Desde finales de 1975 fueron confluyendo en Tifariti grupos de población desplazada desde el norte del Sáhara Occidental como El Aaiún, Smara y Amgala especialmente. Los relatos del éxodo de esos lugares hacia Tifariti, incluyen similares descripciones de la huida de las ciudades y el impacto de la violencia sufrida o el miedo que en el caso de Um Dreiga.
A mediados de diciembre de 1975 me fui a Amgala, luego a Meihris y después
me instalé en Tifariti, a pie, porque no había medios para viajar. Salimos diez personas y me encontré a mi hermana en Amgala. Mi hermano, mi tío y mis dos hermanas fueron en un camión hasta Amgala mientras que mi padre y el resto de mis hermanos quedaron allí, yo me fui a Tifariti. Ahmed Mohamed Fadel. De la misma forma que en los otros lugares ya referidos, la huida se hizo de forma desorgani- zada y conllevó separaciones familiares para ponerse a salvo, no se hizo de forma planificada.
Al principio, cuando estaba con mi familia estaba en la zona del desierto como beduina, cuando me casé estábamos en la zona de Smara y El Aaiún. Estaba en Guelta cuando la invasión, en Xeixo. Vinimos desde Guelta hacía aquí. Salimos con los animales, caminando. Utilizábamos los camellos como transporte. No te- níamos coche, pero algunos vecinos si tenían o lo alquilábamos y de vez en cuan- do te llevaban. Lueina Sidi Chej.
117 Hoy día, Tifariti cuenta con una población cercana a las 15.000 personas, que se dedican al pastoreo nóma- da de cabras y camellos. En 2007, fue el escenario del XII Congreso del Frente POLISARIO.
Vivíamos en la zona de Smara tranquilamente hasta que llegó Marruecos, por lo que tuvimos miedo, pánico y huimos a pie, no teníamos nada que poner, ni comer, ni beber… Nos avisó el Frente que venía la invasión, hubo enfrentamientos entre marroquíes y saharauis. Salí con el resto de mi familia, mis padres se quedaron
allí, entre El Aaiún y Smara. Salí a pie, mis pies sangraban, no tenía suficiente
ropa y me quedé con el resto de mi familia que iba conmigo esparcidos y escon- diéndonos para que no nos descubriesen. Hadina Mahmud.
Antes de llegar a Tifariti, los desplazados se quedaron en lugares intermedios como Met- lani, Amgala, Ahararid, o Mherijij. El desplazamiento se dio en medio de una ausencia total de medios. Las formas de abrigo o refugio eran provisionales y totalmente precarias.
Había gente que solo tenía melhfas, había jaimas, también otros que van a una acacia quitan lo de abajo y bajo las ramas hacen como un cobijo, también bajo unos arbustos se hacía una especie de hogarcito, y algunos hacían un trinchera y la tapaban con ramas de los árboles. Jnaza Labeid.
Estuvimos en Metlani, durante quince días, la luz no la encendíamos si no era tapada. En Amgala hubo enfrentamientos pero a nosotros nos llevaron enseguida los del Frente POLISARIO. Más que verlo lo oíamos. Estaba tan cerca que nos escondíamos de las balas. Pasaron dos noches, hasta que llegamos a Metlani, ve- níamos en coche pero solo circulaban de noche. Muchísima gente. Recuerdo esos días como de mucha hambre, falta de ropa, nuestra gente tiritaba continuamente. Y el miedo y el pánico eran constantes porque podían tirotearte en cualquier mo- mento. Hadina Mahmud.
La situación de la población que llegó a Tifariti era de shock físico y psicológico por el éxodo y las condiciones en que este tuvo que hacerse. Sin medios, con enfrentamientos cercanos y en medio del peligro.
Nos quedamos en Tifariti, tenía perdida la razón, no tenía mi familia conmigo y no me acuerdo, solo sé que llegamos y ahí nos quedamos, no recuerdo cuanto tiempo. No trajimos nada que comiésemos y vinimos a pie, heridos y enfermos. Los marroquíes arrasaron con todo. ¿Qué es lo que no me duele en esta situación? Me dolía todo, he salido corriendo de mi propia casa, sin mis hijos, caminando. Gabal Mohamed Mahmud Jalil.
El éxodo, incluso de las personas que tenían una participación política en el Frente PO- LISARIO, se hizo sin ningún tipo de apoyo u organización, asumiendo las dificultades de huir con sus familias y prácticamente sin ninguna de sus pertenencias.
Él estaba en la organización clandestina y, cuando llegó, tenía la moral muy baja, diciendo de qué nos vamos a alimentar. Yo le dije que Dios nos protegerá. No teníamos más que 600 pesetas y éramos una familia muy numerosa, había viejas, yo embarazada, mi cuñada, mi hermana y cinco niños que cuidar. Dijimos que si
nos quedamos dos días nos gastamos el dinero, que era mejor coger un coche y atravesar lo que pudiéramos. Al menos que nos lleve a un punto donde podemos
morir o vivir, pero lejos de la invasión. Eso fue a finales de diciembre. Le dijimos
al conductor, tenemos esto y nos llevas hasta donde llegue. Jnaza Labeid.
A diferencia de otros lugares como Um Dreiga, en la zona de Tifariti ya más cercana a la frontera con Argelia, el nivel de presencia de miembros del Frente POLISARIO encarga- dos de la evacuación fue siendo más evidente conforme se iba dando el desplazamiento de diferentes lugares del Sáhara. Según esto, alguna de la gente organizada ya sabía en- tonces que se tendrían que refugiar en Argelia, donde a primeros de febrero de 1976 ya se iban haciendo contactos para preparar la acogida a los refugiados.
Tres días. Había una organización que nos orientaba y nos repartía lo poquito que había, en esos días tuvimos mítines y nos repartían un poquito de comida. Después llegaron también combatientes. Lo que estábamos instalados intentábamos preparar algo para las olas de gente que venían. Entonces ya se hablaba de que por lo menos íbamos a un país que nos apoyaba que era más tranquilo, y que El Wali ya estaba ha- blando con ellos. Que iban a intentar tener cosas que arroparnos y vivir. Jnaza Labeid Para llegar a Tifariti, el éxodo se dio en las mismas condiciones de peligro que en otros lugares, y escuchando la cercanía de enfrentamientos armados, aunque el desplazamiento fue en todo caso de población civil.
De Smara hasta Amgala tardamos cuatro días. Había enfrentamientos porque lo escuchábamos, íbamos debajo de las montañas, caminábamos por la sombra. En ese momento íbamos huyendo a pie, pero los enfrentamientos eran entre Marrue- cos y el POLISARIO, no tenían nada que ver con nosotros. Hadina Mahmud.
La estancia en Tifariti
Como en los otros lugares señalados, la población que se encontraba concentrada en Ti- fariti era de mujeres, niños y niñas y personas ancianas.
Lo que estaba en Tifariti era la gente de Metlani y de más lugares, así que éramos más. Los coches eran dos y se iban turnando para llevar a la gente. También gente que iba a pie. En su mayoría éramos mujeres y niños y el chófer. Hadina Mahmud. Como en el caso de Um Dreiga, la situación de las mujeres durante el desplazamiento conllevó numerosas dificultades, y la necesidad de atender incluso los partos en medio de la emergencia.
Hicimos una especie de cobijo con lo que teníamos y parió mi cuñada. Ya estaba con contracción, calentamos un poquito de arena que la pusimos encima de ella, también pusimos una manta y vinieron unas mujeres a echarle una mano. Yo tam-
bién estaba embarazada. Jnaza Labeid.
Las condiciones de peligrosidad durante la estancia en Tifariti, el riesgo de ataques y el miedo llevaron a organizar algunas formas precarias de protección como lugares de refugio o escondite durante el día, evitar la realización de fuego o luces en la noche, y el reparto de ayuda alimentaria de emergencia proveniente de Argelia.
Estuvimos un mes. Lo vivimos así, decidimos que de día la gente se tiene que esconder y de noche íbamos a por leña y agua, a traer los alimentos para poder comer. Allí encuentras treinta, veinte, quince personas juntas. De día casi no se movía nadie, recibíamos un poquito de alimentación de gente del Frente. Lo cual quiere decir que Argelia nos apoyaba, con dátiles, leche y harina. Jnaza Labeid
Bombardeo de campamento
Varios de los testigos y víctimas que se encontraban en Tifariti en el momento de los hechos señalan que el día en que se llevó a cabo el bombardeo la gente se encontraba concentrada en un lugar algo separado del campamento, en una zona de árboles donde se iba a hacer una asamblea con la población desplazada para informar de la situación. Según estas informaciones, una buena parte de la gente estaba fuera del campamento en el momento del bombardeo. Dicha información fue proporcionada tanto por personas que estaban organizadas políticamente con el Frente POLISARIO, como por parte de perso- nas que no tenían ninguna relación.
Era un día de terror, nosotros estábamos en la organización y sabíamos por qué estábamos allí, estábamos mentalizados, estábamos más preparados, pero para la gente de a pie que no se lo esperaba, para ellos era más duro. Teníamos que echar un mitin, se reunieron cuatro que iban a dar el mitin y convocaron a la gente. Por lo menos había más de mil personas. Justo cuando decidimos que comenzara el mitin en la riada de abajo, para que estuviera en la sombra de los árboles, co- menzaron a bombardear. El mitin estaba un poco apartado de los campamentos. Jnaza Labeid.
En cuanto llegamos ya había unos campamentos, vinieron dos aviones. Casualmen- te estábamos haciendo un mitin, por lo tanto había muchísima gente. Venían ellos desde la dirección norte, la gente se dio cuenta, entonces venían pero la gente co- menzó a dispersarse, huyó hacia el sur, ellos venían del norte. Después nos dijeron que no pasaba nada y que volviésemos y después bombardearon. Hadina Mahmud. Según algunos sobrevivientes, las bombas cayeron en algunas construcciones de Tifariti, que aún se encuentran en ruinas.
Explotó la bomba empezó a salir polvo y las sillas también salieron y los papeles que tenía y el polvo entró en mi nariz y en la boca y salí y me desmayé hasta que
retomé la conciencia era rodeado por la gente que me ofrecía agua, de allí me fui a Birlehlu a pie huyendo de ese bombardeo. Ahmed Mohamed Fadel.