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Chapter 7 Discussions

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En la etapa previa al evento, la actuación de los tres sujetos colectivos, con respecto a su participación en actividades relacionadas con la celebración de los 450 años y, por ende, a la formación de una representación cívica de la ciudad, si bien fue complementaria e intensa, no fue del todo homogénea: el papel del medio de comunicación objetivando la realidad social de Cali, pero por sobre todo, anclándola (o institucionalizándola) fue regular y dominante a lo largo de esta fase. Es decir que El País tuvo una destacada participación en dos de los procesos de formación de la imagen cívica de Cali, con sus respectivas y consecuentes funciones.

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Con relación a lo primero, es decir, al proceso de objetivación o tipificación que permite asimilar la idea a la materia para así definir el funcionamiento de la realidad presente en el pensamiento, el diario, que es a la vez fuente del presente estudio y agente de la representación social, sirvió de “ventana” para mostrar en qué consistía el civismo y de esta suerte fijar la realidad cívica de Cali. Y ello, a través de copiosos y recurrentes despliegues sobre las distintas actividades que entonces se adelantaban.

De manera ilustrativa, El País hizo un continuo despliegue informativo sobre los trabajos que se adelantaron con ocasión de la visita papal, dando cuenta inicialmente del avance incipiente de las labores cuando a marchas forzadas éstas se realizaban, a pesar de que hace más de un año se sabía de su arribo321; luego, del progreso de las obras en el estadio Panamericano, dispuesto finalmente y tras diversas controversias e intereses, como campo eucarístico donde el visitante celebraría misa322; tales obras, asociadas también a la efemérides de Cali323. Por último, de cómo Cali había aclamado al Papa y éste la había bendecido por sus 450 años y “porque los caleños dieron una formidable muestra de civismo, entre cantos, música y banderas”324, de suerte que “320 mil personas asistieron a la misa papal sin que las autoridades reportaran casos qué lamentar y, al contrario, exaltaran el hondo civismo de los caleños”325: el diario, en su editorial, remarcó cómo luego de “la reciente visita papal, Cali demostró ante el mundo, tal como en los Juegos Panamericanos, que es una ciudad con un alto espíritu cívico: la ciudad sabe responder con entusiasmo y disciplina, cuando se le convoca para grandes propósitos”326. Es decir, el civismo como una expresión colectiva y ferviente, pero canalizada, en tanto denotaba control social.

321

A marchas forzadas. En: El País. Cali (15 de mayo de 1986); Opinión, p. A5.

322

Campo eucarístico. En: El País. Cali (17 de mayo de 1986); p. B1.

323

Preparativos. En: El País. Cali (23 de junio de 1986); p. 23

324

Cali aclamó al Papa: Juan Pablo II bendijo a la ciudad en sus 450 años. En: El País. Cali (4 de julio de 1986); p. 1 y ss.

325

320 mil personas en misa papal. En: El País. Cali (5 de julio de 1986); p. B5

326

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Y de esta manera el diario coadyuvó a objetivar la imagen cívica de Cali y a asimilarla a la realidad de la ciudad para lograr su identificación: “la ciudad se alista ahora para cumplir con otro gran compromiso: celebrar los 450 años de su fundación. Tras el altísimo civismo mostrado en la visita papal, conmemorar el día clásico de Cali se convertirá en otra fiesta del espíritu: Cali se encuentra en un punto muy alto del estímulo ciudadano…”327. Así, a través del periódico se presentó la “remodelación de andenes en la Avenida Sexta como parte del plan de obras Cali 450 años”328; el enlucimiento y limpieza de parques329 y monumentos330 de la ciudad, las repetidas jornadas de aseo que se realizaron, incluso, con concursos para premiar al barrio más limpio331, a fin de “demostrar” que “los caleños son los reyes del civismo, por su respuesta a dichas jornadas”332; y, en general, “la nueva cara de la ciudad, especialmente en las áreas donde se está laborando más intensamente…”333, advirtiendo cómo “se ha hecho un gran esfuerzo en pocos meses y con escasos recursos para presentar decorosamente a Cali con motivo de los 450 años: con criterios de austeridad y buen gusto, se vienen llevando a cabo obras de mejoramiento urbano que le han dado a la ciudad una nueva cara en víspera de su onomástico (sic) […] Hay motivos para que renazca el optimismo en esta comarca tan duramente azotada en los últimos meses por graves fenómenos de violencia, y ese ambiente de renovación ya empieza a manifestarse en la actitud positiva de la ciudadanía frente a grandes compromisos como la reciente visita del Papa y la muy próxima de los 450 años”.334

El desempeño de la prensa en procura de hacer real la idea del civismo en Cali fue importante en la medida que la calidad de ser medio de comunicación y, por ende, objetivador de la realidad, le permitió fijar e interpretar la misma en función

327

Trisesquicentenario. En: El País. Cali (8 de julio de 1986); p. A4

328

Mejores andenes. En: El País. Cali (10 de mayo de 1986), p. B5

329

Obras en la Plazoleta del correo. En: El País. (Cali 23 de mayo de 1986); p. A3

330

Avanzan obras en el monumento a Sebastián de Belalcázar. En: El País: Cali (27 de mayo de 1986); p. B3

331

Gran día del aseo este domingo en Cali. En: El País (15 de junio de 1971); p. A7

332

Gran día del aseo. En: El País (16 de junio de 1971); p.1.

333

Incomodidades recompensadas. En: El País. Cali (17 de junio de 1986); p. A4

334

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del civismo, contribuyendo a forjar dicha imagen de ciudad. Sin embargo, su condición de agente objetivador por excelencia por medio de la cual se “transparenta” para presentar la “visión objetiva del mundo” (∗), fue mucho más allá de sólo informar y mostrar las tareas efectuadas por otros; es decir, tras objetivar la idea del civismo en Cali, el diario desempeñó un papel clave en el proceso de institucionalización de dicha representación social, dando significado al mundo objetivado, haciéndolo funcional y comprensible al conjunto de la sociedad, guiando y orientando conductas, en procura de organizar y controlar las relaciones sociales, función propia del proceso de anclaje de la representación social. Y ello se colige, en buena medida, gracias a su decidida participación en la campaña organizada, promovida y difundida por éste, en conjunto con la emisora local de Caracol Radio, denominada “Vamos a arreglar a Cali”, una retórica cruzada cuyo rótulo supondría un intensivo y extensivo plan para atender los diversos asuntos problemáticos de la ciudad, pero que, a la postre, se limitó a tomar, no sin exageración, la parte por el todo: “Desde hoy vamos a arreglar a Cali“335 y “Cali es, en buena medida, la Calle Quinta”336, según una de sus editoriales. Se trató de una campaña que buscaba la recuperación física de la calle 5ª. entre las carreras 1ª. y 100, hacia el sur de la ciudad, la cual “despertó la solidaridad de los caleños, y la ciudad asumió el desafío de demostrar que sigue siendo la capital del civismo”337. De manera escueta el diario explicó que se había escogido dicha calle “por tratarse de una de las principales vías de la ciudad y como un regalo a Cali por su cumpleaños y la visita del Papa”338.

Una vía que veinte años atrás había sido protestada airadamente por “caleños raizales” que se oponían a que una simple callejuela que daba acceso a barrios “tradicionales” de Cali, como San Antonio y San Fernando, se abriera paso como

(∗) Ver capítulo 1

335

Desde hoy vamos a arreglar a Cali. En: El País (1º. de junio de 1986); p. 1.

336

Vamos a arreglar a Cali. En: El País. Cali (1º. de junio de 1986); Editorial. p. A4

337

Vamos a arreglar a Cali, éxito en la primera jornada. En: El País (2 de junio de 1986); p. 1

338

Vamos a arreglar a Cali: ni la lluvia enfrió los ánimos. En: El País. Cali (3 de junio de 1986); Metropolitana. p. B1.

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arteria principal entre el norte y el sur de la ciudad339, en 1986 se erigía como la vía representativa de toda una ciudad. Ni siquiera, incluso, el escritor caleño, Andrés Caicedo, pudo escapar de la fuerte influencia que ofrecía ese sentido de la ciudad, al echar a andar a uno de sus más célebres personajes, “la mona- monísima”340, de norte a sur, buscando la melodía popular en una de sus más reconocidas novelas que data de la Cali de los años setenta.

Podría explicarse que la Calle Quinta, que representaba la “dirección correcta” del crecimiento ordenado de la ciudad, simbolizó la recuperación de la ciudad en la campaña mediática “Vamos a arreglar a Cali”, la cual igualmente fue acogida por los otros dos sectores, agentes de la representación social cívica de Cali: “Camacol-Valle se vincula a la campaña con la construcción de cuatro bahías de estacionamiento de buses”341… y, obviamente, la Administración Municipal: “La Inspección General Urbana da a conocer la lista de los propietarios de edificaciones ubicadas a lo largo de la calle 5ª. con el fin de invitarlos a pintar las fachadas”342. O sea, sectores de poder político, económico y de opinión, con la capacidad para señalar, definir e institucionalizar el sentido y la imagen de la ciudad a partir de una vía que recorría e indicaba el orden establecido, según que “el inusitado crecimiento en virtud del constante flujo migratorio, hace necesario un prospecto planificador que permita un desarrollo norte-sur e impida su desbordamiento hacia zonas excéntricas que imposibilitan la prestación de servicios públicos y hacen nugatorio todo empeño para el bienestar de sus moradores”343. Es decir, para acotar lo señalado, dicha vía significaba la ruta ordenada del crecimiento de Cali, hacia donde crecían también los intereses de dueños de extensos terrenos quienes mediante la expansión y la dotación de equipamiento urbano, buscaban valorizar sus tierras… cualquier otro sentido, oriente-occidente, simplemente era menoscabado: era un problema: “… la ciudad,

339

VÁSQUEZ, Op. cit. pp. 277-278

340

CAICEDO, Andrés. Que viva la música

341

Espaldarazo a la recuperación de la Quinta. En: El País. Cali (14 de junio de 1986); Metropolitana. p. B1

342

Vamos a arreglar a Cali: el desafío, enlucir fachadas y antejardines. En: El País. Cali (11 de junio de 1986); Metropolitana. p.B1

343

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que había crecido de una manera tan desorganizada en la década del 50 por las migraciones originadas en la violencia, sigue presentando, a causa de la invasión de terrenos, crecimientos desordenados en la periferia que la hacen crecer en el sentido occidente-oriente. El proceso ordenado de urbanización la hace crecer alargada en sentido norte-sur…”344

Y así se procedió al arreglo de la Calle Quinta, una campaña que antecedía a la efemérides de Cali y que contribuyó a forjar una imagen cívica de la ciudad. A través de la misma se puede advertir cómo el periódico no sólo objetiva la representación social cívica de la ciudad, sino que la instituye promoviendo el “rescate de fachadas y zonas verdes”345; el “arreglo de sardineles y borrado de grafitis (∗)”346; la “siembra de árboles y mantenimiento de separadores viales”347, e invitando a la “gente cívica” a participar: “Vamos a arreglar a Cali: El País y Caracol canalizarán el civismo de los caleños mediante una serie de jornadas para la buena presentación de esta ciudad”348, de suerte que aquellos propietarios de inmuebles situados sobre dicha vía, renuentes al llamado, sus nombres eran publicados y conminados a hacer parte de la campaña349. Para más, el diario, en una de sus editoriales, hace un llamado “a la comunidad, a solidarizarse con diversas obras, ante tantos problemas de la ciudad: adecuación de parques, la construcción de templos, el enlucimiento de la Calle Quinta”350. Al final de la jornada, “Cali demostró que continúa siendo la reina del civismo”351. Todo lo anterior, en una clara muestra de la forma como el proceso constitutivo de

344

ARIZABALETA de García, María Teresa, y SANTACRUZ, Marino. Proceso histórico de desarrollo urbano de Cali, Cali en el siglo XX. En: Santiago de Cali, 450 años de historia. Alcaldía de Santiago de Cali, 1986. pp.160-161. En este aparte se hace referencia al desarrollo urbano de la ciudad en la década comprendida entre 1971 y 1980.

345

Vamos a arreglar a Cali. En: El País. Cali (4 de junio de 1986); Metro, p. B1. ∗

Uno de dichos grafitis que es mencionado por el diario decía “El justiciero no pudo con Juanito Alimaña”, en una clara alusión a diversas figuras siniestras (entre ellas El Justiciero, Kan Kil…) a las cuales se les adjudicó la racha de crímenes contra los habitantes de la calle, especialmente, en el centro y zonas periféricas de la ciudad.

346

Vamos a arreglar a Cali. En: El País. Cali (10 de junio de 1986); Metropolitana, p. B2

347

Vamos a arreglar a Cali: Árboles se toman a Cali. En: El País. Cali (5 de junio 1986); Metro. p. B1

348

Vamos a arreglar a Cali. En: El País. Cali (16 de mayo de 1986); p. B1

349

Vamos a arreglar a Cali: la Calle Quinta, será un orgullo para Cali. En: El País. Cali (30 de mayo de 1986); Metropolitana, p. B1

350

Urgencia de la ciudad. En: El País. Cali (5 de junio de 1986); p. A4

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estructuración de la representación cívica de Cali conllevaba la determinación de reglas de conducta, la organización y control de las relaciones sociales, precisamente una de las funciones de la formación de una representación social.