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A PPLICATION AFFECTS INTERACTION

Chapter 2 Conceptual framework

2.4 A PPLICATION AFFECTS INTERACTION

La aparición m oderna de instituciones como hospitales psi­ quiátricos, cárceles, hospicios o asilos es simultánea a un cam bio drástico en la economía del poder. Para ejemplificar el m odelo de este nuevo poder que surge con la prisión, Fou- cault acude a la m etáfora del panóptico com o m odelo gene­ ral, com o depuración máxima del ideal de funcionam iento del poder. El análisis de este régimen panóptico perm ite ilustrar mejor cómo funciona el po d er según la propuesta de Foucault. Ideado a finales del siglo xvin por el filósofo uti­ litarista Jerem y Bentham (1748-1832), p o r encargo del rey Jorge III, el panóptico fue una estructura arquitectónica no ­

vedosa cuyo m odelo se aplicaría a las instituciones, prim ero a las penitenciarias, y después a las hospitalarias, laborales y educativas. Así la describe Foucault en Vigilar y castigan

En la periferia, una construcción en forma de anillo; en el centro, una torre, esta, con anchas ventanas que se abren en la cara interior del anillo. La construcción periférica está dividida en celdas, cada una de las cuales atraviesa toda la anchura de la construcción. Tienen dos ventanas, una que da al interior, correspondiente a las ventanas de la torre, y la otra, que da al exterior, permite que la luz atraviese la cel-

da do una parto a otra. Basta situar un vigilante en la torro central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar.

La racionalidad del panóptico, la lógica de su arquitectura, permite una definición de la forma en que funciona el poder en cada institución. Foucault concreta en seis puntos princi­ pales las características del modelo panóptico de poder:

1. El panóptico es un régimen arquitectónico en el que el vi­ gilado es visto en todo momento, pero quien vigila no lo es. 2. Invisibilidad lateral entre las celdas, que asegura el mante­

nimiento del orden y la incomunicación.

3. No es necesario recurrir a la fuerza, pues los presos se sienten vigilados. Máxima economía del poder. No hace falta un vigilante. Tal como se dice en Vigilar y castigar. «[...] de ahí el efecto mayor del panóptico: inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder». 4. El panóptico es versátil: sirve para los presos, los locos,

los niños, los obreros, los alumnos, y en cada una de sus aplicaciones perfecciona el ejercicio del poder.

5. El panóptico resulta verdaderamente productivo si fun­ ciona al margen de la soberanía clásica y extiende sus ten­ táculos hasta lo más nimio del tejido social.

6. El panóptico es un principio general de un nuevo tipo de poder.

Así pues, las instituciones representan una nueva política del cuerpo y tienen como fin las relaciones de disciplina. P o r disciplina se entienden «técnicas que garantizan la ordena­ ción de las multiplicidades humanas», es decir, el control de los horarios, de las comidas, las duchas, los gestos, los rezos,

la hora de levantarse y acostarse, todas aquellas regulaciones que se inscriben en el cuerpo e intentan lijar unas rutinas en las conductas.

Las disciplinas se caracterizan por hacer el ejercicio del poder lo menos costoso posible, lo más barato y discreto. De hecho, el poder ejercido a través de, p o r ejemplo, una regulación horaria colectiva en una institución es mucho más económ ico que los castigos individuales, es m ucho más discreto — produce m enor rechazo— y m ucho más efectivo. Además, dicho ejercicio del poder, m ediante las disciplinas, llega a lo más profundo del cuerpo social. Se trata de hacer visible el poder en lugares en los que anteriorm ente era im ­ pensable que llegase: la familia, las relaciones, la lectura, la sexualidad, la higiene. Foucault defendió una idea de poder que se expande a todos los rincones sociales m ediante las técnicas disciplinarias, cuyo fin no es otro que el de tejer cuerpos sometidos y útiles. Si con el poder tradicional se torturaba y desm em braba a los cuerpos, con el nuevo po ­ der disciplinario se modifica su conducta. La idea de que las rutinas y las prácticas m oldean al sujeto no era nueva, pero fue llevada hasta el extrem o al considerar que las prácticas ejercidas de m odo general por un tipo de po d er producen a los sujetos que una sociedad considera útiles y normales.

La normalización de la disciplina no obedece a los códigos del derecho, sino a un saber propio, no jurídico: las ciencias humanas. La nueva teoría de la disciplina se llama sociolo­ gía, medicina, economía, antropología, teorías formadas en íntima conexión con las prácticas disciplinarias orientadas a la creación de un espacio hom ogéneo y norm alizado en el que los cuerpos sometidos son constituidos com o indivi­ duos normales. Y, si el individuo es considerado como anor­ mal, entra de nuevo en el juego de las instituciones (entra en la prisión, en la escuela, en el psiquiátrico, hasta que es

El filósofo utilitarista Jeremy Bentham ideó el modelo arquitectónico del panóptico, que para Foucault es el paradigma del poder disciplinarlo. Se puede aplicar a cualquier institución y ha demostrado poseer una gran efectividad a efectos de control.

normalizado); un juego que tan solo puede ser entendido si