 210.000 en Brasil, 96.000 en Filipinas, 27.000 en Chile, 20.000 en Egipto y 11.000 en Tailandia.
Fuentes: Salamon 1994:111; Salamon y Anheier 1996:5; Robinson 1997:100; Runyon 1999:14; Seda 1999:16; Independent Sector 2001:3; PNUD 2002:5.
F i g u r a 4 . 1 . C r e c i m i e n to d e l a s o r g a n i z a c i o n e s n o g u b e r n a m e n ta l e s
i n te r n a c i o n a l e s
1951 1964 1978 1987 1991 1995 1998 2001 0 10.000 20.000 30.000 40.000 50.000 Núme ro d e ONGTotal número de ONG
72
RECURSOS MUNDIA
LES 2004
Organización
Royal Society for the Protection of Birds (UK)
Sierra Club (U.S.)
New Zealand Ecological Society
Singapore Nature Society
Fondo Mundial para la Naturaleza
Hungarian Ornithological and Nature Conservation Society (MME-BirdLife Hungary)
Grameen Bank
Sanasa - Sri Lanka Thrift and Credit Cooperative Societies
Environmental Law Foundation (UK)
Korean Federation for Environmental Movement
EarthAction
Asia Pacific Forum of Environmental Journalists
Unión de Grupos Ambientalistas (México)
Consejo Mundial de Bosques
Fecha de fundación 1889 1892 1952 1954 1961 1974 1976 1981 1992 1993 1992 1988 1993 1993 Crecimiento reciente 25% (1990–2002) 102% (1985–2003) 33% (1985–2002) 182% (1983–2002) 80% (1987–2002) 75% (1985–2002) 1,279% (1985–2002) 264% (1984–2001) 98% (1995–2002) 74% (1998–2002) 329% (1992–2002) 318% (1988–2002) 257% (1993–2003) 737% (1995–2002) Número de miembros 1 millón de personas 738.000 personas 600 personas 2.200 personas 4,5 millones de personas 6.941 personas 2,3 millones de personas 850.000 personas 476 personas 87.000 personas 2.150 ONG 46 organizaciones 75 organizaciones 561 organizaciones y
Ta b l a 4 . 1 . L a te n d e n c i a a l a u n i ó n : d i v e r s i d a d y c r e c i m i e n to d e a l g u n a s o r g a n i z a c i o n e s
s e l e c c i o n a d a s c o n O N G a f i l i a d a s
MisiónCrea y maneja reservas naturales y desarrolla alternativas de políticas medioambientales.
Persigue el activismo ambiental y el desarrollo de políticas, y promueve la recreación al aire libre.
Promueve el estudio de la ecología y la aplicación del conocimiento ecológico en la planificación y el manejo del ambiente.
Promueve el estudio, la conservación y el goce del patrimonio natural.
Trabaja para conservar la naturaleza y los procesos ecológicos mundiales a través de los proyectos in situ, desarrollo de políticas e investigación. Trabaja para proteger las aves silvestres y sus hábitat a través de la supervisión, la conservación natural y la educación.
Proporciona créditos a los individuos de bajos ingresos para promover el desarrollo económico y rural.
Proporciona créditos y promueve el desarrollo rural.
Proporciona información a las comunidades y a los individuos y aconseja sobre cómo la ley puede ayudar a resolver los problemas ambientales. Promueve la protección del ambiente, el mantenimiento de la paz y los derechos humanos.
Moviliza a la gente del mundo a través de una red de acción de alarma global para presionar por medidas más fuertes para resolver los problemas globales. Promueve la información honesta y exacta sobre los asuntos de medio ambiente y desarrollo
Promueve la conservación, rehabilitación y mejora del ambiente a través del concienciamiento y la educación.
Estados Unidos proporcionó instrumentos, instrucción y asesora- miento a las compañías para incorporar las prácticas responsables en sus estrategias y operaciones. La difusión de la información puede orientarse hacia la elaboración de una política seria, oponiéndose a los proyectos o políticas peligrosos para el medio ambiente; a aumen- tar la transparencia en la adopción de decisiones o a alertar a los ciu- dadanos sobre las amenazas para su salud.
Los gobiernos, con frecuencia, solicitan datos y análisis a las ONG. En muchos casos las ONG locales poseen un conocimiento espe- cífico de un área y de las amenazas medioambientales que la acechan, pudiendo ser también colaboradoras importantes cuando se realizan estudios a gran escala. El Panorama del Medio Ambiente Mundial (GEO) del PNUMA y la Evaluación Ecosistémica del Milenio (MA) son ejemplos de procesos de colaboración entre las ONG, los Estados y las organizaciones internacionales para integrar los datos locales y regionales de las tendencias medioambientales en una evaluación de mayor envergadura (Gemmill y Bamidele - Izu 2002:87).
F o m e n t a r l a p a r t i c i p a c i ó n y a u m e n t a r l a e q u i d a d
Las ONG pueden abrir las puertas a una mayor participación ciu- dadana en las decisiones medioambienales a todos los niveles. Algunas ONG tienen como misión crear un clima conducente a la participación. Muchos grupos organizan a los ciudadanos para que acudan a las audiencias públicas sobre los problemas medioambien- tales o fomentan su participación en las Evaluaciones del Impacto
Ambiental (EIA). Las ONG alertan a la opinión pública cuando existe la oportunidad de consultar formalmente con los gobiernos o las instituciones internacionales acerca de las políticas de agricul- tura, el uso de la tierra u otros sectores. Éstas pueden ayudar a los ciudadanos a prepararse para estas reuniones, a organizar y a defender sus opiniones por escrito, e incluso a transportarlos a las ciudades importantes para ejercer presión directa sobre los repre- sentantes gubernamentales. De esta manera, las ONG llevan la voz popular directamente ante los responsables de tomar decisiones.
Los grupos de la sociedad civil también crean los cauces parti- cipativos para las personas que normalmente están excluidas de los procesos decisorios. Así, la participación de las mujeres en las coope- rativas de microcréditos les proporciona mayor control sobre sus medios de vida. Igualmente, las cooperativas agrícolas en América Latina y África ayudan a que se oiga la voz de los granjeros pobres en los planes de desarrollo rural que dictan las técnicas de cultivo, las políticas agrícolas y el uso de pesticidas. En las sociedades domi- nadas por varones la participación de las mujeres en los grupos civi- les les permite asumir papeles de mayor preeminencia (véase Figura 4.2). Por ejemplo, en Japón, donde los negocios y los sectores guber- namentales están dominados por los hombres, aproximadamente el 38% de las organizaciones no lucrativas han sido fundadas o están encabezas por mujeres (Kuroda 1998:9).
L o s v i g i l a n t e s d e l a r e s p o n s a b i l i d a d
Una sociedad civil dinámica exige mayor transparencia y responsabi- lidad de quienes deciden, ya sea de los gobiernos o del mundo empre- sarial. Las asociaciones ciudadanas y las ONG presionan para que se realicen reformas en el gobierno y trabajan para exponer la corrup- ción. La ONG Transparency International explota una red mundial de recogida de datos sobre la corrupción y expone a la luz pública los ejemplos más notorios. TRAFFIC –una alianza entre el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN)– apunta a reducir el comercio ilegal de las especies en peligro rastreando y destacando el comercio de artículos en virtud del tratado CITES: la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazas de Fauna y Flora Silvestre. Otras ONG avergüen- zan a las corporaciones para que sean más honestas al documentar y publicar información sobre su conducta empresarial. Global Witness, una ONG con sede en Londres, ha desempeñado un papel crucial al exponer las prácticas corruptas de la industria petrolera angoleña y presionado a las compañías petroleras transnacionales para que adop- ten prácticas contables que combatan dicha corrupción (Global Witness 2002:1-4) (véase también Capítulo 6).
Las ONG también obligan a qque haya responsabilidad a nivel local. Entre 1997 y 2000, un proyecto de supervisión de una ONG indonesia llamada Yayasan Duta Awan realizado por la comunidad ventiló los problemas en relación con un proyecto de millones de dólares del Banco Mundial y el gobierno indonesio llamado “Desa- rrollo Integrado de los Pantanos”. La ONG expuso las violaciones de la política del Banco Mundial en la gestión de plagas y documentó el aumento de la dependencia de los granjeros de los pesticidas quími- cos, la desinformación sobre los efectos para salud de los plagicidas