• No results found

Treating Indexed Arrays

In document PHP Programming With PEAR (2006).pdf (Page 123-126)

En la formalización de dichas relaciones, partiendo de un bagaje intelectual propio de la época medieval y de sus experiencias previas de relación beligerante con musulmanes y judíos, casi todos los españoles vieron y trataron a los indígenas como subordinados teológica, cultural y políticamente y, por lo tanto, como sometidos a sus designios515.

Es que en la concreción de la conquista, plasmaron con preponderancia «... un juicio negativo de valor sobre las posibilidades intelectuales y morales de los indígenas, lo cual tuvo como consecuencia, en principio, un alejamiento y, más tarde, una negación de la identidad cultural y religiosa de los pueblos americanos...»516.

De este modo, y sin olvidar lo ya expresado, de que no hubo unanimidad de opiniones y sí muchas controversias en cuanto a la consideración y el consecuente trato que debían recibir los indígenas americanos, el yo hispánico en general se consideró entonces normativo y ortodoxo, y buscó imponer a los pueblos indios un nuevo orden517. Es que, desde su punto de vista, todos los indios estaban «...en poder del demonio...»518 y pensaban que el ser y realizaciones de los americanos estaban infectados por su religión.

«Sabido tenemos y entendido, amados amigos, no por oydas sino con lo que por nuestros propios ojos emos visto que no conocéis al solo verdadero Dios por quien todos vivimos, ni le teméis, ni acatáis, mas antes cada día y cada noche le ofendéis en muchas cosas y por eso auéis incurrido en su yra y desgracia y está en gran manera enojado contra vosotros; por esta causa embió delante a sus siervos y vasallos los españoles, para que os castigasen y afligiesen por vuestros innumerables pecados en que estáis.»519

515

Cfr. DUCH, Religión y mundo moderno, p. 371 y 372. 516

DUCH, Religión y mundo moderno, p. 373. 517

Cfr. DUCH, Religión y mundo moderno, p. 366 y 372. 518

GUERRERO ROSADO, Flor y canto. En Conmemoración Guadalupana, p. 231. 519 S

AHAGÚN,Los diálogos, cap. II, p. 81.

También, en la siguiente cita, se percibe el belicoso rechazo de la cosmovisión española a todo el mundo indio: “…La mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió, es el descubrimiento de Indias [...] Nunca nación extendió tanto como la española sus costumbres, su lenguaje y armas, ni caminó tan lejos por mar y tierra, las armas a cuestas [...] Comenzaron las conquistas de indios acabada la de moros, para que siempre guerreasen españoles contra infieles…”. En LÓPEZ DE GÓMARA, FRANCISCO,Historia de la conquista de México, México: Porrúa, 1988 (Colección “Sepan Cuantos...”, n. 566), dedicatoria, p. 4 (en adelante citado como LÓPEZ DE GÓMARA,Historia).

El Padre FRANCISCO LÓPEZ DE GÓMARAfue capellán de Hernán Cortés y, si bien nunca estuvo en México, escribió en latín y español “... de lo mucho que Cortés le contaba de primera mano. La obra de Gomara es excelente, la mejor fuente del punto de vista literario, y, sin ser desde luego imparcial, lo es mucho más de lo que podía esperarse.”. En GUERRERO ROSADO, Los dos mundos,p. 16.

En consecuencia, los españoles se veían a sí mismos como adalides de Dios y vengadores de los crímenes religiosos mexicanos y, por lo tanto, consideraban que su proceder era un beneficio y un gran bien para los indios, quienes debían estarles agradecidos520. Así, insolentemente seguros de sí mismos, «...repudiaban a la religión indígena como una abominación intolerable...»521, de la que sus protagonistas debían renegar y arrepentirse. Y les proponían, como podremos apreciar más adelante, algo inadmisible: es necesario

«...mucho a vosotros os hace falta que aborrezcáis,

despreciéis, no queráis bien, escupáis

a aquellos a los que habéis andado teniendo por dioses, a aquellos que considerabáis como dioses,

porque en verdad no son dioses, porque ellos sólo se burlan de la gente. Sobre todo, mucho hace falta que dejéis, que abandonéis todas esas formas de transgresiones,

heridas para el corazón del Dueño del cerca y del junto, por quien vosotros vivís, lo que habéis estado haciendo...»522

Obrando en consecuencia con su misticismo guerrero, que llevó a los españoles a heroicas locuras a lo largo de su historia, buscaron en este caso «...convertirlos o exterminarlos...»523. No había alternativa, el «...simple pensar distinto era crimen de lesa majestad divina, que nada menos que la muerte podía expiar...»524.

Así, no resulta extraño que los frailes, salvo excepciones, se lamentaran de que no habían sido sistemáticamente eliminados los viejos y viejas indígenas, a los que consideraban idólatras pervertidores de los más jóvenes, cuando les transmitían sus noticias de las creencias prehispánicas525. Y lo más triste era que muchos de ellos pensaban y obraban así, cosa que, en ese

520

Cfr. GUERRERO ROSADO, Flor y canto, p. 318. 521 G

UERRERO ROSADO, Flor y canto, p. 318. 522

SAHAGÚN,Los diálogos, cap. V, p. 133. 523

GUERRERO ROSADO, Flor y canto. En Conmemoración Guadalupana, p. 231. 524

GUERRERO ROSADO, Flor y canto. En Conmemoración Guadalupana, p. 221. 525

Es“... uso antiguo e idolatría; de lo cual se ha hecho muy poco caso y se hace, y así no hay quien se las quite, ni lleva remedio.

La falta estuvo en no mirarlo y vedarlo al principio para que no se hubiera arraigado tanto, que otro que Dios, no bastara a quitarlo. Y si los españoles, entre las grandes crueldades y atroces que hicieron en matar hombres y mujeres y niños, mataran cuantos viejos y viejas hallaran, para que los nacidos después acá no tuvieran noticia de lo antiguo, fuera quizá, haciéndolo con celo de Dios, pecado y crueldad más remisible delante de Su Majestad que no el haberlos muerto y empalado y aperreado y ahorcado, por quitarles su oro y plata y joyas, pues con ello, por ser mal llevado, quizá se fueron al

tiempo, era muy comprensible, con la mejor buena fe: convencidos de que así eran fieles a Cristo y de que arrebatándoles su cultura y religión e imponiéndoles la propia, no los despojaban, sino que los salvaban y enriquecían 526.

De este modo, las intenciones evangelizadoras de los españoles no podían desvincularse de considerar a la religión de los indígenas como «...inferior y adversaria a la fe católica...»527, como una idolatría a extirpar y sustituir, incluso en sus manifestaciones que perduraban en el «...cristianismo sincrético naciente...»528; observado con esa desconfiada y persecutoria mirada del inquisidor y desde un etnocentrismo inocultable y descalificador529, que además llegaba a considerar a los indios como semianimales y mentirosos.

In document PHP Programming With PEAR (2006).pdf (Page 123-126)