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Chapter 2 Background to the study.

2.5 Vegetation

Es conveniente que la maestra o el maestro, ante las manifestaciones saludables de la sexua- lidad:

1. Las conozca, comprenda y reaccione a éstas con tranquilidad, empatía y respeto. 2. Muestre comprensión hacia los sentimientos de los y las adolescentes que las

3. Las asuma como una expresión del desarrollo saludable.

4. Cuente con la capacidad de diferenciarlas de aquellas que no necesariamente son saludables, basándose siempre en fundamentos científicos y no en supuestos sin sustento documentado, aunque sean comúnmente aceptados.

5. Evite permanecer indiferente y en lugar de ello, participe y promueva abiertamente valores asociados a las mismas, como el respeto, la equidad, la responsabilidad, la tolerancia, la diversidad o el amor justo.

6. Las oriente de acuerdo con el marco de los derechos y las responsabilidades humanas y según las capacidades del alumnado.

7. Favorezca la óptima expresión de las mismas, creando un ambiente escolar

basado en el respeto.

8. Enseñe habilidades para su sana y respetuosa expresión social como: la toma de decisiones, la comunicación, la expresión de sentimientos, la solución de problemas o la negociación.

9. Facilite la discusión, análisis y cuestionamiento de las normas sociales o culturales que las perjudican.

10. Al reaccionar ante esas manifestaciones, examine la coherencia entre su actuar y los valores que promueve.

11. Eduque para su saludable construcción y expresión; y para la prevención de los problemas, de acuerdo con las características de la educación sexual integral. Ante las manifestaciones problemáticas de la sexualidad adolescente, es necesario que:

1. Responda con tranquilidad, amabilidad y respeto.

2. Muestre interés y dedique un tiempo para conversar con el alumno o la alumna e intente dirigirle con una persona que pueda ofrecerle orientación profesional. 3. Promueva la comunicación familiar sobre el tema. Si es un problema que puede

representar un riesgo para la salud, ofrecer unos días para que el o la adolescente hable con su madre o padre y en caso de no suceder así, advertir a su alumno o alumna que conversará con algún familiar.

4. Manifieste la razón de su preocupación en términos de la salud integral de su alumno o alumna.

5. Ofrezca alternativas sobre fuentes de información científicas del tema para que su alumno o alumna pueda incrementar la comprensión de lo sucedido.

6. Incluya, previo acuerdo con la dirección escolar y el alumnado involucrado, el estudio, análisis y la discusión del tema en el grupo.

7. De ser necesario, comente el problema con otros maestros y maestras para idear estrategias de apoyo en los grupos.

8. Muéstrese en contra de cualquier expresión que implique falta de respeto en el grupo; aplique las consecuencias establecidas en el reglamento escolar con tranquilidad y al momento que se presenta la conducta irrespetuosa.

9. Motive hacia una visión a futuro y de solución de los problemas siempre y cuando se atiendan; considere los problemas como un reto a enfrentar.

10. Ofrezca solamente la ayuda que pueda proporcionar, tanto por su formación profesional como por su función como maestro o maestra.

Prácticas que deben evitarse ante la sexualidad adolescente

u Subestimar la intensidad de una experiencia sexual adolescente, como el amor

platónico, la desilusión o preocupación por la imagen corporal.

u Comentar frente al grupo un problema sexual de un alumno o alumna sin haberlo acordado.

u Comparar peyorativamente las manifestaciones de la sexualidad adolescente actual con la de generaciones anteriores.

u Comentar al grupo experiencias sexuales personales que suelen considerarse

privadas o inadecuadas cuando el nivel de desarrollo no es similar, como la frecuencia de relaciones sexuales, el antecedente de abuso sexual, de aborto, problemas o discusiones con su pareja.

u Confundir empatía con la igualdad de condiciones, como el entablar una conversación con el alumnado como si también se fuera adolescente. El maestro o maestra es el adulto, esa posición debe ser irrenunciable.

u Intentar corregir una conducta basándose en calificativos personales y no en criterios de salud o de disciplina escolar, como decirle a una adolescente que no se ve bien que se esté besando porque es mujer, en vez de recordar las reglas escolares para la expresión afectiva.

u Asignar diagnósticos a conductas sobre las cuales no se ha realizado una evaluación profesional.

u Hacer referencia a los juicios personales a pesar de conocer que no existe fundamento científico que los apruebe, como decir que a pesar de que la homosexualidad no está clasificada internacionalmente como enfermedad, usted cree que no es normal. u Guardar silencio cuando un/a adolescente experimenta circunstancias que ponen en

riesgo su salud, como cuando sabe con certeza que una alumna está embarazada. u Permitir, aceptar o fomentar reuniones sociales extraescolares que no se relacionan

con las actividades académicas o aquellas vinculadas a la enseñanza, como ir a tomar una copa o incluso un café. Al igual que proporcionar datos personales como el celular, correo electrónico privado u otros que rebasen los límites de la relación profesional.

u Emitir bromas que devalúen al hombre o a la mujer, en cualquier circunstancia y bajo cualquier condición social, económica, de salud u otra. Como las mofas sobre los hombres, las mujeres, las personas homosexuales y transexuales, u otras.

u Adjudicar a las víctimas de violencia responsabilidad por lo sucedido, con comentarios como: “Se lo buscó”. “Lo permitió”. “El valiente vive hasta que el cobarde quiere”. “Le gusta, por eso se deja”.

u Mantenerse indiferente cuando se le cuestiona sobre un tema del cual conoce la respuesta fundamentada y puede significar un aprendizaje importante para el alumnado, como no manifestarse claramente a favor de la equidad, la igualdad, la discriminación o la visita médica periódica.

u Responder a la presión grupal para conocer sobre un tema que no domina,

trabajándolo en el grupo sin haberse documentado previamente.

u Tolerar o no establecer consecuencias y medios para reflexionar ante faltas de respeto hacia su propia sexualidad.

u Mostrar una actitud rígida, excesivamente formal e inflexible ante situaciones cotidianas de índole sexual que son parte del desarrollo adolescente saludable. u Considerar que la educación sexual no se relaciona de ninguna manera con su labor

Resumen de: IX. La función docente ante las expresiones