“La Naturaleza aborrece los espacios vacíos”
Si caminas por la orilla de la playa verás las hue- llas que vas dejando detrás al tiempo que obser- vas como las olas del mar se empeñan en borrar las pisadas, ésa es una forma singular que tiene la naturaleza de decirnos que los espacios vacíos se hicieron para que fueran rellenos con la abun- dancia de lo creado.
Esta ley se aplica a todas las facetas de la vida cotidiana, Cree primero y luego ves materia- lizado el resultado manifiesto de tu creencia.
La ley del Vacío te enseña que vas a crear aquello para lo que creas un espacio. Esta ley es engañosa porque a veces la pasamos por alto y a medida que pasa el tiempo no nos damos cuenta que vamos acumulando cosas que en verdad no necesitamos.
Lo que no estés usando regálalo a otros que la necesiten, para que crees espacios y nuevas co- sas vengan hacia ti.
Dona tus muebles viejos, si quieres muebles nuevos, ropa, libros. Cualquier cosa que esté to- mando en la casa espacio adicional dala a una iglesia a una organización no lucrativa o a al- guien que lo pueda usar.
No des a otros objetos rotos o cosas que les causen problemas porque una vez que pongas esa energía en circulación vas a recibir lo mismo. Lo que ofrendas, eso recibes.
Cuando liberas el lugar donde vives de re- gueros y de amontonamientos que no necesitas, estás aligerando tu vida.
Ofrece sin miedo lo que ya no te sirve y re- emplázalo por lo que te hace falta. Esta ley fun- ciona en todas partes donde te relacionas con el planeta y otros seres vivos. Cuando perdonas a otros estás creando un lugar para que la salud y la armonía aparezcan en tu vida.
Si quieres abundancia en tu vida no sonsa- carás a esa persona casada, porque hay demasia- do amor rodeándonos para fomentar la infelici- dad de otros. Puedes salir con esa persona espe- cial sin compromiso que está esperando por ti y ambos pueden ser parte de algo muy especial.
Si quieres lo que otros tienen, estás atrayen- do escasez. Dios es el dueño de este negocio y le va a encantar darte aquello que deseas siempre que sea para tu bien.
En una entrevista le preguntaron a José Luis Rodríguez, (El Puma), el popular cantante, ani- mador y empresario venezolano:
“Tienes las cosas materiales que deseaste siempre: Una estación de radio, una de televisión, distintas propiedades. ¿Como te sientes siendo dueño de tanta riqueza?”
La respuesta me llamó mucho la atención: “No tengo nada, administro los bienes que Dios ha puesto a mi disposición temporalmente”.
Cuando tus acciones no tienen el apego al mundo material, estás creando nuevas cosas. El Universo es inteligente y por la energía que acompaña lo que quieres, sabe cuando estás dan- do con apego y cuando dejas ir lo que ofreces.
Es triste cuando alguien regala algo pero con condiciones:
“Te estoy regalando ese florero. Pero el próximo año cuando yo regrese quisiera verlo en esta sala.” Respeta la voluntad y el libre albedrío de otros y deja ir cualquier cosa que ofrezcas.
Dale tiempo al cosmos a generar lo que quieres y mientras tanto no dejes de dar pasos en la dirección correcta; Vístete con elegancia y cla- se, vive con estilo. Disfruta los pequeños y gran- des placeres de la vida. Si puedes tomar un avión e irte a una obra de teatro en Broadway, Chicago, Ciudad de México, París, Roma. Hazlo aunque sea por una noche.
Hay oportunidades únicas en la vida: Nunca tuve la oportunidad de volar en el Concorde, nunca vi a los Beatles o a Celia Cruz actuando en vivo. Por eso debes crear espacios donde estas cosas aparezcan y a la vez tomar las oportunidades por asalto cuando estas aparezcan.
En Julio del 2001 visité una de las torres gemelas en la Isla de Manhattan, en Nueva York.
Disfruté la vista desde adentro y decidí no subir a lo más alto a contemplar la ciudad. Me di- je a mi mismo: “Un día de estos lo hago”.
Las torres fueron reducidas a escombros dos meses después por ataques terroristas en uno de los atentados más crueles que recuerda la huma- nidad. Nunca más existirán dos edificios como esos ni la oportunidad de verlos y sentir lo mismo desde el mismo lugar. La lección la aprendí: Dis- fruta cada minuto de tu vida aquí y ahora, porque mañana puede ser tarde.
Dicen que la “oportunidad es un viejito cal- vo y desdentado que aparece a nuestra puerta y despreciamos por su fealdad.” Es un refrán que nos enseña que a veces la oportunidad viene dis- frazada de la forma más inadecuada.
En un cambio de avión en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, tuve la oportu- nidad de conocer a Celia Cruz, la mejor cantante de salsa que ha pisado este planeta.
Era impresionante ver como atendía a sus seguidores que se tomaban fotos con ella y lo gentiles que eran tanto Celia como el esposo Pe- dro Knight y el representante Omer Pardillo que siempre los acompañaba. Volamos en el mismo avión a Madrid y el recibimiento allí también fue especial y cargado del amor que recibía y daba Celia donde quiera que llegara.
No pude evitar pensar “Un día voy a estar en una de sus presentaciones en vivo”
Tres años después de ese encuentro, “La Reina de la Salsa” o “La Guarachera del Mundo” como conocían a Celia, falleció y yo nunca pude
Por esas y muchas otras lecciones cada vez que deseo algo creo un espacio y lo pongo en mi mapa del tesoro, lo visualizo y hago todo lo posi- ble hasta que lo obtenga. Haz lo mismo y disfruta el proceso.
Me contaron la historia de una pareja que es- taba rezando porque querían un niño, pero la mu- jer nunca quedaba en estado y en la misma igle- sia había otra pareja que estaban pasando por la misma situación.
Mientras tanto la primera pareja con la ilu- sión de tener su primer hijo, prepararon un cuarto en la casa para la llegada.
Compraron cosas y se alistaron con todo lo que hacía falta para la llegada del bebé. En poco tiempo les llegó la noticia del embarazo deseado a lo que siguió el esperado parto.
La otra pareja no corrió con igual suerte y uno de ellos fue a quejarse al sacerdote de por qué ellos no habían corrido con igual suerte. El sacerdote sólo les respondió: “Ellos estaban listos, tú no”. Parece una solución simple a un problema complejo. El maestro aparece cuando el alumno está listo. Lo que quieres aparece cuando creas un espacio para que se manifieste.
Cada vez que bloqueas la circulación de energía, estas bloqueándole el acceso a tu casa a la abundancia.
No te amarres a lo viejo ni te apegues por- que aquello en lo que más piensas en eso te con-