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“Lo que yo estaba haciendo (y soy consciente de eso) era hipotecar mi independencia, me estaba poniendo una marca y así fue. Estaba renunciando a un prestigio ganado en el periodismo como buen periodista, inquisidor e independiente… pero pues nada, hay que sobrevivir y hay que pagar las cuentas.Galán

Un poco de su vida

Ricardo Galán es bogotano y se describe como “un colombiano normalito”. Tiene 52 años de edad, de los cuales lleva 27 ejerciendo el periodismo en radio, prensa, televisión, y en los últimos 10 años ocupó el cargo de jefe de prensa durante la presidencia de Álvaro Uribe. Es conservador y sigue fielmente los pasos de sus “cuatro jefes” como les llama a Álvaro Gómez, Yamid Amat, Juan Carlos Pastrana y a Álvaro Uribe, de quien aprendió el refrán: “el gran valor de las personas está en que digan lo que piensan y hagan lo que dicen”

Su padre es santandereano y su madre boyacense pero toda su vida ha vivido en Bogotá, es casado y tiene una hija de ocho años, Manuela, el amor de su vida. Es aficionado al fútbol, a la música, a la lectura, a las series de televisión y a la tecnología. No le gusta tomar licor ni fumar

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pero lo que sí hace muy bien es “botar la plata como loco en nuevos aparatos y en tecnología” como él mismo dice.

Estudió la primaria y el bachillerato en la escuela pública y en los años 80 entró a estudiar en el Inpahu. Cuando estaba en segundo semestre entró a los medios y el estudio pasó a ser algo secundario, porque donde verdaderamente aprendió la profesión fue en la práctica. Mientras estudiaba decidió ingresar a Caracol radio en donde le dieron algunas responsabilidades de reportería en un programa de variedades y de música.

En poco tiempo ya estaba involucrado a tiempo completo con el canal bajo la supervisión de Yamid Amat y de allí pasó al periódico El Siglo con Álvaro Gómez en el año 1984. También Recibió un doctorado profesional en Comunicación Social y periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe de Barranquilla en donde estudió a distancia, así que se considera un “cachaco con titulo costeño”. Por último, se desempeñó como subdirector del noticiero CMI en compañía de periodistas como Yamid Amat, Juan Gossain, Daniel Coronel, Néstor Morales, Consuelo Cepeda, Nora Correa, William Parra, Orlando Guerrero entre otros.

Una de sus experiencias más importantes fue su paso por el gobierno. Lideró la campaña de elección del presidente Álvaro Uribe y por su éxito fue elegido como jefe de prensa de Presidencia, cargo que desempeñó durante cuatro años.

Existen para él cinco cosas que rigen su vida: El periodismo, la verdad, la honestidad, la transparencia y su familia, la primera de las cuales ha sido la clave para determinar su éxito como profesional. Es precisamente de este oficio y de su rol como funcionario público que hablaremos en la siguiente entrevista.

Su labor periodística

DH: ¿Para usted qué es el periodismo?

RG: Un oficio que consiste en contarle a la gente lo que pasa, cuándo pasa, cómo pasa, por qué pasa y cuáles son los efectos de eso.

DH: ¿Cuáles son los valores fundamentales de ese oficio que usted menciona?

RG: En la academia se dice que es la verdad y la objetividad. Estoy de acuerdo con que sea la verdad, pero no estoy de acuerdo con lo de ser objetivo pues todas las personas contamos las historias que vemos de acuerdo a nuestro punto de vista, así que me parece que más que la

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objetividad, es la honestidad, es decir, que la gente le quede claro desde qué punto de vista se le está informando.

Se habla mucho de la objetividad y de la imparcialidad y eso no es verdad, porque los periodistas somos seres humanos y nuestro trabajo consiste en estar pendiente de aquellas cosas que afectan a los seres humanos; es decir, las cosas que nos afectan a nosotros, y eso hace que nos gusten, no nos gusten, nos hieran o nos causen dolor. Más bien creo que en el periodismo se debe ser honesto para decir cuál es la postura o punto de vista desde cual se informa.

Me parece que la objetividad es un sofisma porque siempre tenemos puntos de vista distintos. Cuando uno como reportero escoge a quién entrevista y a quién no, ya está tomando una postura abusiva frente al lector o al televidente. Cuando uno decide cuál es el enfoque que le va a dar a la nota que escribe, ya está tomando una decisión inconsulta con las personas a las cuales va a informar; cuando un editor decide o no, publicar una nota que uno escribe con determinado enfoque y con determinado título (largo o corto) son decisiones abusivas que se toman frente a una información.

Entonces ¿Para qué decir que somos objetivos si siempre estamos pensando en el rating, en ganar a la competencia o en lograr un premio? Son tonterías decir que somos imparciales, siempre tenemos un punto de vista y lo honesto es decirle a la gente lo que va a leer.

DH: ¿Y cuáles de los valores que mencionó hacen parte de su vida personal?

RG: Todos. Los periodistas somos como los médicos, no somos periodistas de 8: a.m. a 5:00 p.m. sino todo el tiempo.

DH: ¿Para quién trabaja el periodista, a quien le debe rendir cuentas?

RG: Debería ser al público, pero en la práctica es al dueño del medio, al jefe y los anunciantes, aunque también es necesario tener en cuenta que todas esas personas son el público.

DH: Ya que usted ha estado en ambos campos, en la política y el periodismo, ¿En cuál de ellos cree que se ejerce de manera más directa un impacto en la opinión del público?

RG: En mi caso de los dos lados. Por las circunstancias que viví en el gobierno entendí que lo que informé sirvió para elegir dos veces a un presidente que cambió muchas cosas (la comunicación es clave para eso). Tal vez ahí fue donde más sentí eso que llamamos acción de una acción, es decir, que frente a lo que se informa siempre hay una reacción de la gente, uno reconoce si la gente manifiesta su rechazo o su apoyo a una idea.

30 DH: ¿Se considera usted más político que periodista?

RG: Yo soy periodista y mi éxito de haber participado en política es nunca haber dejado de serlo. Aun estando en el plan de asesor de una campaña de gobierno nunca se me olvidó que era periodista y actué siempre como tal. Creo que los periodistas y los médicos podemos hacer muchas cosas sin dejar de ser periodistas y médicos a la vez, y yo trato de hacer eso. Steve Job, fundador de Apple, decía que uno solo hace bien las cosas que lo apasionan y las que aman; y yo amo al periodismo por eso lo hago bien. Mi vida gira alrededor de eso.

DH: ¿Cuál fue su primer trabajo?

RG: En el Siglo. Me pagaban 3.000 pesos mensuales y mi responsabilidad era hacer la página de Bogotá, es decir, la información del Distrito, ahí estuve un año y medio trabajando directamente con Álvaro Gómez, de allí me fui a la Prensa, el primer medio que fundé y fue un experimento que hizo la familia Pastrana para fundar un periódico en Bogotá parecido a El País de España. He tenido la suerte de fundar 3 medios de comunicación.

DH: ¿Cuáles son?

RG: El periódico la Prensa, la radio Radionet que fue un experimento de radio de noticias de 24 horas que fracasó porque eso era demasiado costoso para nuestro medio, y CMI, que todavía está.

DH: ¿Y sus trabajos no pagos?

RG: Caracol en la primera etapa. Fui a hacer un trabajo de campo y mientras esperaba a Jorge Antonio Vega, un locutor de Caracol importante que tenía Colombia, pasó alguien diciendo que estaban buscando un apoyo para deportes los sábados por la tarde. Esos eran los peores rating en los medios y a ningún periodista le gustaba ese horario; escuché a Yamid que decía que no encontraban a nadie y fue entonces cuando alcé la mano para proponerme, él me preguntó, ¿Usted quién es? Yo le respondí que era estudiante y él me dijo: ¿Por qué cree que puede? Y le dije que porque quería ser periodista, luego me puso a hacer una cuartilla y le gustó. Además de Caracol, también estuve gratis en Súper donde me tocó pasar turnos de año nuevo, como locutor.

DH: ¿Por qué periodismo y no otra cosa?

RG: Mi hija me preguntó eso y cuando recordé cómo y dónde tome la decisión, consideré que en el fondo fue una cuestión de vanidad. Esa decisión la tomé frente a lo que hoy es la

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Cancillería. Cuando tenía ocho años mi tío me llevó a un cambio de guardia y estaban algunos periodistas trasmitiendo eso, todos nosotros estábamos detrás de un cordón y me dio envidia que los periodistas estuvieran tan cerca, que pudieran saludar al presidente y ver las cosas sin la presión de la policía. Ahí decidí que yo quería estar allí, en primera fila por la comodidad y la posición, finalmente no me equivoqué, porque se necesitan cosas especiales para ser periodista: ser curioso, leer mucho, saber escribir, ser audaz, valiente y algo cobarde.

DH: De eso que acaba de mencionar ¿Qué tiene más desarrollado como periodista y qué le hace falta?

RG: Hoy en día creo que nada porque lo que no tenía o me hacía falta, ya lo aprendí. Yo era muy tímido, no era capaz de preguntar, se me ocurrían las preguntas pero no me llegaban las palabras a la boca, sudaba y dejé de hacer muchas cosas por eso. Eso lo superé con el tiempo, a los golpes. Ahora, he hecho lo que he querido. Quise ser periodista y lo fui, quise trabajar en radio y lo logré. Tomé las decisiones correctas y no son muchas las personas que trabajan en lo que ellas quieren. Me he atrevido a hacer lo que me gusta, a ser feliz y no necesariamente a ser rico o a tener el poder.

DH: Y en cuanto a la independencia como valor ¿Cómo la definiría?

RG: Eso no existe. Debería ser que uno pueda informar sin tener que pensar en nada distinto a contar lo que pasó, pero en la vida real lo que pasa es que uno vive pendiente de no molestar a las fuentes porque no vuelven a dar noticias, que no molesten al anunciante porque se acaba la publicidad, que no molesten al jefe porque te despide; y uno termina haciendo malabares tratando de quedar bien con muchas personas al mismo tiempo.

De su paso por el gobierno

DH: ¿Cómo termina un periodista siendo jefe de prensa del gobierno de Uribe?

RG: De pura carambola. Yo llevaba 10 años en el noticiero CMI y ya había escalado de reportero a director. Eso fue en el año 2001. Había que cambiar y aparecieron varias ofertas, entre ellas la de Álvaro Uribe.

DH: ¿Cómo lo llega a conocer?

RG: Lo conocí hace 6 años antes de que fuera presidente, él era senador y fue gobernador de Antioquia; yo era periodista, y nosotros como periodistas hablamos con los gobernadores y con los senadores.

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DH: ¿Por qué en cierto momento de su vida, decide aceptar la propuesta de Uribe y ser su jefe de campaña?

RG: Por una apuesta y era la siguiente: cobrar el doble de lo que ganaba en CMI y perder las elecciones (porque cuando Uribe me ofreció el puesto como jefe de comunicaciones, él tenía 4%, Serpa tenía 42% y Noemí como 35% y no había posibilidades de ganar) entonces el negocio era: me gano el doble, ahorro un año de sueldo y me voy a Europa a pasear con la plata de Uribe; pero ganamos, entonces se me dañó el viaje a Europa.

DH: ¿Cómo termina un periodista haciendo que se estalle el porcentaje de favoritismo de Uribe?

RG: Uno aprende muchas cosas en la universidad y en la vida, y es básicamente aprender a comunicar. Es como si me hubieran dicho, pruebe esta bebida llamada Coca- Cola (que es Álvaro Uribe) y me dice qué hago para vender mucho. Yo probé la Coca-Cola y dije: Lo único que este señor necesita es una botella y unos camiones. Yo puse la botella y los camiones. Lo que hice fue detectar el talento, ponerle nombre y empaque.

DP: Hábleme de esa campaña

RG: Yo no sabía hacer nada, no sabía hacer campañas, pero a él se le ocurrió que yo era un buen jefe de prensa y uno no es bobo, entonces dije: Aprendo a hacer campañas, aprendo política, me gano un mundo de plata, perdemos las elecciones y me voy de vacaciones; lo que no calculé era que iba a hacer tan bien mi trabajo, que ganaríamos o que lo que yo creía que iba a funcionar, funcionó.

Lo único que hice fue montar una oficina que parecía un periódico. En realidad no me inventé nada. Cuando me senté en la oficina de prensa de este tipo (que era yo solo con un portátil que no servía para nada) me pregunté: ¿Qué hago con este tipo? y comencé a leer cosas sobre cómo se hacían las campañas en el mundo y sobre cómo eran las oficinas de prensa y dije: Esto no sirve para nada en una campaña, yo quiero hacer otra cosa, y como yo ya había fundado tres medios, dije: voy a fundar un medio porque aquí hay plata y lo único que necesita este tipo es que lo conozcan.

Montamos una oficina de prensa de la campaña que funcionaba como una agencia de noticias, con la misma rapidez, la misma redacción y la misma multiplicidad. Empecé a contratar colegas y estudiantes que hacían bien su trabajo y eso funcionó. Ahora todos hacen lo mismo.

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Aproveché el Internet y los celulares recién llegados a Colombia. Fuimos la primera campaña que usó el correo electrónico, la fotografía digital, la televisión por cable y el satélite.

Lo que hice fue traer mi experiencia de los medios a una oficina en la que yo era el “manda callar”, era hacer todo lo que ya había hecho antes, pero más chiquito, es decir, para una campaña.

DH: ¿En qué consistió la campaña?

RG: Una de fotos, porque Uribe era simpático y le gustaba a las muchachas, era muy inteligente, preparado y con una capacidad de hablar formidable, caía bien y entonces solo era que lo conocieran. Lo único que tuve que hacer con Álvaro Uribe fue ponerlo en la televisión y en la radio (eso lo sé hacer porque soy periodista) luego, presentárselo a mis amigos periodistas para que lo entrevistaran, lo sacaran en televisión, tomarle una buena foto y listo.

DP: Cuando se fue a trabajar con el gobierno de Uribe, ¿Qué dijeron sus colegas?

Galán: No las creían porque lo que yo estaba haciendo (y soy consciente de eso) era hipotecar mi independencia, me estaba poniendo una marca y así fue. Estaba renunciando a un prestigio ganado en el periodismo como buen periodista, inquisidor e independiente, pero pues nada, hay que sobrevivir y hay que pagar las cuentas.

DP: Pero entonces el principal factor que lo hizo salir del noticiero fue el dinero.

Galán: Dos cosas. 1) La desilusión de que después de 10 años de haberle dedicado a CMI 14 horas diarias, no me hubieran servido para que me nombraran director, y que la disculpa haya sido que no tenía relaciones políticas. Con la decisión de aceptar la propuesta de Uribe, me estaban dando dos o tres oportunidades en una sola: una, de salirme de la empresa en la que yo no les servía como director, para adquirir la experiencia por la cual no me nombraron que era tener experiencia en política 2) me iban a pagar el doble de lo que ganaba en CMI, que ya era bastante, y podía darme el lujo de ir a Europa un año (que era mi sueño) pagado por una campaña política y 3) era interesante, era algo nuevo, y además a mí, Uribe me encantó, me conquistó.

34 DH: ¿Para usted quién fue Uribe?

RG: Mi jefe. Es una persona que tiene una característica muy extraña para las personas normales, pero sobre todo muy escasa en los políticos: Él dice lo que piensa y hace lo que dice. Es una persona coherente. Si él dice: No me caes bien, es porque es verdad y actuará consecuente con eso, si dice: Hay que subirle el precio a la gasolina, tenga la seguridad de que lo hace, no es un chiste. Los políticos generalmente tienden a decir una cosa y a hacer otra. DH: Mientras usted estaba trabajando para Álvaro Uribe ¿Tenía algún tipo de prensa o medio de comunicación independiente?

RG: No. Al final del gobierno se me dio por abrir un blog, pero no escribía de política ni nada de gobierno, sólo de tecnología.

DH: ¿Por qué?

RG: Porque me gusta y es una de mis aficiones.

DH: ¿Y después que terminó el gobierno de Uribe, habló de política?

RG: Sí, de política y de opinión.

DH: ¿Cómo fue ese tiempo en presidencia?

RG: Muy importante y creo que todos los periodistas deberían tener la oportunidad que yo tuve, que es mirar lo que pasa detrás de bambalinas, estar presente en la toma de decisiones y en donde de verdad ocurren las cosas, porque aunque uno como periodista dice que está en la noticia no la ve completa, mientras que cuando uno está al lado del gobierno sí. Estando de ese otro lado uno puede ver cómo se efectúa la toma de decisiones, los análisis que se consideran para hacerlo y como resultado se genera un volumen de información más completo que el que tiene un reportero que está en la calle.

35 El cruce de roles

DH: Que ventajas encontró de trabajar en la política?

RG: Ahora conozco cómo funcionan las cosas, hoy sé cómo funciona un Consejo de Ministros, un Consejo de Seguridad, cómo se toma una decisión económica y política, una decisión del sector público, cómo se negocia una ley, cómo se expide un decreto, por qué hay que tomar ciertas medidas que limitan las libertades (…) por eso tengo un contexto mucho más completo y más grande del que tienen mis colegas, es decir, no trago entero, sé cuándo están diciendo mentiras y cuándo hay una cortina de humo en la información.

DH: ¿Y eso en qué afecta a los lectores?

RG: En que yo los informo mejor y les advierto.

DH: ¿Y para usted como periodista?

RG: Así ejerzo un periodismo de la mejor manera; primero, mucho más rápido, segundo, creo que de manera más completa, y tercero, creo que la gente que me sigue, poca o mucha, confía más en mí.

DH: Conociendo ambos campos, ¿Qué prefiere ahora: un periodismo independiente o trabajar en algún cargo público?

RG: El periodismo siempre, porque la política es traicionera, desleal y sucia.

DH: ¿Que opina de la frase “El periodismo es el fiscalizador del gobierno”?

RG: Debe serlo sin llegar a los extremos de convertirse en juez.

DH: ¿Puede dar un ejemplo de ese “extremo”?

RG: Por ejemplo lo que hicieron con la vida privada de la Fiscal General de la Nación, eso no estuvo bien. A Vivian la debimos juzgar por lo que hizo como fiscal y no por con quién se