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4. Introduction 83 

4.2 The MDC and its Political Ideology 87 

4.3.6 The Pre-2008 Harmonised Election Phase 113 

El primer tercio del siglo XX se caracteriza en el plano institucional político-social por la consolidación y desarrollo de las dinámicas abiertas por la CRS. Dicha Comisión pasará a principios de siglo a constituirse en el Instituto de Reformas Sociales (1903) (IRS en adelante)44. Si la Comisión fue la institución inicial del

entramado de políticas sociales, su labor era sin embargo aún sobre todo de obtención de información. Será el Instituto el que se encargará ya del desarrollo concreto de políticas sociales y regulaciones sociolaborales así como de la elaboración en España de las primeras estadísticas sobre accidentes laborales, huelgas y costes de la vida obrera.

En el plano de protecciones jurídico-sociales cabe destacar ahora la labor de profundización en lo desarrollado los años anteriores. Si en décadas previas habrá que destacar la Ley de Accidentes del Trabajo de 1887 o el Asilo de Inválidos del Trabajo inaugurado el mismo año, ahora éstas tendrán continuidad en diferentes legislaciones sobre el trabajo de mujeres y niños, los seguros de vejez y maternidad o los de enfermedad y paro forzoso, ya principalmente en las primeras décadas del siglo XX. Nos referimos en este último caso por ejemplo al Seguro

44 El Instituto acabará integrándose a su vez en el nuevo Ministerio de Trabajo en 1920 y

desaparecerá como tal en 1924. Del mismo modo, a partir de disposiciones propias del IRS se fundará también el Instituto Nacional de Previsión (1908), el que será primer organismo oficial para la asistencia sanitaria en España, a cargo de la gestión de los diferentes subsidios y seguros, y más adelante también de la “seguridad social moderna” desarrollada ya durante la etapa franquista, hasta su sustitución finalmente por el INSALUD (y otros organismos) en 1978.

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Obligatorio del Retiro Obrero (1919), al Subsidio de Maternidad (1923) o al Seguro Obligatorio de Maternidad (1929).

En este marco de desarrollos jurídico-políticos, de legislaciones laborales derivadas de las luchas obreras y de los cambios de orientación en los gobiernos liberales hacia la intervención y la prevención social, la psicología empieza a dar sus primeros pasos importantes en España (Pérez, 2002). De manera palmaria, frente a la constante historiográfica psi dedicada a la recuperación regresiva de las ideas psicológicas en autores españoles, la psicología no logra sus primeras formas de institucionalización relevantes hasta que ofrece respuestas en este plano práctico de lo social45.

En este plano práctico de avances, a contracorriente de nuevo del desarrollo de la técnica psi en otras latitudes, no es aquí la aplicación al mundo militar la que le dará el impulso inicial definitivo46. Como hemos visto, en nuestro contexto son

principalmente las corrientes ilustradas pro-europeas, interesadas en fomentar una política de regeneración y educación social quienes ofrecen un escenario proclive al desarrollo de un nuevo espacio de acción. En definitiva, la psicología tiene su entrada decisiva en España con el proceso de tecnificación de la solución a los problemas sociales, con especial incidencia sobre cuestiones educativas, ciertos problemas clínicos47 y, sobre todo, la orientación y la selección profesional-laboral,

las cuales determinarán el perfil destacado de la novedosa psicotecnia.

45 El desarrollo de la psicología en la Universidad durante el primer tercio de siglo XX no merece

aquí mayor extensión. Las décadas iniciales del siglo estabilizarán la dualidad en la psicología universitaria de años previos, la cual sólo se modificará de forma mínima con las diferentes reformas que se van produciendo. Tanto la dictadura de Primo de Rivera con la reforma educativa de 1928 como la reforma realizada ya en tiempos de la II República (1931), cambiarán las disposiciones en diferentes orientaciones. La tendencia ahora en ambos momentos es a modificar la asignatura de “psicología superior”, que pasa a ser simplemente “psicología”, eliminando a su vez la asignatura de psicología experimental, resultando así en una asignatura ya unitaria, disputada de nuevo por neoescolásticos (época Primo de Rivera) y krausistas (época II República). Como cierre para esta parte inicial de reconstrucción del proceso de génesis de los estudios superiores de psicología pueden consultarse sendos cuadros en el Anexo II.I.

46 Es habitual en este sentido destacar la importancia fundamental de las dos guerras mundiales en

el desarrollo y la concienciación cultural de la relevancia social de la disciplina y sus aplicaciones a nivel internacional. Tenemos en este caso el papel destacado por ejemplo en la selección de soldados americanos en la Primera Guerra Mundial (las numerosísimas pruebas de los paquetes

Army Alpha y Army Beta), así como los trabajos terapéuticos con los veteranos de guerra tras la

Segunda Guerra Mundial. La no participación de España en ninguna de las dos guerras pudo ser aquí decisiva en la falta de una destacada psicología militar, aun cuando sí encontremos un interés relativo de dicho ámbito respecto de la misma.

47 En el ámbito clínico, el proceso de tecnificación de los problemas sociales tiene aquí como

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La psicotecnia española nace así en el marco del intervencionismo estatal sobre la realidad socio-laboral de las clases trabajadoras y de las políticas de prevención y rehabilitación social, y más concretamente en los procesos de ajuste y reajuste de los jóvenes y los adultos a los puestos de trabajo. Las primeras experiencias tienen lugar en el Secretariat d’Aprenentatge catalán fundado en 1914, en el que se desarrollan prácticas de orientación y selección para jóvenes y aprendices (Kirchner, 1979). De aquel se derivará el Institut d’Orientació

Professional en 191848, en el que encontraremos el primer Laboratorio de

Psicotecnia, dirigido desde su segundo año por Emilio Mira y López49. En

temporalidades parejas, Madrid es el otro territorio de despliegue inicial de la psicotecnia española. En dicho contexto, ésta estará algo más orientada hacia la intervención psicopedagógica (tanto en niños como en adultos trabajadores) pero recoge prácticas similares a las del campo catalán. Se pone aquí especial atención al tema de las minusvalías mentales o físicas, retomando en este caso la influencia del que en esos momentos es un movimiento general en Europa, con la famosa figura de Alfred Binet, creador del primer test de inteligencia, a la cabeza. Cabe destacar la fundación en 1914 del Patronato Nacional de Anormales, en el que

psiquiatría. Desde la figura del doctor Rodríguez Lafora, habitualmente destacada por la historiografía psi (Olabarría, 2002; Sáiz et al., 1996), hasta la “generación de los Archivos de Neurología” (que Lafora compartirá con otros médicos como Sacristán, Sanchís Banús, Villaverde o Prados) tenemos un alienismo que pretende modernizar la investigación y las técnicas neuropsiquiátricas así como conectar la incipiente disciplina con los principios de la profilaxis y la “medicina social”. Años más tarde, la labor de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) (1924) o de la Liga Nacional de Higiene Mental (1927) serán relevantes también en este sentido, demandando la labor científica sobre la locura, la regularización de la profesión psiquiátrico- alienista (Huertas, 2002) o el carácter preventivo y educativo necesario para dicha labor social (Tortosa y Martí, 1996). Conviene recordar sin embargo que la psiquiatría no será reconocida legalmente como especialidad médica hasta los años cincuenta del siglo XX.

48 El Institut se reconvertirá más tarde en el Instituto Psicotécnico de Barcelona, ya bajo gobierno

de Primo de Rivera. Por otro lado, respecto a este último, no dejará de ser relevante que favorezca también las aplicaciones de resolución técnica de los problemas sociales, pese a la esperable cercanía a la perspectiva ultracatólica y a la forma benéfica preferida por ésta. En verdad, esos primeros años de la dictadura se destacarán por la aproximación particular (si bien claramente paternalista) del dictador a las clases trabajadoras. En esa aproximación deben significarse a su vez los Acuerdos firmados por Primo de Rivera con UGT (Largo Caballero) o el PSOE en los años iniciales de la dictadura, los cuales sólo más adelante retirarían su apoyo al régimen (Bernecker, 1999).

49 En las secciones de análisis antropométrico y de psicometría del Institut se aplican y perfeccionan

tests de aptitudes y de vocación para determinar de manera lo más rigurosa posible el tipo y puesto de trabajo específicamente adecuado para el solicitante (por razonamientos y disposiciones). Tenemos así los llamados análisis profesiográficos, apoyados en las diferentes pruebas y tests así como en el desarrollo de numerosos instrumentos de diagnóstico. Suele destacarse la importancia del laboratorio catalán y de Mira y López como creadores del test miokinético, pionero a nivel mundial.

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Rodríguez Lafora se aplicará al estudio y tratamiento de los “niños mentalmente anormales”, dando salida aquí a conexiones particulares entre la nueva psiquiatría y las problemáticas pedagógicas, conexiones que no serán extrañas a la época50 y

que vendrán a delimitar ya un espacio bastante característico de apropiación y construcción psi.

En este espacio inicial de desarrollos psicotécnicos tendrá especial importancia la aparición del Instituto de Reeducación Profesional de Inválidos del Trabajo en 192251, resultado directo de lo dispuesto ese mismo año por la

renovada “Ley de Accidentes del Trabajo”. Aquí llevarán a cabo su labor conjunta médicos, pedagogos, ingenieros y psicólogos (que comienzan poco a poco a reconocerse bajo esa categoría específica) con el objetivo de conseguir la readaptación funcional y la reeducación profesional de los inválidos del trabajo. Es una labor de marcado carácter organicista pero en la que se desarrollaban también estudios de tipo vocacional así como de diferentes aptitudes.

En dicho Instituto, dentro de la llamada Sección Técnica, trabajarán dos figuras habitualmente destacadas, sobre todo el primero, en el devenir posterior de la psicología española, José Germain y Mercedes Rodrigo, colaborando de manera estrecha con el ingeniero César de Madariaga52. La labor de dicha Sección

50 Destacar en este caso a su vez el posterior “Instituto Médico-Pedagógico de Carabanchel Bajo

para la educación de niños anormales” fundando en 1927 y dirigido también por Rodríguez Lafora (Álvarez-Uría, 1989: 267). En este terreno, como decimos, los pasos iniciales de las perspectivas aplicadas o técnicas psi españolas no estarían tan lejos de las habituales en el ámbito internacional. Precisamente, la psicología clínica tiende a recuperar los trabajos con niños “retrasados” (feebleminded) del americano Lightner Witmer en la década de los diez como destacado referente histórico inicial para la disciplina (Reisman, 1991; Belloch, 1997; Olabarría et al., 1997; Butcher et al., 2007).

51 Con la llegada de la II República éste se convertirá en el Instituto Nacional de Psicotecnia,

fundado finalmente en 1934, al mismo tiempo que el ya existente en Barcelona quedará adscrito a la Generalitat de Cataluña. Para el año siguiente, 1935, se esperaba realizar una ampliación enorme de la labor orientadora, extendiéndola a todos los niveles de enseñanza y a todas las capas de la sociedad. Sin embargo, por aquel entonces se seguía pensando que era suficiente con entrenar en estas técnicas psicotécnicas a los distintos profesionales que las necesitaran y no tanto formar de manera específica a psicólogos especialistas.

52 La Sección Técnica (Oficina de Orientación Profesional) pasará a ser en 1924 el Instituto de

Orientación Profesional, cuya labor será reforzada por el Estatuto de Formación Profesional aprobado en 1928 por el Gobierno de Primo de Rivera. A partir de esta regulación se crea toda una red de oficinas-laboratorios a nivel estatal dependientes a su vez de los centros de Madrid y Barcelona, que ya funcionaban en esos momentos. Esos centros se encargarían así de una serie ampliada de tareas, desde el diagnóstico de candidatos a becas y pensiones de estudio, el estudio de superdotados, el análisis de factores psicofisiológicos relacionados con accidentes o la elaboración de pruebas para la selección de conductores, motoristas vigilantes de carretera o taxistas así como los exámenes de ingreso en la Escuela de Automovilismo del Ejército (Carpintero, 2004: 176). Como

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era bastante minuciosa y complementaba el examen médico y la numerosa información (vida familiar, escolaridad, vocación, accidentes laborales previos, etc.) solicitada al inválido en su admisión, con diferentes registros (fisiológicos, psicológicos y psicotécnicos) que servían de base para dar una “orientación racional a su reeducación” (Monteagudo y Chisvert, 2007: 191)53. Determinar la

mejor elección y formación profesional-laboral suponía para el Instituto superar el simple conocimiento de las aptitudes e implicaba tener en cuenta otros factores hasta el momento poco estudiados como eran la “vocación” o las “circunstancias exteriores materiales”, como por ejemplo las posibilidades financieras, las condiciones familiares o el porvenir esperable en la profesión elegida54.

Lo visto hasta aquí nos muestra una realidad de la psicología inicial alejada de los espacios asépticos de la ciencia académica y bien cercana a las problemáticas económico-políticas de la España que entra en el nuevo siglo. De este modo, la psicología, marcada ya en aquel momento por su carácter eminentemente técnico, dispone sus “productos” para el apoyo de las funciones clasificatorias y rehabilitadoras requeridas por las administraciones políticas del país, acordes a su vez a las novedosas necesidades de la producción económica capitalista en desarrollo55. Y en este caso debemos finalmente, para cerrar este

apartado, remarcar la inserción específica de la psicotecnia naciente en el marco de

vemos, la actividad psicotécnica se ampliará y diversificará de forma progresiva sobre espacios sociales cada vez más amplios.

53 Existía asimismo en este espacio propio del Instituto una “Escuela de reeducación” organizada

para desarrollar una enseñanza “que llenara lagunas existentes en la formación de su personalidad y complementar sus deficiencias de cultura general, dándoles además la iniciación en conocimientos elementales que fuesen de utilidad y aplicación en la vida industrial y laboral” (Monteagudo y Chisvert, 2007: 191).

54 Se complementaba esta información con datos fisio-biológicos (examen antropométrico,

morfología exterior, perímetro torácico, espirometría, etc.), datos psicotécnicos sobre las aptitudes (fuerza muscular, rapidez y precisión de movimientos, habilidad manual, resistencia, sensibilidad a ritmo y ruido o percepción de formas, tiempos y pesos, entre otras) y finalmente datos psicológicos orientados a dar cuenta del “valor mental” del individuo en sus diferentes manifestaciones (Monteagudo y Chisvert, 2007). Para dicha tarea se aplicaban una enorme disparidad de tests orientados a la medición de las más diversas funciones “mentales”: inteligencia general, invención, memoria visual y auditiva, razonamiento abstracto, espíritu crítico, sentido moral y un largo etcétera. Se pueden consultar los principales instrumentos y tests asociados a la medición de dichas funciones en el Anexo II.II.

55 En este caso cabe incluir también intereses específicos y directos de determinados sectores

económicos. Es el ejemplo de las aseguradoras, muy implicadas en el estudio y solución de los accidentes laborales, habida cuenta de los altos costes que los mismos suponían para ellas en el nuevo contexto. Así, en 1924, las compañías aseguradoras pagaron más de 16 millones y medio de pesetas en indemnizaciones sólo por accidentes de trabajo (Soto, 1989: 243).

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la introducción del taylorismo en España durante los años que cierran el primer tercio de siglo XX.

La labor de los Institutos Psicotécnicos es clave en la progresiva organización científica del trabajo en España, orientada a la “racionalización” y modernización de los medios de producción y al abaratamiento de costes. Las conquistas jurídico-políticas en esos años por parte de las organizaciones obreras generan una serie de modificaciones en el sector industrial (reducción de jornada laboral, prohibición de trabajo de menores, etc.) que hacen disminuir a su vez en un primer momento la propia rentabilidad de las industrias o la dificulta cuanto menos. Los procesos de racionalización de los medios de producción sirven aquí en muchos casos para reconducir los resultados económicos hacia horizontes más productivos en este novedoso panorama deparado por las modificaciones en el marco capital-trabajo (Wallerstein, 1988). La difusión de las ideas de F. W. Taylor en Europa tendrá lugar durante estas primeras décadas del siglo. La industrialización tardía de España hace que aquellas lleguen aquí de forma algo posterior al resto de países del entorno y que sean aplicadas más tarde aún. Sin embargo, los años veinte y treinta son testigos de su introducción inicial, destacando aquí el papel de dos instituciones, el “Fomento del Trabajo Nacional” de Barcelona y el arriba comentado “Laboratorio Psicotécnico del Instituto de Reeducación Profesional de Madrid” (Carpintero et al., 1998). Será precisamente a este último al que se incorporará en 1928 el “Comité Nacional de la Organización Científica del Trabajo”, el cual continuará y mejorará la acción iniciada años atrás por la Junta de Pensiones a Ingenieros y Obreros, dependiente a su vez del Instituto de Reformas Sociales56.

56 Las conexiones de la psicología con la organización científica del trabajo inicial en España son

contrastables por ejemplo a través de las publicaciones pioneras relativas a esta última. En la “Revista de Organización Científica” (1928), órgano de expresión del “Comité Nacional de la Organización Científica del Trabajo”, tenemos de entrada como director a José Mallart, que será destacado psicólogo y secretario inicial de la futura “Sociedad Española de Psicología”. En la propia producción de artículos de dicha publicación, Mallart firma prácticamente el 30% de los mismos, un porcentaje muy superior al resto de autores. Asimismo, entre los contenidos de la revista tenemos que los temas específicos de psicotecnia (orientación, formación de profesionales, fatiga o higiene y seguridad) ocupan también un 34%, del total de las publicaciones, siendo sólo superados por los artículos dedicados a los temas organizativos (40%), en los que además cubren buena parte del interés los temas dedicados a la cuestión de la organización de la enseñanza (para la formación de profesionales), entre los que los planteamientos psicológicos están también en buena medida presentes (Herrero et al., 2002).

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Un elemento fundamental dentro de las novedosas perspectivas de racionalización de la organización del trabajo va a ser así sin duda la especial atención a los aspectos “psicológicos”. Por un lado, tenemos estudios que buscan la singularización del trabajo en cada uno de sus elementos de producción y el perfeccionamiento de mecanismos que permitan la simplificación del esfuerzo humano o la supresión de actividades inútiles, destacando aquí por ejemplo los importantes desarrollos en los análisis psicosociales sobre la fatiga y los factores humanos que condicionan el rendimiento. Por otro lado tenemos también la búsqueda de los métodos más adecuados para el ajuste óptimo de las características psicológicas57 y físicas de cada trabajador al puesto que mejor le

conviene acorde a sus aptitudes personales (Carpintero et al., 1998)58. De aquí

tenemos la especial relevancia otorgada a la orientación profesional y a la educación de la juventud, con los diferentes estudios de la profesiografía, la selección y la orientación, así como los de diagnósticos de las aptitudes, el temperamento y la personalidad. Toda una serie de investigaciones y cambios en el espacio de la producción que requieren como vemos de conocimientos generales de lo humano pero a su vez también estudios de características individuales de los mismos59.

Del mismo modo, los formatos de organización científica del espacio laboral tratan de dar salida no sólo a los requerimientos económico-productivos del nuevo contexto sino que atenderán el cuidado de las necesidades de descanso, u otras, del

57 Es importante destacar este aspecto aquí. Si bien es evidente el carácter sobre todo técnico y

psicofísico de los trabajos y prácticas desarrollados en este contexto, se demanda a su vez la necesidad de desarrollar estudios psicológicos de mayor alcance así como aplicar dichos conocimientos al “trato” con los trabajadores. El economista Pedro Gual Villalbí ha sido posiblemente el primero en dedicarse al estudio sistemático de la organización científica del trabajo en España. En su primer libro al respecto, “Principios y aplicaciones de la organización científica del trabajo”, publicado en 1929, nos dice por ejemplo que “el ingeniero, como el médico, el educador y