La desigualdad, tanto en la relación jurídica con los predios, como con los tamaños de los terrenos, son aspectos diferenciadores estructurantes en el acceso y derechos de propiedad de la tierra en las dos veredas. Estas desigualdades dan paso a preguntas del tipo de identidad y sentido de pertenencia del campesinado a través del
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apego a su territorio e historia vivida allí. Preguntas como: ¿el ser dueño de un predio con título de propiedad lo hace sentir más campesino que el que ocupa un predio sin ser dueño legal o que vive en arriendo? O ¿el tener más hectáreas de tierra hace que el dueño tenga más sentido de pertenencia y se sienta más campesino que el que tiene menos? Pues bien, estas mismas preguntas fueron respondidas por los habitantes de las dos veredas y reflejan el pensamiento de los diferentes tipos campesinos de la zona.
En la vereda La Unión, el testimonio de un campesino dueño con título de propiedad de un predio con una extensión aproximada a 1ha, da un acercamiento al pensamiento relacionado con el sentido de pertenencia con el territorio y la visión que él tiene respecto a los campesinos que poseen más y menor tierra que él, así como la manera de identificarse como un campesino.
- “para mí la tierra es un recurso natural vital para poder el hombre desarrollarse económica, cultural y afectivamente…a la pregunta de si me iría a otro lugar, dependería de las expectativas que brinde el otro lugar, lo que lo rodea y si es propicio para mejorar continuamente mi vida en todos los sentidos… conocimiento, calidad de vida, destrezas. Me gustaría también que mis hijos se quedaran con la tierra, es importante que se queden con la tierra porque es un patrimonio para el futuro de la familia económicamente. Aquí la familia lleva cinco generaciones viviendo …y me siento campesino y ciudadano citadino, es decir soy una persona integral de campo y de la ciudad porque he trabajado en la ciudad y también en mi tierra, así pasa también con muchos de acá, trabajan unos años en labores citadinas y luego se devuelven y trabajan en sus terrenos… por eso pienso que en la actualidad y por la evolución social que ha tenido el campesino, no son propiamente campesinos todos los que viven en la vereda, sino trabajadores independientes de una empresa y como campesino uno produce la tierra… claro que hay unos con mucha tierra que es una persona que pertenece a un grupo social de riqueza de estratos altos y el campesino con poca tierra es un minifundista y pertenece a un estrato social bajo”. 36
De igual manera, la visión de un campesino con la misma situación legal y de tamaño del predio en la vereda Perico dice:
- “la tierra debe ser la herramienta de alimento para el que la trabaja y para el de la ciudad, debe ser respetada y cuidada…mi familia ha vivido aquí mucho tiempo, desde mi bisabuelo creo jejje pero si me fuera sería para mejorar y darle estabilidad a mi familia…claro que me gustaría dejarle esto a mis hijos, es fundamental para que ellos en un futuro tengan de dónde agarrarse si se viene una crisis, ojalá la sepan manejar…claro que soy campesino porque vivo de lo que da la tierra… claro que hay algunos que ya abrieron tiendas y venden productos, yo creo que ahí ya hay una diferencia… y pues la verdad yo no considero
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al que comercializa con ganado como campesino, o sea al dueño de la tierra, esos se hacen llamar empresarios…igual son buenas personas jajajaja…”.37
Según el punto de vista de los dos propietarios, ellos acentúan en hecho de que la tierra es un medio para ganarse la vida. Queda en evidencia que varias generaciones de sus familias han vivido en la vereda y consideran que es muy importante heredarles a sus hijos la tierra como “seguro” económico para el futuro, es decir, la importancia del patrimonio familiar como elemento base para subsistir en una época de crisis económica. El sentirse campesino para el propietario de La Unión es dual, se siente campesino y citadino, campesino porque ha vivido y trabajado la tierra; y citadino por su actividad en labores situadas en la ciudad. Es decir, que hay una nueva definición de la persona que vive en el campo y que también sabe lo que es trabajar en labores no rurales como se analizará en el siguiente capítulo. Además que la opción de migrar a la ciudad es alternativa real para escapar de la pobreza, pero finalmente prevalece el arraigo a la tierra volviendo después de un tiempo.
Lo que sí tienen claro los habitantes de las veredas, es que el imaginario que tiene de campesino, es del que trabaja la tierra, afirmando la definición de (Kroeber, 1948). Pero hay otros a los que catalogan como trabajadores independientes de una empresa, pues no son ellos los que la trabajan con sus manos (y aquí también entran los que deciden abrir tiendas en las veredas). Lo anterior denota la posibilidad de tener varias adscripciones identitarias sin que eso genere ningún conflicto.
Por otra parte, detrás de la idea del ser campesino, prevalece una idea idealizada de que la tierra debe ser para quien la trabaja, sin embargo esta idea entre en contradicción con el hecho de que hay muchos miembros de la comunidad que se sienten campesinos, pero que están trabajando las tierras de otros. De manera que el factor de definición de lo campesino está atravesado por múltiples interacciones en relación a la tierra. Por último, los testimonios muestran la importancia en la ascendencia campesina, también como legitimadora de esta identidad, es decir que la interacción con la tierra puede ser de manera indirecta a través de los antepasados. Fenómeno que contradice la visión de campesino de Kroeber (1948) (anteriormente afirmada por la
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visión del campesino pequeño productor), el cual define al campesinado como relacionado con la actividad agrícola. En la realidad actual de la población de Sibaté, aun las personas asalariadas con trabajos no agrícolas se sienten campesinos recurriendo a variables como el pasado, el arraigo territorial y la historia de los antepasados.
Y por último quisiéramos recalcar el hecho de que los testimonios anteriores también hacen una distinción entre los propietarios de grandes extensiones de tierra como personas que pertenecen a una escala alta; y los propietarios con poca tierra, los llaman campesinos de clase baja, punto de vista que evidencian la incorporación de la diferencias entre el campesinado estudiado, a partir del reconocimiento del tamaño de la propiedad.
Pero ¿qué piensan los propietarios poseedores de 1 a 10ha?, la entrevista que se pudo realizar muestra aspectos interesantes.
- “yo me siento campesino porque nací y crecí en el campo pero la ciudad de Bogotá me dio la oportunidad de la experiencia laboral, la riqueza del conocimiento, la formación profesional y la consolidación de una familia… Las Veredas Perico y La Unión y casi que en todas las veredas de Sibaté, Cundinamarca, en las últimas tres décadas ha cambiado de campesinos tradicionales de agricultura de subsistencia con mano de obra familiar, a trabajadores dependientes de las empresas floricultoras y ganadería lechera tecnificada. Actualmente se han abierto otras fuentes de empleo como la industria de la construcción y de la producción de varios productos que se instauraron en el municipio como tejas, vidrios, caucho, etc… lo que es Perico y La Unión existe gran diferencia en la tenencia de la tierra, propietarios latifundistas con más de 10ha que desarrollan la agroindustria de las flores para la exportación, ganadería lechera tecnificada y cultivos intensivos de fresa, la papa todavía se cultiva pero es muy riesgoso, entonces se está como disminuyendo aunque sigue siendo fundamental en la comida de los propios campesinos… los pequeños propietarios (entre 1ha y 10ha) tienen suelos agrícolas de baja calidad agrológica y cadencia de agua para riego. La agricultura tradicional ha disminuido notablemente, es muy raro ahora ver maíz, habas, arvejas trigo y cebada…la tierra se está utilizando para ganadería lechera para autoconsumo o para comercializarla entre los de la vereda, de baja productividad”.38
Varias cosas por mencionar, la primera que es un discurso apropiado para una persona estudiada en niveles de educación superior en los temas agrícolas al referirse a la situación de la tenencia de la tierra en las veredas; segundo, que el sentirse campesino persiste aún cuando pasó muchos años en la ciudad estudiando y laborando, y una
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Entrevista realizada a Aldo, campesino pequeño propietario con estudios en la ciudad, profesional en agronomía, septiembre 2014.
cuestión importante, es la visión de que en las veredas los campesinos ya dejan de ser campesinos para pasar a ser trabajadores de empresas de flores o fábricas. Es decir, que el ser campesino, tanto para la visión de propietario de menos de 1ha, como para el pequeño productor y propietario entre 1 a 10ha, el campesino debe ser el que trabaja la tierra. Y esto, al pasar a una función de operario en una fábrica o en la industria de las flores, pierde la calidad de campesino.
Pero qué piensan los campesinos que viven del salario que generan sus actividades rurales y no rurales.
- “bueno yo vivo en la vereda (La Unión) y mi trabajo lo tengo en Bogotá, y claro que me siento campesino… mi familia ha vivido aquí durante tres generaciones…mi abuelo compró la finca pero se ha ido vendiendo de a poquitos…yo me siento campesino porque tengo mis raíces aquí, así no tenga donde cultivar mis conocimientos de los cultivos nadie me los quita… sino que las urgencias lo hacen a uno irse por otros caminos…”.39
- “…que le digo yo…si yo sí me siento campesino…a veces me salen trabajos como obrero en construcciones en el pueblo (casco urbano), pero pues eso no me quita lo campesino…si mi familia ha vivido aquí (Perico) desde mi abuelo que yo recuerde…claro que los que se dedican a la ganadería se hacen llamar empresarios, y pues sí, son otro nivel…muchas veces ellos viven en el pueblo y solo viene pa ver los animales y ya…dejan cuidando a algunos… creo que ya ellos no se deberían llamar campesinos…”40
Ya tenemos dos visiones acerca de lo que se puede y debe ser un campesino según su relación jurídica con la tierra, pero nos hace falta la visión de los propietarios de más de 10 hectáreas que según el punto de vista de los propietarios entre 10 hectáreas y menos de una, consideran como no campesinos. Una única entrevista a este tipo de propietarios nos acerca al pensamiento de este grupo dentro de la estructura del campesinado sibateño.
- “bueno yo heredé de mi padre este terreno, él me enseñó todo lo relacionado con la ganadería… y pues hombre esa pregunta está difícil porque yo no he cogido ni un azadón, pero desde pequeñito tengo gran cariño por estas tierras… ummm no hombre la verdad campesino campesino no… pero si pueblerino jajaja… pues mi trabajo queda en el campo, pero es que es muy diferente al que cultiva…”41
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Entrevista realizada a Alirio, campesino asalariado, septiembre de 2014.
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Entrevista realizada a don Arcadio, campesino asalariado, agosto de 2013.
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Las palabras anteriores, reflejan una relación con la tierra muy fuerte, pero no es igual al sentimiento que tienen los otros, poniendo el acento en el hecho de que no ha trabajado la tierra con sus manos. La tierra para él es una herramienta de trabajo y de ingreso para la actividad ganadera productiva. Las diferencias se notan al momento de definirse como campesino, pues la imagen de campesino que él tiene es la del que trabaja la tierra y se representa en la frase de “yo no he cogido ni un azadón…”, reflejando la idealización de lo que para él significa ser campesino.
Tenemos entonces tres diferentes casos en lo que respecta al arraigo y las relaciones que tienen cada uno con la tierra y su uso. Y es que según con lo que afirmaba Kroeber en el año 1948, al decir que las familias campesinas se caracterizan por retener en su identidad las características de apegos al suelo y a su cultivo. Pues bien, esta afirmación se puede seguir dando para los propietarios que trabajan sus predios de 1 a 10ha y para los propietarios de más de 10ha que creen que el campesino es el que vive y trabaja la tierra. Pero los datos muestran que aún para los campesinos que han dejado de trabajar sus tierras, o que por motivos de pocas posibilidades de trabajo en otras fincas se han visto llevados a insertarse a actividades productivas de tipo no rural, siguen sintiéndose campesinos por su pasado familiar, porque sienten que sus raíces vienen de la actividad campesina y todavía poseen conocimientos relacionados con la siembra y cuidado de varios cultivos, aún cuando no ejercen la actividad agrícola.
2.4 Conclusión
Los procesos de diferenciación se vienen dando a través de la historia de las veredas. Un evento significativo que dio un impulso a este proceso diferenciador en la población rural, fue la inundación de parte de la vereda para dar paso al Embalse del Muña; que si bien los habitantes actuales de las dos veredas no lo tienen en su memoria como hecho importante para analizar la situación estructural de la tenencia de la tierra, sí lo fue, al ayudar en el surgimiento de propietarios de grandes extensiones de tierra en las veredas estudiadas, gracias al dinero recibido por la venta de dichos predios inundados.
Así mismo, la desigualdad en la tenencia de la tierra, da lugar a diferencias en la relación con la tierra dependiendo de la calidad jurídica y el tamaño de la misma y se confirma que la tierra es un factor determinante para la diferenciación en el campo de las veredas. La necesidad de tener las escrituras y la posesión legal de la tierra frente al Estado, le da al campesino herramientas y garantías financieras para acceder a créditos y/o montar cultivos que sean rentables económicamente y que generen excedentes que puedan ser reinvertidos en la producción agraria.
Se refleja una notable minoría de propietarios dueños de predios superiores a 10 hectáreas, y una clase pequeña y mediana propietaria muy grande, lo cual corrobora lo que se dijo al caracterizar la situación de Sibaté al principio del documento, que pese al incremento de número de propietarios con título de propiedad y al constante fraccionamiento de los predios, podría ser que unos pocos propietarios hayan adquirido predios adicionales (IGAC, 2012). ). También se observa una concentración importante de tierra con índices similares a la concentración de departamentos que se caracterizan por sus altos índices como el de Córdoba.
En la relación con la tierra y la idealización del campesino según la posición dentro de la estructura propietaria de las dos veredas, la tierra sigue siendo factor fundamental para definir a un campesino pero no el único, ya que para los campesinos sin tierra o como los llamaremos de ahora en adelante, los campesinos asalariados, que venden su fuerza de trabajo a las empresas que llegan al municipio, siguen identificándose y llamándose a sí mismos campesinos, a pesar de no trabajar en actividades agrícolas. La razón se debe al apego a su territorio y al legado que han dejado sus antepasados que laboraron la tierra donde viven, y que de una manera especial, sienten que son representantes de ese pasado. Posición contraria a la que va emergiendo de los campesinos que siguen laborando la tierra y que viven de ella, pues este tipo de población campesina define a esta nueva clase de “campesinos asalariados” como trabajadores independientes de la industria. Situación similar a la definición que dan de los propietarios de grandes extensiones de tierra, los cuales, tanto los “campesinos asalariados” como los pequeños y medianos productores, catalogan de empresarios a los que por lo general destinan esos predios a la ganadería lechera de alta producción.
Tampoco los grandes productores se sienten como campesinos, lo cual es interesante en términos de las definiciones y de la diferenciación, pues el gran propietario marca también la diferenciación no sólo con base a lo material sino que simbólicamente también se separa de esa adscripción identitaria. No le interesa identificarse con ellos, aunque sus padres hubiesen sido campesinos.
A partir de estas consideraciones empezamos a encontrar diferencias y clasificamos a los propietarios de las veredas de Sibaté en tres grupos en relación al tamaño de la propiedad. A pesar de que esta clasificación partió de una base material y objetiva como el tamaño de la propiedad, intentamos mostrar también que las categorías están atravesadas por distintos aspectos en la vida de los productores, mostrando que lejos de ser una población homogénea, las diferencias también están ligadas a aspectos indentitarios y de relaciones de pertenencia. Relaciones que no se tuvieron en cuenta en las conceptualizaciones realizadas por autores clásicos como Chayanov (1926) y Lenin (1923), aunque se hizo un trabajo exploratorio por parte de Redfield (1941) y Kroeber (1948) donde estudiaron aspectos socio-culturales del siglo XX.
Por otra parte, el capitulo intentó mostrar elementos que sirven para comprender las distintas maneras en que los campesinos se han ido adaptando para sobrevivir frente a un contexto adverso, demostrando que no son sólo una población estática, sino que encuentran múltiples maneras de sobrevivir y diferenciarse entre sí. De acuerdo a lo que hemos encontrado en Sibaté, en relación a la tenencia de la tierra, podemos decir que se vislumbra la aparición clara de tres grupos bien diferenciados, el de los grandes propietarios, los medianos y los muy pequeños en los que se incluyen los campesinos asalariados con y sin tierras pero con un acceso muy limitado a ellas. Sin embargo, los criterios del tamaño de la propiedad y la relación jurídica con los predios son insuficientes. Por lo cual, también se tienen en cuenta aspectos relacionados con lo que representa para cada uno de estos grupos la tierra. De igual manera existen otros múltiples factores que pueden mediar en la construcción de diferencias, ligados a aspectos productivos, laborales, de acceso a servicios, créditos y mercados; que intermedian en las diferencias y que analizaremos en el siguiente capítulo.