RAPPORT
Marzo
2005
Año XV
Nº 46
-HIPNOSIS DE MILTON H. ERICKSON,
M.D.-Revista del Instituto MILTON H. ERICKSON de Buenos Aires (Argentina)
HIPNOSIS de MILTON H. ERICKSON
-Revista del
Instituto MILTON H. ERICKSON
de Buenos Aires (Argentina)
Director Internacional:
ERNEST L. ROSSI, Ph. D., Baywood Park, CA, U.S.A.
Directores:
EDGAR A. ETKIN y SYLVIA ETKIN
Propietario: EDGAR ALEJANDRO ETKIN
Dirigir correspondencia a: Sánchez de Bustamante1945 P.B. ‘‘A’’ (C1425DUM), Buenos Aires, Argentina
Tapa: IMHEBA
e-mail: [email protected]
HIPNOSIS de MILTON H. ERICKSON
Nº 46 - Marzo de 2005
HIPNOSIS de MILTON H. ERICKSON
Nº 46 - Marzo de 2005
Escritos de Milton H. Erickson, M.D.
© Copyright en español E. A. Etkin y S. Etkin 1993 Buenos Aires, Argentina
1- No hay necesidad de que el inconsciente sea hecho consciente: los procesos inconscientes pueden ser facilitados de modo tal que puedan funcionar en forma autónoma a fin de resolver en forma individual los problemas de cada paciente.
2- No hay necesidad de que los mecanismos mentales y las
caracte-rísticas determinadas por la personalidad sean analizados para be-neficio del paciente: los mismos pueden ser utilizados como procesos,
dinamismos o sendas que faciliten las metas terapéuticas.
3- No hay necesidad de que la sugestión sea directa: las sugestiones indirectas pueden con frecuencia evitar las limitaciones aprendidas de un paciente y, de este modo, facilitar mejor procesos inconscientes. “Con estas sugestiones indirectas el paciente incorpora la habilidad de pasar a través de esos dificultosos procesos internos de desorganización, reorga-nización, reasociación y proyección de experiencias internas con el fin de ir al encuentro de los requerimientos de [metas terapéuticas].”
4- La sugestión terapéutica no es un proceso de programar al
pa-ciente con el punto de vista del terapeuta: antes bien, las mismas
implican hacer “una nueva síntesis interna de la conducta del paciente -síntesis llevada a cabo por el paciente mismo.”
The Collected Papers of Milton H. Erickson on Hypnosis, Vol. IV, Edited by Ernest L.
Rossi, Ph. D., Irvington Publishers, 1980. “I. General Introductions to Hypnotherapy”, p. l.
• La Hipnoterapia Ericksoniana es un proceso complejo, mediante el cual,
psicoterapeutas especializados ayudan a la gente a utilizar sus asociaciones mentales, recuerdos, experiencias, recursos y máximas expresiones de vida y salud para lograr sus propios objetivos terapéuticos.
• Las Sugestiones Hipnóticas Indirectas facilitan la utilización de las habilidades que
ya existen en una persona pero que no usa, usa incorrectamente o permanecen subde-sarrolladas, debido a limitaciones aprendidas, inexperiencia, carencia de oportunida-des, comprensión, o modelos exitosos a seguir.
• El Hipnoterapeuta Ericksoniano (como interfase) crea las condiciones para que el
paciente pueda “despertar” los datos operatorios aprendidos a lo largo de su vida (almacenados en su “disco rígido” biológico) que están disponibles sólo inconscien-temente, y que lo limitan severamente cuando se enfrenta con situaciones indeseables (el “input” sensorial) que atraviesa en el presente.
• La Hipnoterapia Ericksoniana utiliza el estado de trance hipnótico (fases alternas de
la conciencia) para lograr en el paciente una compenetración más plena con su dinámi-ca inconsciente y así facilitar y acelerar los dinámi-cambios que llevarán a la solución de sus problemas. Implica los múltiples niveles mentales y por esta cualidad se constituye en una psicoterapia breve.
• El Acceso Indirecto al Inconsciente, (mediante el lenguaje hipnótico, sugestiones
indirectas y el acceso metafórico - metonímico) durante el trance hipnótico, evita y reemplaza, para beneficio del paciente, los dilatados y costosos procesos analíticos conscientes, característica de otras psicoterapias.
• El Acceso Indirecto al Inconsciente hace posible que el paciente supere
padecimien-tos psicológicos, psicosomáticos, y acelere la recuperación de la salud orgánica, lle-gando, según recientes investigaciones científicas, a influenciar la estructura y funcionalidad molecular y genética.
• La Hipnoterapia Ericksoniana se destaca en el tratamiento grupal, ya que su
tecnolo-gía simbólica potencia y atañe tanto al ámbito privado de cada integrante del grupo como a los objetivos compartidos socialmente por todos, abarcando el nivel conscien-te y el inconscienconscien-te de cada individuo.
HIPNOSIS de MILTON H. ERICKSON
Nº 46 - Marzo de 2005
Las cartas de Milton H. Erickson (parte 1)
Editado por Jeffrey K. Zeig, PH. D. y Brent B. Geary, PH. D. ... 3551
Indice
3551
LAS CARTAS
DE MILTON H. ERICKSON
EDITADO POR JEFFREY K. ZEIG, PH. D Y BRENT B. GEARY, PH. D
NOTA EDITORIAL
Nuestra intención en este volumen fue dejar que las cartas de Milton Erickson y sus corresponsales hablen por sí mismas de manera tal que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. Por lo tanto, nosotros no editamos las cartas per se, excepto para corregir errores tipográficos y ortográficos evidentes y para regularizar los párrafos y la puntuación. También incorporamos las correcciones y adiciones de los escritores como para no distraer al lector. (Nótese que, para evitar repeticiones, nosotros estamos omitiendo las direcciones y afiliaciones de los escritores a lo largo de su correspondencia.)
Erickson mismo escribía con inclinación literaria. Era un compositor artístico que se esforzaba por la precisión en todas sus comunicaciones. Nuestra contribución fue la interpolación de comentarios editoriales para aportar un contexto o para aclarar una referencia o situación particulares.
1) ‘‘The letters of Milton H. Erickson’’
Edited by Jeffrey k. Zeig, Ph. D. and Brent Geary, Ph. D. Published by Zeig, Tucker & Theisen, Inc., 2000, U.S.A. 3618 North 24 th Street Phoenix, AZ 85016 USA Fax 602-956-0519 E-mail: [email protected] www.ZeigTucker.com
393 páginas u$s 50.- más u$s 10.- (shipping) Total: u$s 60.-2) Autorización de Jeffrey K. Zeig, Ph. D. para su publicación en
INTRODUCCIÓN
“En las cartas de un hombre, yace su alma desnuda.” - Samuel Jonson (1777)
PRELUDIO
¿Quién - y qué - era Milton H. Erickson, M. D.?
Simplemente, Milton Erickson (1901-1980) fue la mayor autoridad en el uso de la hipnosis clínica en el siglo veinte. Y hay muchos que sostienen que fue el principal psicoterapeuta del siglo. Lo que Erickson aportó a la práctica de la terapia puede ser comparado con lo que Freud contribuyó a su teoría. Por otra parte, mientras que Freud está re-presentado en la literatura psiquiátrica por sólo un puñado de descripciones de casos, Erickson detalló más de 300 ca-sos (O’Hanlon & Hexum, 1990).
EL SANADOR HERIDO
Pero Erickson fue mucho más que un contribuyente singular a la lite-ratura profesional - su vida misma fue una inspiración, un perfil de coraje. El arquetipo del “sanador herido”, él su-frió, y se sobrepuso a, muchas dolen-cias físicas. Las más debilitantes de
és-tas fueron las secuelas de polio, que había contraído en su adolescencia avan-zada.
Como víctima del síndrome post-poliomielítico, Erickson pasó los últimos 15 años de su vida en una silla de rue-das. Con el deterioro de sus músculos, perdió movilidad. Al término de su vida, prácticamente no tenía uso de sus pier-nas y apepier-nas un limitado uso de sus bra-zos. Para escribir, debía guiar a su mano derecha con la izquierda. En forma si-milar, para comer, debía usar su mano izquierda para sostener la mano dere-cha. Más aún, tanto su vista como su audición se volvieron progresivamente impedidas. Y al momento de su muerte, respiraba en virtud de la mitad del diafragma y algunos músculos intercostales.
Erickson sufría dolor constante. Cuando los pacientes concurrían a él, encontraban un consejero que no habla-ba hipotéticamente, sino desde su pro-pia experiencia. Cuando hablaba de dis-frutar la vida a pesar de - o a causa de - el dolor, estaba siendo honesto. Al afir-mar su placer por estar simplemente vivo, él “reencuadraba” su dolor, afir-mando jocosamente, “no me importa el dolor, es mejor que la alternativa.” Para Erickson, el dolor era una bendición que le confirmaba que todavía estaba entre los vivos. La liberación del dolor
ven-dría solamente con la muerte. (Ver Zeig, 1985b, para más información.)
No importa qué problemas limitantes trajeran los pacientes a Erickson, una esquizofrenia o la irrup-ción de un cáncer, ellos contemplaban a alguien que sufría por lo menos tanto como ellos. Y aún así él obviamente dis-frutaba la vida.
CONTRIBUCIONES PROFESIONALES
Erickson fue prolífico profesio-nalmente, y viajó muchísimo para ense-ñar. Escribió más de 140 artículos eru-ditos, la mayoría de los cuales aparecen en los Collected Papers of Milton H.
Erickson on Hypnosis, editado por
Ernest L. Rossi (Erickson & Rossi, 1980). Más de 100 libros acerca de, o relacionados con, la psicoterapia de Erickson están en existencia, y regular-mente aparecen nuevos trabajos. Fue co-fundador de la American Society of Clinical Hypnosis y estableció su publi-cación, The American Journal of
Clinical Hypnosis, la cual editó
duran-te los primeros diez años de su exisduran-ten- existen-cia.
Para honrar y contribuir al traba-jo de Erickson, en 1979 se estableció la The Milton H. Erickson Foundation. La
Fundación organiza programas de en-trenamiento para profesionales y patro-cina conferencias anualmente sobre te-mas como la Evolución de la Psicotera-pia, Terapia Breve, Sexo e Intimidad, y Aproximaciones Ericksonianas a la Hip-nosis y la Psicoterapia. Más de 80 Ins-titutos regionales a lo largo del mundo se encuentran afiliados a la Fundación. Las contribuciones profesionales de Erickson han sido examinadas a tra-vés de diferentes ópticas. Jay Haley escribió uno de los libros más importan-tes sobre Erickson, Uncommon
Therapy, in 1973. Allí, hace hincapié en
la psicoterapia “estratégica” de Erickson, señalando que una psicotera-pia es estratégica cuando un terapeuta trabaja para lograr una meta específi-ca.
Entre los numerosos libros acer-ca de la hipnosis ericksoniana es nota-ble la serie de cuatro volúmenes de Erickson y Rossi: Hypnotic Realities (1976); Hypnotherapy, an
Explora-tory Casebook (1979); Experiencing Hypnosis (1981); y The February Man
(1989).
Algunos de los estudiantes de Erickson han aportado textos explican-do sus métoexplican-dos para lectores profesio-nales, incluyendo The Answer Within de Stephen & Carol Lankton (1973) y
Gilligan (1986). El estilo educativo no convencional de Erickson está explica-do en A Teaching Seminar with Milton
H. Erickson (Zeig, 1980).
A través de textos como éstos acerca de Erickson como terapeuta y sus métodos, uno puede apreciar - y entender mejor - la magia técnica de uno de los clínicos más innovadores en la historia de la psicoterapia.
UNA MIRADA INTIMA A LA GRANDEZA
Más allá de las muchas publica-ciones de y sobre él, de todos modos, las cartas de Milton Erickson revelan aspectos de su vida que no han sido públicos anteriormente. Aquí, somos confidentes con Erickson, el hombre, de una manera que aporta nuevas compren-siones de su originalidad como clínico, como investigador, como teórico, y, es-pecialmente, como individuo.
Como lector, usted se encontra-rá con las luminarias con quienes Erickson interactuaba, tanto en el cam-po de la psiquiatría como en disciplinas afines, como la antropología. Usted es-tará allí con Erickson mientras consulta con reconocidos psicoanalistas, intercambia puntos de vista con relación a la hipnosis con los conocidos
antropólogos Gregory Bateson y Margaret Mead, y discute asuntos de investigación con expertos tales como Stanley Milgram. También será capaz de leer, en sus propias palabras, su con-sejo a pacientes, colegas, y estudiantes. Claramente, Erickson es alguien que debe ser estudiado, por su estilo personal así como por sus contribucio-nes clínicas. Leyendo su corresponden-cia, uno se familiariza con su pensamien-to y su punpensamien-to de vista. Este libro debiera ser de gran valor para clínicos, historia-dores, e investigahistoria-dores, así como para el lego que se encuentra interesado en su propio crecimiento y desarrollo per-sonales.
MILTON ERICKSON - UNA BREVE BIOGRAFÍA
Milton H. Erickson nació el 5 de Diciembre de 1901, en una cabaña rús-tica de piso de tierra en Aurum, Neva-da. Su familia entonces viajó al Este en una carreta cubierta, y él creció en una granja en las afueras de Beaver Dam, Wisconsin, entre nueve hermanos.
Un poco anormal dentro de su propia familia de granjeros creyentes del Medio Oeste, Erickson se distinguió a temprana edad por su extraordinario intelecto. Fue el único miembro de su
familia que asistió al secundario, y sólo otro miembro, una hermana, asistió al colegio. Como niño, mostró un interés precoz por el lenguaje, estudiando el dic-cionario para familiarizarse con las pa-labras y su significado.
Milton Erickson comenzó sus es-tudios formales sobre hipnosis en los años 20 en la Universidad de Wisconsin, cuando se inscribió en un seminario dic-tado por Clark Hull, uno de los psicólo-gos de mayor influencia en la primera mitad del siglo veinte. Hull era un in-vestigador dedicado, especialmente en teoría del aprendizaje, y escribió uno de los primeros libros sobre hipnosis,
Hypnosis and Suggestibility: An Ex-perimental Approach (1933).
Luego de recibir el título de mé-dico en la Universidad de Wisconsin en 1928, Erickson se entrenó en Rhode Island y Colorado. Luego, devino Direc-tor de Investigación en el hospital esta-tal Eloise en Detroit, Michigan. En 1948, dejó Detroit para ir a Phoenix, Arizona, donde obtuvo un puesto en el hospital estatal Arizona. Luego de aproximada-mente un año en el plantel, renunció para establecer un consultorio privado en su casa en el 32 de la calle West Cipres, mudándose al 1201 de la avenida East Hayward en 1970. Manteniendo su con-sultorio en su domicilio, era capaz de sobrellevar mejor sus discapacidades e
interactuar más frecuentemente con su familia.
Milton Erickson murió el 15 de Marzo de 1980. Fue sobrevivido por cuatro hijas y cuatro hijos, 26 nietos, y su esposa, Elizabeth. Una frecuente co-laboradora con el trabajo profesional de Erickson, ella aún vive en su casa de Phoenix y es miembro de la Junta Di-rectiva de la Fundación Erickson.
LAS SEIS CORRIENTES DE LA HERENCIA ERICKSONIANA
Milton Erickson tuvo muchos he-rederos intelectuales, y continúa influ-yendo las generaciones siguientes de psicoterapeutas. Sus contribuciones a la psicología se han descrito como abar-cando seis corrientes principales. 1. Psicoterapia estratégica. Jay
Haley se puso en contacto con Erickson mientras estaba en Palo Alto como miembro junior de un proyecto de investigación en co-municación encabezado por Gregory Bateson. Un conocido antropólogo, biólogo, y filósofo, Bateson se había encontrado pre-viamente con Erickson años an-tes, mientras estaba casado con Margaret Mead. Haley y su co-laborador, John Weakland, visita-ron a Erickson numerosas veces.
Algunos de sus diálogos graba-dos están reproducigraba-dos en
Conversations with Milton H. Erickson, M. D., Volúmenes I
-III, editado por Haley (1985). Parcialmente como resultado de su trabajo con Erickson, Haley diseñó la psicoterapia estratégi-ca, la cual se encuentra descrita en escritos de Haley y Cloé Madanes. La terapia estratégica es principalmente un enfoque ba-sado en familiar y sistémica. La hipnosis pierde énfasis a favor de procedimientos naturales; esto es, la terapia emplea técnicas hipnóticas, pero sin la inducción de un trance formal.
2. El Mental Research Institute (MRI). Fundado en Palo Alto por
Don Jackson, el instituto produjo el enfoque interactuante desarro-llado por Paul Watzlawick, John Weakland y Richard Fisch. El pro-yecto de terapia breve del MRI fue creado para probar derivados de los métodos desarrollados y adoptados por Erickson.
3. Terapia enfocada en la solu-ción. Stephen de Shazer y sus
colegas en el Brief Therapy Center en Milwaukee, Wisconsin, desarrollaron lo que se conoce como terapia enfocada en la so-lución. Este enfoque ericksoniano excesivamente positivo pone
én-fasis en lo que los pacientes ha-cen bien más que en sus defec-tos. No está basado en la psicopatología; más bien, su ob-jetivo es hacer surgir las fuerzas del paciente.
4. El enfoque psicobiológico de Ernest Rossi. Rossi fue el
Boswell de Erickson. Estudió a Erickson de cerca, y escribió en colaboración y editó una serie de importantes libros con y sobre éste, incluyendo Collected
Papers of Milton H. Erickson.
Los cuatro volúmenes sobre hip-nosis de Erickson - Rossi (1980 a-d) representan principalmente las lecciones de Erickson a Rossi acerca de cómo llevar a cabo téc-nicas hipnóticas. Rossi también editó una serie de libros basado en transcripciones de seminarios de Erickson. En sus trabajos, Rossi delineó un número de en-foques tácticos y lingüísticos que Erickson utilizaba en su psicote-rapia. Más tarde, Rossi desarro-lló algunas de sus teorías propias sobre la comunicación mente-cuerpo y se ha vuelto un conoci-do experto en psiconeuroinmu-nología.
5. Programación neurolingüís-tica. Richard Bandler y John
Grinder (un lingüista que se acer-có al trabajo revolucionario de
Noam Chomsky) identificaron elementos lingüísticos y semán-ticos en el método de Erickson en Patterns of the Hypnotic
Techniques of Milton H. Erickson (1975).
6. Los neo-ericksonianos. El
gru-po neo-ericksoniano incluye a Stephen y Carol Lankton, Michael Yapko, Stephen Gilligan, y Jeffrey Zeig. Esta generación de terapeutas estudiaron con Erickson cuando estaba en el oca-so de su carrera. Sus trabajos tienden a enfocarse en el uso ericksoniano de la hipnosis, el cual está desdibujado en las otras es-cuelas. Más recientemente, Gilligan (1997) desarrolló una teo-ría de relaciones consigo mismo, que podría derivar en una sépti-ma corriente de orientación ericksoniana.
En resumen, el legado de Erickson ha influido a los mayores co-laboradores en los campos de la psico-terapia individual, de pareja y familiar. Su herencia perdura y sus puntos de vis-ta están siendo incorporados en la co-rriente principal, incluyendo la terapia cognitivo-conductual. Más aún, los en-foques de tiempo limitado son una ne-cesidad en la práctica contemporánea, y Erickson es considerado por muchos como el padre de la terapia breve.
UN TOQUE TERAPÉUTICO
El poder terapéutico de Erickson no solamente era atribuible a la genialidad de su técnica; además esta-ba enraizado en su estilo personal. Cree-mos que no se puede catalogar su habi-lidad como terapeuta como diferente de su persona. Siete “métodos” que pue-den ser caracterizados como generados por la personalidad de Erickson se rei-teran a través de sus cartas: la utiliza-ción, la orientautiliza-ción, la experiencia, la conducción del drama, individualizar el tratamiento, la orientación hacia el fu-turo, y la confianza en el inconciente.
LA UTILIZACIÓN
La utilización no es meramente una técnica; es una filosofía. La utiliza-ción dice que cualquier cosa que la fa-milia/paciente trae a las sesiones puede ser conducido para que se efectúe un resultado terapéutico. Desde esta pers-pectiva, los problemas, recursos, ambi-ciones, y demás, no se ven como “tri-go” para el molino analítico. En vez, son el “combustible de cohetes” que puede ser utilizado para ayudar a los pacien-tes a propulsarse hacia una órbita dife-rente (Zeig, 1992).
Un ejemplo de la disposición men-tal de la utilización (Zeig, 1997) puede
verse en la pareja que acudió a Erickson con el problema del alcoholismo de la esposa. El marido se quejaba amarga-mente porque la esposa tenía una “pe-queña manía”. Ella pasaba los fines de semana trabajando en el jardín, y mien-tras cavaba y sembraba, periódicamen-te bebía de una boperiódicamen-tella de licor escondi-da, que el marido nunca podía hallar. Él la aconsejaba, enfrentaba y adulaba acerca de su comportamiento, indican-do que era perjudicial para su salud y para su relación. De cualquier modo, ella no cambiaba.
La esposa también tenía una que-ja. Ella decía que su esposo tenía una “pequeña manía”, también. Él pasaba sus fines de semana leyendo “viejos li-bros polvorientos, viejas revistas polvo-rientas, y viejos periódicos polvorientos”. Ella lo aconsejaba, enfrentaba y adula-ba acerca de su comportamiento, indi-cando que era perjudicial para su salud y para su relación. De cualquier modo, él no cambiaba.
En su primera entrevista, Erickson supo que la pareja poseía un equipo de campamento, pero no lo ha-bía utilizado en largo tiempo, a pesar de que disfrutaban acampar. De cualquier modo, ambos vigorosamente asegura-ban que lo que verdaderamente odia-ban como salida era ir de pesca.
La intervención inicial de Erickson ejemplifica el método de utili-zación. Le dijo a la esposa que compra-ra una botella de whisky y la escondie-se dentro de la casa. Al regresar a casa del trabajo, el esposo debería hallar la botella oculta en un tiempo determina-do. Si no lo hacía, la esposa podría be-ber impunemente - pero sólo dentro de la casa. La esposa estuvo encantada con la indicación. Ella fue capaz de escon-der el whisky en un lugar en que nadie podría encontrarlo en el tiempo asigna-do. Pero después de unos pocos días, se aburrió del procedimiento.
La pareja retornó a Erickson, y esta vez él les ordenó, “Vayan a pes-car”. Ellos protestaron, pero él continuó aconsejándoles, enfrentándolos y ala-bándolos acerca de la necesidad de ir a pescar. Ellos, en respuesta, continuaron expresando su oposición, ya que “odia-ban pescar”. Finalmente, le pregunta-ron a Erickson por qué debían ir a pes-car. Les explicó: “es la única terapia correcta para ustedes. Si están en un pequeño bote en el medio de un lago, Esposo, no hay manera en que pueda tener viejos libros polvorientos, viejas revistas polvorientas, y viejos periódicos polvorientos con usted. Esposa, si usted está en un bote en el medio de un lago, no hay lugar donde pueda esconder una botella de whisky. Vayan a pescar”.
Nuevamente, la pareja respondió rebelándose contra esta idea, pero desempolvaron su equipo de campamen-to y emprendieron un viaje para ver más de Arizona. En el proceso, redescubrie-ron cuánto disfrutaban acampar - y tam-bién redescubrieron cuánto disfrutaban su relación. Subsiguientemente, la es-posa “voluntariamente” abandonó su “pequeña manía”, así como el marido la suya. Todo lo que Erickson había hecho fue establecer un contexto desde don-de ellos pudieran procedon-der.
Este caso está repleto con ejem-plos de utilización. Erickson utilizó el patrón de ocultamiento. Utilizó la resis-tencia de la pareja. Parecían necesitar tener algo contra lo cual rebelarse. Él se ofreció a sí mismo. Al rebelarse con-tra Erickson, ellos descubrieron su pro-pio camino para la sanación.
La utilización es a la terapia ericksoniana lo que la interpretación es al psicoanálisis y lo que la desensibili-zación es a la terapia conductual (Zeig, 1992). No debiera considerarse mera-mente una técnica. No puede negarse que nuevas oportunidades para una te-rapia efectiva devienen posibles cuan-do la utilización es acuan-doptada como una filosofía terapéutica.
Erickson se había familiarizado con el concepto de utilización desde
tem-prana edad. Él creció en una familia pobre en la cual era un mecanismo nece-sario de competencia. De esta forma, no era solamente su método, era su es-tilo de vida. Numerosos ejemplos de la filosofía de utilización de Erickson se encontrarán en sus cartas.
LA ORIENTACIÓN
Erickson era famoso por su esti-lo indirecto, en el cual usaba anécdotas, metáforas, y alusiones. Sus comunica-ciones eran en múltiples niveles; él a menudo transmitía más de un significa-do en un solo mensaje. Técnicamente, este método puede llamarse indirecto, pero nosotros preferimos pensarlo como “orientación”. El estilo anecdótico de Erickson era un retroceso directo a su familia de origen. A su padre le gustaba describir sus experiencias como vaque-ro y granjevaque-ro, y los niños del vecindario a menudo se reunían para escuchar sus historias.
Mientras la mayoría de los escri-tores de cartas tienden a ser directos, la correspondencia de Erickson revela su estilo anecdótico atrapante. Su decir his-torias no estaba limitado a su psicotera-pia; era una parte integral de quién era él.
indi-recto es hacer brotar ideas, más que forzarlas. A través del uso de métodos orientadores, el terapeuta establece un contexto o fondo emocional, y el pacien-te, por ser estimulado a pensar las co-sas en forma diferente, puede cambiar su comportamiento.
LA EXPERIENCIA
Erickson era un terapeuta experiencial depuradísimo. Creía que la terapia tiene lugar a través de encuen-tros de experiencia directa. Sus méto-dos de tratamiento no eran didácticos ni analíticos. Erickson a menudo llevaba su terapia fuera del consultorio hacia dentro de la vida el paciente. El tam-bién usaba la hipnosis y otras técnicas terapéuticas para ayudar a los pacien-tes a desarrollar experiencias internas constructivas. Creía que más que “ex-presando”, la gente aprende mejor ha-ciendo.
Aunque se puede aprender físi-ca en una forma didáctifísi-ca, a ser feliz debe aprenderse experiencialmente. Nuevamente, el método experimental de Erickson no se limitaba a la terapia, como se demuestra en sus cartas.
CONDUCIENDO EL DRAMA
A menudo, el elemento crucial en la terapia reside no en lo que dice el te-rapeuta, sino en cómo entrega el men-saje. Erickson tenía inclinaciones tea-trales. El hacía que una idea simple co-brara vida presentándola como un guión, aludiendo a las ideas, desarrollándolas en pequeños pasos, y luego llevándolas a una culminación y un desenlace. Su utilización del drama es ampliamente evidente en su correspondencia.
INDIVIDUALIZANDO EL TRATAMIENTO
En 1978, el editor principal (Zeig) le pidió a Erickson que le diera una cita que pudiera usarse para publicitar el Primer Congreso Internacional sobre Enfoques Ericksonianos a la Hipnosis y la Psicoterapia, llevado a cabo en Di-ciembre de 1980 para honrar las contri-buciones de Erickson en ese campo. Erickson escribió: ” Cada persona es un individuo único. Por lo tanto, la psicote-rapia debiera formularse para adecuarse a la singularidad de las necesidades del individuo, más que ajustando a la perso-na para caber en el lecho de Procusto de una teoría hipotética del comporta-miento humano.” En un tributo por el septuagésimo quinto cumpleaños publi-cado en el American Journal of
Clinical Hypnosis, que Erickson
American Society for Clinical Hypnosis), Margaret Mead (1977) escribió que una de las características distintivas de Erickson era su habilidad para inventar una nueva terapia para cada paciente.
Erickson se esforzaba para com-prender la naturaleza singular de la po-sición, el estilo, afecto, proceso de pen-samiento, y comportamiento de un pa-ciente. Su terapia era un proceso de recurrir a los recursos dormidos del pa-ciente. Y desde que estos recursos son altamente individuales, el enfoque per-sonalizado aumenta su efectividad. Sus cartas contienen numerosos ejemplos de su flexibilidad y amplitud para dirigirse a la individualidad de sus corresponsa-les.
ORIENTACIÓN AL FUTURO
La vida se vive en el presente y se dirige hacia un futuro. Las lecciones del pasado deben ser tenidas en cuenta para vivir efectivamente, pero el pasa-do es fundamentalmente inmutable.
En contradicción con los muchos enfoques analíticos que apuntan a la his-toria personal como un método prima-rio de cambio, Erickson trabajaba en conducir estructuras en el presente que pudieran efectuar un futuro constructi-vo. El era más un guía turístico que un
compañero de viaje. Él conocía el te-rreno y la mejor manera de llevar a la gente hacia terreno fértil. No era un arqueólogo buscando “tesoros”.
La orientación hacia el futuro de Erickson era base de su estilo de vida, como se refleja en sus cartas. Era una persona orientada a una meta, un tera-peuta orientado a una meta, y un co-rresponsal orientado a una meta. Como era su terapia, así sus cartas eran vehí-culos de influencia, sutilmente guiando a sus receptores a pensar diferente acer-ca de futuras direcciones.
CONFIANDO
EN EL INCONSCIENTE
Para Erickson, el inconsciente era un depósito de aprendizajes, tanto fisiológico como psicológico. El veía la inflexibilidad y las perspectivas miopes como contribuyendo a las dificultades psicosociales. Los recursos, sostenía, residen en el inconsciente y pueden ser desenterrados, a veces con resultados teatrales.
La terapia efectiva mezcla la es-pontaneidad y la disciplina del terapeu-ta y del paciente terapeu-también. Ambos pue-den beneficiarse de la sabiduría incons-ciente.
Cuando Margaret Mead escribió a Milton Erickson en 1939, ella ya era
conocida por sus aportes a la antropo-logía. Había escrito Coming of Age in
“Lo fascinante acerca del trabajo de Milton Erickson es que su originali-dad no está contenida en ningún intento de ser diferente de los demás, sino
simplemente es una cuestión de su propia búsqueda de lo nuevo, dentro de su mismo trabajo.”
- Margaret Mead (1977)
I
MARGARET MEAD
Los estudiantes que visitaban a Erickson se iban con el mensaje, “Con-fíe en su inconsciente”, firmemente gra-bado en sus mentes. Ese aforismo tenía cualidades tipo Zen que estimulaba a las personas a cultivar una “mente de prin-cipiante”, abierta a las posibilidades y descubrimientos.
Confiar en el inconsciente no es una proposición ingenua. Aunque los esquemas “inconscientes” a menudo producen los problemas que llevan a la gente al tratamiento, la mayoría de los procesos inconscientes son constructi-vos. Pueden aflorar esquemas genera-dores, para delicia y sorpresa de su au-tor.
La fe de Erickson en el poder de estos procesos inconscientes puede
notarse a lo largo de sus cartas.
CONCLUSIONES
No solamente fue Milton Erickson una fuerza principal en la te-rapia contemporánea, fue también una inspiración - en su trabajo y en su vida. Parándonos sobre sus hombros, como suele decirse, podemos mejorar nues-tra propia perspectiva.
Erickson fue un pionero. Fue un explorador, abriéndose camino a través de la jungla de la comunicación humana para descubrir - o revelar - aspectos previamente no registrados de la res-puesta humana. Sus cartas iluminan su viaje. Esperamos que también ilumina-rán el sendero del lector.
Samoa (1928), Growing Up in New Guinea (1930), y Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1939), y había hecho viajes
de estudio a Samoa (1925 26, 1928 -29), Nueva Guinea (1931 - 33), y Bali y, nuevamente, Nueva Guinea (1936 - 39). En ese momento, ella era la encargada asistente de etnología del American Museum of Natural History de Nueva York.
Mead se había encontrado con Gregory Bateson en 1932 mientras am-bos estaban en misiones antropológicas en Nueva Guinea. Se casaron en 1936 y su única hija, Catherine, nació en 1939. Después de trabajar juntos en Bali, ellos escribieron como co-autores Balinese
Character (1942).
La pareja contribuyó a estable-cer las Conferencias Macy, que comen-zaron en 1942 en una reunión sobre “in-hibición cerebral” (un nombre más res-petable para la hipnosis). Erickson era un colaborador destacado, y objeto de estudio, en este encuentro inicial, al cual el grupo trató de determinarle una iden-tidad, y fue el único al que iba a asistir. Los encuentros se llevaron a cabo con poca frecuencia durante los años dela Segunda Guerra Mundial, pero fue-ron programados regularmente una vez que la guerra había terminado.
Aque-llos convocados entre 1947 y 1953 fue-ron muy productivos, y fue durante este tiempo que se generó la teoría de la ci-bernética.
Además de Milton Erickson, otros notables conferenciantes a lo lar-go de los años incluyeron a Lawrence Kubie, un psicoanalista que colaborara en trabajos con Erickson; Heinz von Foerster, el filósofo constructivista que asistiera primero a una conferencia Macy en 1947, y documentara algunos de los hallazgos; Kurt Lewin, el psicó-logo experimental; Lawrence Frank de la Fundación Macy; y Norbert Weiner, a quien generalmente se atribuye el in-vento de la cibernética. El primer escri-to importante sobre cibernética, “Behavior, Purpose and Teleology”, de Rosenbluth, Weiner y Bigelow, apare-ció en Philosophy of Science en 1943. (Para mayor información sobre las Con-ferencias Macy, ver la entrevista con Bateson y Mead publicada en
Co-Evolution Quarterly, Summer, 1976).
xxxx
La carta inicial de Mead a Erickson, fechada 23 de Mayo de 1939, fue evidentemente tipeada personal-mente en una máquina de escribir
ma-nual. El original tenía una serie de erro-res de tipografía, y Mead hizo algunas correcciones manuscritas, que han sido incorporadas a la carta como se la pu-blica aquí. En el momento en que la car-ta fue escricar-ta, Mead tenía 37 años, como tenía Erickson.
De: Margaret Mead Mayo 23, 1939
Estimado Dr. Erickson:
El Dr. Maslow me ha dado algún material suyo y mi esposo, Gregory Bateson, y yo estamos sumamente in-teresados en ello. Hemos estado espe-cialmente interesados por su relevancia respecto del problema del trance reli-gioso en Bali, un problema que ocupó parte de nuestro tiempo durante nues-tras dos expediciones recientes a Bali y al cual una de nuestras colaboradoras, la Srta Jane Belo, le ha dedicado todo su tiempo. El Dr. Maslow estaba pri-mero conmovido por la aplicabilidad de algunos de vuestros hallazgos al trance balines, después de observar el mate-rial cinematográfico de la Srta Belo. La Srta Belo está ahora en Bali haciendo un trabajo especial de seguimiento bre la personalidad de sus sujetos so-metidos a trance y es con la idea de adelantarle algunas sugerencias a ella, para ser aplicadas inmediatamente allí, que yo le escribo a usted ahora.
El punto especial acerca del cual necesitamos su ayuda es el problema de los criterios para distinguir el “trance profundo” de los estados “somnambu-lísticos”. En muchas formas de trance en Bali, la persona “ingresa” por alguna clase de ataque completo, que se mani-fiesta como flaccidez y aparente incons-ciencia, en una suerte de ataque con-vulsivo rápido con pérdida de control sobre los movimientos del cuerpo, en un paroxismo de llanto, etc. Esto es segui-do por un períosegui-do de mayor calma y control durante el cual el sujeto, todavía supuesto “en trance” lleva a cabo una serie de actos más o menos estereo-tipados siguiendo procedimientos alta-mente estilizados, como: bailar, ajustar los pasos y gestos a las pistas dadas por las tonadas de las canciones, o por la letra de las canciones; la personifica-ción de un dios específico (esto puede incluir cambio de sexo, y conlleva el uso de vocabulario especial la representa-ción sistemática de un papel con res-pecto a otras personas, etc.) alternando períodos de frenesí orgásmico y descan-so; haciendo ofrendas o sosteniendo objetos rituales complicados,; etc. Du-rante este período el sujeto en trance tiene el control sobre su cuerpo la
ma-yor parte del tiempo, el control parece
ser algo inestable, por ejemplo, una niña pequeña bailando en trance a veces caerá fláccidamente en la muchedum-bre, o un hombre que ha estado agitado
puede caer en un estado convulsivo, o un hombre que ha estado usando una máscara puede caer bruscamente, y permanecer muy rígido durante largos períodos hasta que es sacado del tran-ce. Con estas excepciones de cualquier manera el sujeto en trance representa un papel y atiende eficientemente a los estímulos importantes como: música, canciones, aparición de figuras enmas-caradas; la ofrenda de gallinas vivas cuyas cabezas deben ser arrancadas de un mordiscón; la oferta de otros partici-pantes de llevarlos en los hombros (las pequeñas niñas bailarinas), las pregun-tas de los peticionantes preguntando la voluntad de los dioses representados; los errores en los rituales que necesitan control, los pasos del ritual, etc. Pero no prestan atención, y, hasta donde permi-ten nuestras limitadas oportunidades para la experimentación, parecen real-mente no haber visto ni oído estímulos posibles irrelevantes (como un grito de “ahí viene una compañía teatral” que vaciará un templo de la audiencia para la cual la pequeña bailarina en trance baila y los bailarines no parecen pres-tarle la menor atención, o alterar el rit-mo por un segundo; carbones calientes que caen en sus piernas accidentalmen-te; la presencia de extraños europeos que llegaron luego de que entraron en
trance). De cualquier manera su
aten-ción no está estrictamente limitada a una serie de estímulos absolutamente
definidos; son capaces de responder a situaciones nuevas que pueden ser in-terpretadas dentro del contexto del tran-ce - como la presencia en la muche-dumbre de alguien a quien quieren in-volucrar temporalmente en un argumen-to, o a la posible presencia de peligro (por ejemplo nuestros pequeños bailari-nes en trance no emiten una respuesta observable cuando un paquete comple-to de petardos es disparado de una vez, PERO después que la explosión está terminada ellos abrirán sus ojos y mira-rán en dirección de la explosión como para estar seguros dónde pueden estar los posibles petardos no explotados que sería peligroso pisar. Otra vez, cuando llovió en el patio del templo, los pequeños bailarines insistieron en trance -en ser llevados a nuestro comedor para bailar - algo que nunca habían hecho antes, y que fue sugerido en respuesta a : a. La lluvia, y b. El hecho de que una compañía teatral había bailado en el comedor la noche anterior. Luego de un período de actuación eficiente y estilizada en trance, que puede durar unos pocos minutos - para los tipos vio-lentos - hasta varias horas para los pe-queños bailarines que solamente bailan - los sujetos en trance son “sacados del trance” por la aplicación de rituales de-finidos - incienso, salpicar con agua sa-grada, darles agua sagrada para beber, cantar canciones especiales, la presen-cia de la máscara del gran animal
do-ble, etc. Estos rituales para sacarlos del trance pueden ser pero a menudo no son los mismos que los colocan en trance, y “salir” puede, pero a menudo no, acompañarse de accesos, caídas en la inconsciencia, etc. comparables con aquellos que acompañaron el “entrar en trance”.
Ahora, nos parece que el perío-do de “entrar” puede ser visto como comparable con vuestro trance inicial profundo durante el cual usted da a sus sujetos el programa que deberán actuar durante el somnambulismo, y el período de “actuar en trance” puede ser visto como comparable a vuestros períodos de somnambulismo durante el cual sus sujetos ignoran todo excepto los tipos de estímulos especificados, y llevan a cabo papeles altamente complicados que usted ha dispuesto. Pero según yo entendí sus materiales, sus sujetos de-ben ser puestos nuevamente en trance profundo antes de que puedan recupe-rar su estado normal. ¿El hecho de que muchos de nuestros sujetos salen jun-tos ante un estímulo dado y por algún procedimiento tan simple como batir palmas una vez, o tomar un trago de agua sagrada, invalida esta compara-ción? ¿Usted piensa que el estado de trance que tuvo un estado inicial de ac-ceso violento o flojedad y aparente in-consciencia, es necesariamente incom-parable con el estado de trance donde
el sujeto ingresó, muy rápida y simple-mente, meramente respirando incienso mientras la gente cantaba, y dando unos pocos sacudones, o temblores convulsi-vos? Y lo más importante de todo, pue-de usted sugerir algunos criterios que puedan ser aplicados a estos estados de trance que pudieran demostrar su comparabilidad o incomparabilidad con el somnambulismo. El Dr. Maslow su-girió el hipnotismo de los sujetos en tran-ce; esto es actualmente imposible debi-do a la cultura, las condiciones de con-tacto en Bali que podrían hacer sospe-chosos a esos métodos frente al gobier-no y los nativos, y más aún, a pesar de que nos diría si los sujetos pueden ser hipnotizados, no nos diría cuál era su estado cuando estaban en el trance for-mal, culturalmente estilizado.
Mucho le agradeceré una pronta respuesta pues la Srta Belo se va de Bali pronto.
Suya sinceramente, Margaret Mead
A: Margaret Mead Mayo 31, 1939 Estimada Dra. Mead:
de preguntas, pero no estoy seguro si puedo o no ser de gran utilidad. De cual-quier manera, voy a tratar de satisfacer sus necesidades proporcionándole rela-tos de varios fenómenos hipnóticos que se parecen o ilustran un comportamien-to similar al que usted describe con re-lación a los bailarines de Bali, y enton-ces le dejaré a usted la tarea de aplicar este material a su problema.
Quizás una de las primeras acla-raciones que debo hacer es que las téc-nicas experimentales descritas en mis trabajos fueron siempre elaboradas para el propósito experimental específico, y por lo tanto pueden aplicarse sólo gene-ralmente a otras formas de comporta-miento.
Con respecto a la pregunta so-bre los criterios para distinguir el trance profundo del estado somnambulístico, puedo decir brevemente que el último es simplemente un desarrollo del prime-ro. Uno se asegura el trance profundo limitando y restringiendo, mediante me-didas externas, los procesos y patrones de comportamiento del sujeto. Entonces esto lleva al desarrollo dentro del sujeto de inhibiciones internas y esto a su vez progresa a un estado de suspensión com-pleta del comportamiento, con la susti-tución del comportamiento por un esta-do de obediencia pasiva. Este estaesta-do de obediencia pasiva puede entonces ser
utilizado para la elaboración de formas deseables de comportamiento, siempre que sean aceptables para el sujeto. Pero también puede ser utilizada efectiva-mente sólo si el hipnotista hace sus su-gestiones en forma tal que sirvan sólo para iniciar y dirigir los procesos de res-puesta, con patrón, forma y carácter reales de las respuestas dependiendo de las adquisiciones por experiencia del sujeto. En breve, para ser efectivas en la evocación de un comportamiento vá-lido, las sugerencias del hipnotista de-ben constituir el impulso al comporta-miento, el curso y desarrollo del cual debe apoyarse en el sujeto.
Una vez que se ha desarrollado el trance profundo o el estado de obe-diencia pasiva, uno puede entonces su-gerir un estado de somnambulismo, sor-dera, ceguera a los colores u otro, pero constituye solamente una medida de la utilización del trance profundo. Por lo tanto, yo no creo que usted necesite di-ferenciar entre los dos estados.
Generalmente este estado de obediencia pasiva se desarrolla en la relación altamente específica entre el hipnotista y el sujeto, pero no necesa-riamente así, ya que puede desarrollar-se con relación a cualquier situación predeterminada. Así, un sujeto con quien yo estaba haciendo un montón de tra-bajo de experimentación se interesó en
ciertas ideas experimentales propias de él, y resolvió que en la primera ocasión favorable en que pudiera las llevaría a cabo. No estaba seguro de qué era exac-tamente una ocasión favorable, pero sí sabía que sería necesario para él estar en un trance profundo de manera que mi intenso interés por su comportamien-to serviría como el trasfondo psicológi-co adecuado para su propio experimen-to. Nada desacostumbrado sucedió en mi trabajo con él, a pesar de sesiones experimentales repetidas, durante varias semanas. Entonces una noche mi pro-pia experimentación fue interrumpida por un comportamiento llamativo, inexplica-do y elaborainexplica-do de su parte, que final-mente cedió, permitiéndome a mí ter-minar mi trabajo.
Algunos días más tarde, habien-do tratahabien-do de resolver su comportamien-to, lo interrogué vagamente e indirecta-mente, solamente para descubrir que él no tenía ningún conocimiento de lo ocu-rrido. Como mi cuestionario continuara, desarrolló sospechas de que yo hubiera subrepticiamente leído la descripción de su propuesta experimental en su anota-dor. Un intercambio de preguntas en-tonces descubrió que él había llevado a cabo su experimento, con muchos más detalles de los que había escrito en su descripción, que no tenía conocimiento de haber actuado así, y que estaba asombrado de hallar que su
comporta-miento en trance había sido mucho más completo de lo que había planeado, y que había encontrado varios ángulos experimentales que todavía no había resuelto conscientemente y había reem-plazado algunas de sus medidas planifi-cadas con otras realmente más efecti-vas. A pesar de este intercambio de in-formación, fue necesario colocarlo en un trance profundo para darle un recuer-do completo de su actividad y permitirle identificar los distintos elementos psico-lógicos en la situación de trance conmi-go que lo llevaron en esta ocasión parti-cular a llevar a cabo su experimento, así como a descubrir los otros elemen-tos que él no había anticipado y que ha-bían necesitado modificación del plan propuesto.
Ahora, ese sujeto estaba en un trance profundo y no se había hecho ningún esfuerzo para establecer un es-tado somnambulístico, aun así su com-portamiento fue de carácter somnambu-lístico y totalmente orientado por actitu-des e intenciones predeterminadas.
Puede citarse otro ejemplo. Un sujeto, bien entrenado tanto para tran-ces profundos como para estados somnambúlicos, fue utilizado para de-mostrar varios fenómenos hipnóticos a un pequeño grupo, durante el curso de lo cual él conscientemente rechazó la validez de varios puntos de su
actua-ción. Esto llevó a un extenso interroga-torio, lo cual descubrió que él creía fir-memente, tanto en estado de trance como despierto, que nadie podía ser vuelto sordo, ciego o insensible a estí-mulos externos. Un interrogatorio cui-dadoso descubrió que aún cuando él declaraba que no podía ver algún miem-bro del grupo, él hacía respuestas visua-les. También, el sujeto en el estado somnambulístico generalmente está en contacto solamente con la parte del medio ambiente especificada por el hipnotista, sin embargo este sujeto de-mostraba un completo darse cuenta de todo lo que sucedía en la sala de de-mostración, reconociendo inmediata-mente a los recién llegados, respondien-do completamente a ellos, y era imposi-ble sugerirle lo contrario. Finalmente, un visitante inesperado de Detroit entró al salón de demostración, y fue inmedia-tamente visto por el sujeto, a pesar del hecho de que este visitante era comple-tamente inesperado. Yo estaba perdido para explicar este comportamiento, ya que tenía plena confianza en el estado somnambulístico de este sujeto. Intenté explicarlo sobre la base del conocimiento por parte del sujeto de las visitas oca-sionales que el visitante de Detroit me hacía le permitían incluir esa posibilidad en su actitud predeterminada hacia el estado somnambúlico. Mientras yo es-taba intentando esta (así parecía) pobre explicación, apareció un visitante
total-mente inesperado de Chicago, a quien el sujeto había encontrado previamen-te. Entonces ocurrió una excelente de-mostración de la validez del estado de somnambulismo del sujeto y la absoluta limitación de su capacidad para respon-der a los estímulos externos, ya que, a pesar de un honesto esfuerzo, el Visi-tante de Chicago no pudo establecer ninguna forma de contacto con el suje-to. Cuando yo hice un intento de esta-blecer dicho contacto por sugestión di-recta, mis intenciones fueron confundi-das por el sujeto como una orden para alucinar al visitante de Chicago. El su-jeto rechazó la capacidad para hacer esto efectivamente, declaró que su ac-tuación sería psicológicamente no váli-da, y sólo una débil imagen visual. Cuan-do se le instruyó insistentemente que viera a ese visitante, él finalmente res-pondió con una débil visualización alucinatoria, no influida ni ayudada por la presencia real del visitante. En otras palabras, el escenario mental predeter-minado permitió en ese estado somnam-bulístico la percepción de toda la reali-dad que se ceñía a ciertas condiciones, y cualquier realidad sin esas cualidades establecidas no podía ser percibida. También, el fracaso del sujeto para alu-cinar al visitante de Chicago era sola-mente otro aspecto de su actitud men-tal predeterminada, como fue demostra-do en experimentos subsiguientes.
Aún otro ejemplo que puede es-tar dirigido a su problema concierne a un sujeto a quien hice revivir su expe-riencia teatral de ver la película “Rasputín”, con la cual había quedado muy impresionado. Habiendo construi-do la ilusión de que él y yo estábamos en el teatro, lo hice alucinar la película. Cuando él había demostrado suficien-temente su visualización de esto, traté de interrumpir el proceso, pero él se negó, anunció sus intenciones de no so-lamente ver el resto de la película, sino de asistir a la segunda función también, y sugirió que yo estaba en libertad de abandonar el teatro en cualquier mo-mento que lo quisiera. Esta actitud no pudo ser cambiada hasta que acerté con el subterfugio de sugerir que el proyec-tor se estaba descomponiendo y que la película estaba acelerándose y rompién-dose. Así introduciendo un ítem de su experiencia pasada, recuperé el control de la situación.
En relación con el asunto de po-ner a mis sujetos somnambulísticos otra vez en trance profundo, esta era esen-cialmente una función del procedimien-to experimental. Yo empleé esta medi-da como un medio adicional para la pro-ducción efectiva de una amnesia de las actividades somnambulísticas. Así el experimento comenzaba y aparente-mente terminaba en un estado de vacío mental completo sin nada en el medio.
Bajo otras circunstancias, uno necesita solamente preparar una clave dada o estímulo que se ajustará a la realidad somnambúlica para lograr un pronto despertar. Ocasionalmente, de cualquier manera, algunos sujetos, especialmente después de un trabajo experimental su-mamente complicado, encuentran al pro-ceso de reorientarse a sí mismos desde el trance profundo o el estado somnam-búlico a la realidad despierta como una reorganización mental tan profunda como para ser dolorosa, y con ellos, bajo esas circunstancias especiales, es ne-cesario un ritual despertador. También, muchos sujetos pueden efectuar esta reorientación aparentemente instantá-neamente, pero la observación cuidado-sa descubrirá limitaciones definidas en las respuestas conductuales por un bre-ve tiempo.
Ahora, para comentar acerca de varios puntos de su carta, particularmen-te los accesos introductorios o prelimi-nares de sus sujetos. Usualmente los sujetos hipnóticos, cuando se les permi-te entrar en trance con un mínimo de interferencia del hipnotista, desarrollan un patrón motor más bien rígido y este-reotipado. Yo mismo he capitalizado esta tendencia construyendo deliberadamen-te una técnica de respuesta ideo-moto-ra que satisficiere adecuadamente la necesidad de un patrón rígido de con-ducta motriz. Así, algunos sujetos
ma-nifiestan un ritmo respiratorio peculiar, otros un asentimiento con la cabeza, otros una sacudida de los brazos u hom-bros, o temblores de varios tipos. Si es-tas manifestaciones no son malinterpre-tadas por el hipnotista - y usualmente son vistas como manifestaciones de in-comodidad, miedo u otras cosas - y se les permite suceder sin interferencia, ayudarán grandemente en la inducción de trances subsecuente, a pesar de que demoran brevemente el desarrollo del primer trance. Cuando un grupo de su-jetos ingenuos es hipnotizado sucesiva-mente en un grupo, entonces hay una extensa esquematización luego del com-portamiento motor de los primeros su-jetos. Asimismo, si se los deja librados a sus tendencias naturales, los sujetos hipnóticos generalmente desarrollan un esquema de comportamiento motor al-tamente rígido para despertar, y este patrón es también susceptible de modi-ficación por la observación del compor-tamiento despertador de otros sujetos.
De cualquier manera, estos pa-trones de comportamiento motor tien-den a desaparecer con experiencia con-tinua prolongada o cuando son reempla-zados por pistas establecidas, sean las pistas diseñadas por el hipnotista o esas predeterminadas por el sujeto, o elegi-das por el sujeto mientras está en tran-ce.
Usted comenta que los bailarines están en control de sus cuerpos “la ma-yor parte del tiempo”. Yo sospecharía allí una cuestión de imitación basado en observaciones pasadas y experiencias, aunque con los sujetos hipnóticos, parti-cularmente aquellos de baja inteligen-cia o que son gravemente neuróticos, ocurre bastante frecuentemente una suspensión parecida en su actividad hipnótica y una total falta de respuesta al hipnotista, así como a la situación de realidad. En mi experiencia, de cualquier manera, ha sido posible por variaciones en la técnica readquirir el control de los sujetos, aunque a menudo con gran difi-cultad.
Usted menciona el fracaso de los bailarines para responder a extraños que llegan luego del desarrollo del trance. Este ítem ha sido tratado más arriba, pero voy a añadir que el sujeto hipnóti-co en estado de trance, presentado a los observadores, y aparentemente en contacto completo con lo que lo rodea, fallará en observar el arribo de recién llegados.
La respuesta a los petardos es precisamente lo que yo esperaría de un sujeto hipnótico instruido para llevar a cabo una danza. Esas instrucciones im-plicarían una protección del acto de la danza, y no habría respuesta inmediata a la explosión en sí misma, pero habría
una percatación retardada de que hubo alguna amenaza desconocida a la dan-za, desde algún lugar desconocido, si-guiendo lo cual habría una reacción ge-neral de evitación y un reconocimiento intelectual incompleto de la naturaleza de la amenaza, pero habría suficiente entendimiento para permitir una protec-ción efectiva de la danza misma.
La insistencia en bailar en el co-medor está totalmente de acuerdo con la utilización de adquisiciones experien-ciales pasadas, como he ilustrado an-tes.
La falta de reacción al carbón caliente también puede ser fácilmente comparada. Yo he tenido sujetos hipnóticos tan profundamente interesa-dos en su actividad somnambulística que, sin ninguna inducción de anestesia hipnótica, han permanecido sin darse cuenta de un cigarrillo encendido pues-to en contacpues-to con su mano por una persona que ellos no sabían que estaba presente.
Con respecto a las preguntas en su último párrafo, yo creo que las he contestado todas, pero quizás, con el propósito de enfatizar, podría ser mejor contestar específicamente. Volver a poner a mis sujetos en un trance pro-fundo era esencialmente una medida de protección para mi experimento - ellos
podían ser despertados directamente, pero quizás mis resultados experimen-tales podrían haberse afectado. La ma-yoría de mis sujetos están entrenados para despertarse, excepto bajo circuns-tancias especiales, ante señales tan su-tiles que aún un observador perspicaz no detectaría la señal. Un gesto sutil, un cambio de inflexión o alguna pequeña cosa similar es todo lo que se necesita. A menudo hago que mis sujetos elijan el estímulo despertador.
El estado de trance precedido por sacudidas violentas es enteramente comparable al que está precedido por un acto simple. Así, una de mis herma-nas entraba en trance con un violento estremecimiento, mientras otra sola-mente asentía con la cabeza suavemen-te tres veces. Mientras más tarde alsuavemen-te- alte-ré el comportamiento de mi primer her-mana, los trances desarrollados por ambas eran de carácter idéntico, y pue-do citar numerosos ejemplos de esta cla-se de cosas. Yo pienso que el compor-tamiento preliminar es enteramente una cuestión de individualidad y experiencias previas.
En cuanto a los criterios a apli-car para demostrar la posible comparabilidad del trance de Bali con el trance hipnótico, quizás lo mejor que puedo hacer es enumerar algunas de las cosas que busco al hipnotizar a un
suje-to que está deseoso de ser hipnotizado y que puede serlo rápidamente. Así, para seleccionar un posible sujeto entre un grupo de extraños, observo:
(1) Estrechamiento del campo de atención. (¿El sujeto tiende a mi-rarme a mí o algún otro objeto con gran intensidad y a prestar aten-ción decreciente a otras cosas que corrientemente lo distrae-rían?)
(2) Desarrollo de un interés supre-mo en los procesos de ser hipno-tizado. (¿El sujeto muestra un in-terés creciente en la idea de la hipnosis para él y un interés siem-pre decreciente en el tópico ge-neral de la hipnosis?)
(3) Limitación de la actividad gene-ral motriz y mental. (Esto es, una disminución en la actividad física general y falla para hacer correc-ciones de ajuste cuando lo rodean sus compañeros de asiento y fra-caso para prestar atención a ob-servaciones hechas por sus com-pañeros)
(4) La focalización de la actividad motriz sobre un tipo limitado de la misma. (El desarrollo de res-puestas ideo-motoras, la manifes-tación de cualquier ritmo motor y la persistencia en ello aún cuan-do se le impida.)
(5) El cambio rápido de la expresión facial manifestando emociones
opuestas fugaces, o el desarrollo de una expresión facial rígida-mente fija.
(6) Falta de respuesta a las distrac-ciones. (Mientras discuto el tema general, es muy posible que deje caer mi paquete de cigarrillos, un lápiz, o vuelque un cenicero o algo de ese tipo como medida para de-terminar su falta de respuesta.) (7) Demora en las respuestas
motri-ces corrientes. (El sujeto pro-puesto se encuentra rodeado por sus compañeros y hace ajustes lentos. O se le pide que se cam-bie a otro asiento con una demo-ra bien definida en la iniciación de la respuesta motriz.)
(8) Demora en respuestas intelectua-les corrientes. (Enlentecimiento de mis observaciones, repetición de mis observaciones y un enlentecimiento de manifestacio-nes de parte del sujeto para en-tender lo que estoy diciendo, o, para el caso, un enlentecimiento en su comprensión intelectual de observaciones hechas por sus compañeros.)
Entonces, luego de la selección de mi sujeto, procedo a intensificar el patrón general que mostró, ayudándole a de-sarrollar sus patrones motores o ayu-dándole a ignorar las distracciones o lo que sea que su comportamiento
indivi-dual requiera.
Criterios para el estado de trance: (1) La inclinación a la simpleza de la
actividad o el estado general de absorción en lo que sea que el sujeto esté haciendo.
(2) La pureza e intensidad esencia-les de las respuestas emociona-les y la dificultad para introducir una respuesta emocional opues-ta. (Los actores - los buenos - son excelentes sujetos hipnóticos.) (3) La demora en la percepción y
respuesta a estímulos extraños introducidos en la situación de trance. (El sujeto instruido en caminar a través del salón de-muestra una decidida necesidad de un período de tiempo para re-accionar adecuadamente cuando se arroja una silla a su paso.) (4) La falta de completud en el
ma-nejo intelectual de las cosas in-terpuestas. (El sujeto es instrui-do para caminar a través del sa-lón y se le interpone una silla, puede demostrar una incapacidad intelectual para sacarla adecua-damente, o puede rodearla para poder seguir su camino por la lí-nea original, sin que parezca dar-se cuenta de que puede redirigir su camino a través de la habita-ción desde un ángulo distinto del original.)
(5) La completa ignorancia y falta de respuesta, sin evitar ni prever, todas las cosas que no entran en la situación de trance.
(6) La percepción defectuosa del paso del tiempo, excepto donde constituya una parte esencial de la actividad.
Criterios para salir del trance:
(1) La tendencia a reorientarse com-pletamente de acuerdo a la situa-ción original y por lo tanto una confusión general de orientación. (2) La persistencia de una demora en todas las respuestas sensoriales por un breve período luego de salir del trance.
(3) Evidencia de cambios marcados en el tono muscular, particular-mente tono muscular aumentado que cede relativamente despacio, y rigidez de movimientos. (4) La tendencia a regresar al
esta-do de trance si se reestablecen los patrones motores de compor-tamiento durante el trance o se repite una postura significativa. (Así, si a un sujeto que ha estado marcando el compás de música alucinada durante el estado de trance, luego de despertar, se le da la tarea de pasar un papel de-lante de una luz al mismo ritmo que marcaba el compás, general-mente vuelve al estado de
tran-ce. O si el sujeto que se sentó en una postura particular durante el trance puede ser inducido por medidas casuales a adoptar la misma postura poco después de despertar, es muy posible que vuelva al estado de trance. Esta es una medida que uso a menudo para re-inducir estados de tran-ce.)
(5) La tendencia a volver al trance si se reestablecen estímulos ex-ternos propios del trance. (Esen-cialmente esta es una cuestión de condicionamiento y la he emplea-do a menuemplea-do utilizanemplea-do un metró-nomo mientras el sujeto estaba dormido, y luego induje trances nuevamente simplemente reini-ciando el metrónomo.)
Un comentario adicional que pue-do hacer es que mi lectura de relatos de ceremonias y rituales primitivos me han convencido en muchas ocasiones de que hay una profunda similitud, si no una real identidad, entre los estados de trance primitivos y los trances hipnóticos, y en más de una ocasión he utilizado las des-cripciones de la actuación motriz del trance nativo para facilitar las induccio-nes a trance y actuacioinduccio-nes hipnóticas con mis propios sujetos.
Espero que el material preceden-te pueda ser de alguna utilidad para
us-ted y estaré muy contento de responder cualquier otra pregunta que quiera ha-cer.
Incluyo una copia en carbónico de esta carta por si quiere mandarla a su trabajadora.
Aprecio mucho que me haya es-crito.
Suyo sinceramente, Milton H. Erickson, M. D.
Nota del editor: La siguiente anota-ción fue manuscrita por la secreta-ria de Erickson en la copia para ar-chivo de Erickson de esta carta. “En la siguiente carta sugerir que la hipnosis puede ser empleada en los nativos entrenando al trabajador para ser un buen sujeto hipnótico.”
La respuesta de Erickson a la carta del 23 de Mayo de Mead, 14 páginas a doble espacio, fue tipeada por su secretaria. En vista de la ano-tación de la secretaria en la copia carbónica de Erickson, obviamente él preveía que la carta sería la pri-mera de un número de intercambios.
Nótese que el énfasis de Erickson está más en la evocación que en la inducción. El sólo usa la palabra “inducción” dos veces; la segunda mención se refiere a un fe-nómeno hipnótico particular, la anes-tesia, más que a la inducción de un estado de trance per se.
Allá por 1939, Erickson esta-ba resistiendo la tendencia de ver al hipnotista como el centro de un pro-ceso hipnótico que forzaba el estado de trance en un sujeto “pasivo”. Él veía el comportamiento hipnótico como una continuidad del compor-tamiento normal; el hipnotista hacía surgir la hipnosis recurriendo a las asociaciones singulares del sujeto, la experiencia, fisiología, aprendizajes, y tendencias para responder. Su én-fasis, aún entonces, estaba en la uti-lización; el terapeuta debía utilizar las respuestas del sujeto para provo-car el trance. La hipnosis no debía ser forzada. Más bien, debían modelarse comportamientos que ocu-rren naturalmente para obtener una experiencia hipnótica.
Nótese que el estilo de comu-nicación de Erickson era narrativo, en comparación con el estilo objeti-vo de Mead. El comunicaba con ejemplo, construyendo retazos de entendimiento. Además de este estilo
en mosaico, también usaba métodos lineales para transmitir entendimien-to, pero su énfasis estaba en las anéc-dotas.
Mead visitó a Erickson en Eloise, Michigan, en 1940 y llevó con ella películas del trance balinés. La señora Erickson fue hipnotizada y vio las películas en trance para determi-nar mejor los aspectos del compor-tamiento de trance de los bailarines nativos. Entonces Erickson decidió que el personal en el Hospital Eloise se beneficiaría de ver las películas, y su esposa las presentó y mostró en ausencia de Mead.
Cuando los Erickson se mudaron a Phoenix, Mead hizo una serie de visi-tas a su modesta casa. En una visita, ella se quedó en el dormitorio de las chicas, y la señora Erickson la recuer-da comentando haberse despertado por el sonido de los ratones enjaulados a sus pies. Según la señora Erickson, Mead era una visita fácil que calzaba bien con el estilo de vida de la familia. En reali-dad, ella la veía como la hermana ma-yor que nunca había tenido. (Comuni-cación personal, 8/28/97).
De: Margaret Mead Junio 8, 1939
Estimado Dr. Erickson:
Muchas gracias verdaderamen-te por su útil carta, y por su inverdaderamen-teligencia al mandar la copia en carbónico. Es exactamente el tipo de material que no-sotros necesitamos y se lo enviaré a la señorita Belo. Independientemente de qué uso ella es capaz de darle en el tiem-po limitado que le queda en el camtiem-po, será de gran utilidad para el Sr. Bateson y para mí misma para organizar nuestro material de trance.
Si usted alguna vez viene a Nue-va York, búsquenos en 253 West 102nd Street. Y me pondría en su lista de reimpresiones?
Con mis mejores deseos,
Suya sinceramente, Margaret Mead
Margaret Mead respondió mínimamente a la extensa carta de Erickson. Su invitación para ir a Nueva York sería la primera de dos. Erickson había estimulado su interés en aprender más acerca de la hipno-sis y de su trabajo.
A: Margaret Mead Junio 15, 1939
Gracias por su carta de recono-cimiento por el material que le envié. Me alegro de que tenga alguna espe-ranza de que pueda ser de alguna utili-dad.
Desde mi carta previa, he estado revisando algunos de mis datos con su problema en mente, y creo que puedo ofrecerle una sugerencia que puede ser de valor considerable en futuros estu-dios del tipo que está haciendo la Srta. Belo. Puesto brevemente, mi sugeren-cia es que el trabajador agregue a su preparación general para el trabajo de campo la experiencia de ser un sujeto hipnótico entrenado a fondo. En sí mis-ma dicha preparación no sería para nada laboriosa para el trabajador, y serviría dos fines importantes, uno el de hacer al trabajador agudamente conciente de las implicaciones y pautas inconscien-tes para entender, fácil y frecuentemente ignoradas por la conciencia, y la otra, aquélla de habilitar al trabajador para hacer un enfoque hipnótico directo al problema bajo investigación sin incurrir en restricciones gubernamentales, etc.
De cualquier manera, antes de presentarle material de casos para acla-rar estas ideas, me gustaría dejar esta-blecido que están basadas en mi propio
uso de la hipnosis en forma similar por un período de años. Además, yo siento acerca de la experiencia hipnótica como el psicoanalista siente al psicoanálisis, concretamente que la experiencia sub-jetiva es de suprema importancia para detectar, comprender y apreciar com-pletamente los fenómenos hipnóticos. A menudo, a pesar de mi extenso trabajo en hipnosis, encuentro mi propia falta de experiencia como sujeto hipnótico como un impedimento, y frecuentemen-te, al tratar de entender alguna mani-festación particular, estoy perdido. En cambio un sujeto hipnótico bien entre-nado, al que le falte todo mi entrena-miento especial, ofrecerá sin hesitación una explicación que yo enseguida pue-do reconocer como correcta y verificar experimentalmente. No es que haya nin-gún incremento de entendimientos es-peciales, ni nada de ese tipo. Más bien, el sujeto hipnótico, en virtud de su ex-periencia, es capaz de identificar y re-conocer esos elementos que constitu-yen el cuadro hipnótico y así recono-cerlo, mientras que el observador no experimentado subjetivamente observa el cuadro completo que está armado con elementos hipnóticos y concientes, y, por tanto, su amplio campo de atención, en contraste con el campo marcadamente estrecho del sujeto hipnótico, resulta en una incapacidad para detectar elemen-tos esenciales, los cuales, de cualquier manera, pueden ser fácilmente
recono-cidos al ser señalados.
Quizás la mejor demostración de este punto es un trabajo que L. S. Kubie y yo (Erickson & Kubie, 1940) tenemos ahora en imprenta para el Psycoanalitic
Quarterly, que da cuenta de cómo un
sujeto hipnótico, dados todos los datos esenciales, que eran terriblemente in-comprensibles para mí, procedió a tra-ducir escritura automática críptica he-cha por otro sujeto hipnótico, con una traducción subsiguiente verificada al detalle. Si usted estuviera interesada, yo podría enviarle una copia del manuscri-to, ya que el trabajo probablemente no estará en imprenta hasta septiembre.
Pero quizás sería mejor presen-tar material de casos ahora y dejar que usted saque sus propias conclusiones con respecto a las posibilidades que he mencionado. Esto lo haré más bien talladamente, y espero que no sea de-masiado laborioso leerlo.
* * * *
Un estudiante de medicina se prestó voluntariamente como sujeto hip-nótico, pero al intentar hipnotizarlo, lo encontré tan resistente, a pesar de una abierta cooperación, que no fui capaz de hacer ningún progreso con él. Uno de mis mejores sujetos estaba observán-dome con intenso interés. Después de