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3. Why is WPI not more widespread?

3.2 Barriers to the diffusion of workplace innovation

3.2.5 The trigger for change

En este apartado, nos introduciremos a una lectura emanada desde la economía, en concreto desde los procesos ocurrentes en la ciudad y que generan el equilibrio dentro de la oferta y la demanda del mercado residencial, (aunque dicho equilibrio se podría argumentar que es teórico pues siempre hay situaciones de desequilibrio presentes). Para esto, estudiaremos el estado de la cuestión que en este caso es la segmentación del mercado residencial desde dos perspectivas, una construida desde la teoría económica y otra desde el empirismo económico, y la Figura 5 muestra el modelo conceptual que estructura este capítulo.

FIGURA 5. MODELO CONCEPTUAL DE LA CIUDAD COMO UN ENTE DE EQUILIBRIO ECONÓMICO. FUENTE

(ELABORACIÓN PROPIA).

En concreto planteamos 2 aproximaciones en un intento por definir una lectura económica del mercado residencial segmentado, por un lado desde el planteamiento teórico nos aproximamos al estado desde la economía evolutiva en un intento por comprender como los procesos

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autoorganizativos modelan el mercado, mientras que por otro lado vemos con una perspectiva más dura construida a partir de los estudios econométricos de carácter cuantitativo que han identificado submercados residenciales a lo largo de poco más de 30 años. Por otro lado nos aproximamos sucintamente a la segmentación de submercados residenciales a partir del empirismo de los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API), lo cual es relevante al estado de la cuestión pues ellos son parte fundamental en el funcionamiento del mercado al promover e inducir una parte importante de las transacciones inmobiliarias ocurrentes en el mercado. En paralelo se estudia desde ese mismo empirismo igual de manera concisa a la lectura espacial que los API le dan a la segmentación espacial, es decir al concepto de distrito y de barrio naturales a ellos, en paralelo y a una escala más desagregada, se estudian distintas aproximaciones que desde el empirismo se han construido y que partiendo de estructuras simples como los códigos postales intentan corroborar la existencia de submercados residenciales.

3.2.1.

LA TEORÍA ECONÓMICA

Como tal, la teoría económica pretende explicar cómo se forma esa realidad que se ve reflejada en nuestra economía, a través de la macroeconomía y de la microeconomía. En concreto dentro de la microeconomía, existe una escuela de gran tradición que es la Austriaca, esto por la construcción de su pensamiento a través de la adaptación de las técnicas utilizadas en las ciencias naturales en un intento por explicar los efectos producidos por las acciones de la mano del hombre, lo anterior mediante la utilización de métodos lógicos deductivos. Bajo esta perspectiva, una de las ramas de pensamiento que más se adecúan a la cuestión de los submercados residenciales es el de la economía evolutiva, en el sentido de cómo los procesos de autoorganización celular pueden de cierta manera replicarse en una escala urbana para explicar el comportamiento del mercado. Sin embargo esta aproximación es netamente teórica, y es necesario un contraste práctico el cual construimos desde la econometría de los submercados residenciales.

3.2.1.1.

LA ECONOMÍA EVOLUTIVA: INTRODUCCIÓN A LOS SISTEMAS

DE AUTOORGANIZACIÓN

El concepto de autoorganización se sitúa en el marco del principio del holismo, en el cual el sistema se define por el hecho de que las conexiones significativas entre las partes se refieren siempre al conjunto. Fue Bertanlanffy (1968) el autor que desarrolló una visión general de los sistemas

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autoorganizados, caracterizados por una progresiva diferenciación hacia niveles de mayor complejidad y que son dirigidos por mecanismos de retro-alimentación.

El término “autoorganización” tiene su origen en el campo de la cibernética y se utilizó primeramente para designar la emergencia de patrones de orden que surgían espontáneamente en los experimentos con modelos de redes binarias, lo anterior según Capra (1998). La utilización del término se generalizó entre los investigadores de la teoría de sistemas, y fue H. Foester el principal responsable de su difusión con la creación de un grupo de investigación interdisciplinar para el estudio de los sistemas autoorganizadores. Las investigaciones del grupo sobre la posibilidad de una medida del orden asociado con la autoorganización incluyeron la consideración de la expresión “orden desde el ruido” para indicar que el sistema importa materia y energía que integra en su estructura interna generando nuevos patrones de comportamiento.

Las ideas iniciales se difundieron a diversos campos científicos como la biología, física y química pero, a diferencia de los modelos cibernéticos iniciales, los modelos posteriores incluyeron la creación de nuevas estructuras y nuevos modos de comportamiento, considerando factores como el aprendizaje y la evolución. Una de las características de estos modelos es que representan sistemas abiertos alejados del equilibrio y que las relaciones entre sus componentes son de tipo no lineal con bucles de realimentación.

Dadas estas características, se entiende que modelos detallados de sistemas con autoorganización sólo se han podido desarrollar con la utilización de nuevas técnicas como la matemática de la complejidad39 denominada también dinámica compleja o bien teoría de los sistemas dinámicos. La

investigación de los sistemas complejos y, en general, de la no linealidad ha hecho reconsiderar la relación entre lo simple y lo complejo, o la relación entre determinismo y predicción. Conceptos básicos en la visión dinámica tradicional como los conceptos de equilibrio y estabilidad deberían de ser replanteados40: autoorganización, propiedades emergentes, irreversibilidad, auto-

referencialidad, entre otros términos, son considerados como piezas en un intento por explicar el comportamiento dinámico que se enmarca en la teoría de la complejidad.

En el campo de la economía teórica, esta nueva visión de los procesos dinámicos abre vías de investigación y plantea retos importantes al desarrollo de la misma. El avance es lento y la evolución

39 Algunos autores prefieren el término “caos”.

40 Para un estudio más detallado de los avances en el campo de las matemáticas de la complejidad ver Vázquez y Vegas

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del programa de investigación neoclásico no apunta en esa dirección; más bien, son otras escuelas teóricas como la denominada “economía evolutiva”, las que al romper el anclaje de la mecánica clásica han incorporado una visión dinámica en donde es posible considerar propiedades como la autoorganización.

La economía teórica, como muchas otras disciplinas, ha hecho uso de este concepto y, en muchos casos, su utilización ha derivado en un sinónimo de sistema con propiedades emergentes; como ejemplo proponemos la definición de uno de los componentes más destacados de la denominada “economía evolutiva”:

En las ciencias naturales el término autoorganización se utiliza frecuentemente para designar situaciones en las que las características de un sistema con multitud de componentes emergen y son mantenidas a partir de las interacciones entre las unidades del sistema al nivel microscópico. (Witt, 1985)

Lo característico del comportamiento autoorganizativo es que la formación de pautas surge de las interacciones entre los componentes elementales de un sistema. Estas propiedades no pueden encontrarse en los componentes individuales, cada uno de los cuales puede comportarse de forma diferente, es decir son propiedades emergentes de sus interacciones”. (Metcalfe, 2000)

Así pues, el análisis de la autoorganización deriva en una reflexión acerca del concepto de propiedad emergente. Ésta es característica del comportamiento global del sistema, no puede deducirse a partir de las propiedades de los componentes individuales. Por otra parte, son las interconexiones entre los mismos las que, al ir determinando las nuevas estructuras, influyen en los comportamientos sucesivos, generando mecanismos de retroalimentación y procesos irreversibles característicos de la dinámica no-lineal.

Como señala Schweitzer (1997), no hay una única definición comúnmente aceptada del término “autoorganización” ni del de “complejidad”; entre las muchas alternativas el autor considera que es interesante la definición propuesta por Biebricher, Nicolis y Shuster porque subraya la relación entre la autoorganización y la transición de la dinámica individual a la colectiva:“Autoorganización es el proceso por el cual las sub-unidades individuales alcanzan, a través de sus interacciones cooperativas, estados caracterizados por propiedades emergentes nuevas que transcienden a las propiedades de sus partes constituyentes” (Cit. en Schweitzer).

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De esta manera, para efectos prácticos, en el presente trabajo se adoptará, como punto de partida, esta definición y, a partir de la consideración de la autoorganización como una característica de la dinámica de sistemas, se realizará una breve aproximación a la teoría de los sistemas complejos en el apartado siguiente. Por su parte el apartado 3.3.4. contiene algunas reflexiones sobre las implicaciones de la nueva visión dinámica en la modelización económica y las contradicciones que plantean determinados planteamientos de la economía neoclásica de amplia aceptación.

Así pues, en este apartado discutimos los rasgos característicos de la “economía evolutiva” que, como ya se ha expresado, pretende sustituir el enfoque del equilibrio y la racionalidad de la escuela neoclásica por un análisis de los procesos de cambio -entendido éste como una propiedad emergente de sistemas de multitud de agentes en interacción e implicados en procesos de selección, imitación y aprendizaje-; así como una aproximación teórica en la que tenga cabida la aparición de “novedad” y donde la diversidad de agentes y estructuras ocupa un papel muy importante en la explicación de la evolución económica.

3.2.1.2.

LA AUTOORGANIZACIÓN EN EL MARCO DE LA TEORÍA DE LOS