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Variation in Aggregate Stability by the Application of the Manures and Their Levels

Control 11.8ab 10.9a 9.9a 9.4a 17.8b 17.9a

4.2.3 Variation in Aggregate Stability by the Application of the Manures and Their Levels

Uno de los elementos más identificativos y primordiales de la Sociedad del Conocimiento es Internet, convirtiendo a la Red en uno de los mayores aliados en el desarrollo de ésta. La posibilidad de transmisión en tiempo real de imagen y sonido, así como el uso de las pizarras electrónicas han convertido los ordenadores de sobremesa en ventanas a las salas de conferencia o en mesas de trabajo en equipo en las que se intercambian ideas y experiencias con colegas de cualquier lugar del mundo.

Esta claro que el incremento en las velocidades de transferencia de datos ha eliminado un gran número de cuellos de botella en el proceso de comunicación necesario para una comunicación científica eficiente.

Douglas Ramsey301, recordando su experiencia como periodista durante más de 30 años en medios como el diario The Washington Post o la revista Newsweek, de la que fue editor, explica que “entonces la información se recibía de un solo lugar. El receptor no tenía opción, porque no existía Google. Si no recibías información de tu periódico no la obtenías. Pero esto ha cambiado. En 1995 tuvo lugar la verdadera revolución de Internet y se convirtió en una herramienta muy importante a gran escala, debido a los anchos de banda”

300 www.bigthink.com 301

Desde hace seis años Ramsey es director de Relaciones con los Medios, del Instituto de Telecomunicaciones e Información Tecnológica, de la Universidad de San Diego-California (EE.UU).

“En los últimos años Internet ha cambiado la forma de comunicar para los periodistas –explica Ramsey- Por ejemplo, con el blogging las personas te consideran su corresponsal, porque es inmediato. Eso no pasaba cuando escribía en el periódico, que no sabía quien me leía. Esto va a cambiar la forma de trabajar para mucha gente, también en el periodismo: la posibilidad de cambiar contenidos”. “YouTube está desde hace meses en negociaciones con las compañías de teléfonos móviles –prosigue Ramsey-. Por ahí va su fututo: se verá en el móvil. Estamos en un momento de convergencia de medios. No sólo es el periodista el que cambia, sino que también cambian los medios. Esto da lugar al Meta-Medium: televisión, Internet, juegos, video, audio, teléfono, periódicos y revistas”

“La tecnología permite que converjan la televisión y el PC –comenta el experto del Instituto de Telecomunicaciones de UCSD- De hecho, Apple quiere desarrollar lo que ellos mismos han denominado AppleTV. Por su parte, la meta de FORA.TV es crear un foro mundial. Nos ha pedido un video de calidad en DVD para poder presentarlo en pantalla completa y por ahí van también Google o YouTube, como herramientas para las organizaciones noticiosas”.

a) DEFINICIÓN DE ACCESO ABIERTO

Desde hace algunos años se han popularizado conceptos como el de archivos

abiertos -open archives- o la Open Archives Initiative (OAI). Esta iniciativa pretende

poner en Internet a libre disposición la producción académica que se genera en las diferentes universidades y organismos de investigación de todo el mundo.

Por acceso abierto a esta producción se entiende su total disponibilidad en la Red, permitiendo a cualquier usuario leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de estos artículos; capturarlos (crawling) para indización; utilizarlos como datos para software o usarlos para cualquier otro propósito legal, sin otras barreras financieras, legales o técnicas que aquellas inseparables del acceso a la propia Internet.

La única limitación a la reproducción y distribución y la única función del copyright en este dominio es el control de los autores sobre la integridad de su obra y el derecho a ser adecuadamente reconocidos y citados.

Si bien se trata de sistemas que no responden a los métodos tradicionales de evaluación de resultados, como puede ser la revisión por pares302, su uso es cada vez más habitual, hasta el extremo de que sus contenidos son, a menudo, más citados y utilizados que los que se pueden encontrar en las tradicionales revistas científicas303.

Este sistema es especialmente importante en países con pocos recursos y en vías de desarrollo para extender el conocimiento. El tiempo que tarda todo el proceso de publicación -revisión, aceptación por parte del comité científico de la publicación y edición definitiva del trabajo- puede oscilar entre las ocho semanas y los dieciocho meses, sin tener en cuenta el tiempo necesario para la indexación bibliográfica a texto completo en una base de datos, por cuyo acceso y consulta generalmente hay que volver a pagar. Éste es un modelo que no se corresponde con la inmediatez de Internet y de las tecnologías desarrolladas a su alrededor304

La primera iniciativa de acceso abierto fue liderada por el profesor Paul Ginspag, que desarrolló un sistema que facilitara la comunicación de los trabajos de investigación entre los especialistas en física. De esa manera nació el depósito abierto de e-prints denominado Arxiv.org305

En el año 2001, la denominada Declaración de Budapest, desarrollada en un encuentro del Budapest Open Access306 y firmada por más de 300 instituciones internacionales, tuvo un gran impacto. La declaración promovía dos estrategias para hacer frente a los retos de la publicación científica y encontrar canales más abiertos de comunicación: el autoarchivo de los trabajos por parte de los investigadores en depósitos abiertos de documentos y el impulso a la publicación de revistas especializadas de libre acceso307.

302 El conocido como peer review de las revistas científicas en las que expertos anónimos evalúan los

manuscritos que éstas reciben para su publicación.

303

Serrano Muñoz, Jordi; Prats Prat, Jordi . Repertorios abiertos: el libre acceso a contenidos. En: Lara Navarra, Pablo (coord.). Uso de contenidos digitales: tecnologías de la información, sociedad del

conocimiento y universidad. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC) vol. 2, n.º 2.

UOC, noviembre 2005, ISSN 1698-580X//ISBN 84-9788-335-7 También disponible en formato digital http://www.uoc.edu/rusc/2/2/dt/esp/serrano.pdf

304 Ibidem

305 http://www.arxiv.org/ 306

http://www.soros.org/openaccess/read.shtml

La protección de los derechos de autor ha sido siempre uno de los puntos débiles de la publicación abierta a Internet. A la preocupación generada por el mal uso de los contenidos de la Red, se suma el temor al plagio de los resultados de los trabajos.

Para permitir al autor especificar los usos que de sus trabajos se puedan realizar, destacan iniciativas como Creative Commons308, una organización sin ánimo de lucro que facilita modelos de licencias en distintos idiomas, adaptadas a diversas legislaciones nacionales que permiten a los autores hacer públicos sus trabajos, reservándose algunos derechos, como puede ser su uso comercial309.

Con el objetivo de mejorar la interoperabilidad entre los distintos repositorios, en 1999, se celebró la Convención de Santa Fe. El resultado fue el establecimiento del protocolo OAIMHP (Open Archives Initiative Metadata Harvesting Protocol), que permitía a los depósitos abiertos hacer públicos los metadatos de sus contenidos en formato xml para que otras aplicaciones los puedan literalmente recopilar y utilizar para añadirles valor y generar conexiones entre contenidos310.

Para que el acceso abierto a la información científica sea una realidad sostenible, se ha propuesto un modelo alternativo, basado en que los costes de publicación sean considerados un gasto más dentro de los presupuestos de investigación. Los autores pagarían los costes de publicación, a través de las instituciones que financian las investigaciones, y serían propietarios de los derechos de reproducción. De esta manera garantizarían el acceso universal a los resultados311.

Este modelo desde hace seis años es una realidad, a través de iniciativas pioneras como BioMed Central -establecida en 2001-, que cuenta con una revista dedicada a la pediatría; BMC Pediatrics; o la Public Library of Science (PLoS), que lanzó sus primeras publicaciones PLoS Biology y PLoS Medicine en 2003 y 2004, respectivamente. Cada vez son más las instituciones españolas que se comprometen a financiar los costes de publicación de sus investigadores312

308 http://creativecommons.org/ 309 Serrano Muñoz (Opus cit) 310

Ibidem

311

Pérez Solís, L.M; Rodríguez Fernández, El acceso abierto a la información científica, Boletín de Pediatría, nº 45, 2005, pp 61-64 http://www.sccalp.org/boletin/192/BolPediatr2005_45_061-064.pdf

Según un estudio realizado por investigadores de las universidades de Singapur313 y Albany314 sobre las licencias de difusión libre Creative Commons (CC)315, de un total de 60 millones de obras que las usan en todo el mundo, España tiene más de un millón.

La implicación de los artistas latinoamericanos es una de las razones que da el informe al gran número de licencias Creative Commons generadas en España, así como la alta tasa de piratería que existe en España, donde esta práctica goza de una actitud social generalizada de simpatía y la política pública no está favoreciendo su persecución316

Con objeto de impulsar iniciativas de este tipo en España, a finales de 2003 se celebró, en la Universidad Politécnica de Cataluña, un workshop sobre proyectos digitales en las bibliotecas de la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas (REBIUN) bajo el tema “La biblioteca digital y la nueva comunicación científica”317 En las conclusiones, se animaba a la comunidad científica y a las bibliotecas universitarias y de investigación a adoptar iniciativas de este tipo318.

Según el Registro de Archivos de Instituciones319 (Institution Archives Registry), de la Universidad de Southampton, los repositorios españoles de archivos abiertos registrados son los de las Universidades Complutense, Politécnica, Carlos III, Rey Juan Carlos y Alcalá, de Madrid; los de las Universidades Politécnica de Cataluña320 y Universidad de Barcelona; el de la Universidad de Gerona; el de la Universidad de la Coruña; el de la Universidad de Alicante.

313

http://www.nus.edu.sg/

314 http://www.albany.edu/

315 Las licencias libres se basan en el copyright tradicional, pero lo flexibilizan, pasando del todos los

derechos reservados al algunos derechos reservados o sin derechos reservados. En su mayoría, permiten la libre copia y difusión de la obra, algo que no admite el copyright, agilizando y ampliando así su circulación por los nuevos medios tecnológicos, como Internet. El movimiento Creative Commons nació en 2001 en Estados Unidos y llegó a España en 2003, a través de la Universidad de Barcelona (UB), que buscaba un sistema para publicar su material docente de forma abierta. Ignasi Labastida, de la UB, lideró el proyecto, al que se unieron abogados, periodistas y, muy pronto, la comunidad internauta española y latinoamericana, que en aquellos años adolecía de la falta de proyectos Creative Commons en sus países.

316

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=32087&origen=notiweb

317

http://bibliotecnica.upc.es/Rebiun/inici.htm

318 Serrano Muñoz (Opus cit)

319 http://roar.eprints.org/index.php?action=home&country=es&prev=Prev&page=1 320

La Universidad Politécnica de Cataluña cuenta con tres repositorios: uno de artículos científicos o e- prints, otro de tesinas y uno más de revistas.

DIALNET, la biblioteca digital de la Universidad de la Rioja; TDX (Tesis Doctorals en Xarxa o traducido al castellano Tesis Doctorales en Red); el portal Tecnociencia, desarrollado por el Centro de Información y Documentación Científica (CINDOC) y el Centro Técnico de Informática (CTI), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); y varias revistas, entre ellas, Tiempos

Modernos: Revista Electrónica de Historia Moderna, de la Fundación Española de

Historia Moderna, también se cuentan entre los repositorios españoles de archivos abiertos.

Desde hace poco tiempo, la plataforma ResearchGATE321 está extendiéndose por el mundo científico como la pólvora. Constituye la primera Comunidad en Web 3.0 abierta al público. Esta nueva plataforma pone a disposición de la comunidad investigadora una serie de aplicaciones que sirven para impulsar y consolidar la cooperación y el intercambio de conocimientos. Los investigadores ya disfrutan de acceso a un buscador semántico que procesa resúmenes científicos y busca otros similares en diversas bases de datos, por ejemplo PubMed. Este buscador, además, localiza a científicos, grupos o foros que guarden relación con determinada consulta.

ResearchGATE es a la vez una red virtual para investigadores. Esto ayuda a vincular temas y poner en contacto a científicos con intereses similares por todo el mundo, ya que sirve para recibir avisos de nuevas publicaciones, debates, grupos o investigadores partiendo de un término de búsqueda. Pronto tendrá también la capacidad de establecer vínculos automáticos con colegas y ofertas de empleo. Desde la puesta en marcha de ResearchGATE hace cinco meses, se han agregado numerosas aplicaciones, y hay varias más en preparación. Su base de usuarios cuenta actualmente con 14.000 investigadores, una cifra que se prevé que seguirá aumentando. ResearchGATE recibe apoyo de 100 subredes y docentes. Esta plataforma llegará a conformar una red mundial de excelencia y conocimiento científico.

b) PUBLICACIONES EN RED

El Laboratorio de Internet del CINDOC-CSIC ha desarrollado unos indicadores Web que permiten valorar la contribución diferencial de universidades y centros de investigación, teniendo en cuenta no sólo el volumen de información publicada en la Web sino su impacto real entre sus pares.

Se trata de un desarrollo dentro de una nueva disciplina llamada Cibermetría o Webmetría, dedicada al estudio cuantitativo de los contenidos y procesos de comunicación en la Red. Se identificaron los dominios web institucionales de unas 14.000 universidades y centros de investigación de todo el mundo. Entre las 50 primeras universidades, todas excepto siete son norteamericanas y seis de estas son anglosajonas (Reino Unido y Canadá).

La explicación de estos datos es que el docente y el investigador anglosajón publican sin remilgos toda su producción en abierto en la Web, describen sus actividades en detalle, dan acceso a las herramientas que desarrollan y hacen lo posible para difundir el conocimiento que generan.

Aguillo y Granadino están convencidos de que “las consecuencias a medio y largo plazo de esta brecha son profundas, ya que la ausencia de contenidos específicamente propios y la incapacidad de nuestros investigadores de comunicar globalmente sus resultados a través de la Web pueden dar lugar a un colonialismo cultural y científico sobrevenido. (…) Puesto que los motores de búsqueda ya ocupan una posición central en la recuperación de información a todos los niveles, las consecuencias no sólo ciñen al ámbito cerrado académico, sino que tienen un impacto global”322.

La Universidad Complutense, que es la mejor clasificada en los índices internacionales, no aparece hasta la posición 278 mundial –la 90 entre las europeas-, y sólo cuatro universidades españolas están situadas entre las 500 primeras del mundo. Las universidades privadas españolas ocupan posiciones muy retrasadas, más allá del nivel de 2.000 en la mayoría de los indicadores.

Tres centros con sede central en Madrid aparecen entre los cien primeros. En todos los casos se trata de instituciones con cobertura nacional o internacional: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (45), RedIris (65) e Instituto Cervantes (93).

La posición del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) está aún lejos de las de sus equivalentes europeos, como el Instituto Max Planck, el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) o el CNR (Consiglio Nazionale delle Ricerche). Esta situación se podría explicar en parte porque no existe un gran depósito de documentos centralizado323.

Según el directorio de revistas ULRICH’S324, la principal base de datos mundial de

publicaciones periódicas, en cuanto al nivel de digitalización de la producción total de revistas académicas, el país que más revistas electrónicas ofrece respecto a su total es Reino Unido (36%), seguido de Países Bajos (32%) y Estados Unidos (31%). España ofrece el 9 % de su producción online. Es este aspecto ocupa el puesto séptimo en Europa y el décimo séptimo en el mundo.

Centrándonos en las publicaciones periódicas de tipo científico, el 13% (48.873) de las revistas que recoge el ULRICH'S están clasificadas como académicas/científicas. De ellas sólo el 20% (9.742) son electrónicas. Entre estas últimas, el 12% (1.153) son electrónicas puras y el resto (88%, 8.589) son mixtas (impresas y electrónicas a la vez)

Gráfico 14. Revistas académicas electrónicas en ULRICH’S Fuente: Tecnociencia.

323

Ibidem

Por lo que respecta a los datos de España sobre revistas electrónicas científicas, obtenidos de dos fuentes diferentes -ULRICH’S y el Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, El Caribe, España y Portugal (LATINDEX)-, muestran resultados notablemente diferentes en cuanto al número de publicaciones españolas que circulan por la Red.

Gráfico 15. Revistas científicas y electrónicas científicas en ULRICH´S y LATINDEX

Fuente: Tecnociencia

Pese a los malos datos referidos a la presencia de publicaciones científicas en las bases de datos de referencia internacional, algunas publicaciones españolas se encuentran ya en algunas de las mejores. Este es el caso de la Revista Matemática

Complutense325 que en enero de 2008 fue aceptada por el Comité Editoral de

Mathematical Reviews para incluirla en su “Lista de Revistas de Referencia”, así

como por Thomson Scientific326 para incorporarla en el Science Citation Index Expanded y en la Web of Science327.

325 La Revista Matemática Complutense fue fundada en 1988 bajo el patrocinio de la Universidad

Complutense de Madrid (UCM). Es una revista internacional que edita en inglés un volumen al año dividido en dos números, con artículos originales o recapitulativos cuidadosamente seleccionados, correspondientes a todas las áreas de las ciencias matemáticas. Desde el año 2004, está dirigida por Fernando Cobos, catedrático del Departamento de Análisis Matemático de la UCM y su equipo editorial incluye 33 editores asociados y especialistas de reconocido prestigio que provienen de todas las partes del mundo. A su edición on line se puede acceder en http://www.mat.ucm.es/serv/revista/

326

Esta institución mide el Factor de Impacto de las publicaciones científicas internacionales. Es la referencia obligada para la ciencia http://www.thomsonscientific.com/cgi-bin/jrnlst/jloptions.cgi?PC=D

La Revista Matemática Complutense se incluyó con carácter retroactivo en Thomson Scientific a partir del volumen nº 20, publicado en 2007. Las citas a los artículos de este volumen que se produzcan a lo largo de los años 2008 y 2009 permitirán calcular el factor de impacto de la revista en el año 2009, que podría aparecer a su vez en el Journal Citation Report en 2010328.

También, la revista de ámbito iberoamericano Comunicar, editada en Andalucía desde hace 15 años, ha entrado recientemente en los índices de clasificaciones científicas del mundo, gestionados por Thomson Reuters. Es la primera revista de su ámbito editada en España que ingresa en estas bases de datos selectivas. En el ámbito educativo, es la tercera publicación española, y primera andaluza, hasta el momento, que ingresa en estos sistemas de indexación.

Por su parte, la Revista de Psicodidáctica editada por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ya se encuentra registrada en las bases de datos que gestiona el Institute for Scientific Information (ISI) de Estados Unidos. El ISI incluye a la

Revista de Psicodidáctica, desde el volumen 12 del año 2007 en adelante, en sus

bases de datos Social Sciences Citation Index, Social Scisearch y Journal Citation Reports/Social Sciences Edition.

Finalmente, la Revista de Historia Económica-Journal of Iberian and Latin American

Economic History (RHE-JILAEH), editada en el Instituto Figuerola la Universidad

Carlos III de Madrid (UC3M), ha sido seleccionada para su cobertura en el Social

Sciences Citation Index por Thomson Reuters.

Por lo que respecta a la principal institución científica española –el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- ha dado un paso importante para abrir sus archivos a la sociedad, colgándolos en Internet. Así, el pasado 18 de enero de 2008, el entonces presidente de la institución, Carlos Martínez Alonso, presentó el proyecto Digital.CSIC329, un portal de acceso abierto que recoge la producción científica, incluyendo las publicaciones, de los investigadores de la institución.