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CHAPTER 2: LITERATURE REVIEW

2.4 Types of Cross-VM Cache-based Side Channel Attacks

2.4.3 Access-Driven Side Channel Attacks

EL PANADERO Y EL

MENDIGO

MENDIGO

Había una vez un panadero que vivía en un pequeño pueblo. Un viernes por la tarde, decidió que quería hacer algo especial por el Creador para mostrarle su apreciación por las muchas bendiciones que había en su vida. Obviamente, este no fue un pensamiento inspirado por mí. De hecho, este panadero era un hombre con tanta Luz que casi era imposible para mí

influenciarlo de manera alguna.

El panadero horneó su mejor pan y se lo llevó con él al templo. Mientras estaba parado delante del Arca, le oí decir: "Por favor, Dios, acepta este sacrificio. Quiero estar más cerca de ti". ¿Era pura Luz este tipo o no? Luego colocó el pan dentro del Arca y partió. Cinco minutos más tarde, un mendigo entró en el templo. Estaba tan hambriento que fue al Arca y empezó a llorar como un bebé. Le oí suplicar: "Dios, ayúdame por favor".

Tuve que quedarme para ver lo que pasaba.

Cuando abrió el arca, descubrió las dos piezas de pan que el panadero había dejado allí. Creyendo que había sido directamente el Creador quien las había

colocado allí, el mendigo estaba eufórico, por decir lo menos. No sólo tenía comida que llevarse a la boca, sino que el Creador había considerado que era merecedor de recibir el pan; o al menos así lo creyó él.

A la mañana siguiente, observé mientras el panadero volvía al templo para ver si Dios había aceptado su regalo. Efectivamente, el pan había desaparecido, y el panadero estaba loco de alegría por haber servido al Creador. ¿Qué podía hacer yo? Absolutamente nada. No tenía ningún poder.

Una semana más tarde, el panadero llevó más pan al Arca, y de nuevo sucedió lo mismo. El mendigo tomó los panes sin dudarlo. Y esto siguió ocurriendo, semana tras semana, año tras año, hasta que pasaron catorce años.

Durante catorce años, fui incapaz de penetrar en esta Luz. Entonces, un viernes por la tarde, animé al clérigo a que cayera en un sueño profundo. Le despertó el sonido de una puerta que alguien estaba abriendo. Cuando miró dentro del santuario, vio como el panadero ponía el pan en el Arca y se marchaba. Unos minutos más tarde, el mendigo entró, se llevó los panes del Arca y se fue corriendo.

Después de observar esta escena, vi mi "puerta de entrada": ¡el clérigo! Un hombre lleno de pretensión moral. Así que puse pensamientos de indignación en su cabeza. Fue pan comido. "Yo arreglaré esto", le animé a pensar para sus adentros.

Al día siguiente, el clérigo pidió al panadero y al mendigo que fueran a verle a su oficina. De nuevo, tomé las riendas:

¿Qué se piensan que están haciendo aquí? Uno de ustedes deja el pan dentro del Arca y el otro se lo lleva. Uno fantasea con que

está trabajando con Dios, y el otro es sólo un vulgar ladrón. ¡Dios no tiene nada que ver con esta transacción! No

tienen nada que hacer viniendo a este santuario. ¡Márchense y no vuelvan!

En ese mismo instante, el gran sabio, Rav Isaac Luria, entró y me vio allí. ¡Eso sí que es pillar a alguien con las manos en la masa! Vio mi egoísmo y mi ego con absoluta claridad. Este hombre sabio miró al clérigo y le dijo: "Prepárate para morir. El Ángel de la Muerte te tiene atrapado, y vas a dejar este mundo antes de que acabe el día".

antes de que se pusiera el sol.

Esta es una historia verdadera.

Y esto es lo que el clérigo se negó a ver, y la razón por la cual fracasó en esa prueba importante: Dios estaba involucrado; íntimamente involucrado. No había sido una coincidencia que durante catorce años el panadero llegara siempre justo antes que el mendigo. Nunca llegaron en el orden incorrecto, ni en el momento equivocado.

¿Cómo sucedió esto? El Creador estaba tan feliz con lo que veía en este sencillo intercambio incondicional entre el panadero y el mendigo, que el templo estaba lleno de una Luz increíble; una Luz que yo no podía corromper ni comprometer. Durante catorce años, esta Luz había mantenido vivo al mendigo, pues el primer

día que llegó llorando al Arca fue el mismo día que yo había planeado llevármelo.

Verás, el clérigo tuvo que aprender la lección de la forma más dura. El juicio sólo se manifiesta cuando alguien lo activa enjuiciando a otra persona. Si no hubiera sido por mí y mi influencia, el pastor habría visto la visión global y habría elegido compartir tolerancia en lugar de juicio. Pero él no pasó la prueba.

Mis formas de ponerte a prueba te empujan mucho más allá de tu zona de confort. Pero tú puedes manejarlo, especialmente si prestas suficiente atención a lo que te estoy diciendo. Y puedes empezar a prepararte ahora mismo imaginando cómo pueden aparecer mis pruebas en tu vida. Si tiendes a ser envidioso, por ejemplo, tu prueba consistirá en

vencer a la envidia. Si has juzgado, tenlo por seguro que algún día se te pedirá que renuncies a tu juicio. ¿Y ese ingenio rápido del que tanto te enorgulleces? Debes saber que en algún momento, en un futuro no muy distante, tu prueba consistirá en contener tu lengua afilada y en su lugar ofrecer aceptación incondicional.

Cada prueba que pongo en tu camino está perfectamente diseñada para ti. Así que, por mucho que prefieras eludir las consecuencias de tus acciones desconsideradas, espiritualmente hablando es imposible. No puedes agitar una varita mágica con la esperanza de que tus elecciones desacertadas o sus resultados desaparezcan mágicamente. Obtienes exactamente lo que das, para bien y para mal.

llevas a cabo están constantemente en evolución junto contigo. Una prueba que hiciste ayer no se

parecerá a la que hagas hoy. Cada prueba está en alineación perfecta con la persona que eres hoy. Llamémoslo un currículum espiritual hecho a tu medida. Y sin costo alguno.