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Chapter 9 Time Synchronization Interval Attack in Smart Grid: Impact and Detection

9.2 TSIA Model

En un mercado de crédito perfecto hay una única tasa de interés y todo el mundo puede tomar o extender préstamos tanto como quiera a esa tasa. El que los individuos puedan tomar en préstamo tanto como quie-

ran a la tasa corriente explica la presunta separación entre riqueza o estatus de los inversionistas y el monto que ellos invierten. El que ellos sean ricos o pobres, que tengan buenas conexiones o sean gente común, de todas maneras un dólar más de inversión les será rentable solamente si el retorno que obtienen del mismo es superior a la tasa de interés. Si la tasa de interés es más alta saldrían mejor librados dando ese dinero en préstamo si el mismo fuera suyo, o tomando menos en préstamo si fuera de otra persona. Así, dos personas con la misma tasa de retorno de la inversión, terminarían invirtiendo el mismo monto.4

¿Qué tan cerca están los mercados reales de este mercado ideal? Chambhar es una ciudadela comercial en Sindh (Pakistán), sobre la ri- vera oriental del Indo. En 1980-81 los agricultores del área aledaña a Chambhar obtuvieron casi todo su crédito de unos 60 prestamistas pro- fesionales. Con base en datos detallados de 14 de estos prestamistas y 60 de sus clientes, Aleem (1990) calculó en 78,5% la tasa de interés promedio cobrada sobre los préstamos. Pero si estos agricultores que- rían prestar su dinero, el sistema bancario apenas les pagaba alrededor del 10%. Sin embargo, es posible que ellos pudieran no haber invertido en los bancos. Una medida alternativa de la tasa de depósito que es relevante para estos agricultores, es el costo de oportunidad del capital para los prestamistas, el 32,5%. En cualquier caso, esto sugiere una brecha de por lo menos 45 puntos porcentuales entre las tasas para los prestatarios y para los prestamistas.

La tasa para tomar dinero en préstamo también varió muchísimo entre los prestatarios. La desviación estándar de la tasa de interés fue de 38,1%, por contraposición a una tasa promedio del 78,5% sobre los préstamos. En otras palabras, una tasa de interés del 2% y una del 150% están ambas dentro de 2 desviaciones estándar de la media. Una posibi- lidad es que estas diferencias en las tasas de interés reflejen diferencias en la tasa de incumplimiento: quizá la amortización esperada fuera la misma para todos los prestatarios, porque los que pagaban tasas más altas tenían más probabilidades de incumplir. También la amortización esperada pudo haber sido igual a la tasa de interés corriente pagada a los depositantes, si la tasa por mora fue suficientemente alta. Pero el incumplimiento fue raro: para los prestamistas individuales, la mediana de incumplimiento osciló entre el 1,5 y el 2%, con un máximo del 10%. El mismo patrón –tasas altas y variables sobre préstamos, tasas mu- cho más bajas sobre depósitos y bajas tasas de incumplimiento– se pre- senta en el “Informe resumido sobre los mercados de crédito informales en India”.5 Este informe resume los resultados de estudios de caso co-

misionados por el Banco Asiático de Desarrollo y llevados a cabo bajo la dirección del Instituto Nacional de Finanzas y Política Pública.

Para el sector urbano, los datos se basan en varios estudios de caso de clases específicas de prestamistas informales. En cuanto a la clase gene- ral de intermediarios financieros no bancarios denominados corporacio- nes financieras, la tasa máxima de depósito para préstamos de menos de

un año es del 12%. Estas corporaciones ofrecen anticipos por un año o menos a tasas que varían del 48% anual a la verdaderamente astronómica del 5% diario. Las tasas sobre préstamos de más de un año variaron entre el 24% y el 48%. Una vez más, el incumplimiento es sólo una pequeña parte de la historia: los costos de incumplimiento explican ape- nas un 4% del costo total en intereses. Para compañías de ventas a cré- dito en Delhi, la tasa de depósito era del 14% y la del préstamo era como mínimo del 28% y podría ascender hasta el 41%. Los costos de incumplimiento eran del 3% del total de los costos en intereses.

En cuanto al sector rural, las tasas de interés son altas pero también variables (gráfico 5.1). Este descubrimiento se basa en encuestas en 6 poblaciones rurales de Kerala y Tamil Nadu, llevadas a cabo por el Cen- tro de Estudios sobre Desarrollo, Trivandrum. Los ricos (que tienen 100.000 rupias o más en activos) obtienen la mayor parte del crédito (cerca del 60%) y pagan una tasa relativamente baja (33%), en tanto que aquellos cuyos activos están entre las 20.000 y 30.000 rupias pagan tasas del 104% y captan apenas el 8% del crédito. La tasa de interés promedio que cobran los prestamistas profesionales (quienes proveen el 45,6% del crédito) es aproximadamente del 52%.

Aunque no se reporta la tasa promedio de depósito, la máxima obte- nida de todos los estudios de caso es del 24%, y en cuatro de esos casos no pasa del 14%. En la categoría de prestamistas profesionales, alrede- dor de la mitad de los préstamos estaban al 60% o más, pero otro 40%, más o menos, tenía tasas inferiores al 36%. Las tasas por mora eran más altas que en el sector urbano, pero de todas maneras no explican más que el 23% de los costos en intereses.

El hecho de que el acceso a crédito dependa del estatus social tam- bién se revela en unos estudios de Fafchamps’ (2000) sobre el crédito comercial informal en Kenia y Zimbabue. Éste reporta una tasa de inte- rés mensual apenas por encima del 2,5% (correspondiente a una tasa anual del 34%), pero también observa que la tasa para el grupo comer- cial dominante (hindúes en Kenia, y blancos en Zimbabue) es del 2,5% mensual, en tanto que los negros pagan el 5% mensual en ambos paí- ses.6 El capítulo 9 ofrece también evidencias de que en muchos países

los poseedores de información privilegiada efectivamente cabildean para limitar el acceso a las instituciones financieras y que los préstamos están

parcializados en favor de los ricos, lo que es congruente con las eviden- cias del gráfico 5.1.

Ninguno de estos hechos resulta sorprendente. En los países en de- sarrollo suele ser difícil el cumplimiento forzoso de los contratos, y no es fácil conseguir tribunales que castiguen a prestatarios recalcitrantes.7

Como resultado, los prestamistas a menudo gastan una cantidad para asegurar la cancelación de sus préstamos: es plausible que éstos sean los recursos que interponen una cuña entre la tasa para los prestatarios y la tasa para los prestamistas. De hecho, Aleem (1990) muestra que los recursos que gastan los prestamistas para controlar a los prestatarios explican la brecha de cerca de 50 puntos porcentuales entre las tasas para prestamistas y para prestatarios que verifican sus datos. Es fácil imaginar que los prestatarios más fáciles de controlar disfruten de tasas más cómodas, lo que explicaría por qué las tasas de los prestamistas varían tanto.

Estas imperfecciones en los mercados de crédito tienen implicaciones inmediatas para la relación entre riqueza e inversión. En primer lugar, siendo la tasa de interés sobre depósitos mucho más baja que la tasa de interés sobre préstamos, el costo de oportunidad sobre capital para los que solamente quieren invertir su propio dinero es mucho más bajo que el costo de oportunidad para los que tienen que tomar dinero en présta- mo. Esto significa que los acaudalados terminarán invirtiendo mucho más que los indigentes, aun cuando los retornos de sus inversiones sean exactamente los mismos. En segundo lugar, las menores tasas de interés que se les cobran a los ricos refuerzan esta conclusión, porque así los ricos enfrentan menores costos de oportunidad cuando recurren tam- bién a préstamos. En tercer lugar, en algunos casos los que no están en capacidad de ofrecer garantías no tendrán ningún acceso a crédito, a ninguna tasa de interés.

Sería de esperar, entonces, que los pobres invirtieran muy poco, na- turalmente en relación con los ricos, pero también en relación con lo que invertirían si los mercados funcionaran debidamente. El capital li- berado debido a su baja inversión es absorbido por los no pobres, quie- nes efectivamente pueden terminar invirtiendo en exceso en relación con lo que invertirían en mercados perfectos. La razón es esta: debido a que los pobres no pueden obtener préstamos, los que no son pobres no

Fuente: Dasgupta, Nayar y asociados, 1989.

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Desigualdad e inversión

pueden prestar tanto como quisieran (es por eso que en los países en desarrollo las tasas sobre depósitos suelen ser muy bajas). Y debido a que los que no son pobres no pueden extender préstamos, para ellos tiene sentido continuar invirtiendo en sus propias firmas, aun cuando los retornos sean bajos.

Debido a que los pobres invierten muy poco, y también a que los costos de oportunidad del capital para los no pobres resultan entonces más bajos que si no fuera así, también cambia la composición de los inversionistas. En particular, firmas que no serían viables si los merca- dos funcionaran perfectamente (por ejemplo, debido a que la tasa de interés sería demasiado alta), pueden sobrevivir e incluso expandirse gracias a que los mercados son como son. En otras palabras, terminan invirtiendo las firmas equivocadas.