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Volume Maximising Auction Algorithm

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8.6 Order Book Matching Priority and Executions

8.6.2 Volume Maximising Auction Algorithm

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África subsahariana: Algunos indicadores de gobernabilidad Países no petroleros Países sin conflictos África subsahariana Países petroleros

Países con conflictos (desde 1992)

Indicadores de gobernabilidad, 2002 (desviaciones con respecto a la puntuación media mundial)1 40 45 50 55 60 65 70 Gobernabilidad política

(índice: 0 = riesgo alto; 100 = riesgo bajo)

1984 88 92 96 2000 Jun. 2004

Fuentes: Banco Mundial, International Country Risk Guide, y cálculos del personal técnico del FMI.

Las cifras negativas indican una puntuación inferior a la media mundial. Las puntuaciones se normalizan con una desviación estándar de 1.

1

Nota: Los autores principales de este recuadro son Milan Cuc y Thomas Krueger.

ÁFRICA: ¿SE PUEDE SOSTENER LA MEJORA DE LOS RESULTADOS ECONÓMICOS?

En Mauricio, los sobresalientes resultados eco- nómicos y la estabilidad financiera se han sus- tentado en una tradición de buena gobernabi- lidad que incluye el respeto de las leyes y los derechos de propiedad, una cultura de transpa- rencia y participación política, y un contrato social implícito entre el gobierno, empresas y trabajadores. La comparativa solidez de los dere- chos jurídicos también ha fomentado el desa- rrollo de Namibia en el pasado, a la vez que la gestión de las finanzas públicas de Botswana se ha caracterizado por mecanismos instituciona- les transparentes para la elaboración del presu- puesto y su ejecución (incluidos aspectos clave relacionados con la industria extractiva del país) y por un enfoque basado en reglas para la aplicación de la política fiscal.

El desafío consiste en asegurar que estos éxitos se difundan más entre los países de África subsa- hariana, habiéndose ya registrado avances impor- tantes —especialmente en el frente político— a lo largo de las dos últimas décadas (véase el panel inferior del gráfico). Aun así, el avance ha sido desigual y, en muchos casos, formalista —concentrándose en mecanismos jurídicos sin proporcionar los recursos adecuados y con fre- cuencia sin el apoyo político para realmente po- der aplicar las medidas necesarias—. Además, los conflictos armados rápidamente desvirtuaron los avances obtenidos y en algunos países (como en los casos de Côte d’Ivoire y Liberia) ocasionaron un deterioro general del Estado de derecho.

Se encuentran en marcha varias iniciativas im- portantes —a nivel internacional y nacional— para lograr mejoras en la gobernabilidad. Si bien algunos elementos de la gobernabilidad resultan costosos, tales como el aumento de la transparencia o la expansión del sistema judi- cial, las limitaciones de recursos y las restriccio- nes de capacidad indican la importante función que podría desempeñar el apoyo de la comuni- dad internacional para mejorar la gobernabili- dad en África subsahariana. De hecho, para lograr avances fundamentales se requerirán iniciativas concertadas a tres niveles:

• Programas de iniciativa interna. La actividad

clave en este caso consiste en establecer los

fundamentos institucionales necesarios para la buena gobernabilidad, y avanzar con más firmeza para dejar atrás los formalismos y real- mente ponerlos en práctica. Dentro del sector público, en muchos países existe margen para limitar la discreción oficial, mejorar la rendi- ción de cuentas y reforzar el control y la su- pervisión —derivándose lecciones valiosas de los casos exitosos de la región ya señalados—. Los derechos de propiedad y el estado de de- recho también serán indispensables para al- canzar el dinamismo que se desea para el sector privado. Las medidas que se tomen dentro de un proceso participatorio amplio pueden resultar muy eficaces, tal como se observa cada vez más en todo el continente dentro del contexto de una estrategia más amplia de reducción de la pobreza.

• Iniciativas multilaterales para África. La Nueva

Asociación para el Desarrollo de África es una clara expresión de la resolución de África por abordar los problemas de gobernabili- dad. Uno de sus pilares centrales es el meca- nismo africano de evaluación paritaria, que aborda varios aspectos principales de gober- nabilidad. Ahora se requiere un enfoque más decidido para que esta visión se convierta en realidad: si bien 23 países se habían asociado al mecanismo a principios de julio, solo tres (Ghana, Mauricio y Rwanda ) habían comen- zado la etapa preliminar de las evaluaciones. Puesto que los países que registran conflictos presentan desafíos específicos en materia de gobernabilidad, las iniciativas de manteni- miento de la paz en África también merecen destacarse.

• Otras iniciativas internacionales. Las institucio-

nes financieras internacionales han iniciado varios programas encaminados a promover el aumento de la transparencia y la rendición de cuentas entre los países miembros. El FMI ha asumido el liderazgo en el trabajo sobre las normas y códigos en los ámbitos fiscal y esta- dístico y, conjuntamente con el Banco Mun- dial y el Banco de Pagos Internacionales, en la promoción de normas y códigos para el sector monetario y bancario. El programa de

de prevención y el aumento de los suministros de terapias antirretrovirales para prolongar la vida. A la comunidad internacional le cabe una función fundamental en el desarrollo de África, por ejemplo, eliminar restricciones a las expor- taciones de los países en desarrollo, reducir las subvenciones a los productos agropecuarios, brindar mayores flujos de asistencia y continuar el alivio de la deuda.

En cuanto a los países de manera individual, se prevé un repunte en el crecimiento de Sudáfrica, que pasará del 2!/2% en 2004 a 3!/4% en 2005, ba- sado en el bajo nivel de las tasas de interés y una orientación fiscal moderadamente expansiva. La apreciación del rand desde finales de 2001 ha contribuido a reducir la inflación hasta un nivel cercano al punto medio de la banda objetivo de 3% a 6%, lo que ha permitido rebajar considera- blemente las tasas de interés a corto plazo. Sin embargo, la pujanza de la demanda interna, el reciente aumento de la oferta de dinero y las convenciones salariales por un nivel superior a los aumentos de la productividad están origi- nando presiones inflacionarias que podrían requerir un aumento de las tasas de interés de intervención para el año entrante. Si bien en los últimos años la política fiscal se ha mantenido

prudente en términos generales, originándose una reducción de la deuda del sector público, el aumento previsto en el déficit del gobierno, que ascenderá a 3,1% del PIB en 2004/05 ya se en- cuentra en el límite superior del nivel aconseja- ble para evitar presiones innecesarias sobre las tasas de interés a largo plazo. Los demás gastos sociales se deberán financiar mediante un au- mento de los ingresos tributarios o recortes en los gastos de menor prioridad. Ante una tasa de desempleo del 28%, será esencial eliminar las rigideces del mercado laboral e impartir capacitación a los trabajadores desempleados.

En Nigeria, se prevé que el crecimiento real del PIB se desacelerará, pasando al 4%-6% en 2004/05 a medida que pierda impulso el auge de la producción de petróleo de 2003. Mientras que el saldo fiscal global recibe un impulso por los ingresos petroleros inesperados, el déficit no petrolero es elevado y sigue creciendo. El nuevo equipo económico del gobierno ya ha concre- tado algunos éxitos al fortalecer la situación pre- supuestaria federal mediante recortes de los desembolsos no prioritarios, a la vez que se aumenta el gasto en educación, salud e infraes- tructura. Para aumentar el ahorro generado por las ganancias inesperadas del petróleo, los

evaluación del sector financiero del FMI y del Banco Mundial también tiene como objetivo reforzar la transparencia y la gestión de go- bierno en el sector financiero. Para el futuro, las medidas se podrían concentrar en proble- mas concretos de transparencia de los ingre- sos que aquejan a los países productores de petróleo (o a países con otras industrias ex- tractivas), donde son particularmente graves los problemas de gobernabilidad. Esto tam- bién está previsto en la Iniciativa sobre la transparencia en las industrias extractivas (ITIE), emprendida por el Reino Unido en 2003. Varios países de África, entre ellos Guinea Ecuatorial, Ghana, Santo Tomé y Príncipe,

Gabón y la República del Congo, participan o han manifestado su intención de participar en la ITIE. Se requieren más iniciativas de los países desarrollados que, a menudo, forman parte de los problemas de gobernabilidad del mundo en desarrollo, inclusive África. La con- vención de la OCDE para combatir el cohe- cho, por ejemplo, es una manifestación del deseo de los países desarrollados de desempe- ñar el papel que les corresponde para resolver el problema de la corrupción empresarial en el ámbito internacional. La eficacia de esta ini- ciativa dependerá ahora de la manera en que se aplique dentro de los marcos jurídicos nacionales de cada país signatario.

gobiernos federal y estatal deberán ponerse de acuerdo para aplicar una regla de prudencia fis- cal y se deberá promulgar la Ley de Responsabi- lidad Fiscal. El banco central deberá permitir el aumento de las tasas de interés, absorber el exceso de liquidez y permitir más flexibilidad cambiaria con el fin de apoyar la desinflación. Posteriormente, el banco central deberá forta- lecer su independencia y se deberá mejorar la solidez del sistema bancario. Entre las demás prioridades estructurales de la reforma figuran la privatización, la liberalización del comercio, la unificación del mercado cambiario y la reforma de la función pública. Nigeria participa en la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas —una iniciativa internacional para mejorar la transparencia de los pagos efectua- dos por las empresas a los gobiernos y el uso de tales ingresos por el gobierno— y estableció una Comisión de Delitos Económicos y Financieros.

En las demás regiones de África subsahariana, las perspectivas económicas han mejorado en términos generales aunque aún se requieren más medidas para garantizar el crecimiento sos- tenible. En el cuerno de África, el repunte de la actividad económica de Etiopía se atribuye, en gran medida, al restablecimiento de las condi- ciones meteorológicas normales y se deberán acelerar las reformas estructurales para mejorar el clima para la inversión; en Sudán, se observa una tendencia creciente en la producción de petróleo y mediante un acuerdo de paz la rebe- lión del sur ha concluido, pero el conflicto ar- mado en el poniente ha provocado una crisis humanitaria. En la región de los Grandes Lagos, el aumento previsto del PIB real en la República Democrática del Congo obedece en parte al avance hacia una reunificación efectiva, pero la situación de seguridad en la parte oriental aún es precaria. En África meridional, se prevé que el crecimiento real del PIB en Angola se acelerará hasta un nivel del 11%, principalmente como resultado del aumento en la producción de pe- tróleo, pero se requieren urgentemente medi- das para establecer una situación fiscal y externa sostenibles; en Zimbabwe, la economía registra un acusado descenso, con una reforma agraria

desordenada que reduce la producción agrope- cuaria y despierta inquietudes en materia de gobernabilidad, lo cual desalienta la inversión y fomenta la fuga de capitales y la emigración. En la zona del franco CFA, es esencial restable- cer la estabilidad política de Côte d’Ivoire para que mejoren las perspectivas económicas.

En el norte de África, si bien se prevé un crecimiento relativamente pujante del PIB en Argelia en 2004/05, las políticas fiscales y monetarias expansivas generan presiones infla- cionarias. Con miras a conservar la estabilidad macroeconómica, el gasto del gobierno deberá desvincularse de los ingresos petroleros para poner a la política fiscal en una senda sostenible. Con una tasa de desempleo del 23%, también será esencial iniciar la privatización de los ban- cos estatales y modernizar aún más la interme- diación financiera, reducir la función del go- bierno en la economía y rebajar los impuestos a la mano de obra y la carga burocrática sobre las actividades del sector privado. De la misma ma- nera, las perspectivas a corto plazo de Marruecos y de Túnez son relativamente favorables, pero se requieren medidas de política anticipadas y vigo- rosas para acelerar el crecimiento básico, reducir las tasas de desempleo y la deuda pública. Las prioridades se deberán centrar en el ajuste fiscal y las reformas estructurales que incluyen la libe- ralización comercial, mejoras en el clima empre- sarial y reformas al sector financiero.

Oriente Medio: Desafíos de la

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