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3. Chapter Three: research methodology

3.9 Validity and reliability

3argas Llosa

)é muy bien (dice Mario %argas Llosa( todo lo que hay detrás de la prostitución! en términos sociales! y no la defiendo! salvo para quienes la e/ercen por libre elección! lo que no era! sin duda! el caso de la 3ies +orados ni de las otras polillas del /irón #uatica! empu/adas allí por el hambre! la ignorancia! la falta de traba/o y las malas artes de los cafiches que las eplotaban. 3ero ir al /irón #uatica o! más tarde! a los burdeles de Lima! es algo que no me dio mala conciencia! tal ve0 porque el pagar a las polillas de alguna manera me proporcionaba una suerte de coartada moral! disfra0aba la ceremonia con la máscara de un aséptico contrato que! al cumplirse por ambas partes! liberaba a éstas de responsabilidad ética. B creo que sería desleal para con mi memoria y mi adolescencia no reconocer! también! que en esos a6os en que fui

de/ando de ser ni6o! mu/eres como la 3ies +orados me ense6aron los placeres del cuerpo y los sentidos! a no recha0ar el seo como algo inmundo y denigrante! sino a vivirlo como una fuente de vida y de goce y me hicieron dar los primeros pasos por el misterioso laberinto del deseo.2

&il%a 1uesta

&il%a 1uesta

Ma "il!a 0uesta, autor de una no!ela 1ue es sin duda la me-or de la burdelística=WD, noticia en ella del proyecto en cuya !irtud el /otel "ementerio se

trans$ormaría )en el burdel de más nombradla de cuantos funcionaban en muchos países a la redonda2.

)La asistenta socia l que se ocupó de mi orfandad (escribe ilva( se esmeraba en decir que do6a Zasílica había sido mi madre sustituta. *n realidad! se llamaba 5ebeca' pero le sentaba me/or el sobrenombre! Zasílica! tanto por su corpulencia! como por los innumerables fieles que fue conquistando durante los a6os de servicios prestados en el burdel más famoso de la ciudad: el

#otel ementerio.

)La primera ve0 que la acompa6é a su centro de traba/o! ayudándola a cargar un bulto de ropa limpia! do6a Zasílica insinuó que a mi edad ya debía estar ganándome la vida. $omo asentí! me di/o que esa misma noche pediría a su patrón para que me tomara como ayudante de uno de los encargados de la limpie0a del hotel.

)(,Gué más quiere s (comentó do6a Zasílica! al volver(! a la primera de bastos encuentras traba/o. $ómo quisieran otros tener tu suerte.-

)(,$onforme- (fue lo 1nico que atiné a decir! esfor0ándome por mostrarle! en ve0 de repulsa! un fingido consentimiento.

)$onvertido en una especie de ba/a policía del seo! le di duro y pare/o durante seis a6os. )*ntre tanto! quedé huérfano nuevamente' murió mi madre sustituta Do 5ebeca *ncarnación Lópe0 de la %ega! como la nombró! completita! el sacerdote que en su entierro re0ó un sentidísimo responso;. *se mismo día conocí un cementerio de verdad. Me impresionó como si se tratara de un hotel sui g2neris. 3or otra parte! los ahorros de do6a Zasílica me permitieron reiniciar los estudios que de/é truncos al escaparme del orfanato. 5eali0ados con una pertinacia que de/aba boquiabiertos a tirios y troyanos! dichos estudios no concluyeron sino en la *scuela de 3eriodismo de la Hniversidad de an Marcos.

)3aralelamente! en el #otel ementerio fueron ascendiéndome de encargado de la limpie0a a portero' luego! a ascensorista' después! a ca/ero. $uando todos pensaban que me estancaría en ese puesto! me desvelé hasta ocupar la /efatura del +epartamento de 5elaciones 31blicas.

)3or 1ltimo! una sólida situación económica! labrada a costa de sacrificios! me brindó la oportunidad de de/ar el #otel ementerio y fundar un periódico. in embargo! fueron tan profundas las raíces echadas en él! que! antes de decidir nada al respecto! preferí proponer a don Eacinto 5amos! mi /efe! un proyecto que me rondaba desde la época de la universidad:

transformar al #otel ementerio en el burdel de más nombradla de cuantos funcionaban en muchos países a la redonda.

)Hna noche de cordialísima borrachera en el Caf2 4egro ! luego de unos tanteos y otros regateos! don Eacinto allanó el camino para que yo continuara traba/ando a satisfacción en su hotel. ellamos el pacto /urando por la memoria de do6a Zasílica que no ce/aríamos en luchar hasta ver cumplido nuestro proyecto.

)7penas evaporados los humos del facilismo etílico! enfrenté lo más arduo de la responsabilidad asumida por mí de la noche a la ma6ana. e trataba de encontrar un gerente a la medida del burdel con el que yo y mi socio comen0amos a so6ar las veinticuatro horas del día.2

&ánche

&ánche

El ilustre polígra$o Luis )lberto "ánche, sabedor y memorioso, re$iere con en-undia, en suTestimonio 3ersonal, lo 1ue era la ramería en la Lima de su tiempo.

)Los clubes no ofrecían alicientes para la /uventud. *l $ountry $lub se inauguró sólo en ?O=. *l $lub de Tennis de la *posición era muy celoso y circunscrito. 9o teníamos otro camino que buscar nuestros propios medios de alegrarnos: ellos fueron la cantina! el prostíbulo y el cine. +icho así! con sequedad! resulta brutal. +istingamos: la cantina y el prostíbulo de entonces tenían características mundanas que a menudo y en cierta medida los confundían con las tertulias y las ,boites-.

)*n las cantinas nadie usaba la barra a la hora de beber! salvo los borrachos profesionales. +os amigos se sentaban a una mesa! pedían un par de cachos! y mientras se /ugaba largamente para saber quién pagaría la copa! se conversaba de todo. @gual ocurría con la m1sica y el baile en

el burdel. *ran muchos los que iban sólo a eso y prescindían de la ofrenda a %enus! para lo que tenían altar casero! fuese propio o de prestado! pero de todos modos en lugar aparte.

)Los lime6os de ?4?FV! repito! teníamos que acudir a los templetes mercenarios a falta de otros lugares de sola0. 9o los habríamos sabido usar sin ese condimento. $uando hacia

?O> ó O? se abrió ,*l 3avilion 70ul-! especie de ,bo`te- con copetineras de alternativa Do sea de bar y cama;! no era posible bailar allí sin el riesgo de un altercado alcohólico4amoroso! con su consiguiente secuela de botella0os! silleta0os y policías. *n cambio! en los prostíbulos se disfrutaba de una bien ganada pa0. Las ,madrotas- y sus rufianes se encargaban de administrar sosiego! /usticia y regoci/o. *istían leyendas estimulantes: las de ara Mora! La Mamita! *mily "o! Mercedes Medrano! La Zoca de $hapa. $ada una tenía su respectiva casa amplia! de varios salones! y sus correspondientes y numerosas pupilas. )Bo contaba dieciséis a6os cuando vislumbré por primera ve0 uno de esos paganos templos del amor a tarifa. e hallaba en la calle de Tipuani! en unos altos. *l salón lucía empapelado de ro/o. Los muebles estaban tapi0ados también de colorado. 7lgunas de las ni6as vestían! desde luego! de ro/o. La due6a! una gringa! *mily "o! tenía el pelo a0afranado. onaba el piano! atacando las notas del fo trot de moda: ,miles-! ,Jhispering-! ,#industan-! y Pa bailar se ha dichoQ

)%eníamos de comer en el Ioológico. Mis amigos! el ,$hino- 7lfonso de Madalengoitia! 3epe 9avarro! mayores que yo! sacaron a bailar a dos chicas. Me sentí mal. 9o pensé en el casto Eosé! pero estuve a punto de imitarlo. Za/é las escaleras a escape. Me sacudieron el asco! el miedo

y la sorpresa. +espués! ya no. $umpliendo el sagrado rito de todo /oven lime6o! rendí tributo a aquellos templos mercenarios.

)La diversión result aba sana aunque algo cara. Las mu/eres tomaban simpat ía a los más tiernos! pero se apegaban a los más gastadores. $ada una lucía su apodo. Lima no perdonaba a las pecadoras' las signaba con caricaturescos motes: La 3antruca! La 3escado con Zigote! La 7guantarrifles! La Mo/ón de Aso! La 3latanito! La "ray $abe0ón! La 3erilla de $atre! Las

#ermanas $atafalco! La Lombri0 $hina! La %einte 76os después! La 3ata de Buca. 7 las francesas se les daba también remoquetes: La "lorete! La $amión! La 8igolette. *ra un desfile de

motes que evocaban trasgos y caprichos de un 8oya plural con maldad aunque sin ingenio. )Las chicas bailaban apretándose mucho! contoneando las caderas en rítmico e/ercicio erótico. Los m1sicos seguían el conocido compás. 7hí actuaba la flor y nata de los tocadores

criollos. Montes y Manrique! el ,$hino- 8amarra! el cholo %illalobos! más tarde "elipe 3inglo! todos pasaron por las horcas caudinas de ,tocadores- de prostíbulo.

)3or lo general! la orquesta se formaba de un piano! una o dos guitarras y una bandurria! más el canto. +e ve0 en cuando las pare/as se acercaban a la barra o mostrador. *llas pedían un oporto! que no era sino agua con chancaca y canela! para no emborracharse' a ellos ,les cargaban- bebidas intoicantes. +e repente desaparecía una pare/a. $uando volvía! estallaban bromas de color subido. *llas! fingiendo s1bito arrebato! abra0aban a sus galanes de media hora y desafiaban a los ,envidiosos-. *llos se de/aban hacer medio avergon0ados. *l hecho es que así se mataba la noche! la interminable noche de una aldea pugnando por convertirse en ciudad.

)*n ?OR ó O! el italiano $ristini a6adió a su confitería de la calle de Zo0a! un espectáculo con ,%ariedades- . Las noches se hicieron menos largas. Hno de los me/ores n1meros donde $ristini! era el de ,Miss *llis-! una /amona! rubianca! de carnes fofas! pero en/albegadas! que cantaba con vo0 ronca! mirando a los m1sicos! uno de ellos muy /oven: ,Bo quiero una mu/er desnuda! desnuda quiero una mu/er.- *l p1blico aplaudía y pedía bis. +espués pasaban un sombrero. Los aplausos eran más numerosos que las monedas.

)7 todos esos ,eventos-! como se dice en la /erga deportiva de hoy! íbamos en pandilla. @nclusive los deportistas rompíamos nuestro entrenamiento con visitas a aquellos ,cabarets- con cama y lo demás. Muchas veces! después de una sudorosa sesión de esgrima en la ala $avallero! comíamos en el restaurante ,%ene0ia- y acudíamos a tomar la 1ltima copa en una de las ,casas- de la calle de 3atos! el #uevo o La alud.

)Acurría que! además! en pos de debates literarios y! vista la orfandad de mu/eres letradas! llamábamos a la puerta de Lily Márque0! una brasile6a sabihonda y realmente bonita! un tanto sofisticada! en cuya casa de Guilca se encontraban los 1ltimos poemas de $endrars! los inolvidables de Machado de 7ssis y Alave Zilac! y los primeros de Manuel Zandeira.

)Atra mu/er! llamada profesionalmente Lily! nacida en Marsella! rompía su modorra matinal para conseguir! donde 5osay! los 1ltimos libros de los vanguardistas y surrealistas de la primera hora: 7pollinaire! Zreton! $endrars! oupault! 5adiguet! $octeau. 9adie habría

supuesto que un grupo de /óvenes entrara de noche en una de esas casas! para sólo beber unos tragos de menta! cognac o de absintio! y discutir el 1ltimo libro de 3arís. 9aturalmente! con frecuencia los debates tuvieron desenlaces más gratos. 9o había escapatoria.

)Los toreros! los conferenciantes! los políticos! los poetas! los pintores! los boeadores! los militares! los civiles! acostumbraban encontrarse en aquellos mentideros de indiscutible mala fama. Hna noche! @gnacio ánche0 Me/ías asaltó un prostíbulo tratando de demostrar su hombría

y persiguiendo al /oven ,camote- de una hetaira tuneci na! larga! flaca y ya dos veces madre. Hn edecán del 3residente Leguía ostentaba el ,record- de escándalos burdeleros. Hn conocido político antileguiísta solía interesarse en la llegada de ,costureras- de "rancia! por el gusto de practicar su francés y saborear la ilusión de ser amado! aunque con paga y a destiempo.

)$omo todos viví a plenitud ese ambiente! con una desventa/a: que como ya e/ercía el magisterio escolar! debía estar en mi aula a las ocho de la ma6ana! fresco y optimista! para no alarmar a mis tudescos patrones. 3orque desde los veinte a6os había yo empe0ado la carrera docente.2

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#on Federico More, uno de los periodistas más notables 1ue ha habido en el Per, pluma brillante e incisi!a, hombre culto, de !erbo $ácil y elegante, abordó cierta !e, con esa $ran1uea tan suya, el tema de la prostitución. 8 por ser, como era, tan sonado el asunto, pidió a sus lectores 1ue le permitieran hacer lo 1ue no solía, hablar en primera persona. Idea $eli, ciertamente, por1ue así, en primera persona, con$esándose, mani$estando con !erdad sus hechos, ideas y sentimientos, logró plasmar una aut5ntica piea de antología, a la 1ue puso por título '3amos a tratar acerca del o$icio más antiguo del mundo(: y entre otras cosas epresaba las 1ue a continuación transcribo.

)*l amor de la prostituta es el más bello! el más puro! el más comprometedor de todos K K] .

erá tal ve0 porque me he pasado la vida en las casas de ellas! en las encantadoras ,casas cerradas- que dicen los franceses. erá que a ellas les debo los me/ores recuerdos de mi /uventud. ólo ya pasados los cuarenta a6os he conocido el encanto de la mu/er honrada sin ferocidad. 3orque debo confesar que a las mu/eres honradas les tiemblo. 8eneralmente lo son porque no hay quien les proponga pecar. 5ara ve0 son bellas o graciosas. B siempre se ocupan en martiri0ar con celos al hombre que tiene la desdicha de caer en sus manos. *s como para decirles: 0Nscate un a"ante y d2a"e en #a8 2.

)Mi sue6o dorado fue siempre ser rufián. 3ero los sue6os dorados /amás se reali0an. B he aquí que hasta mi 1ltimo centavo (los lindos centavos de mi /uventud( se han quedado en las manos de mis adorables amigas! bellas como el pecado! irresistibles como el deseo. B no porque ellas me eplotaran. 9o. iempre creí que mi dinero era de ellas. *n resumen! mi dinero ha sido siempre para mu/eres. 9o he podido ser rufián. 9o me atrevo a decir que sea una lástima.2

Macera

Macera

Pablo Macera, 1ue sólo 1uiere guardar con sus paisanos Dcompatriotas le parece un t5rmino ecesi!oT una relación de mutua prescindencia Oencomiable actitud 1ue comparto plenamenteT, mani$estó en cierta ocasión 1ue el Per era un burdel, raón por la cual hubo alharaca y se pro$irieron como siempre maysculas inepcias. El nico 1ue di-o algo signi$icati!o $ue el psicólogo &aldomero Cáceres. #i-o )Macera se equivoca. Los burdeles son lugares bien organi0ados.2

8 'El )guilucho( sin duda lo era, humilde prostíbulo tru-illano 1ue durante la Ne!olución de >BUS se con!irtió pro!isionalmente en tribunal militar. )un1ue usted no lo crea.

),*l 7guilucho- (dice Thorndi&e( tenía un patio grande! sombreado por guabos. B un portón grande y sólido y también urinarios de cemento y una pianola y ocho cuartos que olían a ruda y desinfectantes. *n las noches bailaban allí turbias pare/as! nobles! ruidosas putas! nobles animales! nobles y peludos seos. *ra un prostíbulo de mala muerte y sus inquilinas habían huido despavoridas desde el mismo /ueves de la revolución. *n un cuarto se encontró cerve0a! co6ac de @ca y aguardientes. *l comandante +aniel Matto hi0o funcionar la pianola! rió! pidió que consiguieran hielo y paseó el burdel con sus ayudantes.

/90ste es el sitio $ue necesita"os8 9dio.

)B el comandante Matto! flamante presidente de la $orte Marcial! dispuso que en el burdel se instalara la oficina provisional de la /usticia militar. í! era un sitio conveniente.2

Rue haya sido, como $ue, sitio con!eniente 'El )guilucho( para con!ertirse transitoriamente en tribunal militar, es indicati!o de 1ue no era e-emplo de desorganiación, sino de orden y concierto. Con lo cual se demuestra cuánta !alide tiene la obser!ación antes citada del psicólogo &aldomero Cáceres.

#há%e Peralta

#há%e Peralta

)*n los a6os sesenta apenas si eistía la prostitución calle/era y sólo el ,$he0 Maim-s- ofrecía un ambiente nocturno para bailar con mu/eres también dispuestas a practicar el seo. 3ara estos casos lo normal era los burdeles! calle/ ones flanqueados de cuartos min1sculos donde las prostitutas alquilaban sus cuerpos por los escasos minutos que dura una cópula. *n Tru/illo funcionaban tres: ,*l Guinto 3atio-! ,La "lor de la $anela- y ,La Laura-! todos ubicados al final

de la calle Eosé 8álve0! en el etremo sur del barrio $hicago.

)*l de mayor prestigio (y por eso el más concurrido( era ,*l Guinto 3atio- Dnombre posiblemente inspirado en la letra de un bolero! popular en la década del cincuenta! cantado por

Zienvenido 8randa;. 7 este burdel llegaban semanalmente contingentes de meretrices /óvenes y atractivas! inclusive etran/eras! a pesar de ser el más estrecho y modesto Dparedes de adobe! techo de ca6a brava y torta de barro;' en cambio! los otros dos (más amplios y modernos( lucían generalmente despoblados! porque recepcionaban a las mu/eres con menos demanda en ,*l Guinto-! las oto6ales y las ,cachaqueras- Dputas baratas para los soldados del cuartel;.

)7brían a partir de las cuatro de la tarde! pero a esa hora sólo atendían las pocas mu/eres que vivían allí. 9ormalmente empe0aba a funcionar a las siete de la noche! de manera que uno podía decidir entre ir al cine o visitar $hicago. B! en efecto! todas las noches! cientos de varones

de todas las edades! de diferente nivel social y económico se daban cita en los burdeles de $hicago: /óvenes! adultos y vie/os' solteros y honorables padres de familia' obreros! empleados! profesionales! magistrados y autoridades no podían resistir la tentación.

)*l servicio costaba quince soles! pero también había de die0! veinte y veinticuatro soles Dla del cuarto n1mero uno! en ,*l Guinto 3atio-! era la 1nica que go0aba de ese privilegio;. $omo en los cines de entonces! había colas y tumultos para ,ocuparse- con las ,nuevas- o algunas siempre deseadas por sus pericias en el arte amatorio. Hna de las ,estrellas- conocida como ,La hilica- Dpor ser oriunda de $elendín! supongo;! contaba con una clientela fi/a y selecta. *ra alta! blanca! de o/os verdes y cuerpo escultural. ólo atendía una o dos horas y! a menudo! sin ning1n aviso! se encerraba hasta el siguiente día o salía repentinamente del local.

)La versión opuesta era ,La 9egra- +oris! una mulata alta! grácil! de carnes durísimas y en cuyas entra6as parecía haberse concentrado todo el fuego del universo. 7tendía como ninguna otra: nunca un gesto de mal humor! nunca un reproche ni una palabra grosera' permitía caricias y prolongar el coito deliberadamente' además! se entregaba con verdadero frenesí y parecía disfrutar del orgasmo con la pasión de una amante enamorada! sin importarle quién era su cliente de turno. 7 diferencia de ,La hilica-! atendía puntualmente! desde las siete hasta las once

de la noche! con la misma /ovialidad y entusiasmo. $reo! sinceramente! que nació para ser puta' y fiel a su vocación! fue 1nica! ecepcional! etraordinaria.

),La 9egra- +oris alimentó las fantasías libidinosas de toda una generación. *n el colegio! los adolescentes la convertimos en una leyenda y en un fetiche. +urante los recreos nos complacíamos en describir (y fantasear( la forma ,especial- como habíamos sido atendidos por

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