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Trajectory Analysis

La historia local, un método o enfoque estrechamente vinculado con la microhistoria117que aún habiendo superado su consideración de polo opues-

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113. GONZÁLEZ PORTILLA, M. y BEASCOECHEA, J.M. “Del campo a la ciudad; la urbaniza- ción del País Vasco durante la primera industrialización”. En: R. MIEZA y J. GRACIA (eds), Haciendo Historia. Homenaje a María Ángeles Larrea. Bilbao: UPV, 2000; pp. 27-44.

114. MIKELARENA, F. “El proceso de urbanización del País Vasco entre 1860 y 1930”. En: Cuadernos de Sección Historia-Geografía de Eusko Ikaskuntza, 1993, nº 21; pp. 413-434.

115. BEASCOECHEA, J.M. “Veraneo y urbanización en la costa cantábrica durante el siglo XIX; las playas del Abra de Bilbao”. En: Historia Contemporánea, nº 25, 2000; pp. 181-202. Aun- que el artículo es sobre todo un estudio de historia urbana, se adentra tímidamente en el estu- dio del turismo, un novedoso tema de investigación de vocación interdisciplinar pues en él confluye la historia económica, la historia social y la historia cultural, que empieza a despertar el interés de los historiadores españoles, a remolque de los franceses en ésta como en otras temáticas. Hasta la publicación del número 25 de la revista Historia Contemporánea el tema no había recibido atención por parte de la historiografía vasca más allá de alguna incursión en el estudio de los balnearios hechos desde la perspectiva de la historia de la medicina; URQUÍA, J.M. Historia de los balnearios guipuzcoanos. Bilbao, 1985.

116. GÁRATE, M. “Cambios urbanos y transformaciones económicas en la sociedad donos- tiarra durante la primera mitad del siglo XIX”. En: BRSBAP, 1986, año 42, cuaderno 3-4; pp. 439-450. RIVERA, A. “La formación del espacio urbano en Vitoria: una muestra de gestión de recursos locales”. En: Primeras Jornadas de Historia Local, San Sebastián: Sociedad de Estudios Vascos, 1988; T. II, pp. 413-438.

117. Para muchos historiadores no hay diferencia entre ambas, aunque otros reivindican la especificidad de la historia local argumentando que frente a la atención al individuo y a los casos particulares propia de la microhistoria, la historia local presta atención preferente a los colectivos, busca generalizaciones y pretende utilizar el marco local como ámbito idóneo para aprehender la historia global –de hecho, es concebida por muchos como una nueva forma de historia total–.

to a la historia general (estatal) y campo reservado a los eruditos locales sigue teniendo pendiente la definición de su propia naturaleza, ha conocido en las últimas décadas un notable desarrollo en la historiografía española, singularmente significativo en los casos de Cataluña, Valencia, Galicia y País Vasco, aunque aún está lejos de tener la fuerte presencia que tiene en los países anglosajones. En el caso vasco se ha hecho esperar un tanto pues ha sido a partir de los años 90 cuando se han escrito y publicado un buen núme- ro de obras que han optado por los planteamientos más renovadores de esta forma de hacer historia, es decir, han superado el enfoque localista para encardinar sus estudios en los grandes debates de la historiografía, utilizar perspectivas comparadas y tratar de descubrir las conexiones entre el marco local, el supralocal y el global118. También desde los años 90 se han registra-

do además una serie de iniciativas que han contribuido al desarrollo de la his- toria local en el País Vasco. Me refiero a la organización de jornadas de historia local por la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza, cuyas actas vienen siendo publicadas en los Cuadernos de Sección desde 1990; a los sucesivos seminarios internacionales de historia local celebrados en Bil- bao en la citada década; y a iniciativas como la de la Diputación de Bizkaia que financia desde 1992 la publicación de una colección de monografías locales. Entre las aportaciones más importantes que se han realizado en estos años cabe señalar un puñado de excelentes monografías sobre las tres ciudades más importantes del País Vasco, Bilbao, Vitoria y San Sebastián. Aunque a la altura de 1996 todavía eran escasos los estudios dedicados a Bilbao, a partir de aquel año las cosas cambiaron sensiblemente; el cambio de gestión en el Archivo Municipal facilitó el acceso al mismo, se publicó el primer número de la revista Bidebarrieta, que ha contribuido notablemente al conocimiento del pasado de la villa de Bilbao, y se empezaron a celebrar los simposios anuales de Bidebarrieta Elkargunea. En los últimos años se han publicado muchas obras sobre Bilbao, síntesis divulgativas y estudios más profundos que abarcan varios siglos119, entre los que cabe destacar la obra

de Manuel González Portilla Bilbao en la formación del País Vasco contemporá- neo (economía, población y ciudad)(Bilbao: Fundación BBV, 1996), un excelen- te ejemplo de esa visión renovada de la historia local que no pierde de vista el marco supralocal y que se propone realizar aportaciones a los grandes debates, aunque está lejos de ser un intento de historia total de Bilbao pues centra su interés en los cambios políticos, económicos y sociales producidos durante el siglo XIX y primer tercio del XX, en la primera industrialización. El mismo autor ha editado recientemente la obra colectiva Los orígenes de una metrópoli industrial: la ría de Bilbao (Bilbao: Fundación BBVA, 2001), otro de los grandes libros sobre la villa bilbaína.

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118. Sobre la evolución y estado de la historia local en la historiografía vasca puede verse los artículos de J. AGIRREAZKUENAGA. “Pasado, presente y horizontes de las investigaciones histórico-locales en Vasconia”. En: I Congrés Internacional d’Historia Local de Catalunya. Barcelo- na, 1993; pp. 69-991 y de Fernando MARTÍNEZ RUEDA “Sobre l’estat actual de la història local”. En: Afers, nº 27, 1997; pp. 423-436.

119. Remitimos al lector al ya citado artículo de Ignacio Olábarri e Ignacio Arana publicado en el número XIII de Bidebarrieta para una panorámica detallada de la producción historiográfica sobre Bilbao.

Para San Sebastián se han publicado dos obras importantes. La de Félix Luengo San Sebastián. La vida cotidiana de una ciudad. De su destrucción a la Ciudad Contemporánea (San Sebastián: Txertoa, 2000), en la que el autor reconstruye la vida de la ciudad entre 1813 y 1936 atendiendo a sus vicisi- tudes políticas, actividad económica, evolución social, desarrollo de la trama urbana, imagen de la ciudad y vida cotidiana de sus gentes y prestando sin- gular atención a las formas de sociabilidad; es decir, realiza un encomiable y exitoso esfuerzo de historia total en perspectiva micro. La obra colectiva edi- tada por Miguel Artola Historia de Donostia-San Sebastián (San Sebastián: Ayuntamiento de San Sebastián-Editorial Nerea, 2000), una obra de calidad que reconstruye la vida de la ciudad desde la Edad Media hasta la actuali- dad, es la segunda aportación que señalábamos. El siglo XIX corre a cargo del propio Miguel Artola, que cubre el periodo 1700-1864 hablando del resurgimiento de la ciudad tras su destrucción en 1813, de sus conflictos con la Provincia en torno al traslado de las aduanas, y de la conversión de la ciudad en capital de Guipúzcoa, y de Luis Castells que aborda la moderniza- ción económica y social de la ciudad entre 1864 y 1939. Sobre Vitoria cabe mencionar la obra publicada por los modernistas José María Imízcoz y P. Manzanos, que retratan la vida de la ciudad durante la Edad Media, Moderna y Contemporánea presentando una síntesis clara y de fácil lectura que con- tiene un interesante capítulo sobre la evolución social de la ciudad durante los siglos XIX y XX120.

Además de la atención prestada a las capitales, otros municipios del País Vasco han sido objeto de estudio; aquí destacan las obras de Juan Madariaga121y las ya citadas de Ibáñez, Ortega y Zabala sobre Vergara y la

de Barcenilla sobre Rentería.