—independientemente de los dos tiempos del trauma— lo podemos considerar construido a su vez do-
blemente, el de las experiencias activas y el délas experiencia) pasi:
vas postuladas por Freud necesariamente como primeras .y anteriores. Ádviertan que si bien *Freud atribuye a estas experiencias activas los reproches posteriores, no deja de notar que lo que va a dar origen a que el recuerdo de esas experiencias sea reprimido, el factor eficaz en la represión, son las primerasslas experi~av_IitTiVelir. os
%prZiehes se pueden dirigfr-eífiécifféimeiire-alás experiencias activas, sin embargo son las pasivas las que están marcando las condiciones para que sea posible la represión posterior.
El se ndo o —siguiendo ahora sí los dos momentos de la e 'o ogia aumattca— corres ' do de la maduración se-. xual •ue •ode a com ente conérite-iQgiu-d'i o empo • el trauma en el que se resignifican las primeras experiencias y es allí dic onde a al recuerdo stejtudip43„,,gar,pezken.uls ...seirilesunseur.cic1343Li_partix e o c ;ros recuerdos_estas repre- sentaciones n re rimisodas. Esto es lo que Freud justamente en estos textos denomina e ecanismo de. .
Pero agrega que a ui latie epAurgir o os.síntomas a los,que él llama úntonas_primarios de defensa. El reproche todavíá noes un síntoma, ya que el síntoma tiene que ver con un retorno de la represión,
el re roche ea va ob' Pero surgen acá
a unos primeros sintomas que reu a sintomas primarios de defensa; ¿Qué quiere decir esto? Son formaciones que se construyen para apoyar y consolidar la_repreáión. Ejemplos que da Freud como síntomas primarios de defensa: incluyé acá el surgimiento de espli: ,pulos_o de vereenza o de desconfianza. Surgimiento entonces que tiene esta fünción, esta_finalidad, la de apoyas:_y_manten.e.ria_sePre- sOry. Por eso no son síntomas propiamente dichos, sino síntomas de
defensa. Y el término freudiano es síntomas primarios de defensa. Les leo el párrafo:
‘'. . . al recuerdo de aquellos actos placenteros se enlaza entonces un reproche y la conexión en que se hallan con las experiencias iniciales de pasividad hace posible con frecuencia después de un esfuerzo conciente su represión y sustitución por un sintoma pri- mario de defensa, escrúpulos, la vergtlenza, la desconfianza son síntomas de este orden , .".
Y Freud entonces los postula como sustitutivos de los recuerdos -sexuales de los reproches.
partir de esto se inicia el tercer período que Freud llama de WILAparkiate.hi..que también llama de cuga121, Fíjense que cuando nosotros decíamos que en etWiTribajo lo -que Freud ubica como predisposición a la histeria y a la neurosis obsesiva son los acontecimientos sexuales infantiles, en realidad con mayor precisión debemos entender ahora que la predisposición (por eso yo los agrupé en este primer momento) a la neurosis obsesiva está constituida
por estos tres períodos que corresponden a infancia y pubertad. Y que en principio esta predisposición no implica por sí misma que necesariamente se va a desarrollar una neurosis. Es lo que constituye el terreno o la condición que hace posible o probable que en el adulto se desencadene una neurosis, pero que no necesariamente tiene que desarrollarse, la cosa puede quedar acá, en esto que Freud llama entonces el período de la defensa lograda o de la salud aparente. El zzundo pozwito eLel de I enfermedad propiamente dicha o de lá neurosis,adidta. Freud acá no se expide sobre cuáles son las condiciones h acen esta neurosis. El dice que puede ser algo que ocurra de una manera casual, espontánea. Está dicho de una manera tan amplia que podemos entender que se está refiriendo en general a la historia del sujeto, a los sucesos, a las situa- ciones que haya tenido que enfrentar. O podría ser también, agrega, acercándose a una hipótesis que es una condición necesaria más direc- ta, más fuerte: que haya perturbaciones sexuales actuales que son las que funcionan como desencadenamiento. Freud dice acá perturbacio- nes sexuales actuales, con esto Freud se está refiriendo al otro grupo de neurosis al que justamente va a llamar un poco más tarde neurosis
actuales: neurosis de angustia y neurastenia, y que en la época de este
texto denomina simplemente neurosis.
El momento de la enfermedad está constituido también por ti:es períodos, aunque la sucesión temporal no importa tanto, son más bieq distinciones teóricas. El primero, al que Freud designa como el delh etonicudelnaxecuercloa4eDlinlidOS y de las representaciones.
aso
ciadas a estos recuerdos, a este retorno de los recuerdos reprimidos
Freud lo llama fracaso de la defensa. El momento anterior terminaba con esta caractglitica de defensa lograda, salud aparente. Acá nos
eneonttaniottowel fracaso de la defensa, lo cual implica el retorno de lo reprimido. En realidad son dos maneras de nombrar un mismo hecho, al tenemos que hacer una sucesión lógica tenemos' que decir quoirmassula defensa primero, surgen éstos recuerdos después, por-quemeinotamo: de lo reprimido supone el fracaso de la defensa. Lo Que retoma,' dice Freud, puede ea tanto el recuerdo de las experiencias sexuales reprimidas como los reproches que el sujeto había cone-.
truido ea
relación a estas experiencias sexuales, pero con esta característica y aquí ya nos encontramos con la noción freudisaila,sílito-gal que
de a
oW...z.,hocheli, cAando
uneroana
ea rac
ones, pºcuales
ya no
son_dintdame~canocibles. Es decir que tanto loe jor •dos
como reprochgepasans.laconciencla,
dice Freud, pero no sin antes'sufrir grandes alteraciones, grandes deformaciones y acá ya nos encontramos entonces con el término de que son formaciones de eCt~raisoie
'Es decir; lo que aquí retorna son los recuerdos y los reproches re- primidos pero el efecto de liklepresIndbianato sigue
no impidiendo que faimsulo eii~dliálótrclurm e lee /pf Anta de la
Weipritación debe
Freud tiene acá ya todos los elemento. con los que va a trabajar en La interpretación . . . . Es- tuirormaciones de compromiso, que ahora son síntomas propiamente dichok responden exactamente al mismo modelo que él va a apli-eát :a lo 'quena a ser posteriormente el contenido manifiesto de los suelSoka simplemente el contenido del sueño.4.1 ympuip
W.RBCAlistruititercer período en este momento pero que Freud no lo in- cluye esta altura del texto, lo incluye más adelante. Entonces por ahora 'dejarnos
este
casillero en blanco, porque a continuación, y esentoaesial.punto
siguiente en el que quiero poner el acento, FreudMy dedica *Postular que la neurosis obsesiva no tiene una forma úni- ca
y
pasé é 'distinguir y a describir tres formas diferentes de neurosis obsesivaquono son
todavía lo que hemos llamado las variedades clí- nicas:neme emula complejidad de la teoría de Freud ya en este primer momento de su elaboración sobre la neurosis obsesiva, cómo ya Modeesté primer
texto en que desarrolla en detalle estas nociones,Otorga un lugar extenso y muy importante a esta cuestión de las variaciones en la forma de la neurosis obsesiva, pero además en dos diti iiá'ivando habla de estas tres formas que él va a descri- bir todinrít tiOleitá hablando de las variedades clínicas. Es sobre estas tras fonniwíque luego va a montar las variedades clínicas.
forma él las distingue en función de lo rine pa a con cía, es—decir lo re idp_wesetonia de:~ dtiMeniei'
es' 111~9 o el
e. ceqüiliay iiitirorma
Wirldli-ett
que el síntoma obeeifia propiamente dicho —la reme-tentación obsesiva, entiendan ustedes en ente momento-', correspon- de al -u r ogja..egnedencluinua~a, por supuesto de una
manera deformada, Freud aclara que en este cato utipaagaidilteassitak por una fu*, #0,paoadepttlau t i ltugl, la
sustitución del recuerdo in an por un recuerdo reciente y por una sustitución gle„~tkal-poralgo,~ loso no seguid. Y aclara específicamente lizrerrestinos sustitucio-neréT dónde vemos en obra operando al mecanismo de la represión, aun cuando la defensa haya fracasado, este fracaso de la defensa lo" tenemos que entender como un fracaso parcial, es decir la represión fracasa pero sigue actuando. Que la represión fracase no quiere decir que desaparezca, en realidad cambió de forma. Acá tienen una prime- ra manera de articular la afirmjción.de.L4. ue represión meto= de lo reprimidoartr emsenzo e a están en ta 1 :_glo.relist„ro, sobre la qüe preguntaronc ase. Lo que se obtiene como producto, como resultado de este proceso, es decir eltsíntoma propj&mentp ritch9, la idea obsesiva puede ser,
dice Freud, una representeciókabaurde. porque los distintos caminos que va siguiendo la deformación a veces no se llegan a unificar y un. toncee dan un producto que desde un punto de vista de la lógica consciente resulta una idea francamente absurda. Pero según cuál haya sido el tipo y grado de elaboración, Freud taxativ mente ya en es ue el resultado ue711-Per u Dp
melar florm ¿Qué qui ir con es e como tal,
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es decir que se puede obtener como síntoma, como resultado una representación normal que se conduce como una
representación
obsesiva. Esto significa que cualquier idea puede ser una representación obsesiva. La aclaración de Freud es explícita y muy nítida respecto a lo que caracteriza al síntoma obsesivo —el carácter obsesivo del síntoma—. Y aprovecho para aclararles que cada vez que aparece el término carácter obsesivo en Freud está usado en este sentido: cuando él se está refiriendo a cuál es la peculiaridad del síntoma obsesivo, cuál es la peculiaridad de la representación obsesiva, qué es lo que la hace obsesiva, a esto lo llama el carácter obsesivo del síntoma. No está hablando del carácter en el sentido en que decimos el carácter o la personalidad, nada que ver con la cuestión del carácter anal. Entonces esiva no •e o reprimí as representac ones obsesivas, su ud las describe como teniendo un e Esto quiere decirque
c.2atplable Tienen un carácter pe qui-
co forzosb"• ce, no por su contenido —acá Freud lo llama por su va- lor intrínseco—, no por su valor como representación o idea, sino por_
'La se.~.Jasjormas.,que Freud distingue ocurre cuando lo 'que
ritoriiirde la represión, en lupx de, ser el J'acuerdo, es el repro• , chejambién con deformaciones. Ustedes pueden empezar a notar aquí qiii estas formas no son todavía las variedades clínicas, porque él dice que la segunda forma se produce cuando retorna el reproche, qué pasa con el recuerdo, ¿también retorna o no retorna?. Existen todas las posibilidades, dice Freud. Puede retornar además del re- proche también el recuerdo, con mayor o menor deformación, pero puede ser que el recuerdo no esté, y que se trate —ésta sería especificamente la característica de esta segunda forma— de que lo que retorna de la represión sea solamente el reproche, no el re- cuerdo de la experiencia sexual infantil. Este recuerdo puede faltar en absoluto, dice Freud, y esto nos genera —él se toma el trabajo de aclarar como se los anticipé en la clase pasada— enormes dificul - tades diagnósticas.
Puede haber solamente retorno del reproche, no del recuerdo. En estos carosMCUrtid diagnóstica es enorme, porque es MirS, fácil- mente contunclible con una neurastenia o, aclara también, que es muy fía de confündir con esto que la psiquiatría agrupó bajo el rótulo de la melancolía y de la psicosis maniaco depresiva. Y esto es así, muchos casos que son presentados psiquiátricamenté como melancolía, psicoanalíticamente pueden reconocerse como neurosis obsesiva, como el tercer caso de la lección de Kraepelin que les pre- sent4 la clase pasada.
¿Qué otra característica tiene la deformación en el retorno del re• proche en esta segunda forma? ló_tról_o_se deforma el e: tenido, zyr Rlrgaentadonal.del. reproche sino_que ,también el iaecío concomitante es, transformado...en cualquier otro afecto displaciente. Freud da aquí 'ejemplos, puede ser transformado en ver, zilenza, en miedo hipzon-.. drí
cp,
en ypiesiguigigl, erl mredareligioso, etc.1 lado de estas formaciones de síntomas que son retornos defor-
mados de lo reprimido —sean recuerdos, sean reproches—, (vean la complejidad con que Freud va armando su trama conceptual para dar cuenta de la neurosis obsesiva, ya acá en ,1896), junto a estas formaciones de transacción, en este párrafo las llama con un término que luego va a aparecer en los textos de la metapsicología: ra
caciones del inconsciente, a veces traducido también corno rét nos del iñc6n-sciente. Sobré este término Lacan va a montar su término 19- 11amackuladel'Inonsciente, que no es exactamente igual. Junto a estas ramificaciones del inconsciente, a estos retornos deformados de lo reprimido, se van agregando otros síntomas de naturaleza diferente que no son —por lo menos en un primer momento— síntomas propiamente dichos (en este sentido de formaciones de transacción por retorno de lo reprimido), a los cuales Freud denomina, por analogía con los síntomas primarios de defensa, defensa secundaria,. Esta defensa secundaria está conformada por medidas preventivas ue van surgiendo para gue. se debiliten los síntomasi-p-iopramente die Si 64
tienen éxito estas medidas preventivas, ee decir esta defensa secunda- ria, en este momento podría generar» otro periodo de salud aparen. te, Pero ya a esta altura lo más probable es que estas formaciones que surgieron como medidas preventivas pasen luego a sustituir a la obsesión, es decir que pasan a adquirir un carácter compulsivo las medidas que en un primer momento habían surgido para evitar la compulsión.
Adviertan qué trama tan apretada va construyendo Freud. A esto es lo que Freud denomina la tercera forma de la neurosis obsesiva, donde la obsesión es transferida, es trasladada a las medidas preven
y esto es lo que Freud va a amar "adoi- aboestuqp, que puede ser traducido por prácticas obsesivas, por tfcciones obsesivas que es la traducción de Etcheverry, pero aclarando Freud que estos actos obsesivos que pueden llegar a constituirse en los síntomas de la com- pulsión neurótica no son nunca primarios, siempre implican los an- teriores, o sea que, han surgidmontra. laa representaziones.obsealy». Describe iicá distintas modalidades o camines de tatas medias pre- ventivas que luego se convierten en compulsivas, el intento de desviar la idea obsesiva hacia otras ideas, el intento de elaborar las repro. sentaclones obsesivas a través de procedimientos lógicos. Esto suele dar como resultado lo que Freud llama la.compulsiónzpr.naar. Aquí por compulsión a pensar no está describiendo la representación obse- siva misma sino la medida preventiva cuando se ha convertido en compulsiva. Otra variedad de esto es lo que él llama manía de duda, Son entonces diferentes formas en que estas medidas~TITIVErarn aptas, están listas para transformarse en actos obsesivique pueden tener distintos significados y que Freud púa- á-é-amerar, menciono algunos rápidamente, los actos y acciones obsesivas pueden ser, dice,
actos de penitencia, actos de preservación, fobias de todas las clases, miedo a delatarse, acciones de aturdimiento. El aturdimiento puede darse de distintas maneras: aturdimiento para alejar la idea obsesiva. Entre el aturdimiento incluye la dipso- manía, es decir que las adicciones, alcoholismo o lo que quieran, son aptas, dice Freud, para adquirir esta función de aturdimiento dentro del mecanismo de la formación de la neurosis obsesiva. Es una de las modalidades de actividades preventivas que pueden transformarse en compulsivas.
[
Recién a partir de la distinción y descripción de estas tres formas de la neurosis obsesiva, Freud pasa a describir lo que podemos llamar las variedades clínicas, lo que vamos a encontrar en la clínica.
¿Qué podemos encontrar en la clínica? Podemos encontrar que un sujeto evoluciona desde lo que él describió como la primera forma o la segunda forma (o una mixtura do la primera y la segunda), que el sujeto evoluciona de la primera y/o segunda forma a lo que él descri- bió como tercera forma. Nos vamos a encontrar también, dice, con neurosis obsesivas que oscilan entre unas y otras, es decir que perió- dicamente oscilan entre el síntoma del retorno y las medidas preven-
tivas. O bien lo que puede parecer asombroso, porque él había dicho linos actos obsesivos nunca son primarios, también puede ocurrir que se pase directamente a la tercera forma y que la primera y la se- gunda no existan. Es decir que nos podemos encontrar con casos de
neurosis obsesi 'yaEs esto
lo que él está diciendo, nos encontramos directamente con que la fenomenología de la neurosis está copltituida por acciones obsesivas. Dice Freud que éstas suelen ser las formas más graves. Puede ocurrir entonces que la neurosis obsesiva surja directamente salteando estos dos momentos, es decir que por más que la busquemos no vamos a encontrar la representación obsesiva.
Por eso vuelvo a insistir, apoyado ahora en este texto de Freud, en que no intenten en lo que tiene que ver con este tema de la neurosis „obsesiva construir un tipo, una especie de neurosis obsesiva típica.
r No existe la neurosis obsesiva típica, lo que existe son enormes va - riaciones en torno a algo que postulamos como una estructura obse siva única, que además sabernos que no es una estructura indepen diente,
sabemos que está en dependencia de la estructura histérica. Finalmente, antes de terminar este capítulo, Freud se detiene nue- vamente en la especificidad de la compulsión y vuelve a recalcar que lo que hace que sea compulsión, es decir el carácter compulsivo, el carácter obsesivo, no tiene nada que ver con la creencia. Es lo mismo que decimos en referencia a si algo es delirio o no es delirio, no tiene nada que ver con que eso sea razonable o no razonable, sea
verdadero o sea falso. Tampoco tiene que ver con la intensidad, dice Freud. Su, gíater..aamoilaimo,_su.r.arácter esencial, dice, es que no puede-ser-nwelte; acá ustedes se van a encontrar con dos
traducciones diferentes segun estén leyendo Amorrortu o López Ballesteros. Etcheverry traduce que no puede ser resuelta por la actividad psíquica consciente. Hay que decir que ésta es una
traducción casi literal del texto freudiano que es lo que caracteriza a esta traducción de Etcheverry. López Ballesteros traduce de una manera menos rigurosa pero más entendible para un lector de habla castellana: que no puede ser-eli-~l'Yate término resuelta es un término
que Freud usa también enLa interpretación de los sueños: lo que enema "la resolución del síntoma". El término reúne las dos connotaciones del término castellano: tiene la connotación castellana de resolver algo, como se dice resolver un problema, pero tiene también la connotación castellana de disolver.
El carácter esencial de la compulsión, entonces, es que no puede ser resuelta por la actividad psíquica consciente y esto ni tiene nada que ver tampoco, ya habíamos dicho, con la creencia de que sea verdadera o falsa, ni con la intensidad y tampoco con que la idea sea más o menos clara, agrega Freud. 111 carácter, insista.él,..reside en su causa es decix en su fuente. Es esta cuente, la represiqp y el retomo _ r
esTi3 repilmida, la que la 'convierte en inatacable por los medios de los que dispone los recursos del sistema consciente, es decir, su cone-
xión con aquellos recuerdos infantiles reprimidos.