ocurre no solamente entre especies reconocidas, sino también entre poblaciones e individuos (Arnold y Ovenden 2002) (Fig. 10). Sabiendo ésto, entender el camino de la historia evolutiva a partir del efecto de adaptaciones locales o de la plasticidad fenotípica (o encontrando un fenotipo cohesivo) parece muy complicado. La distinción entre los morfotipos de Podarcis no puede ser concedida ni tampoco necesariamente atribuida a la evolución de la separación. Madrid (Central España) está entre dos áreas de distribución descritas por Pinho et al. (2006), donde se encuentra por lo menos dos de los morfotipos (1 y 2). Se consideraría que Madrid o el centro de España es una zona de contacto de varias formas de Podarcis y en especial de Ph. En efecto, en esta zona de contacto se localizo en el campo más de dos tipos del complejo de especies de Podarcis hispanica; se observaron varias poblaciones que viven en distintos hábitats con diferencias a nivel morfológico, de coloración o de señales químicas (Fig. 12).
Poblaciones estudiadas
Durante el desarrollo de la tesis, se ha capturado machos y hembras de Podarcis hispanica en varias localidades del área de Madrid (Fig. 14). Tres de estos sitios se encuentran en la zona montañosa del centro de la península (Fuenfría, Golondrina y Pedrezuela) y otros dos se sitúan en la parte más baja, en el Sur de la comunidad (Belmonte del Tajo y Aranjuez). Estas poblaciones fueron elegidas porque muestran características distintas a primera vista con respecto a la morfología y coloración.
En el norte, hemos capturado lagartijas de una población que ocupa un hábitat con rocas y paredes de granito al borde de un bosque de pinos de la reserva natural del Valle de la Fuenfría (40° 47’ N, 4° 03’ W; 1750 m altitud). Además, capturamos individuos de unas poblaciones que se encuentran en rocas dentro de un bosque de robles de un monte llamado “La Golondrina”. Debajo de este monte está el pueblo de Cercedilla (40° 44’ N, 4° 02’ W;
Fig. 14: Localización de las poblaciones estudiadas de
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1250 m altitud), como a unos 10 Km. La tercera población del norte se localiza en viejos muros que separan parcelas de cultivo o casas viejas en ruinas en el pueblo de Pedrezuela (40° 44' N, 3° 36' W; 800 m altitud).
En el sur, hemos capturado individuos cerca de construcciones humanas, como en un jardín público en el pueblo de Belmonte del Tajo (40° 8' N, 3° 20' W; 735 m altitud) y en rocas de caliza y yeso en zonas sin vegetación arbórea, cerca de campos de cultivos de olivos alrededor de Aranjuez (40° 2’ N, 3° 37’ W; 494 m altitud).
Para la última parte de este trabajo hemos estudiado también las lagartijas de las Islas Columbretes Podarcis atrata, cerca de la costa valenciana (39º 55' N, 0º 40' E; 65m altitud), Esta lagartija endémica forma parte del complejo de especies de Podarcis hispanica pero se distingue de P. hispanica continental a nivel genético (Castilla 1998a,b).
En esta tesis se propone estudiar y conocer si existe reconocimiento intraespecífico a nivel químico entre las poblaciones consideradas de Podarcis hispanica, y, si existen, cuáles son los mecanismos de aislamiento reproductivo que podrían dar lugar a un proceso de especiación dentro de este complejo de especies en un área de contacto: la zona de Madrid.
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PROCEDIMIENTO
- Parte 1 - Morfología y señales químicas de las lagartijas
En un primer paso, se estudiaron las diferentes poblaciones a nivel morfológico y químico (Capítulo 1). Pesamos a los individuos, y medimos el tamaño corporal y la condición corporal, además del tamaño de la cabeza (largo, ancho y alto). La condición corporal se utilizó como un índice de las reservas de grasa y una estimación de la condición física o estado nutricional de los individuos (Bonnet y Naulleau 1994). Finalmente, anotamos el número de poros femorales de cada pata posterior de cada individuo y contamos el número de los pequeños pero distintivos ocelos azules laterales. En general estas manchas se encuentran en la parte lateral de los machos y son muy vistosas. Los puntos azules (ocelos) tendrían un papel en el reconocimiento entre sexos y en las relaciones entre machos (López et al. 2004). Así que medir estos dos caracteres (poros y ocelos) nos daría una idea del desarrollo de las señales visuales y químicas de los individuos de P. hispanica en diferentes poblaciones.
Después, extrajimos las secreciones de las glándulas femorales de los machos, presionando alrededor de los poros femorales, que fueron inmediatamente guardadas en viales de cristal con tapas de teflón. Los viales se conservaron a -20°C hasta su análisis. Las secreciones fueron mezcladas con 250 µl de n-hexano y analizadas con un cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas (Finnigan-ThermoQuest Trace 2000 GC-MS) (Capítulo 1).
Con estos datos de morfología y química, intentamos ver si los individuos de diferentes poblaciones muestran variaciones en morfología o en la composición y proporción de compuestos químicos en las secreciones femorales de los machos, según su localización geográfica o hábitat (Capítulo 1).
- Parte 2 - Comunicación química y comportamiento interpoblacional
En un segundo paso, estudiamos el comportamiento pre-reproductivo y copulatorio de las lagartijas de varias poblaciones de P. hispanica y su reconocimiento interpoblacional a base de señales químicas (Capítulos 2 y 3). Para eso diseñamos experimentos de reconocimiento
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quimiosensorial basados en las tasas de protusiones linguales frente a diferentes olores, realizamos pruebas de elección de olores por parte de las hembras y finalmente hicimos cruces reproductivos inter e intrapoblacionales.
a. Reconocimiento químico
Se ha demostrado que las lagartijas reaccionan frente a una variedad de estímulos químicos, aumentando o variando su número de protusiones linguales (Cooper y Burghardt 1990). La tasa de protusiones linguales (“tongue-flicks”; TFs) se utiliza como un índice cuantitativo para demostrar la detección de señales químicas (Cooper y Pérez-Mellado 2002).
Para examinar las diferentes respuestas o detección por parte de los machos y hembras, les presentamos olores procedentes de varios individuos de diferentes poblaciones y sexos. Comparamos el número de protusiones linguales según el tipo de olor presentado como estímulo impregnado en un bastoncillo de algodón (Cooper y Burghardt 1990). Probamos olores de las secreciones femorales de los machos y de la parte cloacal de las hembras, pues estas áreas son frecuentemente investigadas mediante protusiones linguales durante la reproducción o en los encuentros sociales (López y Martín 2001a,b, 2002a; López et al. 2002).
También los individuos fueron confrontados con compuestos químicos (estándares comerciales) que se encuentran de forma natural en las secreciones femorales, como algunos esteroides o alcoholes (Capítulos 4 y 5), para ver cómo reaccionan, si muestran un interés y si estos comportamientos difieren según las poblaciones o sexos estudiados.
b. Preferencia de olores por parte de las hembras
Las hembras se sometieron a pruebas en las que se les ofrecían sustratos marcados con olores de machos, de su misma población o de otra, en un mismo terrario (Capítulos 2 y 3). Si las hembras se situaban en un lado con un olor determinado se consideraba que habían elegido temporalmente estar en ese lado con este olor (Martín y López 2000, 2006c; Olsson et al. 2003). Para eso, contamos el número de veces que cada hembra fue observada en el lado de cada olor y analizamos las diferencias de respuesta según los estímulos y según las poblaciones estudiadas. También se analizó la elección o preferencia de olores de otra forma.