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Han ido apareciendo voces que suenan, que se sienten, que se quedan en el limbo de las ideas; estas resuenan, no se olvidan, unas hacen imaginar y otras que se recuerdan en el momento menos esperado; cada una de esas voces me han ido nutriendo poco a poco en esta búsqueda de recuperar la mirada que se ha estado perdiendo, en un mundo lleno de saturación visual. Son voces que en ciertos momentos se dificulta escuchar,

entender y asimilar debido a todo ese ruido que se tiene al momento de realizar esta acción.

Son muchas las frases/palabras que han quedado en la mente, que son importantes, que necesitan ser desmembradas de eso que ya está establecido, que generan ese detonante en el pensamiento y en la organización de ideas frente al entender ese cesamiento de la mirada; a ese descanso de la retina que ha sido sobre expuesta a miles de estímulos visuales que comienzan a afectarla, que no permiten que se logre disponer ese cuerpo a ese mirar del entorno en el que se habita.

José Saramago en la novela “Ensayo de la ceguera”(2015); me hace topar con diferentes ideas o conceptos que me hacen sacudir, esas diferentes cosas que creía establecidas; una de ellas es el pensar en una ceguera blanca como un suceso contagioso, es algo muy difícil de entender y de comprender; aunque si uno lo piensa bien, es posible que esta ceguera blanca de la que se está hablando, es lo que está sucediendo al momento en que se ven las cosas, se pasa por alto muchas de las texturas ópticas que van apareciendo, es una ceguera blanca que no permite estar realmente en este espacio. Teniendo en cuenta esta ceguera contagiosa y esta falta de visión clara, todo el mundo como lo conocemos cambiaria totalmente, todo comenzaría con aventurarnos a cosas nuevas, un mundo nuevo, empezaríamos a confiar en ese aire que tanteamos, en el olfato de los lugares o los sonidos de las voces, esas voces que comienzan a tener un cuerpo, esas presencias- ausencias que estarían en esa niebla espesa blanca.

Por otra parte, esta frase me hace pensar, reflexionar frente a esto que se plantea, “Los ojos no son más que unas lentes, como un objetivo, es el cerebro quien realmente ve, igual que en una película la imagen aparece”;

este pensamiento es un detonante para esa búsqueda en la que me encuentro, ya que el pensar que los ojos son ese filtro que la mente necesita, para poder captar y capturar de manera fiel ese encuadre que establece, es algo increíble. Ya que si uno se pone a pensar se da cuenta que en la mente es en donde todas esas imágenes, texturas visuales, sonidos y silencios reposan y que al momento de rememorarlas se pueda llegar a generar esa misma sensación que se obtuvo al instante en el que se uso ese filtro para entender esas diferentes cosas con las que el ojo se encuentra.

Los ojos se convirtieron en una cámara que está capturando a todo momento, en ciertas ocasiones no se tiene esa apertura en donde la mirada comienza a tener esa importancia.

Al pasar las diferentes líneas que componen la novela de Saramago, me encuentro con otro pensamiento que retumba en mí. “la diferencia entre el ver y el no ver es invisible a simple vista2”. Esta reflexión comienza a tomar

poder al momento en el que se comienza a experimentar con ese cesamiento de esa mirada; en donde la acción de despojarme de los lentes hace que estos ojos comiencen a desenfocar todo lo que está a su alrededor, que hacen que se dificulte ese verdadero contacto con ese espacio en el que se habita, no es necesario habitar en un lugar de oscuridad absoluta para poder decir que “no se ve”, realmente existen momentos en donde los ojos se encuentran en un movimiento constante, pero no se crean imágenes de esas diferentes objetos con los que se esta topando.

Otro pensamiento de Saramago. J (2015) llego a mi“ La ceguera no es solo vivir banalmente rodeado de las tinieblas, sino en el interior de una gloria luminosa” (p.69), es una de las frases que más resonancia tiene en mí; debido a que en las diferentes acciones que he realizado frente a esa ausencia de la mirada, en donde esa ceguera empieza a ser eso que ilumina el espacio en donde se habita, esa mirada interior es la que guía, la que hace que se ilumine esa oscuridad en la que se está por un momento, las palabras y las imágenes son las que comienzan a establecer esa luz, que no es visible para todos, es un luz que está en quien logra establecer esa alineación de sentidos.

Román Gubern en su texto “la mirada Opulenta” en donde, rondan de manera intensa los diferentes mitos que aparecían en relación con ese ojo y se dejaba en evidencia esa importancia del ser para tener contacto con

2Saramago, J. (2015b). Ensayo sobre la ceguera. (p. 50). Penguin Random House Grupo

el entorno que lo rodea; Gubern, R (1987) escribe que “cada órgano de los sentidos interroga al objeto a su manera” (p.02), lo cual hace que detenga a entender y a interiorizar de manera correcta lo que se está entendiendo en esta frase. Me detengo en cada una de las palabras que componen esta frase, me tomo mi tiempo para poder entenderla bien, para poder captar eso que mis ojos están encontrando. Lo primero que viene a mi mente es la manera en la que cada uno de nuestros sentidos tiene ese contacto directo/indirecto con ese entorno, seguido a esto aparece esa alineación de esos sentidos y esa visión que viene detrás de todo esto. Esta visión que se convierte en ese espacio de revelación, que es necesario estar en una absoluta oscuridad para poder entender esa manera en la que los sentidos empiezan a establecer ese dialogo con eso que está y no está.

Dicen que uno se topa con las cosas en el momento que es más oportuno, en el momento en donde realmente se va a valorar eso con lo que se va a encontrar, es por esto, que la voz de Orhan Pamuk y su novela “Me llamo Rojo” (2007), llego en el mejor momento – al comienzo de la búsqueda- es la que más ha retumbado en mí y en esta búsqueda. La manera en la que este autor hace visible esos diferentes conceptos que empiezan a ser esos detonantes de esta búsqueda –visión, mirar, no ver-. Es increíble la manera en la que puede percibir un mundo lleno de sabiduría y de paz, al momento de estar en esa oscuridad total; esa oscuridad que muchos de los ilustradores del Imperio Turco querían llegar a tener, sin importar que el mundo se oscureciera por toda una eternidad; recuerdo una frase que comenzó a taladrar mi cabeza, “¿Pintar de otra manera, ver de otra manera?”(p.47), ya que siempre me he preguntado si las demás personas perciben el mundo como yo lo estoy haciendo o si simplemente estamos entendiendo todo de una manera totalmente diferente; partiendo de esa frase pienso si el ojo del artista plástico/docente que empieza a modificarse, que si este se comienza a ubicar según a lo que se está enfrentando, ya sea el pintar o el observar; y es por esto que surge esta pregunta ¿Cómo ese cambio de visión puede empezar a afectar/beneficiar el ojo como tal?. “La pintura es silencio para la mente y música para los ojos”(p. 88), para un ojo que está acostumbrado a toparse con las pinturas si es música, pero para un ojo que no, esta se esta se convierte en un silencio infinito; el hecho de toparse frente a algo que uno no conoce es difícil, la angustia, los nervios de no poder captar la idea de manera rápida empiezan a afectar a ese ser; claro está que en la época en la que está situada la narración de Orhan Pamuk, solo las personas que sabían algo del tema eran las únicas que podían enfrentarse a ese silencio para la mente. Es difícil de expresar lo que siente el cuerpo, cuando se enfrenta a una pintura que realmente lo deja sin palabras, el cosquilleo en las piernas, en el estómago esas “mariposas” que lo hacen poner nervioso, ese nudo en la garganta, esa piquiña en la

nariz; todas estas cosas que comienzan a aparecer en ese cuerpo silencioso exteriormente, pero en el interior lo único que hace es gritar. La pintura se convierte en un deleite para esos ojos que la perciben, que la entienden, que hablan con ella; cada detalle es mirado y guardado de la manera más especial. De todo esto me surge la duda de ¿Ese ser ciego, como tiene esa sensación frente a algo artístico? De igual manera no puedo dejar a un lado otra de las frases con las que me topé, en donde hacían referencia a esa imagen que está colgada en una pared, que se ubica en ese espacio para ser adorada o simplemente para ser “deleitada”, pero como mencioné antes no todos los ojos están adecuados a esto, de igual manera esta “obra de arte” suspendida empieza a ser un silencio que parecía estar ocupando el espacio de una ausencia.

“Antes de la pintura, solo existía oscuridad, después de la pintura sólo existirá la oscuridad”(p.110) Realmente el pensar en esos ilustradores que trabajaban día y noche sin parar, para poder llegar a alcanzar un reconocimiento tanto del Sultán, como el de sus colegas y que a su vez buscaban el poder llegar a estar en esa oscuridad infinita, para mi es algo loco e indeseable, ya que al momento de entrar a esa oscuridad que no tiene fin; es perderse de muchas cosas que empieza a ofrecer el entorno en el que uno habita o simplemente el hecho de que el quehacer se vea afectado es difícil; si, entiendo que se comienza a hablar de una memoria potente, que empieza a recordar cada uno de los detalles que esos ojos vieron por mucho tiempo y que esta memoria permite que se pueda entender todas las cosas que se les están nombrando, pero aquí recuerdo la primera frase que me quedó resonando, en donde se dice que al paso del tiempo uno empieza a olvidar las cosas que no logras ver, ¿solo se puede recordar por un tiempo?, ¿Cuánto es el tiempo que guarda fielmente la mente?, ¿Cuánto tiempo uno debe observar algo para que se guarde cada detalle del objeto/situación?

“Pintan todo lo que puede ver el ojo tal y como lo ve. Ellos pintan lo que ven, nosotros lo que miramos.” (p.235), esta frase creo que es una de las que más impacto tuvo en mi mente debido a que nunca me había detenido a pensar en ese momento en donde se esta pintando. En lo personal mi mirada se concentra en cubrir cada uno de los poros que tiene la superficie, pero no estoy en esa disposición de mirar lo que se esta plasmando. Se hace un barrido rápido de eso que se desea crear, pero no se detiene a entender cada uno de esos detalles que comienzan a estar en ese estado de visión.

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