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Chapter 6 Sequential procurement model

6.3.2 A sequential bidding model

El hombre es un gran desconocido para el hombre.

En el Segundo Congreso de la SIMER (Sociedad Iberoamericana de Medicina Rural), celebrado en Valencia, en 1980, empezaba mi ponencia "Medios humanos en Medicina", de la siguiente manera: "En cierta ocasión, un misionero católico se lamentaba de los problemas con que se enfrentaba en una misión del centro de África, en especial por la penuria de recursos terapéuticos... Una aspirina la damos en cuatro trocitos, pero, ¿qué hacer cuando se acaba el último trozo de aspirina?”

“Yo me pregunto ¿Cómo se siente un médico de nuestro tiempo, aun salido de la mejor facultad de Medicina del mundo, sin un recetario, sin una farmacia a su disposición? ¿Cómo se siente el médico ante un politraumatizado, sin medios con que atenderle mientras llega una ambulancia? Yo me pregunto ¿Cómo se siente ante un parto, si no dispone siquiera de un anestésico local y tiene que hacer una episiotomía, usar un fórceps o practicar una extracción manual de placenta? Yo me pregunto ¿Cómo se siente un cirujano, con el bisturí en la mano, sin un anestésico, sin un anestesista? ¿Cómo se siente un anestesista sin sus aparatos, sin sus anestésicos, sin sus drogas?” “El misionero se sentía inútil. El médico, sin la farmacia, sin el

anestésico o analgésico, se siente impotente... Y esto se debe a que no se conocen suficientemente los recursos humanos ante la enfermedad y ante el dolor, al menos en los centros oficiales donde

se enseña la Medicina, en los que si se habla de estas cosas se hace a título de erudición histórica, sin capacidad operativa para transmitir estos conocimientos a los futuros médicos."

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Los hechos dan credibilidad a nuestras palabras.

Como cirujano, soy hombre práctico. Ante todo me importan los hechos, y de éstos, su bondad. Las explicaciones que trataré de encontrar para ellos, en particular en torno al cómo y el porqué de los mismos, no son más que el intento de incorporarlos a la ciencia. Y las disquisiciones filosóficas que me sugieren no son sino el deseo de comprender mejor al hombre en su maravillosa e indivisible unidad cuerpo-espíritu. Lo que me interesa es contestar a sus dos supremos interrogantes: Cual es su origen y cual es su destino. El hombre es un ser con ansias de felicidad infinita.

A los congresistas de la SIMER, después de dejar sentada la sensación de impotencia del médico, les decía:

"Yo me he visto en todas esas situaciones, y siempre he encontrado la forma de ser útil a mis pacientes, desde un politraumatizado en la carretera, hasta haber logrado operar a todos mis pacientes sin anestesia química, como cosa ordinaria. Y esto, no porque nos falte nada en los centros en que realizo mi trabajo, sino porque estoy demostrando que muchas de las cosas que se han considerado como imprescindibles para el correcto ejercicio de la Medicina, no lo son... Si el médico y el hombre, en general, se sienten impotentes ante ciertas situaciones de enfermedad y de dolor, es porque no se conocen los recursos humanos para vencer estas situaciones, para encontrar soluciones a las mismas."

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En estas páginas voy a hablarte de mi búsqueda en torno a los recursos humanos, tratando de encontrar nuevos caminos para ofrecerlos al hombre y a la Medicina.

El profesional de la Medicina debe ser más eficaz usando cada vez menos química o, al menos, usándola con más respeto y abusando menos de ella. Debe enseñar a su paciente a respetar la capacidad creadora de su pensamiento, para enriquecer con ella su

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vida, para que aprenda a vivir más feliz, porque esto va a ser la base de la más elemental y eficaz de las profilaxis.

Si no se comprende que la " Prevención Primaria" de que habla la Organización Mundial de la Salud empieza a este nivel, nunca se llegará verdaderamente a ponerla en práctica.

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En mi vida ordinaria como médico y cirujano veo pacientes que vencen el dolor en las más variadas circunstancias.

Veo a pacientes que van al quirófano por su pie, con la sonrisa en los labios, que consiguen su propia analgesia psicológica.

Veo mujeres que paren con la felicidad reflejada en sus semblantes. Y niños que tienen algo indescriptible y positivo en la mirada al nacer y cuyo desarrollo psicomotor es más rápido y positivo.

Veo a enfermos que curan de las más variadas enfermedades o que mejorala situación que tenían en torno a ellas.

Veo a personas que aprenden a resolver sus problemas y empiezan a vivir más felices. Y, cuando sucede esto, desean compartir su bien con sus semejantes.

Y yo me pregunto ¿No es esto lo que la humanidad necesita para encontrar remedio a sus males?... Y este remedio es el amor.

Si me preguntas qué les enseñé a mis pacientes y seguidores, te diré que les enseñé a respetar y usar el poder creador de su pensamiento, porque cada uno de estos es un programa en la computadora de su cerebro, el cual es capaz de atraer a sus vidas todo el bien que necesitan o el mal que será su desgracia.

Mis seguidores escribirán una nueva Patología, porque, si bien es cierto que, con los antibióticos, las enfermedades infecciosas cambiaron su evolución y pronóstico, no es menos cierto que aplicando las enseñanzas de la Noesiología, toda la patología humana cambia sus manifestaciones y su evolución para bien de quien las usa.

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