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Zero Leverage Event Study – Private companies

5 Analysis

5.5 Zero Leverage Event Study – Private companies

A continuación describo lo que el autor nos plantea, que en todo lo que acostumbramos a caracterizar como justo e injusto, está siempre presente algún atributo o conjunto de atributos comunes. Los casos que enumera el autor, son

cinco40: la violación de un derecho legal; la violación de un derecho moral; la no

recepción de aquello que se “merece”; la violación de un compromiso; y la parcialidad (o favoritismo) en aquellas cuestiones en que la preferencia no tiene cabida.

Primero: se considera muy injusto, privar a cualquiera de su libertad personal, su propiedad o cualquier otra cosa que le pertenezca por ley. Lo que se

llama derechos legales. Aunque admite varias excepciones, que proviene de las

otras formas bajo las cuales se presentan las nociones de justicia e injusticia. Es

justo respetar e injusto violar los derechos legales de cualquiera.

Segunda: algunos, sostienen que ninguna ley, por mala que sea, puede ser desobedecida por el ciudadano, que éste sólo puede mostrar su oposición a ella, si es que puede, intentando que sea alterada por la autoridad competente, es

40 Mill, el utilitarismo, Op.cit, p. 81-86

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decir, se puede interpretar que protegería a las instituciones perniciosas, defendida por los que apoyan las conveniencias. Otros, pueden decir, todo lo contrario, toda ley que se juzgue mala puede desobedecerse inocentemente, aunque no se considere injusta sino sólo no-conveniente. Pero otros, dicen, todas las leyes que no son convenientes, son injustas; ya que todas las leyes imponen a la humanidad cierta restricción de su libertad natural, que será injusta a menos que venga legitimada por su tendencia al bien general. Bien en medio de tanta diversidad de opiniones, parece admitirse universalmente, que puede haber leyes injustas y a consecuencia, la ley no es el criterio último de justicia, porque puede conceder un bien a una persona y un mal a otra, cosa que la justicia condena. Es decir, se le considera injusta de la misma manera que lo es, como infracción de los derechos de alguien.

Cuando el autor, habla especialmente de la distinción de dos placeres, nos deja ver claramente que hay una influencia fuertemente natural, que le lleva a una elección, que por cierta ley natural, es consecuente y no necesita de mucha preparación. La decisión de dos placeres distintos, es mejor, dejarla al veredicto de los jueces competentes o expertos, pero termina siendo por el mero recuento mecánico de votos, es decir a la mayoría; que a su vez exige otro criterio que determine si se tiene igual capacidad para jugar ambos placeres, es decir, están formados o a criterios intuitivos independientes de la experiencia. Por eso además, “¿Qué puede decidir si un placer particular merece adquirirse, a costa de un dolor particular, excepto los sentimientos y el juicio de los expertos? Por tanto, cuando esos sentimientos y ese juicio declaran, que aparte de su intensidad, los placeres derivados de los placeres superiores son específicamente preferibles a aquellos de que es susceptible la naturaleza animal, separada de las facultades, superiores, es que tienen el mismo derecho a dar un dictamen sobre este

asunto41. Esto es importante en Mill, porque lo considera regla fundamental en la

directiva de la conducta humana, aunque no sea condición indispensable para la

41 Ídem, P. 35

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aceptación del criterio utilitarista; porque no es ese criterio la mayor felicidad del propio agente, sino la mayor cantidad de felicidad general, por eso habla, si algo alcanza mayor felicidad, sería cultivando la nobleza de carácter. Es decir, esta resaltando entonces la familiaridad de los sufragantes con ambos placeres, que no es otra realidad que sus sentimientos y otras sensaciones puramente naturales.

Por eso cuando se refiere a los placeres superiores, a los cuales se debe aspirar más que a los inferiores, dice que la capacidad para los sentimientos más nobles, es en muchas naturalezas una planta tierna que muere con facilidad, no

por influencias hostiles, sino por la mera falta de alimento42.

Tercero: se considera universalmente justo, que cada persona reciba lo que merece (sea bueno o malo), e injusto que reciba un bien, o que se le haga

sufrir un mal que no merece. Se le puede llamar también, la idea de Igualdad.

Esta es quizá, la más clara y enfática manera con que se concibe la idea de justicia. Entraña la noción de mérito. ¿Pero qué es lo que constituye el mérito?

Se entiende, que una persona merece el bien, si obra bien; el mal si obra mal.

También, se puede interpretar, recibir el bien de aquellos con quienes ha obrado bien y el mal con aquellos con quienes ha obrado mal. Es decir, en este

enunciado lo relaciona específicamente con la idea de igualdad.

Por eso Mill, en su escrito “la esclavitud femenina”, habla sobre el rol femenino en el matrimonio y la grave necesidad de cambio que requiere. La cuestión de la desigualdad, no ha traído solo consecuencias en el seno familiar, siendo por esto, creo que casi, en todo el mundo; y en el estado actual, de la opinión en materias políticas y económicas; reconocería lo injusto de excluir a la mitad de la raza humana, del mayor número de ocupaciones lucrativas y de casi toda elevada posición. Decretar o que por el hecho de su nacimiento, las mujeres no son ni pueden llegar a ser capaces de desempeñar cargos legalmente accesibles, a los miembros más estúpidos y más viles del otro sexo o que a pesar

42 Ídem, p. 33-34

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de su aptitud, les estarán vedados esos cargos y reservados exclusivamente a los varones43.

Cuarto, se confiesa que es injusto faltar a la palabra dada; violar un compromiso explícito o implícito; defraudar las esperanzas suscitadas por nuestra propia conducta consciente y voluntariamente. Se pude traducir también, como la

traición. Totalmente opuesta a la justicia, que nos exima de una obligación para con ella y constituya una pérdida del beneficio que hubiera podido esperar.

Quinto, se admite universalmente, que la parcialidad, es incompatible con la justicia. Mostrar preferencia a favor de una persona sobre otra, es decir, la preferencia y el favor, no se aplican con propiedad y no son siempre censurables (como en los casos de preferir a la familia, amigos, en vez de un extraño). La imparcialidad, no se debe considerar como un deber en sí, sino como un instrumento para otro deber. La imparcialidad, se trata del derecho, es naturalmente obligatoria, está comprendida en la obligación más general de dar a cada uno lo suyo. Un tribunal debe ser imparcial, porque debe adjudicar sin tener en cuenta otras consideraciones. Y en otros escenarios como jueces, padres de familia, donde no dejarse influenciar más que por el mérito. Hay otros casos en que dejarse influir sólo por la consideración de interés público, cuando se elige entre candidatos a un empleo de gobierno. Resumiendo, la imparcialidad en cuanto obligación de justicia, quiere decir: dejarse influir exclusivamente por las consideraciones, que se suponen deben influir sobre el caso particular, de que se trata y resistir la solicitación de los motivos que inclinan a una conducta diferente de la que aquellas consideraciones dictan.

La imparcialidad, es una de las virtudes en la justicia, condición necesaria para el cumplimiento de las otras obligaciones de la justicia. El derecho, que todos tienen a la felicidad, implica según los moralistas y legisladores, un derecho igual a todos los medios para alcanzar la felicidad; a menos que las condiciones

43Mill, John Stuart, la esclavitud femenina, 2009, p. 107

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inevitables de la vida humana y el interés general, en el cual está comprendido el

interés del individuo, ponga límites a esta máxima44. Se estima que todas las

personas tienen derecho a un trato igual, excepto cuando alguna convivencia social reconocida exige lo contrario.

La idea de igualdad, está íntimamente unida a esta de imparcialidad, que a

menudo entra a formar parte del concepto de justicia y de su práctica; y a los ojos de muchos se convierte en su esencia. Pero aquí, varía de acuerdo a las diferentes personas y estas se adaptan siempre, a su concepción de la utilidad. Toda persona, sostiene que la igualdad, es dictada por la justicia, excepto en los casos en que la utilidad requiere desigualdad. La justicia, que da igual protección a los derechos de todos, es sostenida por todos los que defienden las desigualdades más atroces en los derechos mismos. Así mismo como se dan diferentes y tantas ideas de justicia, hay diferentes opiniones sobre la utilidad.

Volvamos a retomar, estos cinco casos o elementos iniciales, porque cuando el autor se refiere especialmente a la violación de un derecho legal (leyes);

y la violación de un derecho moral, donde la cualidad particular obligación-sanción,

está reflejada en forma muy clara. Se puede decir, que las injusticias como dice el mismo Mill, son actos que suelen suceder, ser agresiones injustificadas o abuso de poder sobre alguien; en ambos se infringe un mal bajo la forma del sufrimiento directo o de privación de algún bien físico o social con el cual tiene un derecho razonable a contar. Y en los otros tres casos la violación también de un compromiso, la no recepción de lo que se “merece”, es decir, la violación de un compromiso y la parcialidad; la relación de estos tres casos con la noción de

derecho: el “merecer”, entendido como “tener derecho a”; el compromiso como el

derecho a que se satisfagan las expectativas generadas”; y la imparcialidad como

el “derecho de todos a igual trato”. Con estos casos de injusticia, entonces en

44 Mill, el utilitarismo, Op.cit,p. 110

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términos de “derechos no satisfechos”, sí se ve con facilidad la relación de éstos

con la dinámica obligación-sanción.

En esta perspectiva de los derechos no satisfechos, se entiende con claridad, porque Mill, reclama justicia constantemente y con insistencia, en el

campo de “la educación”, como un derecho; por eso dice, es uno de los más

sagrados deberes de los padres: “después de haber dado nacimiento a un ser capaz de cumplir todas sus obligaciones consigo mismo y con los demás”, no se quiere reconocer todavía que dar vida a un hijo sin tener la seguridad bien fundad de poderle, no solo alimentar, sino aun instruir y formar en su espíritu; es un crimen moral que se comete contra el ser y contra la sociedad y si el padre no lo cumple el Estado debería hacerla cumplir, pero a su vez impulsarla a todos los

hombres puesto que son ciudadanos45.

Y de otro lado o aspecto por el cual también, se nota en Mill, reclamar con

insistencia, son los “derechos de la mujer” y especialmente su libertad, incluso fue

catalogado como el autor masculino mas feminista de la época; es casi desatendido cuando se trata de las relaciones de familia, caso que precisamente por su influencia directa sobre la felicidad humana, es más importante que todas las demás; conceder a las mujeres los mismos derechos y la misma protección por

parte de la ley que a cualquier otra persona46. Es decir “derecho de todos a igual

trato”.

El cariño tan inmenso que le tenía a su esposa Harriet Taylor, filósofa y luchadora por la causa femenina, ejerció una importante influencia sobre su trabajo e ideas y le inspiró la defensa de los derechos de las mujeres, que se vio

reflejada en su obra la esclavitud femenina. Donde expresa y reclama la igualdad

de los sexos, ella aunque esclava por la ley, como las demás de su sexo, tenía el

alma independiente, digna de libertad47. En esta obra, expresa claramente las

45 Mill, la libertad, Op.cit, p116-117 46Ibíd.

47 Mill, la esclavitud femenina, Op.cit, p. 18

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razones en las que apoya su opinión y sus convicciones sobre cuestiones sociales y políticas, que lejos de debilitarse y modificarse con la reflexión y la experiencia de la vida, se ha arraigado con ánimo y más fuerza. Dice, creo que las relaciones sociales entre ambos sexos, aquellas que hacen depender a un sexo del otro, en nombre de la ley, son malas en sí mismas y forman hoy uno de los principales obstáculos para el progreso de la humanidad; entiendo que deben sustituirse por una igualdad perfecta, sin privilegio ni poder para un sexo ni

incapacidad alguna para el otro48.

Algunos aspectos generadores de esa desigualdad, que son las principales facetas de la vida de la mujer que suponen un obstáculo: la sociedad y la construcción del género, la educación y el matrimonio; estos tres elementos están fuertemente entrelazados y se afectan mutua y enormemente; notaba que la opresión de la mujer era uno de los pocos vestigios conservados procedentes de modelos sociales obsoletos, un conjunto de prejuicios que impedía arduamente el progreso de la humanidad. La mujer era vista desde sus orígenes, de sujeción al

hombre, entregada como esclava al que tenía interés o capricho en poseerla49; la

desigualdad la daba además la ley del más fuerte; desigualdad por el nacimiento por el sólo hecho de ser mujer. Durante todo el período de progreso, la historia demuestra que la condición de la mujer ha ido siempre aproximándose a igualarse

con la del hombre50. Erróneo concepto de que la mujer ha nacido para la

abnegación; cada individuo nace para sí mismo. La igualdad legal entre los casados, no es solamente el único modo de que sus relaciones puedan ajustarse a la justicia y al deber labrando su felicidad51.

Aunque hable de un lento advenimiento de la justicia, en la realidad no es fácil, es así que expresa, las mujeres que leen y con más razón las que escriben, son en el estado actual, una contradicción y un elemento perturbador: ha sido

48 Ídem, p. 25 49 Ídem, p. 32 50 Ídem, p. 58 51 Ídem, p. 97 39

funesto el enseñar a la mujer cosa distinta de lo que incumbe a su papel de

bailarina o de criada52. El marido lo absorbe todo, derechos, propiedad, libertad

de su mujer. El marido y la mujer no forman más que una persona legal, lo cual

significa que todo lo de ella es de él, pero no todo lo de él es de ella; lamentablemente la ley, protegía esta desigualdad. Con todo esto y mucho más que describe el autor, se vislumbran la injusticia que produce y engendra más injusticia.

Y en el capítulo vigésimo octavo, de este texto sobre la mujer53, hace

mención que el matrimonio es la única forma de servidumbre admitida ya por

nuestras leyes. No hay más esclavos legalmente reconocidos sino las amas de

casa. Toda persona realmente ilustrada comprende los efectos corruptores del despotismo. De hecho, entre las personas de buen sentido y bien educadas, está suprimida la imagen de la desigualdad, particularmente en presencia de los hijos: a éstos se les exige igual obediencia a su madre que a su padre, no se permite a los muchachos echársela de mandones con sus hermanas; se les acostumbra a

que sus hermanas gocen de igual consideración que ellos.

La sociedad en que Mill vivía, sólo tenía una consideración respecto a la mujer: ser educada de tal manera que fuese más atractiva y se volviese un objeto

determinado y llamado al matrimonio. Para la mujer no había alternativa, pues no

se le permitía una educación o carrera. Esta noción del matrimonio condicionaba a la sociedad, a continuar reduciendo las mujeres a meros objetos y si pensaban en algo que no conllevase el matrimonio, eran inmediatamente acalladas. Por eso uno de los factores principales que Mill, identificó en esta situación era la ausencia de educación, problema que él intentaba solventar. Por eso en 1867 presentó a la cámara de los comunes el proyecto de ley pidiendo para la mujer el derecho de sufragio. Desde entonces fueron creciendo los partidarios de los derechos políticos de la mujer. Y a partir de 1870, especialmente desde 1882 y 1886, se dio pie a nuevas reformas en el contexto Británico y en Inglaterra, especialmente

52 Ídem, p. 71 53 Ídem, p. 167-174

40

reformas a las leyes de protección del trabajo de la mujer (en las minas); además

la reforma pedagógica54.

Exalta especialmente que el derecho de sufragio, viniera a ser para las mujeres única garantía de que sus reclamaciones se examinasen con equidad. En cuanto a la aptitud de las mujeres, no sólo para tomar parte en las elecciones, sino para ejercer funciones públicas o profesiones que lleven consigo pública responsabilidad, ya he advertido que esta consideración nada importa en el fondo a la cuestión práctica que discutimos. En efecto, toda mujer que sale adelante en

la profesión que se le ha permitido abrazar, prueba, ipso facto, que es capaz de

desempeñarla55; por eso la mujer ha podido ser una reina Isabel, una Débora o

una Juana de Arco, son hecho no raciocinios, dice el autor.

En otros aspectos, pero en esta misma dimensión, donde la justicia está

relacionada con el “tener de derecho a”, anuncia con insistencia que, la verdad

debe ser conocida, es decir, es un exigirse o un merecer conocer tal cual es, opinar e incluso disentir. Por eso dice es menester entonces formar las opiniones más ciertas que sea posible, luego es deber primordial esa formación del gobierno y de los individuos, formarlas cuidadosamente y no imponerlas jamás a los otros,

sin estar completamente seguros de su razón56; y no se puede dar por cierta una

opinión, si no se da el escenario o espacio para presentarla y afirmar su verdad o refutarla, por medio de la discusión; el hombre no puede por ningún otro procedimiento tener la seguridad racional de que posee la verdad. Luego se está en libertad de contradecir y de defender. La necesidad de explicar o defender constantemente la verdad, ayuda también a comprenderla en toda su fuerza.

Cuando el autor, habla en su libro sobre la libertad y específicamente en el segundo capítulo, sobre la libertad de pensamiento y discusión de la libertad de

expresión y de opinión; y si esto no se da, no solo perjudica a la persona sino a la

54 Ídem, p. 21-22 55 Ídem, p. 113

56 Mill, la libertad, Op.cit, p. 25-27

41

sociedad en general, lo que hay de particular al imponer silencio a la expresión de una opinión, es que esto constituye un robo a la especie humana, a los que se

apartan de dicha opinión aún más que a los que la sostienen57; porque es perder

un beneficio, aunque hayan imprecisiones vivas de la verdad.

En uno de sus apartes, hace una crítica fuerte a la moral cristiana y afirma: “es que hay algunos de los principios admitidos, sobre todo en las cuestiones más elevadas y esenciales, que son algo más que medios: son verdades. La moral cristiana contiene toda la moral necesaria al hombre, y si alguno enseña una moral

diferente está por completo en el error”58. Quizá por eso ha perdido su poder a lo

largo de los tiempos. Porque termina siendo incompleta y exclusiva; el no harás

domina con exceso el harás, termina siendo una moral preexistente; luego en un

estado imperfecto del espíritu humano, los intereses de la verdad exigen la diversidad de opinión y la tolerancia. Debe protestarse contra la pretensión

exclusiva que impide que una parte de la verdad llegue a ser verdad entera59.

2.2 LA ETIMOLOGIA.

Para complementar, ampliar o fundamentar más la noción de justicia, incursiona con la etimología de la misma palabra, recurriendo desde los antepasados y dice; entre tantas aplicaciones diversas del término justicia, resulta difícil aprehender el enlace ideal que las une y del cual depende, el sentimiento moral que se vincula a la palabra; hay que ir a la misma etimología de la palabra, nos puede ayudar.

Casi en todas las lenguas, la etimología de la palabra corresponde a lo justo y el

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