Llegados a este punto hay que pensar en cómo todas estas novedades que impactan se desarrollan y financian negocios digitales, encajan dentro del modelo económico y legal en el que nos movemos. Y lo primero que llama la atención es que los reguladores de todo el mundo lo tienen realmente complicado si quieren acomodar las ICOs y los tokens en el marco regulatorio actual. Por un lado, es un tema que resulta muy complejo de entender para la mayoría de las personas y, por otro, se encuentra en continuo proceso de cambio, por lo que cualquier esfuerzo regulatorio puede quedar baldío en muy poco tiempo. Sirva como ejemplo lo complicado que ha resultado sacar una ley en España que regule el equity crowdfunding y el crowdlending, a lo que se suma, en la práctica, que las instituciones apenas tienen los recursos necesarios para garantizar que se cumpla.
En lo que se refiere a criterios jurídicos, las criptomonedas están consideradas como una representación digital de valor en el marco de lo que se ha denominado como Internet del Valor, y actualmente no tienen la condición de moneda de curso legal, no son consideradas como dinero electrónico ni son un título de valor. Por otro lado, se dan situaciones concretas como que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha considerado Bitcoin como un medio de pago. Bitcoin también es considerado como un un activo intangible, por lo que puede ser utilizado en la constitución de una empresa, como ocurrió en España hace unos años cuando se creó la startup Coinffeine a través de una aportación en forma de bitcoins. Además, las criptomonedas son susceptibles de múltiples negocios jurídicos, como la compraventa, la permuta o la donación, y tienen una transmisibilidad similar a los valores anotados en cuenta, como las acciones de una empresa.
En este contexto, encontramos las emisiones de tokens o ICOs como un nuevo mecanismo de financiación de proyectos, especialmente aquellos que se basan en blockchain o en software open source. En ellas los fondos se aportan en forma de criptomonedas, principalmente bitcoin o ether, aunque ahora se empieza a poder participar también a través de dinero oficial. Cuando los inversores participan en una ICO, reciben un activo digital que puede funcionar como una commodity, como son los metales preciosos o las materias primas en cuanto a reserva de valor,
por lo que tienen algunas características de valor y pueden funcionar como una moneda virtual. Estos tokens pueden ofrecer a sus propietarios, por ejemplo, la participación en la propiedad de la entidad legal, participación en los beneficios/pérdidas o activos/pasivos, la remuneración de intereses, el derecho a realizar desarrollos en el sistema, el acceso a la toma de decisiones y el derecho a la utilización de los desarrollos realizados.
Debido al auge que están logrando las ICOs y las criptomonedas en general, algunos países han decidido posicionarse como referente para atraer la creación de startups de blockchain que realicen sus ICOs. Es el caso de Suiza que tiene como aval que se trata de un país con mucha seguridad jurídica y con una tributación interesante para las empresas. El formato que se suele utilizar es la creación una fundación como una entidad sin ánimo de lucro, por lo que los tokens se estructuran como una donación, a fondo perdido sin esperar nada a cambio. La fundación se combina con una empresa que se encarga del desarrollo del software y que retribuye a los desarrolladores. Siguiendo este método es como se puso en marcha en su momento Ethereum. Otras jurisdicciones que están consideradas como ICO-friendly son Singapur, Estonia y Gibraltar.
Para aquellos emprendedores que estén desarrollando proyectos sobre blockchain y tengan pensado realizar una ICO para financiar su desarrollo, resulta fundamental seguir una serie de buenas prácticas en la realización de la ICO para lograr la confianza de los inversores y asegurar al máximo las posibilidades de conseguir la financiación buscada. A este respecto los expertos recomiendan tener en cuenta estas recomendaciones:
1.
Realizar una explicación detallada del funcionamiento de la tecnología, ya que son proyectos basados en blockchain y, en consecuencia, es fundamental que tengan una base tecnológica sólida que asegure el funcionamiento futuro de la aplicación que se quiere desarrollar en aspectos tan importantes como la fiabilidad y la seguridad.2.
Describir la finalidad de los fondos recaudados en la ICO, destacando principalmente el trabajo a desarrollar a nivel técnico y sin olvidar las acciones de marketing. En estos momentos, los esfuerzos se están centrando en el desarrollo de tecnología, pero pronto será necesario llevar todas esas invenciones al mercado.3.
Explicar la utilidad del token, puesto que resulta muy recomendable que tenga una utilidad en sí mismo, relacionada con el servicio que va a prestar la startup. Esto es importante porque, al ponerse las ICOs de moda como fuente de financiación, encontramos proyectos que únicamente emplean el token como una vía para obtener fondos pero no aprovechan el gran potencial que tienen para vincular a los inversores con el desarrollo futuro de la iniciativa.4.
Describir cómo se tiene previsto realizar la gobernanza de la empresa o fundación que emite los tokens en la ICO, de qué forma se pretende administrar los fondos captados o cómo se va a llevar a cabo la toma de decisiones, entre otros aspectos.5.
Definir la titularidad de la propiedad intelectual desarrollada, porque son desarrollos informáticos de una complejidad importante y también porque, de cara a la evolución de la iniciativa como negocio, es uno de los aspectos que van a considerar los inversores para determinar el valor de la compañía.6.
Realizar una due diligence previa de seguridad y código para la realización de la ICO. Teniendo en cuenta que en algunas se han producido robos de las criptomonedas, resulta conveniente redoblar los esfuerzos en el ámbito de seguridad en todo el entorno blockchain. Es recomendable contar con profesionales especializados y con experiencia en la realización de las auditorías, como puede ser el caso de las empresas Zeppelin Solutions y Coinfabrik.7.
Finalmente, otro consejo es dejar que los desarrolladores revisen el código de la ICO y recompensarles con tokens si encuentran algún fallo a nivel de seguridad. Se trata de una práctica común en el mundo del software, llamada bug bounty program que puede ser de bastante utilidad también para el caso de las ICOs.Actualmente se están poniendo en marcha plataformas específicas para ayudar a los emprendedores en la realización de las ICOs, al igual que ocurrió cuando surgieron las plataformas de crowdfunding. En este capítulo hay iniciativas como Icofunding en España, que tiene previsto comenzar sus operaciones en septiembre, y Coinlist a nivel internacional, en la que se está gestando en estos momentos una de las ICO con más fondos recaudados,
Filecoin, la criptodivisa que se ha desarrollado como complemento al proyecto IPFS, que promueve un protocolo
para el desarrollo de una nueva Internet distribuida.
Estas iniciativas están generando transparencia en un escenario en el que, por desgracia, se están produciendo algunas estafas a una escala muy pequeña, igual que ocurre en el crowdfunding.