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Medical Physics 39 (1), January 2012 pp 87 –

4.3. a DETECTOR RESPONSE BEHIND PHANTOM MATERIAL

agradecido. A veces, los animales se vengan entre sí, a veces de la humanidad. En esas historias encontramos generalmente la creencia en la brujería, poder que tienen los animales maliciosos, y sus éxitos suelen ser el triunfo de la astucia y la malicia. La astucia animal, sobre todo en los cuentos infantiles, contrasta con la necedad humana, mientras que nada es más común que un supersticioso temor del poder para el mal que se supone poseen algunos animales. Teórica­ mente, esta clase de historias pueden dividirse en las que se cuentan para diversión de los niños y las que son producto de la superstici6n popular. No obstante, muchas historias se hallan en la misma divi­

soria y comparten ambos caracteres, y son precisamente estas histo­

rias las que tienden por desgracia a tornar a los niños tímidos, mie­

dosos y supersticiosos. Nos referiremos en primer lugar a las historias de brujería y malicia perversa, y continuaremos con las que sólo son cuentos infantiles.

Los animales que regularmente poseen poderes extraños son el

zorro, el tejón, el gato y la serpiente, pues los demás animales se consideran dotados con tales poderes sólo ocasionalmente. Ya hemos

4 Este es un ejemplo de una visita al palacio maravilloso situado más allá de

nuestro mundo.

tratado de la serpiente en relación con los mitos de la tribu de los dragones. De los otros tres, el zorro es la figura más antigua de la superstición, ya que sus historias se remontan al siglo X o antes. El gato y el tejón llegaron más tarde al folclore, probablemente hacia el siglo XIV. De todos modos, la influencia china parece que dio el primer impulso a la imaginación japonesa, ya que la primitiva tra­ dición del Japón no presenta esa clase de supersticiones.5

La zorra-bruja más famosa es Tamano-no-Maye, una dama de la corte que vivió a comienzos del siglo XII. En realidad, era una viejí­ sima zorra, con una cola octofurcada, y su maldad consistía en transformarse en una mujer bellísima y arruinar a un hombre rico, haciéndole pecar. Tuvo grandes éxitos con tan maligno arte en la India y en la China, y finalmente llegó al Japón gracias a su poder de volar con gran rapidez. Pero mientras se hallaba entregada a sus maliciosas maquinaciones, su secreto fue descubierto por un noble, que al fin logró romper el hechizo con el poder milagroso de un es­ pejo divino. Delante del espejo la zorra perdió sus poderes de transformación, apareció en todo su horrible aspecto y huyó hacia Oriente. Enviaron un ejército en su persecución, auxiliado por una horda de guerreros que salió del espejo, y entre todos mataron a la zorra.

Su espíritu malvado se refugió en una .roca de las praderas de Nasu, tras lo cual cualquiera que tocara la roca, ser humano o animal, fallecía al punto. La roca llegó a ser llamada «la Roca Mortal de Nasu-no». Sin embargo, aquel espíritu maligno fue finalmente exorcisado por un virtuoso monje y la roca dejó de ser mortal.6

Ésta es la historia de un zorro vengativo: Erase un campesino llamado Jinroku, el cual encontró un día un zorro dormido entre los matorrales, cerca de su granja. Por pura diversión, asustó al animal y

5 M. W. de Visser, «El zorro y el tejón en el folclore japonés», TASj xxxvi, 1908, pt. iii; «El Perro y el Gato en el folclore japonés», ib. xxxvii, 1909.

6 Véase The Classical Poetry 01 the japanese, de B. H. Chamberlain, Londres, 1880, págs. 147-156.

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lo persiguió hasta quedar aquél casi agotado, pero no lo mató. Unos días más tarde, Jinroku vio en sueños una figura divina que le co­ municó que había una gran cantidad de oro en un jarrón enterrado en su granja. Jinroku no era tan crédulo como para pensar que el sueño era verdad, pero cuando la misma visión se le apareció una y otra vez, así como a otros miembros de la familia, sintióse tentado a desenterrar el tesoro. Manteniendo el asunto en secreto empezó a cavar con sus hijos. Sin embargo, todo el trabajo fue inútil y por eso no tardó en abandonar la búsqueda del dinero.

Después, se le apareció en sueños la misma figura y, acusando a Jinroku por su falta de fe y paciencia, le explicó: «Yo soy el dios pa­ trón del oro y la fortuna, y conozco muy bien la existencia de todos los tesoros de la tierra. T ú no has logrado descubrir este tesoro, porque no has confiado en mi oráculo y también por haber deseado guardar en secreto esta revelación. Pues bien, da una gran fiesta, in­ vita a todos tus vecinos, haz público el secreto y el éxito será seguro. No albergues ninguna duda».

Jinkoru quedó completamente convencido de la veracidad de la aparición y se apresuró a hacer todo cuanto aquélla le había orde­ nado. Esta vez encontró unos centavos y, animado por el resultado, cavó cada vez más hondo. Así fueron apareciendo algunos centavos sueltos, pero nunca un verdadero tesoro, por lo que Jinkoru acabó siendo la burla de sus vecinos. De esta manera se vengó de su ver­ dugo el zorro.

No hay espacio aquí para contar más historias de este tipo, pero añadiremos un ejemplo de una travesura de la que un zorro fue culpable.

Hace mucho, mucho tiempo, un hombre fue con su sirviente en busca de un caballo extraviado. Después de muchas pesquisas in­ fructuosas llegaron a un prado. Allí vieron un gigantesco criptóme­ ro, a pesar de que en aquel prado jamás habían visto aquel árbol. Dudaron incluso de sus mismos ojos, pero lo cierto es que ambos veían el árbol con toda claridad. Entonces, pensaron que habían confundido un prado por otro, si bien sabían que esto era imposible,

y como último recurso llegaron a la conclusión de que el misterioso árbol debía de ser obra de un espíritu malvado. Por consiguiente lanzaron flechas contra el gigantesco árbol, el cual inmediatamente desapareció. Regresaron sanos y salvos a casa, y cuando a la mañana siguiente volvieron al prado encontraron a un viejo wrro muerto con unas ramitas de criptómero en la boca?

Las historias que tratan del tejón son semejantes a las del wrro, aunque el tejón nunca es tan malicioso como el «Renard» francés. A los dos animales se les representa engañando a los hombres trans­ formándose en seres humanos -un monje o un muchacho-, di­ ferencia tal vez sugerida por el distinto color de ambos animales. También el gato, especialmente si es viejo, es considerado como una criatura maliciosa, y aunque las transformaciones del wrro y el tejón son temporales, el gato suele adoptar la figura humana de modo permanente, y es un agente activo de una larga historia como la del zorro Tamano. Durante el régimen feudal, especialmente en el siglo

VIII, circularon muchas narraciones en las que un gato se transfor­ maba en una bellísima mujer a fin de ser la querida de un señor feudal y arruinarle. Pero estas historias no pertenecen, hablando en propiedad, al folclore, aunque ilustran la creencia popular en el ca­ rácter malicioso del gato y en sus poderes mágicos.

Los colores de la piel del gato han influido mucho en popularizar estas ideas acerca de ese animal. El gato más temido era uno de co­ lor rojiw o pardo rosado, llamado el «gato flor dorada». También hay el gato con tres colores mezclados: blanco, negro y pardo. Se creía que los poderes mágicos de los gatos negros o blancos podían pre­ decir el tiempo, por 10 que los marinos siempre tenían uno en el barco.

La siguiente es una historia característica acerca de un gato «flor dorada».

7 La historia está en el Kon-jaku Monogatari, «Cuentos antiguos y modernos», del siglo XI. Este libro es uno de los más antiguos de su clase, y fue imitado por otros

muchos.

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Erase una vez un samurai que encontró un gato «flor dorada» y lo llevó a casa de su madre, la cual se entusiasmó con el minino. Algún tiempo después, el gato desapareció, y de inmediato la anciana dama empezó a evitar la luz, quejándose de que sus ojos la molestaban te­ rriblemente. Sin embargo, rehuía todo tratamiento médico, y su hijo, a pesar de su ansiedad, no podía convencerla para que abandonase los rincones oscuros en los que se ocultaba. De repente, desaparecieron dos doncellas de la servidumbre de la casa, y nadie pudo hallar su rastro hasta que un día, un criado, cavando en el jardín, descubrió las ropas de ambas jóvenes con manchas de sangre, y cavando más en­ contró sus huesos. El horrorizado criado corrió hacia la casa para contarle a su amo lo encontrado, pero halló a la madre del amo, la cual, llena de furor, amenazó al criado con la muerte si hablaba con nadie de su descubrimiento. El buen sirviente se asustó tanto ante la cólera de la madre, que abandonó la casa en silencio.

Unos días más tarde, un vecino del samurai vio cómo la madre de éste se lavaba la boca ensangrentada en un riachuelo que corría cer­ ca de su casa. Mientras la contemplaba, apareció un perro, y la an­ ciana, tan pronto como lo vio, saltó sobre un repecho rocoso y huyó. Esto convenció al vecino de que el gato «flor dorada» había devora­ do a la madre del samurai, transformándose en ella misma. Poco después, el vecino fue a visitar al samurai y le contó lo que había visto. Éste llevó varios perros a la habitación de su madre y abrió la puerta. El gato-brujo quedó s e impotente ante los perros y éstos no tardaron en matarlo.

Otra historia de un gato malvado refiere su muerte a flechaws. Érase un muchacho samurai que solía cazar con un arco y diez fle­ chas. Un día, al salir de casa, su madre le aconsejó que se llevase una flecha más de lo acostumbrado. Así lo hiw el joven, sin preguntarle a su madre el motivo de tal consejo. Luego, pasó el día entero sin ver caza alguna, y al llegar la tarde se sentó en una piedra para descansar. En tanto estaba allí sentado, gozando del sosegado atardecer y viendo elevarse a la luna, de manera extraña apareció otra luna a sus espaldas por el oeste. El muchacho se sorprendió por tal aparición y al mo-

mento pensó que debía de tratarse de la obra de un espíritu malva­ do. Rápidamente, disparó una flecha contra la segunda luna, la cual hizo impacto; pero la flecha rebotó sin causar ningún daño. El mu­ chacho lanzó otra flecha, luego una tercera, una cuarta y así sucesi­ vamente hasta la décima, siempre en vano. Al final, puso la undécima en el arco y la disparó. Al instante se oyó un alarido y el ruido de algo

que caía

al

suelo. Fue hada

aquel lugar y encontró un gato gigantesco