El grado de madurez de la corteza de meteorización puede concebirse como un término mineralógico – geoquímico que permite expresar el nivel evolutivo en que se encuentra un perfil laterítico determinado. Está íntimamente asociado a los procesos de intemperismo que dan lugar a la formación y desarrollo de la corteza de meteorización.
El conocimiento del grado de madurez es muy importante, pues determina las características físicas, químicas y mineralógicas del perfil. El estudio de perfiles lateríticos con diferente grado de madurez permite relacionar materiales ocrosos de distintas zonas del yacimiento con diferencias químicas y mineralógicas bien definidas, pudiéndose valorar perfiles de alteración:
1- Con buena elaboración intempérica o perfiles maduros. 2- Perfiles poco maduros o inmaduros.
Los perfiles con buena elaboración intempérica: poseen un elevado grado de
elaboración, los procesos de intemperismo se han desarrollado plenamente, produciéndose a consecuencia una potente capa laterítica; han existido condiciones propicias para que la sílice y el magnesio migren hacia los horizontes inferiores y los elementos menos móviles (Fe, Cr, Al y Mn) se concentren residualmente. En estas condiciones es característico el bajo contenido de magnesio y silicio y alto contenido de hierro, donde ha existido incluso la
posibilidad de que el hierro se presente en dos clases granulométricas: una fina electromagnética rica en goethita y otra medianamente gruesa magnética, rica en magnetita, acorde con las formas mineralógicas que existen en estas cortezas.
Es característico también en estos perfiles el buen desarrollo de las zonas de concreciones ferruginosas, pudiendo alcanzar hasta 3 m de potencia. La granulometría del material laterítico tiende a aumentar hacia esta parte del perfil, donde la fracción gruesa (> de 0.83 mm) puede alcanzar alrededor de un 20% en peso.
El material laterítico obtenido de los horizontes superiores de un perfil de alteración maduro se diferencia nítidamente de un perfil maduro, tanto en las características físicas, químicas como en las mineralógicas.
Los perfiles poco maduros o inmaduros: se caracterizan por poseer un material laterítico
con contenidos de magnesio y sílice más altos y contenidos de hierro relativamente bajos. El grado de elaboración incompleto de las lateritas se manifiesta por un desarrollo pobre de los horizontes de ocres y concreciones ferruginosas, siendo frecuente la existencia de fragmentos de material serpentinítico dentro del material ocroso. La granulometría del material laterítico de estos perfiles es predominantemente fina.
Para valorar el grado de madures de un perfil de alteración intempérica es posible utilizar algunos parámetros que pueden indicarnos orientativamente el nivel evolutivo en que se encuentra la corteza de intemperismo de un sector determinado de un yacimiento. Entre estos parámetros podemos incluir los siguientes:
a) Potencia del material laterítico. b) Densidad del material laterítico.
c) Contenido de Fe2 O3, Si O2 y MgO en la laterita de balance.
d) Presencia y contenido de minerales de Fe (goethita y espinelas) y silicatos (serpentina y cloritas) en el material ocroso.
En la tabla 3.1 se muestra un resumen de las características de los perfiles según su madurez.
Como puede verse los criterios de madurez avanzada se ajustan bien a las cortezas de meteorización que tienen las características comunes de un perfil desarrollado en condiciones de clima permanentemente húmedo, bajo condiciones ideales de alteración intempérica; cualquier variación de las condiciones de meteorización provoca una atipicidad del perfil que es necesario valorar cuidadosamente a la hora de caracterizar la corteza de meteorización, el desarrollo en climas de alternancia de estaciones húmedas y secas, una precaria infiltración de las aguas subterráneas, ocurrencia de redeposición y eventos tectónicos complicados son algunos de los factores que pueden complicar la interpretación según los parámetros que se emplean para clasificar el perfil según su madurez. Por esto la clasificación se realizará cuando el desarrollo del conocimiento geológico esté suficientemente avanzado y se tendrán en cuenta todos los criterios a la vez. De esta manera la aplicación de estos criterios en yacimientos como Pinares de Mayarí y San Felipe tendrá serias limitaciones por el comportamiento atípico de los mismos,
entonces es necesario entrar a valorar la influencia de los fenómenos geológicos que controlan la mineralización y le dan el carácter atípico antes de valorar el comportamiento de los parámetros antes mencionados. La evaluación de la madures en estos yacimientos se realizará con criterios transformados, para la correcta clasificación.
Tabla 3.1: Resumen de las características de un perfil laterítico maduro e inmaduro(según Rojas Purón, 1994)
Perfil maduro Perfil inmaduro
Buena potencia de ocres ( >10 m como promedio).
Poca potencia de ocres ( < 10 m como promedio).
Densidad del material laterítico > 3.4
g/cm3. Densidad del material laterítico < 3.4 g/cm3. Fase de goethita en buena cantidad
(>65%), con buena cristalinidad.
Fase de goethita en buena cantidad (58 a 62 %), con baja cristalinidad.
Buena cantidad de minerales de óxidos de Fe (espinelas, hematites), Mn (Asbolanas) y de Al (gibbsita).
Los minerales de Fe, Al y Mn no son significativos.
Horizonte de concreciones ferruginosas bien definidos ( 3 – 5 m de potencia)
Horizonte de concreciones ferruginosas mal definidos ( 1 – 2 m de potencia). Poca cantidad de filosilicatos (serpentina,
nepouita, clorita) en el material laterítico.
Es significativa la presencia de los filosilicatos.
Presencia normal de cuarzo, serpentina y poca clorita.
Presencia normal de cuarzo, son significativas las fases de serpentina y clorita.
El comportamiento espacial de los criterios de madurez es una herramienta poderosa para la confección del modelo geólogo-genético, se debe tener muy en cuenta durante la confección del modelo geométrico y controla de forma indirecta los resultados obtenidos en la ejecución del modelo matemático.