2. TENDENCIAS O “ESCUELAS GRAMATICALES”
Tradicionalmente se distinguen en la evolución de la gramática árabe clásica diversas ma÷…hib (escuelas) cada una de las cuales se distinguiría de las otras por tener
unos enfoques propios y utilizar una metodología distinta en el estudio de las cuestiones gramaticales. No existe sin embargo unanimidad en la consideración de esta diversidad de escuelas, incluso hay opiniones que sostienen que la gramática árabe es fundamentalmente la misma y que esa división (Basora, Kufa, Bagdad, al-Andalus y Egipto) responde más bien a criterios geográficos y/o cronológicos que en nada afectan a la base misma de los estudios lingüísticos. En ocasiones se aducen también razones ideológicas que justificarían esa distinción de escuelas. Y esta diversidad de opiniones se da tanto en investigadores modernos –árabes y occidentales– como entre los propios autores árabes clásicos.
Estas escuelas gramaticales o lingüísticas están formadas por un grupo de gramáticos que siguen una teoría o corrientes gramaticales determinadas a la hora de estudiar las características de la lengua, de escoger las fuentes, y de aportar testimonios, así como a la hora de analizar los temas y usar la terminología. Cada escuela presenta unos rasgos específicos distintivos como resultado de aspectos políticos y sociales de la época que influyen en los gramáticos.
Los maestros de estas escuelas se interesaron por fijar todos los estudios lingüísticos en sus tratados, es decir, estudiaron el na|w que se ocupa del estudio de la construcción de la frase; el ¡arf que se ocupa de estudiar la configuración de las
palabras, además de estudiar el a¡w…t que tratan de la articulación de las palabras y las
cualidades del sonido.
El verdadero valor de los trabajos de los gramáticos de estas escuelas reside en que son tantas las noticias, datos e informaciones de primera mano que nos suministran sobre la evolución de una lengua a lo largo de siglos, que permite al investigador hacer un recorrido exhaustivo de cómo evoluciona una lengua a través del tiempo y las soluciones que dan los lingüistas a los diversos problemas sociológicos, religiosos y políticos que afectan a la lengua en su evolución.
2.1. BASORA
La Escuela de Basora es la que puso inicialmente las bases y las reglas de la gramática árabe y la que facilitó su pervivencia y su vigencia hasta hoy día; las demás escuelas están consideradas derivaciones de dicha escuela (þayf 1979:5).
Ibn ab™ Is|aq al-›aÿramī (m. 117/735), fue el primer verdadero gramático que tuvo iniciativas claras para fijar las reglas de la gramática árabe, y le siguieron sus discípulos basríes, uno de ellos fue ‘Īsa` b. ‘Amr al-Äaqafī (m. 149/766), cuyos esfuerzos permitieron a los dos grandes autores, al-Farāhīdī (100/718-175/791) y S†bawayhi (m.180/796), escribir obras tan importantes y detalladas, como veremos más adelante.
al-Jalīl b. A|mad al-Farāhīdī 24 es el auténtico fundador de la Escuela de Basora y de la gramática árabe y quien puso sus reglas y pilares, así como las normas de sus estructuras. Él fue también quien estableció la teoría del regente y los regidos, como también las bases del samā‘ , el ta‘līl y el qiyās.
Le siguió en esta materia científica–gramatical su discípulo Sībawayhi, quien empezó a analizarla de manera deductiva, el resultado de su trabajo se plasmó en su libro denominado el Kitāb (el libro), en el que incluyó los orígenes de la gramática, las normas y sus pormenores. No dejó en él ningún fenómeno de la gramática sin tratar en profundidad y de manera analítica y científica.
Sībawayhi fue además quien dio a la teoría del regente y los regidos toda la fuerza que la caracteriza. Concedió mucha importancia en su trabajo al estudio profundo del habla de los árabes más elocuentes y de los lectores coránicos, de manera que no registra ningún fenómeno gramatical sin dar antes testimonios sobre quién lo dijo y quienes lo registraron y trasmitieron, mencionando además muchas justificaciones, no sólo para reglas semejantes sino también para ejemplos irregulares, no sólo para reglas semejantes sino también para ejemplos irregulares, relacionando todo esto siempre con analogías acertadas.
De todo esto se desprende que hubo dos generaciones sobre las que cayó la responsabilidad de esta escuela. La primera generación está representada por al-›aÿramī y al-Äaqafī, y la segunda generación por al-Farāhīdī y Sībawayhi.
24 Según Ferrando, Ignacio (2001) al-Jalīl de Basora, más conocido por su labor de lexicógrafo y por ser considerado el sistematizador de la métrica árabe, compuso varios tratados gramaticales. Fue el maestro de Sībawayhī, que lo cita con profusión en su obra y de quien debió tomar buena parte de sus ideas y
Respecto de los rasgos que caracterizan a la Escuela de Basora, pueden resumirse en:
1. El samā‘: que se toma de los lectores coránicos, los filólogos de confianza y de los árabes a los que se concede prestigio por el uso de su lenguaje.
2. El qiyās: como base sobre la cual se ponen las normas sintácticas y morfológicas, dependiendo del uso común y corriente en la utilización del habla árabe, además, se basa en la comparación y la extracción de semejanzas en los usos, en las estructuras y en las diversas expresiones.
3. El ta‘līl: que determina que para cada ley gramatical existe una o varias causas que la sustentan. De modo que todo fenómeno lingüístico tiene una causa y una explicación. No sólo se trata de buscar la causa de las formas habituales del lenguaje, de las que se deducen luego las normas, sino que también se busca la causa que se sale fuera del uso corriente, de manera que no hay una norma o regla que no tenga una explicación causal.
En pocas palabras, se puede decir que esta escuela se describe como racionalista y analítica, basándose en el principio del qiyās para deducir formas lícitas del corpus de la lengua.
2.2. KUFA
Hasta la mitad del siglo II H./VIII C. la Escuela de Kufa se interesa únicamente por las lecturas coránicas, los relatos de las noticias de los árabes y la poesía; sin embargo no llegó al desarrollo intelectual al que había llegado la Escuela de Basora, por eso se considera que fue la Escuela de Basora quien fijó la gramática, sus bases y normas de manera definitiva.
Con el paso del tiempo se incentivaron los estudios gramaticales en Kufa y comenzó su bagaje con al-Kisā’ī (m. 189/804) y su discípulo al-Farrā’ (m. 207/822). al-Kisā’ī y al-Farrā’ fueron quienes trazaron los límites de la gramática Kufí y pusieron sus bases y reglas, convirtiendo Kufa en una escuela gramatical independiente y con sus propias peculiaridades.
al-Farrā’ por su parte dio a la gramática kufí su forma definitiva después de que su profesor, al-Kisā’ī, pusiera las primeras bases de esta escuela.
Esta gramática siguió viva durante las épocas posteriores, algo que se puede constatar en el siglo VIII H./XIV C. con Ibn Aŷurrūm (672/1273-723/1323) que fue el último gramático en mostrar en sus obras las opiniones de la Escuela de Kufa.
Las principales características de la Escuela de Kufa son:
1. La diversidad de sus fuentes, de tal manera que abre las puertas de la gramática a testimonios procedentes de la poesía, los dialectos irregulares y las expresiones de la lengua de todos los árabes, sean beduinos o sean ciudadanos.
2. Extensión en el qiyās no unicamente a los testimonios de los árabes puros sino también al habla y la poesía de los ciudadanos árabes, es decir, son elementos para elaborar gramática también aquellas expresiones y poesías irregulares que oían de los árabes, y aunque no les convencieran del todo, las mencionan e intentan tomarlas como ejemplo de analogía.
Hay que decir que los basríes también se interesaron por las irregularidades y las registraron pero sólo con el objeto de aclarar la incorrección de su uso y proteger las normas y el habla de la gente. En definitiva, los dos grupos (basríes y kufíes) contribuyeron al estudio de las irregularidades pero con distintos objetivos.
La tendencia kufí se caracteriza por hacer un uso abundante del sam…‘ como
fuente para validar cualquier fenómeno lingüístico, arguyendo que todo lo que está atestiguando en la lengua de los árabes, aunque sea sólo una vez, pertenece a la lengua árabe y es correcto.
En resumen, se puede decir que esta escuela era pragmática y analítica, y no concedió tanta importancia al qiyās como al samā‘.
Uno de los puntos principales en los que se centra la célebre oposición entre ambas escuelas gramaticales es precisamente su concepción y empleo del qiyās y del
samā‘.
Es a partir de Sībawayhi, en Basora, cuando puede hablar propiamente de un método y un objetivo en el estudio de la lengua, o de la gramática. La tradicional agrupación de los gramáticos árabes en torno a las dos escuelas de Basra y Kufa, ha llevado a atribuir a cada una de ellas unas características y un método propios. Así, la Escuela de Basora representa el sistema racional basado en el método analógico (según la segunda aplicación que hemos mencionado), que trata de imponer normas y reglas comunes para regir el uso de la lengua, rechazando los usos que puedan ser contrarios a aquellas reglas comunes. Se trata de un esquema lógico-racional, que parte del establecimiento de unos principios de base (u¡™l) a los que se someten los distintos
hechos de lengua (tanto en fonética, como en morfología y sintaxis), y todo lo que no encaje en estos u¡™l será considerado como perteneciente a un far‘ o rama derivada de
un a¡l.
El gramático basrí debe explicar racionalmente los hechos que le interesan, debe legitimar la existencia de todo hecho de lengua agotando todas las posibilidades de interpretación y justificación, antes de recurrir a explicar por sam…‘ (por la garantía de la
tradición). Así, si hay que elegir entre dos empleos permitidos, se optará por el «más analógico».
El qiy…s se establece como una norma general: sólo se puede hacer analogía
sobre aquellas formas (u¡™l) cuyo empleo esté bastante generalizado, convirtiéndose en
algo sistemático y racional que se ajusta a unos principios lógicos que rigen la estructura y naturaleza de la lengua, y todo se integra armoniosamente dentro de un sistema perfecto.
En Kufa también se utiliza y se habla de qiy…s, pero no se trata de ese qiy…s
justificación de un hecho de lengua está asegurada, en primer lugar, por su existencia misma: es la transmisión lo que garantiza su autenticidad y validez.
Para los kufíes, la fuente principal de la gramática es todo el material lingüístico recogido. Aceptan, por tanto, todos los usos lingüísticos existentes, por raros o contrarios a la mayoría que sean. Así, el método que utilizan los kufíes es un método analítico, frente al esquema lógico-racional de Basra; y, a diferencia de éstos, tienden a dar preeminencia al principio del sam…‘, o tradición oral, sobre el qiy…s.
No quiere esto decir, sin embargo, que los kufíes no conociesen y utilizasen el
qiy…s; pero se trata de un qiy…s más formal: ellos autorizan la analogía a partir de toda
forma empleada en la lengua, mientras que los basríes establecen el principio del qiy…s
como una norma general, y sólo permiten hacer analogías sobre aquellas formas cuyo empleo está suficientemente generalizado (estableciendo una categorización de niveles en los que la analogía es más válida)
2.3. BAGDAD
Con el esplendor de la civilización islámica y el auge de las ciencias en las ciudades hace que empiecen a surgir otros núcleos urbanos que compiten con las antiguas escuelas gramaticales en el estudio de la lengua árabe, siendo en estos años la escuela bagdadí la que más éxitos cosecha. Los gramáticos de Bagdad siguieron en el siglo IV H./X C. un nuevo método en sus estudios y sus obras gramaticales, basadas en la selección de las opiniones de ambas escuelas, Basora y Kufa, algo vino favorecido por el hecho de que los primeros gramáticos de esta escuela tomaran como maestros a al-Mubarrad (210/825-286/899) (un gramático basrí) y a Äa‘lab (200/815-291/903) (un gramático kufí).
Se dan en esta escuela dos etapas distintas que bien se pueden separar por generaciones. La primera de ellas fue conocida como de tendencia kufí, siendo su máximo exponente Ibn Kīsān (m. 299/911). Esta generación toma del método de la escuela de Kufa el modo de hacer gramática por las pruebas y justificaciones evidentes. Con el tiempo, se van incorporando a la escuela bagdadí nuevos gramáticos que si bien no rechazan la metodología de la escuela de Kufa a la hora de hacer gramática, ven con buenos ojos algunas de las teorías de la escuela gramatical basrí, y emprenden la tarea de reformar los estudios gramaticales convinando las teorías de las dos escuelas.
Estos nuevos gramáticos se encuadran en la segunda generación de la llamada escuela gramatical bagdadí, cuyos representantes más característicos fueron al-Zaŷŷāŷī (m. 340/951), Abū ‘Alī l-Fārisī (m. 377/987) y Ibn Ŷinnī (320/932-392/1001), quienes con sus reflexiones y su tendencia a aceptar teorías distintas de interpretación a la hora de estudiar la lengua, dieron una mayor apertura y crearon un ambiente cultural más permeable para el debate intelectual y el surgimiento de nuevas opiniones.
El carisma de Ibn Ŷinnī así como de su maestro Abū ‘Alī l-Fārisī que abogaban por un gramático más receptivo a otras metodologías, sirvió de estímulo para que posteriores gramáticos asumieran una mayor libertad de elección a la hora de combinar las distintas metodologías de las otras escuelas, sin dejar por ello de elaborar teorías propias. Los gramáticos más determinantes de dicha escuela fueron al-Zamajšarī
(467/1074-538/1143), Ibn al-Šaŷarī (450/1058-542/1147), Ibn Ya‘īš (556/1160-643/1245) etc.
Por todo ello, se puede decir que la escuela de Bagdad fue la primera escuela gramatical conciliadora y ecléctica, que sirvió de ejemplo para otras escuelas gramaticales como la egipcia y la andalusí.
2.4. AL-ANDALUS
El interés por la gramática en al-Andalus está atestiguado ya en época Omeya (138/755-422/1030). No en vano en este período apareció en al-Andalus una clase de maestros que enseñaban a los jóvenes en Cordoba y en otros centros urbanos los principios de la gramática árabe mediante la lectura de textos en prosa y poesía, con el objeto de preservar el Corán en el nuevo territorio de conquista todavía mal arabizado, es por ello que los primeros lectores andalusíes, con el fin de profundizar en los estudios de la lengua árabe realizaron numerosos viajes al Oriente Árabe buscando aprender los mecanismos de la lengua árabe, la recitación y la lectura, para adquirir el prestigio necesario como lectores. Entre estos lectores se encuentran Abū Musà l-Hawārī y Gāzī b. Qays.
Conviene destacar también a Ŷūdī b. ‘UÅmān al-Mawr™rī (m. 198/813), considerado el primer gramático de Andalus, y se le conoce por introducir en al-Andalus los trabajos al-Kisā’ī y al-Farrā’, de quienes fue discípulo en Oriente.
Sin embargo, al-Andalus tardará un tiempo en interesarse por las reflexiones procedentes de la gramática basrí pues hasta finales del siglo III H./IX C, es la escuela kufí la única que despierta cierto interés entre los estudiosos andalusíes de la lengua. Uno de los primeros andalusíes que introducen en la Peninsula las especulaciones gramaticales de la escuela de Basora es Ufšanīq Mu|ammad b. Musà (m. 307/919) que se marchó al Oriente Árabe para encontrarse con Abū Ŷa‘far al-Daynūrī (m. 289/901) del que aprendió de memoria el Kit…b de Sībawayhi, que luego enseñó a sus alumnos en
Córdoba.
Otros gramáticos también se interesaron por el Kit…b de Sībawayhi y su
enseñanza como al-Rabbā|ī al-Ŷāyyānī (m. 353/964), Abū ‘Alī l-Qālī (288/900-356/966), momento en el que ya se evidencia en al-Andalus un verdadero interés no sólo por la gramática kufí sino también por la gramática de la escuela de Basora.
Del mismo modo, con el tiempo surgirá también un interés más que evidente en el aprecio por las teorías de la escuela de Bagdad y su carácter sincrético. Desde el siglo V H./XI de C. se puede decir que en al-Andalus predominan las tesis de los gramáticos bagdadíes en lo que se refiere a utilizar indistintamente las opiniones de los gramaticos kufíes y basríes, y en la tendencia a entremezclar con argumentaciones sacadas de la tradición gramatical, opiniones de nuevo cuño.
2.5. EGIPTO
Lo mismo que ocurrió en al-Andalus, ocurre en Egipto, que ve florecer los estudios en época temprana en su afán por familiarizarse a las lecturas del Sagrado
Corán, que da como resultado la aparición de una serie de lectores coránicos, que enseñan a los jóvenes los principios del árabe para el manejo de la recitación del Corán. Sin embargo, el primer gramático, como tal, en Egipto fue Wallād b. Mu|ammad al-Tamīmī, quien viajó a Irak para ponerse al servicio de al-Farāhīdī, y aprender sus conocimientos sobre la gramática árabe, con el fin de que a su regreso a Egipto pudiera divulgar sus enseñanzas. Contemporáneo suyo fue también el gramático Abū l-›asan al-A‘az, quien a su vez se hizo discípulo de al-Kisā’ī. Estos escritores convierten en tradición el hecho de que los gramáticos egipcios se marchen a Bagdad y Basora (especialmente a partir del siglo II H./VIII C. y el III H./IX C. hasta principios del siglo IV H./X C.) para profundizar en sus estudios.
Por tanto que en Egipto convivieron en época temprana, las enseñanzas de las dos escuelas de Basora y de Kufa, aunque luego Egipto dará su propia cosecha de gramáticos que desarrollaron nuevas teorías y estudios sobre la lengua y la gramática. Abū Ŷa‘far Na||ās (m. 338/949), Ibn Rammā| (m. 633/1235), Ibn Um al-Qāsim (m. 749/1348), son otros gramáticos que participaron en el desarrollo de las ciencias lingüísticas, aunque sin duda fue Hišām al-An¡ārī (708/1308-761/1359), con al-Suyūtī (m. 911/1505), el más importante de todos ellos, a partir del cual se puede comprobar un aumento progresivamente en el número de comentaristas y un crecimiento en el número de estudios gramaticales editados a manos de lingüistas de la talla de Ibn ‘Aqīl (m. 769/1367), Jālid al-Azharī (m. 905/1499), al-Ašmūnī (m. 929/1522) y al-øabbān (m. 1206/1791). La actividad de estos comentaristas continúa hasta la época moderna.