Nótense los siguientes puntos:
a. Anciano. En griego, la palabra ancianos aparece sin el artículo determinado para enfatizar la fun- ción de este oficio. La palabra anciano se refiere no tanto a la edad (v. 5) como a la tarea de la persona que tiene un cargo de la dirección en la iglesia (vv. 2–3).
Siguiendo el ejemplo de los ancianos de Israel que gobernaban las sinagogas, los ancianos de la igle- sia primitiva brindaban dirección a las congregaciones locales (Hch. 11:3; 21:18). Los apóstoles instituían ancianos en cada iglesia (Hch. 14:23), y se recomendaba a los ayudantes apostólicos que hicieran lo mismo (Tit. 1:5). Los apóstoles encargaban a los ancianos que diesen cuidado espiritual a los miembros de la iglesia enseñando y predicando la Palabra; que protegiesen la pureza de la fe cristiana advirtiendo al pueblo de Dios contra falsas doctrinas; y que promoviesen la paz y el orden en la iglesia dando ejem- plo en sus propios hogares (vv. 1–4; Hch. 20:28; Ef. 4:11–13; 1 Ti. 5:17). Pablo envió a Timoteo y a Tito una lista de requisitos para el que sería anciano (véase 1 Ti. 3:2–7; Tit. 1:7–9).
El término que se utiliza en 5:1 es presbyteros (ancianos), de lo cual derivamos la palabra presbiteriano. Observemos que en el Nuevo Testamento también aparece la palabra episkopos (supervisor, obispo), que nos da en término derivativo episcopal. En algunos pasajes estos dos términos son intercambiables y tie-
nen por consiguiente el mismo significado (véase Hch. 20:17, 28; 1 Ti. 3:2; 5:17, 19; Tit. 1:5, 7).332 Nótese
que Pedro se llama a sí mismo anciano como ellos (v. 1; comparar con 2 Jn. 1; 3 Jn. 1). El revela de esta manera que no se ubica por encima de los ancianos sino junto a ellos. De este modo él indica que un apóstol puede ser también un anciano.
Pedro escribe: “les ruego, yo anciano como ellos”. El intima que los ancianos deben dar ejemplo de estar comprometidos personalmente con Dios y en hacer el bien (4:19). Lo hace dirigiendo la atención de los ancianos a su consideración previa. Algunas traducciones, en base a una partícula presente en el texto griego, comienzan en versículo 1 con el [p 221] adverbio por tanto.333 El adverbio vincula este versí-
culo con el último versículo del capítulo anterior.
b. Testigo. El apóstol se describe a sí mismo como anciano como ellos y como testigo de los sufri- mientos de Cristo. Apunta hacia Getsemaní y Gólgota, aunque de hecho los evangelios no relatan que Pedro estuviera presente en la crucifixión de Cristo. Pedro fue testigo de la increíble agonía de Cristo en el huerto de Getsemaní, del juicio ante el Sumo sacerdote, y de la condenación de Jesús que hizo com- parecer ante la presencia de Pilato. Pedro es, en efecto, un testigo ocular.
El término testigo tiene un doble significado: ver algo que sucede (este es el sentido literal; véase Jn. 19:35), y proclamar el mensaje de lo sucedido (el sentido figurado). Este término por lo general se usa en sentido figurado; todo creyente es, de hecho, un testigo de Cristo. Algunos autores aceptan solamente la segunda interpretación y por consiguiente excluyen la posibilidad de que Pedro sea el escritor de esta epístola.334 Sin embargo, Pedro mismo formuló el requisito para el apostolado cuando Matías fue elegi-
do por suertes para ocupar el lugar de Judas Iscariote:
“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesucristo entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo junto con nosotros, de su resurrección”. [Hch. 1:21–22]
Pedro es quien da testimonio de los sufrimientos de Cristo (Lc. 24:45–48; Hch. 1:8). El proclama el men- saje de salvación porque es testigo ocular del sufrimiento que Cristo experimentó en Getsemaní, ante el Sanedrín y ante Pilato, y en el Calvario. El contexto del primer versículo permite la interpretación que él no sólo es anciano como ellos, sino alguien que, como ellos, sufre por Cristo.335 El sufrimiento lleva a la
gloria en la cual Pedro tiene su parte.
c. “Participantes. Pedro dice que él es: “uno que va a tener parte también de la gloria que se ha de manifestar”. Desde el momento en [p 222] que Pedro comenzó a seguir a Jesús, había visto su gloria durante su ministerio, especialmente en el momento de la transfiguración de Jesús (Mt. 16:27; 17:2; Jn. 1:14; 2:11; véase también 2 P. 1:17). Si bien Pedro habla del futuro va a tener parte, él ya ha indicado que
332 Ronald S. Wallace comenta: “La palabra presbyteros denota más bien el estado de ser anciano, en tanto que episkopos
denota la función de cuando menos algunos ancianos”. “Elder”. EDT, p. 347.
333 Véase, p. ej., MLB, NASB, RV, ASV. Otros tienen la traducción así que o ahora bien. Y hay aún otros que o dejan sin
traducir la partícula (SEB) o adhieren a la lectura variante que elimina la partícula griega (KJV, NKJV).
334 Consultar, p. ej. Francis Wright Beare, The First Epistle of Peter: The Greek Text with Introduction and Notes, 2ª. ed. (Ox-
ford: Blackwell, 1961), pp. 25, 172. Y véase Ernest Best, I Peter, serie New Century Bible (Londres: Oliphants, 1971), pp. 63, 168.
335 Referirse a S. Greijdanus, De Brieven van de Apostelen Petrus en Johannes, en de Brief van Judas, serie Kommentaar op
het Nieuwe Testament (Amsterdam: Van Bottenburg, 1929), p. 181. Y véase J. N. D. Kelly, A Commentary on the Epistles
el Espíritu de gloria reposa sobre los creyentes (4:14; comparar con 1:8). El cristiano ya comparte ahora la gloria de Jesús, aunque solamente en parte, para entonces recibirla en plenitud más tarde.
Pedro alerta a los lectores que esta gloria “se ha de manifestar”. El tiempo que nos separa de la reve- lación de la gloria de Dios es breve. Además, Pedro nota que esta revelación no consiste en un único acontecimiento, sino que es una acción continua. El despliegue de la gloria divina es un proceso ininte- rrumpido.
Consideraciones prácticas en 5:1
Cuando un atleta consistentemente marca puntaje en algún deporte, recibe la adulación de los espectadores. Se unge de gloria por ser el héroe del día. Pero si en el próximo encuentro no llega a desempeñarse según las espectativas de la multitud, su gloria desaparece como hojas verdes en la mañana de una fuerte helada. Espe- cialmente en el mundo de los deportes, la gloria de los jugadores es transitoria.
La apariencia física de una persona puede ser sorprendentemente hermosa en la juventud y en sus primeros años como adulto, pero cuando las arrugas comienzan a aparecer, se desvanece la gloria de la juventud. También los logros, cualquiera sea el campo en que se conquisten, frecuentemente otorgan a la persona gloria y honor. Pero estos también son momentáneos y pronto se olvidan. Por consiguiente es muy pertinente el proverbio lati- no: Sic transit gloria mundi (Así pasa la gloria del mundo).
La Escritura, sin embargo, revela una gloria que es celestial, divina y eterna. Las personas a quienes les fue permitido ver esta gloria la tuvieron sólo por un momento: los pastores de los campos de Belén vieron la gloria celestial cuando Jesús nació (Lc. 2:8–15); Pedro, Santiago y Juan estuvieron con Jesús en su transfiguración (Mt. 17:1–13); Pablo en su camino a Damasco fue enceguecido por el brillo celestial de la gloria de Jesús (Hch. 9:1–9); y Juan en Patmos vio a Jesús en todo su esplendor (Ap. 1:9–20).
En su epístola, Pedro enseña que la gloria celestial es duradera.336 Esto es lo que dice: compartimos la gloria
que Dios continuará revelando (5:1), recibiremos una corona de gloria inmarcesible (5:4), y hemos sido llamados a la gloria eterna de Dios en Cristo (5:10). La gloria celestial que compartimos con Cristo es eterna.
Palaras, frases y construcciones griegas en 5:1
ὁ συμπρεσβύτερος καὶ μάρτυς—un artículo determinado describe dos funciones del apóstol: presbítero y testigo. La preposición σύν (aquí traducida “como” ellos) es aplicable a ambos sustantivos.
[p 223] μελλούσης—este participio presente activo es un sustituto del tiempo futuro.
ἀποκαλύπτεσθαι—el infinitivo presente pasivo de ἀποκαλύπτω (yo revelo) denota una acción continua. El uso del pasivo de implica que Dios es el agente.
2. Servid 5:2–3 2. Cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, supervisándolo no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere; 3. y no dominando a los que están a su cuidado, sin ejercer señorío sobre quienes os han sido confiados, sino siendo modelos pa‐ ra el rebaño.
a. “Cuiden como pastores el rebaño de Dios”. Esta imágen es notable si tenemos en cuenta las pala- bras dichas por Jesús cuando devolvió a Pedro a su posición apostólica: “apacienta mis corderos”, “cui- da mis ovejas”, y “apacienta mis ovejas” (Jn. 21:15–17). Aquí tenemos una figura que Jesús usó muchas veces. El se aplicó a sí mismo al dicho Yo soy el buen pastor (Jn. 10:11, 14) y comparó a la iglesia con un
rebaño de ovejas. El tomó estas imágenes literarias del Antiguo Testamento (véase p. ej. Sal. 78:52; Is. 63:11; Jer. 31:10; Zac. 13:7). Así como Jesús es el “Jefe de los pastores” (v. 4), del mismo modo los ancia- nos deben ser pastores que trabajan bajo él y que cuidan al pueblo de Dios, llamado aquí “rebaño de Dios”. Aquí Pedro manda a los ancianos que sean pastores mientras sirven como supervisores. Deben alimentar al rebaño “con disciplina y doctrina”.337
El término rebaño aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento: Jesús lo usa para calmar a sus dis- cípulos (“No temáis, pequeño rebaño” [Lc. 12:32]); Pablo exhorta a los ancianos de Efeso: “mirad por vosotros y por todo el rebaño”, y a protegerlo de los lobos salvajes que “no perdonarán al rebaño” (Hch. 20:28–29); Pedro les dice a los ancianos: Cuiden como pastores del rebaño de Dios que está a su cargo” (v. 2) y “siendo modelos para el rebaño” (v. 3). El vocablo griego “rebaño” es un diminutivo, un término cariñoso, y significa “el precioso rebaño de Dios” que ha sido comprado con la sangre de Cris- to.
b. “Supervisándolo”. Los ancianos sirven cuando ejercen la supervisión del rebaño. Pedro les da al- gunas instrucciones acerca de cómo deben ejecutar su tarea. Tenemos el siguiente esquema, que ubica- mos en forma paralela para mostrar las directivas negativas y positivas:
[p 224]
no por obligación con afán de servir, ni por ambición de dinero como Dios quiere no dominando a los sino siendo modelos
que están a su cuidado para el rebaño
En primer lugar consideramos la declaración negativa no por obligación. En griego, la expresión ad- verbial que en el Nuevo Testamento aparece solamente aquí, significa “por coerción”338 o “por fuerza o
restricción”.339 La actitud deseada es semejante a la de una persona que entrega sus donaciones: “cada
persona dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad, porque el Señor ama al da- dor alegre” (2 Co. 9:7).
Desde el punto de vista positivo, un anciano debe servir voluntaria y espontáneamente para agradar a Dios (comparar con Filemón 14). Lo hace libremente, con el único propósito de cumplir con la volun- tad de Dios. Al hacerlo, demuestra su amor y su gratitud hacia Dios.
En segundo lugar, la prohibición ni por ambición de dinero es reveladora, ya que este es uno de los vi- cios que los ancianos deben evitar (1 Ti. 3:3, 8; Tit. 1:7, y véase 11).340 Durante su ministerio terrenal, Je-
sús instruyó a los discípulos al decirles: “El obrero es digno de su salario” (Lc. 10:7). Pablo amplía este pensamiento cuando escribe acerca del sostén material del predicador. El dice: “Así también ordenó a
337 John Albert Bengel, Gnomon of the New Testament, ed. Andrew R. Fausset, trad. al inglés William Fletcher, 7ª. ed. 5
tomos (Edimburgo: Clark, 1877), tomo 5, p. 80.
338 Bauer, p. 52. 339 Thayer, p. 36.
los que anuncian el evangelio que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14). Y en las epístolas pastorales Pablo indica que los ancianos recibían remuneración por sus tareas en la iglesia. “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17) En el versículo siguiente, Pablo cita el dicho de Jesús: digno es el obrero de su salario”, para demostrar que el término honor incluye el sostén financiero. Los ancianos, sin embargo, deben evitar todo deseo de enriquecerse. Si se dieran a este deseo, cometerían el pecado de avaricia, “que es idola- tría” (Col. 3:5). “Lo que se prohibe no es el deseo de una remuneración adecuada, sino una ambición sórdida de ganancia”.341
Pedro dice a los ancianos que no sean avaros, sino que deben tener “afán de servir”. Dice que deben estar llenos de entusiasmo en su tarea de servir al pueblo de Dios. Deben hallar su satisfacción en servir a Cristo, no en servir el Dinero.
[p 225] En tercer lugar, como pastores del rebaño, los ancianos reciben su autoridad directamente del Jefe de los pastores (v. 4) por medio del Espíritu Santo (Hch. 20:28). Sin embargo, no deben abusar de esta autoridad; de allí viene la advertencia: “no dominando a los que están a su cuidado”. Es decir, Jesús les ha dado el encargo de servir al pueblo de su rebaño.
Las palabras no dominando “hablan de un gobierno autocrático y despreciativo sobre el rebaño”.342 Si
bien Jesús delega autoridad en los líderes de la iglesia (véase 1 Ti. 5:17) ningún anciano debe abusar del poder que ha recibido. Cuando Pablo escribe a los cristianos de Corinto, él promueve su estabilidad espiritual. Les dice: “No que nos enseñoreamos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo, porque es por la fe que permanecéis firmes” (2 Co. 1:24, cf. también Ez. 34:4).
Los apóstoles Pedro y Pablo nunca usaron su oficio apostólico para ganancia personal. Se colocaron a la par de los miembros de la iglesia para fortalecer al débil, sanar al enfermo y vendar al herido.
Pedro nota que los ancianos deben servir al pueblo que ha sido confiado a su cuidado. En griego, Pedro dice literalmente: “no dominando las partes”. Las partes son “las diversas partes de la congrega- ción que han sido asignadas como ‘porciones’ a los presbíteros en forma individual”.343 Jesús, entonces,
confía diversas partes de su iglesia a los ancianos y los considera responsables ante Dios por el trabajo que cumplen (véase Heb. 13:17). Los ancianos sirven al pueblo de Dios no por sus capacidades natura- les de liderazgo ni porque Pedro los haya ordenado como presbíteros. Sirven porque Jesús el Jefe de los pastores los ha llamado a esta tarea.344
Los líderes de la iglesia deben “ser modelos del rebaño”. Pablo instruye a Timoteo que sea ejemplo de los creyentes en el hablar, en la vida, en el amor, en la fe y en la pureza (1 Ti. 4:12; y véase Tit. 2:7). Los ancianos deben instar a la gente a imitarlos en la verdadera obediencia al evangelio de Cristo. Además, cuando estos líderes proclaman la Palabra con fidelidad y viven en consonancia con ella, están realzando al nombre de Cristo y fortaleciendo asimismo su propia autoridad. En suma, para los ancia- nos las palabras y los hechos deben ser sinónimos (1 Co. 11:1; Fil. 3:17).
341 E.G. Selwyn, The First Epistle of St. Peter: The Greek Text with Introduction, Notes, and Essays (Londres: Macmillan,
1946), p. 230.
342 Kenneth S. Wuest, Peter 1, tomo 6 de Word Studies in the Greek New Testament, 16 tomos (Grand Rapids: Eerdmans,
1942), p. 125.
343 Bauer, p. 435. Véase también Thayer, p. 349.
344 Cf. Selwyn, The First Epistle of St. Peter, p. 231. Véase también Juan Calvino, Commentaries on the Catholic Epistles: The
[p 226] Consideraciones prácticas en 5:2–3
Casi sin pensarlo, la gente acostumbra tomar prestadas expresiones que no existen en su propio lenguaje. El resultado de esto es que con el pasar del tiempo las palabras toman diferentes matices de significado. Con fre- cuencia hasta el significado original de una palabra desaparece completamente.
Un ejemplo de esto es el término clero. Hoy en día lo aplicamos a los sacerdotes o pastores ordenados. Lo usamos coma contrapartida de los miembros no ordenados de la iglesia a quienes llamamos “laicos”. Nótese ahora el interesante desarrollo que tiene la historia de estos dos términos. La palabra clérigo proviene del griego
kleeros (v. 3), que en el original significa “parte”, o en este versículo, “una parcela de miembros de la iglesia”. En
el primitivo latín eclesiástico la expresión clerus significaba una congregación y señalaba un grupo de miembros no ordenados. Con el pasar de los años, sin embargo, el término latino clericus llegó a ser la designación para la persona ordenada; el resto de la gente fue llamado, “el laicado” (de la palabra griega laos o laikos, pueblo).
Cuando Pedro escribió los versículos 2 y 3 e instruyó a los ancianos a que sean pastores de la gente, les dijo que no ejercieran señorío sobre aquellos que habían sido confiados a su cuidado. Pero el término griego que él empleó para describir a quienes habían sido confiados a los ancianos ahora funciona como rótulo para los cléri- gos.
Palabras frases y construcciones griegas en 5:2–3
Versículo 2
ποιμάνατε—el imperativo aoristo activo del verbo ποιμαίνω (cuido un rebaño) es un aoristo constativo sin referencia a un período determinado de tiempo.345
ἐπισκοποῦντες—el participio presente activo que se traduce “supervisándolo” no aparece en algunos impor- tantes manuscritos griegos. Muchos traductores adoptan la lectura de estos testigos y omiten el participio. En base a la evidencia interna de la epístola misma (p. ej., la preferencia de Pedro por el uso de participios), otros traductores incorporan las palabras sirviendo como supervisores (o su equivalente) en el texto.346
Versículo 3
κατακυριεύοντες—nótese el compuesto de este participio presente activo; es intensivo. τοῦ ποιμνίου—genitivo objetivo: “ejemplos para el rebaño.”
[p 227] 3. Recibid
5:4
4. Así cuando aparezca el Jefe de los pastores, ustedes recibirán la corona de gloria que nunca se