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agresión, como las del tipo de acoso sexual callejero, una de las primeras reacciones de las mujeres es buscar a su alrededor algún tipo de apoyo no sólo de las autoridades, sino también de algún testigo de los hechos, que les brinde empatía, certidumbre o confianza, encontrando, muchas veces una serie de conductas que alimentan su temor y les agreden nuevamente, como se puede observar en la siguiente gráfica.

Fuente: Elaboración propia en base a los cien testimonios analizados para la investigación.

De esta manera, tanto la re victimización como la indiferencia, y en menor medida el apoyo, constituyen las principales respuestas sociales de quienes presencian algún tipo acoso sexual contra las mujeres en la ciudad. Sin embargo, estas actitudes deben tomarse con reserva en tanto que pueden estar influenciadas por el propio temor social del que se encuentra impregnado el espacio público de la ciudad, así como por experiencias anteriores de los testigos, en las que resaltan, entre otras cosas, algún intento de intervención frustrado por la propia víctima.

En relación a la indiferencia y la re victimización, la aclaración anterior no exime el hecho de que su expresión en algunas ocasiones vaya acompañada por el desconocimiento de la magnitud de la violencia cotidiana vivida por las mujeres en la ciudad y por el alto grado de tolerancia social que existe hacia estas conductas,

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Apoyo Indiferencia Revictimizacion SD

Gráfica 4: Respuestas sociales ante el acoso sexual callejero.

cuestiones que influyen en la invisibilización o justificación de dichas conductas, entre otras cosas por:

Que la mayoría de prácticas vinculadas con el acoso sexual callejero, no son consideradas como plausibles de ser sancionadas. Por lo cual se aceptan o ignoran socialmente al asumirse como cuestiones “naturales”. Porque se relativiza o minimiza el daño y las consecuencias de estas

agresiones para las mujeres “bueno al menos no la violó”, de esta manera el temor que generan se vuelve imperceptible al no reconocerse como una consecuencia relevante.

Porque se consideran como experiencias individuales efectuadas por personas “enfermas”, ocultando que se trata de un comportamiento individual y cultural, por lo tanto se asumen como algo excepcional, ocasional y tolerable y por lo mismo se termina ocultando el problema mediante el silencio.

Porque se culpabiliza a las mujeres por la agresión, duplicando la dosis de violencia ejercida y pretendiendo disminuir su autoestima

Estas cuestiones se ponen de manifiesto en casos como los que se presentan a continuación, y de los cuales seguramente hay muchos más:

Recuerdo cuando iba saliendo de un establecimiento ya de noche, a eso de las 9:00 pm con rumbo a Gabriel Mancera y Félix Cuevas para ir a ver a un amigo el cual tenía mucho tiempo que no veía y habíamos quedado en encontrarnos ese día entre 9:30 pm y 10:00 pm. Mientras caminaba para ingresar al metro más cercano, un hombre se acercó a mí y empezó a decirme palabras obscenas y hacer proposiciones que ni al caso en ese momento, entre su repertorio me decía: “mamacita, te quiero lamer toda la pucha”, “haré que te tragues mi verga completa” y “déjame meterte el dedo” y cosas por el estilo. TODOS veían la escena y absolutamente NADIE me ayudó, ni siquiera para espantarlo. Obviamente llegué con cara de susto al metro y de la angustia que sentía me puse a llorar y mientras lo hacía la misma gente que se encontraba presenciando el conflicto me miraba como si yo tuviese la culpa, sólo por llevar falda y hasta un estúpido me grito “pinche vieja puta, por eso luego las violan”.

Como se puede observar en los relatos antes presentados, pareciera que en el caso de las reacciones sociales asociadas con la re victimización e indiferencia, éstas adquieren especial relevancia y generan un impacto emocional particular en las mujeres agredidas cuando provienen de otras mujeres, pues además del temor provocado por la agresión reciente, se infunde una sensación de coraje ante lo que se considera como una expresión de deslealtad de género.

Hoy por la mañana salí a una entrevista de trabajo, estaba emocionada porque es una gran oportunidad para mí. Al llegar cerca del lugar (ya que no conocía bien la zona), me acerqué a preguntar en una tienda, la calle que buscaba, al salir de la tienda me topé con dos tipos, se detuvieron frente a mí y yo dije…. “con permiso…”, uno de ellos me dijo, que él podía llevarme a la calle que buscaba y que había cerca un hotel, por si “gustaba ir…”, me enfurecí, me di la vuelta y le dije…que repitiera lo que había dicho, me miró y soltó la carcajada diciendo, aparte de puta, sorda… se me revolvió el estómago, y le di una patada en los bajos, cayó de rodillas y la señora de la tienda, quien acababa de darme indicación, salió gritando, ´pero qué hiciste????, se visten como golfas y luego no quieren que les digan cosas…. Me di la vuelta y caminé muy rápido, llegué a la entrevista, pero sólo pude ir al baño y me puse a llorar, no por lo que él me dijo, si no por la reacción de la señora…hay que buscar la forma de cambiar las cosas, de cambiar los pensamientos, nosotras mismas nos atacamos, entre nosotras nos agredimos y eso nos hace débiles ante las personas que nos acosan y agreden…

Capítulo 4. MUJERES HABITANDO LA CIUDAD, CON MIEDO PERO SIN

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