CHAPTER 2 CANCERIN: A COMPUTATIONAL METHOD TO
3.1 Abstract
uno de los criterios que
se seguirá serán las zonas
de mayor pobreza.
educación fijados en las estrategias informan la selección de proyectos y otras inter- venciones que el Gobierno español acuerda con países en desarrollo en el marco de las Comisiones Mixtas, inspiradas en las políticas de desarrollo de cada país. Éstas deben integrar los programas y acciones de la AECI y otros ministerios y administra- ciones públicas españolas. También deben fijar criterios de financiación en las con- vocatorias de ONGD de las distintas administraciones. Además, orientan el diálogo que, por cauces bilaterales o multilaterales, el gobierno español debe impulsar con los países en desarrollo para fomentar reformas de políticas educativas que contri- buyan a reducir la pobreza y la situación de discriminación de ciertos grupos de la población.
La estrategias y las Comisiones Mixtas constituyen instrumentos de coordinación de la Cooperación Española. La AECI y las Embajadas de España y sus OTC deben tam- bién coordinar los programas e intervenciones de los distintos actores de la Cooperación Española. Para ello, la AECI, en sus programas en el área educativa, preverá cauces de participación y colaboración con otros Ministerios, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales que deseen sumarse al esfuerzo común. El pro- grama PAEBA constituye un buen ejemplo de colaboración entre ministerios y de apertura hacia otras administraciones públicas. El método seguido en otros secto- res, como Araucaria, Azahar, o el programa Nauta también puede inspirar futuros programas en educación. Tratándose de un sector que durante los últimos años ha supuesto aproximadamente un 12% de media de todas las intervenciones de nues- tra cooperación, una correcta coordinación es un principio básico para obtener un mayor impacto.
Las Embajadas y sus OTC deben también facilitar, en la medida de los posible, la coordinación sobre el terreno de los diversos actores de la Cooperación Española. Deberán prever medios adecuados para dicha coordinación. Los recursos que facili- ten para la información, para el seguimiento de proyectos y para la coordinación de actores sobre el terreno, estarán subordinados a la adaptación de los distintos acto- res a las estrategias país y las estrategias sectoriales de la Cooperación Española, y en este sector, a la Estrategia de Educación. Las Embajadas y sus OTC deben tam- bién facilitar la interlocución, sobre sus programas y proyectos de cooperación, de las administraciones públicas españolas, de las ONGD sobre el terreno y otros actores, con los Ministerios de Educación y otras autoridades públicas a los que no tengan acceso normalmente.
La labor de planificación a través de estrategias y Comisiones Mixtas, y la de coordi- nación, deben orientar las decisiones que las diversas administraciones públicas adopten sobre proyectos concretos. La fase de identificación es crucial para el correc- to funcionamiento de los proyectos y para asegurar su viabilidad a largo plazo. Por lo tanto, toda intervención debe ir precedida de una correcta identificación, que debe basarse en estudios técnicos adecuados y en consultas con los beneficiarios últimos de los pro- yectos. En ningún caso la reducida cuantía de los proyectos debe constituir una excusa para no identificar y formular adecuada- mente las acciones. Dado que la ausencia de una correcta identifi- cación suele ser un defecto frecuen- te en las intervenciones de los dis- tintos actores de la Cooperación Española, la Oficina de Planificación y Evaluación de la SECIPI, preparará una metodología para la gestión de proyectos en el área de educación que facilite criterios de diagnóstico, procedi- mientos de identificación e indicadores para la formulación, seguimiento y evalua- ción de intervenciones en este sector.
Una correcta identificación y formulación de proyectos está muy vinculada a la dimensión de las intervenciones. Para que la Cooperación Española tenga un mayor impacto es preciso incrementar el tamaño de los proyectos, con frecuencia muy reducido, y que los distintos actores se doten de marcos de intervención plurianual. En este sentido los proyectos como el PAEBA, que prevén una estrategia de acción y retirada progresiva en un marco plurianual, o las actuales estrategias y programas de la AECI para subvenciones a ONGD, constituyen un ejemplo a seguir por otras administraciones públicas. En particular las Comunidades Autónomas, los Fondos de Cooperación, y las Corporaciones Locales deberían ir adoptando también marcos de financiación plurianual que dotaran de cierta previsibilidad a sus intervenciones y les permitieran participar en mayor medida en los programas de la AECI y otorgar subvenciones de mayor dimensión y alcance temporal a las ONGD.
Además, los programas y proyectos de carácter plurianual son necesarios para supe- rar intervenciones de carácter puntual que no permiten una cooperación eficaz. El acceso universal a la educación y la mejora progresiva de la calidad sólo se consigue en periodos largos de tiempo. Los esfuerzos fragmentados y a corto plazo son de escasa utilidad.
Por otra parte, la coordinación interna en torno a programas de cierta enverga- dura constituye la base de esfuerzos de inserción en marcos de coordinación internacionales. Dado que nuestra coope-
ración tiene una estructura basada en pro- yectos, la integración de las intervenciones en programas más amplios de la AECI o de organizaciones multilaterales, sería un paso previo indispensable para una even- tual participación con una mínima masa crítica de recursos en esquemas de inter- vención sectorial (SWAPS), la “Iniciativa de
Vía Rápida” (FTI), y otros mecanismos de coordinación internacional, que serán cada vez mas frecuentes en este sector en los distintos países.
Asimismo, los proyectos deben tener un cierto carácter integral. Éstos tienen mayor impacto cuando combinan formación continua, infraestructura y materiales adecuados, y seguimiento y evaluación regular de las actividades. Por otra parte, la educación, la capacitación, y las reformas institucionales deben estar vinculadas en procesos de cierta dimensión para obtener impacto en términos de desarrollo. Todo ello aconseja limitar al máximo los micro-proyectos y orientarse progresivamente hacia instrumentos que permitan una mayor coordinación.
La armonización de procedimientos es también necesaria para que la coopera- ción internacional tenga una mayor calidad e impacto. Es por lo tanto impor- tante que la propia Cooperación Española adopte decisiones y medidas legislativas y reglamentarias para poder adaptarse a las directrices del CAD en la materia y a los principios adoptados en la Declaración de Roma de 2003. La Oficina de Planificación y Evaluación elaborará un estudio y preparará un plan sobre armonización de procedimientos en la Cooperación Española, especial- mente dirigido en el plano interno a reducir los altos costes de transacción