• No results found

2.4 Concluding remarks

4.3.5 Vortex formation time

El patrón de alimentación en la Familia Teiidae, es diverso, en ellos encontramos especies herbívoras, insectívoras, carnívoras y omnívoras; en el caso de las herbívoras, se asume que éstas han desarrollado la capacidad de realizar fermentación intestinal, con la participación de una flora específica que le permite degradar la celulosa de los vegetales que ingiere. De acuerdo a los resultados obtenidos en nuestro estudio, confirmamos que D. guttulatum y D. holmbergi son especies herbívoras.

Las heces de D. guttulatum y D. holmbergi son alargadas y de color oscuro, con una porción reducida de sales de urato que se adhiere a uno de sus extremos. A simple vista se puede observar que contienen restos de foliolos, semillas de plantas y otros residuos vegetales que no se alcanzan determinar; en ningún caso se observó la presencia de restos de insectos. Por su tamaño, algunas heces son medianas, otras son cilíndrico alargadas rectas y a veces ligeramente curvadas. En su mayoría son depositadas fuera de las madrigueras y en la base de plantas arbustivas rastreras de los alrededores.

D. guttulatum en el SHB Pómac, en los que encuentra los elementos que constituye los componentes esenciales de su alimento, sin embargo, ha demostrado que tiene una gran capacidad de adaptación para vivir en lugares carentes de algarrobo. En el caso de los bosques de formación secundaria, D. guttulatum se comporta como una especie generalista que se alimenta de los frutos de S. spicata “peal”, C. crotonoides “yunto”; de las flores de E. canescens

“camporco” y de los foliolos de P. pallida “algarrobo”. Nuestros registros no concuerdan con lo reportado por Oblitas (1967) y Rojas (1977) quiénes señalan que se trata de una especie que tiene hábitos alimentarios muy específicos, lo cual es explicable por la tala indiscriminada de los algarrobales y la formación de

58 bosques secundarios, así como por alta capacidad de adaptación en cuanto a sus hábitos alimentarios.

D. holmbergi, en los bosques de algarrobo de Pampa Tizal (Chao), se alimenta principalmente de los foliolos y la inflorescencia P. pallida, debido a que es la vegetación predominante, por eso es que muestra una marcada tendencia a ser especialista en cuanto a sus hábitos alimentarios y en menor proporción de C. crotonoides y S. spicata. Nuestros resultados coinciden con las observaciones de Oblitas (1967) quién afirmó que en Chao D. holmbergi se alimenta exclusivamente de algarrobo, mas no hace referencia de otras especies.

Al respecto, nuestras observaciones tienen cierta coincidencia con lo informado por Vrcibraadic & Rocha (1995), quiénes afirman que Mobuya macrorhyncha (Sauria: Scindidae) es una especie capaz de cambiar su tipo de dieta de acuerdo a la temporada del año (lluviosa y de sequía) y a la disponibilidad de alimento, por una de tipo vegetal, en función de lo que le ofrece el ambiente.

Nuestras observaciones coinciden en cierta medida con las propuestas de Vitt (2004), quién afirma que las lagartijas frecuentemente comen frutos y flores, pero pocos son frecuentemente herbívoros, las únicas lagartijas herbívoras de cuerpo grande pertenecen a la familia Iguanidae. Sin embargo existe otro grupo de lagartijas, cuyas especies herbívoras no están entre las más grandes, por ejemplo

Cnemidophorus murinus, C. arubensis y D. guttulatum, que pertenecen a la familia Teiidae. Es muy probable que estos últimos se hayan originado de antecesores de cuerpo pequeño, que vivían en un ambiente relativamente fresco, contradiciendo de esta manera a la teoría que el herbivorismo en saurios ectotérmicos requieren de cuerpos grandes y ambientes calurosos. Además sugiere que algunos saurios han adquirido la habilidad de diferenciar a las plantas por su contenido químico mediante el órgano vomeronasal.

Sin embargo, nuestros resultados no coinciden con las apreciaciones de Iverson (2002), quién considera a los miembros de la familia Iguanidae son los únicos totalmente herbívoros, puesto que son especies cuya dieta incluye solo elementos vegetales (frutos, flores, néctar y semillas) en todos los períodos del año. Aun cuando no descarta la posibilidad de que muchas especies pueden ser consideradas como herbívoras facultativas o más frecuentemente simples

59 omnívoros. También informa que el tipo de dieta está relacionado con la edad, es decir que algunas especies, cuando son juveniles, su estrategia de alimentación es omnívora, mientras que cuando son adultas adquieren hábitos herbívoros. Las afirmaciones de Iverson (op. cit.) se ajustan más a las otras especies de la familia Teiidae, como son D. heterolepis y D. lentiginosus que están consideradas como especies omnívoras (Oblitas, 1967 y Ruiz, 2000).

Otro aspecto importante que se ha observado en esta investigación es que

D. guttulatum “cañán” se comporta como un diseminador de semillas, principalmente de las especies S. spicata “peal” y C. crotonoides “yunto”, cuyas cubiertas son muy resistentes; por lo tanto, podemos afirmar que cumple un rol decisivo en el mantenimiento del equilibrio en el ecosistema. Han sido encontradas en número considerable de muestras y la cantidad de semillas por muestra es elevada, aún cuando en muy pocos casos no se registró su presencia. Esto podría deberse a los períodos de fructificación de las plantas.

Un tema al que se le debe prestar atención y el cual debe ser profundizado, es el referente a la frecuencia con que D. guttulatum acude a los diferentes tipos de plantas para alimentarse de los foliolos tiernos, las inflorescencias, frutos y de la calidad y cantidad de semillas que es capaz de dispersar; para establecer su potencial germinativo. Además, desde una perspectiva ecológica, conducir estudios sobre la interacción “cañán” – planta sea de cualquier especie.

D. holmbergi, en los bosques de algarrobo de Pampa Tizal (Chao), su potencial de dispersión de semillas e mucho menor, dado que las pocas semillas que se han encontrado son de S. spicata. Por lo que sería necesario incrementar los estudios en relación con este tema.

4.4. Hematología

En sangre periférica de D. guttulatum “cañán” se reconocieron las mismas categorías de los eritrocitos y leucocitos: linfocitos, monocitos, eosinófilos, basófilos, neutrófilos, abastonados y segmentados que se encuentran en los vertebrados (Acuña, 1975; Troiano y Silva, 1998; Campbell, 2004).

Los valores promedio de hematocrito son diferentes entre hembras y machos en D. guttulatum, es muy posible que se deba a la diferencia en el tiempo

60 de la toma de muestra, en tanto que para la hemoglobina no se apreció diferencias (Tabla 13), estos parámetros son diferentes a los que se informan para otros reptiles Acuña (1975) manifiesta que si existen diferentes para estos valores entre machos y hembras de Iguana iguana; mientras que Troiano y Silva, (1998); encontraron que en la tortuga Chelonoidis chilensis chilensis el sexo no es un factor determinante en los valores de hematocrito y hemoglobina.

Debido a que los valores promedio que se han obtenido de las muestras de sangre de D. guttulatum, corresponden únicamente a la temporada de invierno periodo en que tienen una menor actividad, por ello muestran una elevada concentración de los glóbulos rojos. Estos resultados concuerdan con los reportados por Troiano y Silva (1998) quiénes afirman que la época del año (invierno) es un factor que causa variación en los componentes sanguíneos de

Chelonoidis chilensis chilensis ya que registran valores altos de hematocrito (25.2  8%) y hemoglobina (11.0  3.7 g/dl) durante el invierno.

Se debe tomar en cuenta que todos estos valores están influenciados por factores tales como el hábitat, los períodos reproductivos y los cambios estacionales que sufren luego de los períodos de hibernación, época donde los especimenes tienen poca actividad, así como también su alimento y el agua son escasos, lo que traería como resultado una disminución en el plasma y un incremento en los valores del hematocrito y glóbulos rojos.

Recuento de leucocitos

Los valores del recuento de leucocitos en D. guttulatum macho y hembra se encuentran elevados y existe una diferencia entre ambos sexos, siendo mayor en los machos (Tabla 13). El hecho de haber trabajado con especies silvestres, no nos permitió conocer su estado de salud y de acuerdo a las características del medio, es muy posible que se encuentren infectados con parásitos, ello explicaría los porcentajes elevados y que son mayores en los machos. Nuestras observaciones no coinciden con lo informado por Acuña (1975), quién informa que para I. iguana la variación entre los valores para machos (3600) y hembras (3181), no es significativa, cabe indicar que sus observaciones provienen de ejemplares sanos. Pero sí coinciden con Troiano y Silva (1998), quiénes trabajaron con Chelonoidis chilensis chilensis, y manifiestan que no existe una diferencia entre los valores

61 encontrados para machos y hembras, además señalan que si se presenta una variación en los valores del recuento de leucocitos, esto podría deber a la metodología empleada.

Linfocitos

El porcentaje de linfocitos registrados en D. guttulatum, también es diferente entre los sexos, los valores son mayores en los machos. Estos resultados no coinciden con lo reportado por Acuña (1975) quién afirma que no existen diferencias de linfocitos entre sexos de I. iguana, y tampoco concuerdan con Troiano y Silva, (1998) quiénes observaron que en tortugas existe diferencia significativa entre sexo y época del año.

Monocitos

Los monocitos en D. guttulatum no muestran diferencias entre sexos. Estos valores coinciden con los reportes de Acuña (1975) y Troiano y Silva (1998)

Eosinófilos

En D. guttulatum se ha encontrado un mayor porcentaje de eosinófilos y en el caso de las hembras sus valores se encuentran elevados. En términos generales se afirma que los valores altos en eosinófilos están asociados a la presencia de parásitos, ya sea en sangre circulante como entre el peritoneo, pero esto no se ha confirmado en D. guttulatum, por lo que será motivo de otro estudio. Estos resultados no coinciden con lo informado por Acuña (1975), quién encuentra que el porcentaje bajos de eosinófilos y son similares entre hembras y machos, en el mismo sentido, Troiano y Silva (1998) reportan valores muy similares (31% y 32%) para hembras y machos, aun cuando se encuentran ligeramente elevados; pero se debe tener en cuentas que estos autores han trabajado con especimenes sanos.

Basófilos

En los porcentajes registrados para los basófilos, se han encontrado valores muy similares entre hembras y machos de D. guttulatum. Estos datos coinciden parcialmente con lo reportado por Acuña (1975) ya que los valores están ligeramente elevados.

62

Neutrófilos

El porcentaje de neutrófilos es la suma de los abastonados y segmentados y se encuentran ligeramente elevados en las hembras de D. guttulatum.

Los glóbulos rojos de los reptiles han sido las células sanguíneas más estudiadas de los Saurios, especialmente en lo referente a su morfología, que ha sido ampliamente discutida, llegándose a la conclusión que el tamaño tiene marcada relación con la posición sistemática de las especies y probablemente con el grado de evolución (Sevinc, et al., 2000; Atatur et al., 2001 y Ugurtas et al., 2003).

Las dimensiones del diámetro mayor y menor del citoplasma y núcleo de los eritrocitos, de D. guttulatum, se encuentran dentro de los valores promedios de variación reportados para otros integrantes de la familia Teiidae. Los valores encontrados en el presente trabajo, nos permiten afirmar que los glóbulos rojos de

D. guttulatum son menores que los eritrocitos de I. iguana (Acuña 1975), Lacerta rudis (Sevinc et al. 1999), de la familia Scincidae (Atatur et al., 2001) y de las tortugas marinas y terrestres (Ugurtas et al. 2003).

4.5.- Cariotipo

El análisis del cariotipo de las especies estudiadas nos permiten establecer la existencia de cromosomas mayores (macrocromosomas) y de cromosomas menores (microcromosomas); en estos últimos es difícil establecer homología por lo tanto nos referiremos solamente al número total.

El cariotipo de D. holmbergi “cañán”, procedente de Pampa Tizal, Chao, La Libertad, nos permite proponer el número cromosómico de 2n = 46 de los cuales 24 son macrocromosomas y los 22 restantes son microcromosomas. Mientras que en D. guttulatum procedente del S.H.B. Pómac su número cromosómico es 2n = 56 de los cuales 32 son macrocromosomas y 24 son microcromosomas.

Nuestros resultados, incluyendo cromosomas mayores y menores coinciden con los obtenidos por Gorman (1970), quién propone que en el género

63 entre 46 y 56. En el mismo sentido, Hernando y Álvarez (2005) señalan que los Teiidae conocidos como macroteidos o cnemidoforines, muestran un amplio rango de números diploides que varían desde 34 a 56 cromosomas.

Con respecto al número de cromosomas que poseen los Saurios, encontramos que existe una amplia variación dentro y entre Familias; así lo demuestran los trabajos propuestos por los autores Gorman (1970), Northland et al., (1987), Núñez y Navarro (1992), Hernando (1999), Hernando (2000), Cei & Videla (2002), Aiassa et al., (2001), Peccinini et al., (2004) y Hernando & Álvarez (2005), quienes han investigado y descrito el número de cromosomas en las Familias: Iguanidae (2n = 36); Tropiduridae (2n = 36); Scincidae (2n = 32); Lacertidae (2n = 28, 2n = 30, 2n = 36, 2n = 42), Teiidae (2n = 34, 2n = 46, 2n = 56), Gymnophthalmidae (2n = 34; 2n = 44) respectivamente.

La morfología de los macrocromosomas en D. holmbergi es del tipo metacéntrico (6), submetacéntrico (8) y acrocéntricos (10); mientras que D. guttulatum posee 14 cromosomas bibraquiados que incluyen a los tipos submetacéntricros (8), acrocéntricos (6) y los 18 restantes son telocéntricos.

Si bien es cierto que para establecer la ocurrencia de intercambios cromosómicos que expliquen la formación nuevas especies, se hace necesario utilizar la técnica de bandeo cromosómico; sin embargo, las evidencias numéricas demuestran que, tanto D. holmbergi (2n=46) como D. guttulatum (2n=56) estarían más relacionadas a las especies del grupo Dracaena (2n = 34) que exhibe el cariotipo más primitivo, según lo afirmado por Reeder et al (2002).

Las variaciones en cuanto a morfología cromosómica de las especies que hemos estudiado, pueden muy bien explicarse siguiendo la propuesta de Gorman (1970) y Reeder et al (2002). D. guttulatum podría haberse derivado de D. holmbergi por un mecanismo de fisión centromérica, de tal manera que los 6 cromosomas metacéntricos de D. holmbergi se han convertido en 12 telocéntricos y 4 de los acrocéntricos han aumentado el número de telocéntricos a 18 que es lo que posee D. guttulatum, mientras que el último par de cromosomas derivados de la fisión, por su tamaño han incrementado el número de microcromosomas alcanzando el total de 24 que es característica de esta especie.

64 Los microcromosomas en D. holmbergi son puntiformes y de tamaño muy pequeño, lo cual dificulta su estudio; esta característica también ha sido registrada en otros reptiles por Gorman (1970) y Hernando & Álvarez (2005). El aporte que brindaría la tecnología molecular mediante el uso de enzimas de restricción y electroforesis podría aportar valiosa información sobre las características de los microcromosomas.

Todas estas características podrían tener su explicación en que, tanto el

Dicrodon, como Teius, se consideran como géneros basales en las relaciones filogenéticas dentro del grupo Ameiva y serían indicativos de la presión selectiva a la que están siendo sometidos por la acción antrópica y cambio climatológicos a los cuales son muy sensibles, cambios que la tecnología del hombre aún no lo registra.

4.6- Secuenciamiento.

El análisis del secuenciamiento de nuestros resultados, no nos han permitido establecer diferencias entre las especies D. guttulatum y D. holmbergi, ni mucho menos con D. guttulatum proveniente de Ecuador (Reeder et al., 2002), ello posiblemente se debería a que los genes mitocondriales 12S rARN y tARN- Val, se encuentran en regiones altamente conservadas y que son comunes tanto a la familia Teiidae como a la de otros saurios.

La similitud de la secuencia del gen 12S rARN del grupo Ameiva

(AF206586.1) y Kentropyx es de un 81%, mientras que con la secuencia de D. guttulatum (AY046453.1) del GeneBank, proveniente de Ecuador, es de un 99% (Reeder et al., 2002).

Al comparar la secuencia del gen tARN-Val de D. guttulatum y D. holmbergi con la secuencia del género Cnemidophorus, la similitud fue de 100%, mientras que cuando se lo comparó con la especie C. tigris (AF206585.1) la similitud fue de un 94% (Fu, 2000).

Así mismo, este análisis, nos ha permitido comprobar el orden consecutivo de los genes 12S rARN y tARN–Val (Anexo 13), que se observa en el genoma del único taxa sobreviviente del Orden Sphenodontia: Sphenodon punctatum, que es considerado como un grupo hermano de las lagartijas actuales e incluso está presente en otros vertebrados (Pereira, 2000; Rest et al., 2003), lo cual demuestra

65 que son secuencias altamente conservadas y que se mantienen en toda la filogenia. Lo cual estaría reflejando su importancia para el mantenimiento de la especie a través del tiempo. Desde el punto de vista taxonómico, también es importante porque puede servir de patrón de comparación para otras especies, así como para establecer el centro de origen de las mismas.

Al analizar la composición nucleotídica de una de las hebras del gen 12S

rARN, D. holmbergi presenta un mayor número de nucleótidos (332) que D. guttulatum (316); sin embargo en cuanto a la proporción de cada nucleótido no existen diferencias significativas entre ambas especies; adenina (35.8%, 34.4%) citosina (23.5%, 23.3%), timina (22.9%, 23.7%) y guanina (17.8%, 18.6%).

A partir de las diferencias encontradas en la secuencia de bases del gen 12S rARN mitocondrial y el número de nucleótidos de D. guttulatum provenientes de Ecuador y Perú, sería necesario incrementar el número de estudios en poblaciones vecinas en la costa norte de nuestro país para establecer si las diferencias se mantiene; lo cual sería explicado por uno o más ancestros con similar o diferente origen filético, dado que las diferencias cromosómicas que se han establecido en el presente trabajo para ambas especies, no siguen un patrón que corresponde a especies de un mismo género.

Desde el punto de vista expresado por Dobzhansky et al., (1980), una especie es un grupo de poblaciones naturales que comparte un acervo de genes comunes, que se cruza entre sí y que ha desarrollado mecanismos reproductivos de aislamiento, aún conservando muchas similaridades morfo-estructurales, tal como ocurre con las especies D. guttulatum y D. holmbergi, que tan solo difieren en el número, disposición y tamaño de los escudos que rodean las escamas supra- oculares. Sin embargo, las diferencias cromosómicas son tan grandes que hacen imposible que los híbridos que se formen sean viables o dejen descendencia fértil.

66 V.- CONCLUSIONES

Los resultados obtenidos en el presente trabajo con respecto a las especies D. guttulatum y D. holmbergi, nos permite concluir lo siguiente:

1.- Los índices morfométricos LEA/LEP; PIE/LEP; FEMUR/LEP; BOCA/FEMUR; ACB/LRC; ACB/BOCA y ACB/LEA pueden ser considerados como patrones taxonómicos, para establecer diferencias intra e interespecíficas.

2.- Ambas especies manifiestan un marcado comportamiento bimodal con respecto a las estaciones del año, la mayor densidad poblacional se observa en la estación de verano, y la menor densidad en la estación de invierno, estableciéndose una fluctuación anual.

3.- De acuerdo con sus hábitos alimentarios, D. guttulatum se comportan como generalistas, mientras que D. holmbergi tiende a ser específica.

4.- Los índices morfométricos, el número diploide así como la morfología cromosómica del cariotipo de D. guttulatum (2n = 56) y D. holmbergi (2n = 46) nos permiten inferir que se trata de dos especies distintas.

5.- Las secuencias de los genes 12S rARN y tARN-Val, se encuentran en regiones altamente conservadas y no existen diferencias significativas en cuanto a la composición nucleotídica entre ambas especies.

67 VI.- PROPUESTA

La utilización de la fauna silvestre es encarada bajo un pensamiento conservacionista. En el marco de un desarrollo sustentable, la conservación de la biodiversidad esta muy ligada a la inserción social y económica de los recursos naturales, sin embargo algunas especies silvestres están consideradas como “res nulius” (cosa de nadie), es por eso que el Estado ha establecido normas de protección y conservación para la fauna silvestre y de los ecosistemas.

Históricamente se reconoce que los “cañanes” han constituido una fuente alimentaria para el poblador de la Cultura Mochica y de algunas comunidades de San Pedro de Lloc, Chao y Virú, puesto que la consideran como una comida saludable, sin embargo, aun se desconoce el número de ejemplares de D. guttulatum y D. holmbergi “cañán” que representa el máximo de sustentabilidad, se sabe que esta especie ha sido sometida a una intensa presión de caza para satisfacer la demanda del mercado de comida típica y por otro lado ha sufrido una pérdida significativa de su hábitat, los bosques de algarrobo, principalmente en las zonas donde se está talando para la obtención de leña y carbón, así como en aquellas que se busca ampliar la frontera agrícola y cambiar el uso del suelo.

En este contexto, las empresas agro-exportadoras que se desarrollan bajo los principios de las buenas prácticas agrícolas y de responsabilidad social empresarial, mediante los cuales se comprometen a proteger el ambiente y